Para la chica que se siente sola

«No estás sola.»

Estas palabras hacen eco en mi mente, resonando en los lugares más dolorosos de mi alma hoy.

Sé lo que se siente dar un paso a un lado y dejar que la ola de oscuridad surja, crezca y se estrelle sobre tu cuerpo inerte, porque es fuerte, te sientes débil y ni siquiera sabes dónde buscar un salvavidas.

He sentido el silencio de la soledad. La desesperación de llorar y gritar, querer que alguien me escuche, pero no encontrar a nadie cuando te preguntas a quién debes contarle.

Conozco la punzada de la palabra «depresión», cómo te golpea con toda la fuerza de su peso, sentir la desolación, un desierto de gran vacío.

Entiendo. Y tú no estás sola.

Para la chica quien se siente sola

Para la joven que camina por los pasillos de su escuela, sintiéndose dolorosamente fuera de lugar, saltándose el almuerzo y retirándose a la biblioteca porque no quiere comer sola en la cafetería, tú no estás sola.

A la joven que lleva la etiqueta «no amada», porque no cree que su cara, ropa, cabello o personalidad estén a la altura, tú no estás sola.

Para la joven que recientemente fue sorprendida por una ruptura inesperada, sintiendo que perdió su identidad y su mejor amigo, eliminando fotos de su pareja de Instagram, tú no estás sola.

Para la joven plagada de ansiedad social, anhelando solo una interacción normal con alguien, cualquiera, porque necesita desesperadamente un amigo, tú no estás sola.

Para la joven nueva en el grupo de jóvenes que tiene dificultades porque no puede entrar en los grupitos entre sus compañeros, tú no estás sola.

Para la joven abrumada por un secreto, una decisión lamentable que tomó y que podría cambiarlo todo, una decisión sobre la que no puede articular sus palabras, una decisión que se pregunta si debería mantener oculta siempre... tú no estás sola.

Para la joven que simplemente está tratando de navegar su día sin el peso de una tristeza inexplicable que la detiene en su camino, paralizándola, evitando que se mueva hacia adelante, congelándose en su lugar con lágrimas corriendo por sus mejillas, tú no estás sola.

Para la joven que lucha con un tema que es considerado inaceptable en nuestra comunidad cristiana, un problema acompañado de cientos de preguntas, un problema que quiere comérsela viva, tú no estás sola.

Para la joven que se siente abandonada por su familia, olvidada por sus padres, que anhela un amor y apoyo constante, que anhela pertenecer, lamenta la pérdida de relaciones y vínculos significativos, tú no estás sola.

Para la joven que hizo algo que atormenta cada centímetro de su ser con un arrepentimiento amargo, algo que se siente completamente imperdonable, tú no estás sola.

A la joven traicionada por su mejor amiga, y ahora dudando que alguien quiera ser su amiga, tú no estás sola.

Para la joven que se pregunta cómo sería rendirse, tú no estás sola.

Tú me has escudriñado y conocido

No estás sola.

Eres profundamente conocida, plenamente comprendida e insondablemente amada por Dios. Él está ahí, en tu desorden, lágrimas, dolor y desesperación. Justo allí, en tu lugar desolado. Y Él no va a ir a ninguna parte.

Esto no es una curita que puedes pegar en tu corazón herido. Esta verdad infalible puede cambiarlo todo para ti.

Él te conoce. Él ve cada uno de tus movimientos con ojos amorosos. Él entiende todos los ángulos y aspectos de lo que estás experimentando, y ninguno de ellos, ni un solo fragmento de ellos, necesita ser ocultado de Él.

Lee el Salmo 139: 1–6 lentamente, permitiendo que la bondad de estas verdades ordenadas por Dios respiren esperanza a tu alma:

Oh Señor, tú me has escudriñado y conocido.

Tú conoces mi sentarme y mi levantarme;

desde lejos comprendes mis pensamientos.

Tú escudriñas mi senda y mi descanso,

y conoces bien todos mis caminos.

Aun antes de que haya palabra en mi boca,

he aquí, oh Señor, tú ya la sabes toda.

Por detrás y por delante me has cercado,

y tu mano pusiste sobre mí.

Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí;

es muy elevado, no lo puedo alcanzar.

No estás sola. Dios te rodea, pone Su mano sobre ti, e incluso antes de que sientas dolor, Él lo sabe. Incluso antes de que creas en la mentira del enemigo de que estás sola, Él está allí.

Quiero tomar tus manos, mirarte a los ojos y decirte que no estás sola. Y me pregunto cuántas jóvenes, adolescentes cristianas, se sienten desesperadamente solas hoy. ¿Cuántas de nosotras necesitamos correr hacia Jesús, pidiendo ayuda porque no nos sentimos conocidas ni comprendidas? ¿Cuántas de nosotras estamos al borde de la ruina porque el dolor es debilitante y tenemos que decírselo a alguien pero no sabemos a dónde acudir? ¿Cuántas de nosotras estamos escondiendo un secreto gigante o almorzando solas en la escuela todos los días?

Chicas, quiero unir mis manos con ustedes en un círculo gigante y llorar con ustedes y alabar a Jesús juntas, porque Él es nuestro sanador.

Si hoy te sientes completamente sola, por alguna razón, ¿harías estas tres cosas?

1. Comenta en este post, pidiendo oración.

Me comprometo a orar por cada chica que haga un comentario. No estamos solas. Y quiero que todas sepan que hay otras jóvenes que luchan, lidian y se duelen al igual que tú. Tu comentario puede ser incluso una palabra, como «sola» o «deprimida» o «ansiosa». Tomaré sus peticiones ante el trono de nuestro Señor y Salvador.

2. Aléjate de las redes sociales (y otras tecnologías) y corre a la Biblia.

Aléjate de la idea de que tu vida está en mal estado mientras que la vida de todos los demás perfecta y libre de problemas. Esa es una mentira del enemigo. Aférrate a pasajes como el Salmo 139, Salmo 42, Salmo 86, y Salmo 27–28.

3. Habla con alguien.

Sé que podrías pensar que nadie lo entenderá, que lo que estás pasando es demasiado embarazoso para compartir y que es mejor mantenerlo oculto. Pero esos son pensamientos del enemigo.

Trae tu quebrantamiento a la luz. Enciende un foco en la oscuridad. Las sombras no tienen que ganar.

Ve a uno de tus padres, a un líder de jóvenes, a un pastor, a un maestro, a un hermano mayor, a alguien. Pide ayuda. Diles lo que está pasando. Existe poder en buscar ayuda alguien que puede orar por ti y ofrecer consejo sabio.

No estás sola u olvidada, porque la gracia y la presencia de Cristo Jesús te envuelven como un salvavidas. Aférrate a esa verdad.

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Sobre el autor

Samantha Nieves

Samantha Nieves

Samantha es una periodista que ama la gramática, los días de descanso en el lago, el té verde frío, y escribir sobre su Salvador. Amaba su vida en un pequeño pueblo en el norte de Indiana, pero ahora está encantada con sus nuevas aventuras en Carolina del Sur con su nuevo esposo. Su objetivo en la vida: ayudar a las mujeres a que prosperan en Cristo y la libertad que solo se encuentra en Él. (especialmente a las adolescentes!).

¡Hey chicas! Nos encanta escuchar de ustedes, pero nos sentimos limitadas por las formas en que podemos ayudarlas.

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