Enloquece con las notas de agradecimiento

Mi abuela era muy rigurosa con las notas de agradecimiento. Ella creció en una generación donde el papel de escribir tenía su propia tienda y las etiquetas eran una gran cosa. Yo vengo de la época en la cual surgió el email (eso no fue hace tanto tiempo chicas), así que me volvía loca la insistencia de mi abuela de que cada persona que nos regalaba algo debía recibir una nota de agradecimiento escrita a mano.

Pero el día en el cual me senté a escribir este artículo, el regalo más preciado llegó a mi correo. (En mi correo real, no el del email). Era una nota escrita a mano de un estudiante que estaba en el grupo de jóvenes que mi esposo pastoreaba hace unos años atrás. No era nada lujoso. Estaba escrito en una hoja con líneas de un cuaderno. No era elocuente. El estudiante básicamente dijo: “Gracias por todo lo que hiciste por mí.” Pero mientras la leía por primera vez, grandes lágrimas saladas rodaban por mis mejillas. Su simple y dulce expresión de gratitud significó mucho para nosotros.

Y eso me puso a pensar.

Cada persona que tú y yo conozcamos hoy necesita escuchar esta palabra: Gracias.

Sé que parece como si alguno de ellos no se lo merecieran. Sé que se siente tonto decir gracias por todas las pequeñas cosas como ir a dar tus clases de matemáticas todos los días, o dejar afuera las cajas de cereales para ti cada mañana, o imprimir los boletines semana tras semana para la iglesia. Pero en vez de pensar sobre lo extraño que puede sentirse el dar gracias, piensa en lo bien que se puede sentir el obtener un agradecimiento.

¿Cuándo fue la última vez que alguien te envió una nota de agradecimiento? ¿Cómo el abrir el sobre, sentir el papel en tus manos, y el leer esa palabras de agradecimiento hacia ti, te hizo sentir? Genial, ¿verdad?

Una simple revolución

Has escuchado ya este versículo en el blog durante este mes, pero vale la pena repetirlo:

Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para vosotros en Cristo Jesús. ( 1 Tesalonicenses 5:18)

La voluntad de Dios es que seamos chicas agradecidas. Deberíamos empezar por darle las gracias a Dios por todos los regalos que provienen de Él (Santiago 1:17), pero no debemos de pararnos ahí. Un desbordamiento de nuestra gratitud a Dios debe ser gratitud hacia otros que son hechos por Dios.

La gratitud es tan simple, pero tan revolucionaria. Es el tipo de regalo que cambia al que lo da y al que lo recibe. Levanta nuestras cabezas para recibir un agradecimiento y calienta nuestros corazones para darlo. No creo que podría haber demasiadas notas de agradecimiento en el mundo. Así que, ¿ya sabes lo que estoy pensando? ¡Vamos a averiguar!

¿Qué pasa si las miles de lectoras de este blog envían cada una nota de agradecimiento esta semana? ¿Qué pasaría si cada una de nosotras enviamos dos? ¿Qué pasaría si cada una de nosotras enviamos diez? En poco tiempo, el mundo tendría montones de notas de agradecimiento circulando. ¿Quién sabe quién podría abrir una nota de agradecimiento que la deje con lágrimas al igual que a  mí?

Así que vamos a volvernos locas con las notas de agradecimiento. Estas son las reglas:

  1. No tienen que ser de lujo. Toma una nota adhesiva o un pedazo de papel de cuaderno.
  2. Tienen que ser real, no digital.
  3. Envíalas más temprano que tarde. (¿Por qué no hoy?)

¡Eso es! Creo que podemos comenzar una revolución de notas de agradecimiento. ¿No crees?

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Sobre el autor

Erin Davis

Erin Davis

Erin Davis es una autora, bloguera y oradora popular a la que le encanta ver a mujeres de todas las edades correr hacia el pozo profundo de la Palabra de Dios. Es autora de muchos libros y estudios bíblicos, incluidos Connected, Beautiful Encounters y la serie My Name Is Erin. Ella sirve en el equipo del ministerio de Aviva Nuestros Corazones. Cuando no está escribiendo, puedes encontrar a Erin persiguiendo pollos y niños en su pequeña granja en el Medio Oeste.

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