¿Por qué no puedo cambiar?

«¡¿Por qué no puedo cambiar?! ¿Por qué me sigo enojando?» … No sé cuántas noches escuché a mi joven hija decirme esto entre lágrimas, frustración y enojo. Su dolor era real y su necesidad de una respuesta aún más.

Y ella no es la única. 

Como mamá que se preocupaba por su vida espiritual, me dolía con ella, y quiero compartir contigo lo que aprendimos juntas.

Tres tendencias erróneas del corazón

A veces complicamos más el asunto cuando nos comparamos o confiamos en nuestras obras.

  • La comparación. Usualmente, nuestra frustración por una falta de cambio o de progreso en un área específica es porque tu mirada está fija en lo que otras hacen, publican o sí han superado y cambiado.
  • Obras y obras. Otra respuesta es hacer algo al respecto, pero en nuestras fuerzas y con nuestra sabiduría o la del mundo. El problema es que ni la comparación ni los métodos del mundo tratarán con la raíz. ¿Sabes dónde está? En el corazón. 
  • La prisa. El sentido de urgencia y la impaciencia son el mayor enemigo de la vida espiritual. En la prisa olvidamos las cosas, ¿no es así? Pero en la dependencia y quietud aprendemos a correr bien.

Sigue conmigo…

Piensa en esto: «Todas vamos corriendo la misma carrera, pero no todas corremos igual; algunas veces nosotras determinamos la velocidad y otras veces Dios nos frena».

¿Qué quiero decir?

Pablo lo explica así: «No es que ya lo haya alcanzado o que ya haya llegado a ser perfecto, sino que sigo adelante a fin de poder alcanzar aquello para lo cual también fui alcanzado por Cristo Jesús». (Flp. 3:12, 14).

  • La carrera es la carrera de la vida. En esa vamos todas.
  • La perfección es la madurez espiritual que se cultiva día con día y que conlleva:
  • Mi obediencia («sigo adelante con la mirada en Cristo»)
  • Su poder («porque fuimos alcanzadas, salvadas, por Cristo»)

Entonces, la pregunta no es «¿por qué me siento estancada?», sino «¿en qué no estoy obedeciendo al Señor?» y «¿en dónde está mi mirada?». Hay algo que debemos hacer, que Dios ya nos dijo en Su Palabra, pero el poder para llevarlo a cabo procede del Espíritu Santo. ¡Dios no nos ha dejado solas! 

Pablo no lo había alcanzado, ni lo alcanzó, sino hasta que llegó al cielo. Lo mismo es para nosotras. Mientras estamos en este mundo luchando con:

  • Nuestro pecado
  • El pecado de otros
  • Las mentiras y ofertas banales de este mundo
  • Las acechanzas del enemigo

¡Calma! Hay esperanza.

Pablo lo dice dos capítulos antes: «Estoy convencido precisamente de esto: que el que comenzó en ustedes la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús». (Flp. 1:6)

¿Dices «¡Amén!»? ¡Amén! ¡Él nos perfeccionará! Llegaremos a la meta final, y mientras llegamos, algo es seguro: no hay vuelta atrás… Dios no te dejará a medias. Él continúa ahora mismo haciendo la obra que Él se ha determinado a hacer en ti. 

Si Él te salvó a pesar de ti, Él te seguirá sosteniendo para hacerte a Su imagen y que tus obras solo den testimonio de que avanzas poco a poco por Su poder y en la medida en que lo ves a Él para obedecerlo.

Y recuerda esto: «La vida cristiana no es una explosión constante de cambio, sino una obra fiel que Dios sigue perfeccionando, aun cuando no lo sentimos».

¿Qué puedes hacer?

El verdadero cambio no está basado en los sentimientos o experiencias que pueden sentirse muy bien en un momento, sino en la convicción de lo que debes hacer para tu Salvador.

Esa convicción la produce el Espíritu Santo cuando te arrepientes de tu pecado y cuando lo buscas en la Palabra y en oración, pidiéndole que te ayude con cierta área de tu corazón.

Haz cosas prácticas:

  • Ora todos los días por el área que más te frustra.
  • Memoriza un versículo de promesa o que te recuerde un atributo de Dios.
  • Comparte con alguien mayor tu lucha para que te acompañe.
  • No quites tu mirada de Cristo.
  • Escribe en un diario tus avances. Siguiendo con el ejemplo del enojo, puedes escribir cuántas veces te enojaste, pero prontamente pediste perdón. O cuántas veces dejaste de responder con enojo porque recuerdas Santiago 1:20: «pues la ira del hombre no obra la justicia de Dios».
  • Celebra los días en los que vas viendo cambios, ¡porque los verás!

Para terminar…

Una mañana mi hija me dijo: «Leyendo la vida de José, me di cuenta de que yo me enojo porque quiero las cosas a mi manera, y qué cansado es porque nada sale como quiero ni cuando quiero». ¡Bendita obra del Espíritu Santo!

Y sabes qué… esta frustración de que estás estancada o no avanzas no es exclusiva de ti; todos luchamos con ello. Dios ha puesto en nosotras un deseo por lo hermoso, por lo perfecto, por lo que no tiene defecto, y lo ha hecho con un propósito: buscarlo a Él.

La verdad es que Jesús es el humano perfecto que seguimos e imitamos, pero también es el Dios hermoso que adoramos con una vida fiel cada día. Entonces, corremos la carrera, no para alcanzar algo, sino porque ya fuimos alcanzadas por Cristo.

Es una acción fiel y diaria de morir a ti para que Él crezca. Un día a la vez. 

No te enfoques en cuánto te falta o en que aún no llegas…mira a Cristo. Él ha prometido transformarte, y lo hará. Usará lo que sea, incluso los «no» o las pruebas, pero también usará la Palabra que escuchas y el fruto vendrá porque Él es el mejor Jardinero que conoce a cada una de sus flores… tú eres una de ellas, así que espera en Él.

Ayúdanos a llegar a otras

Como ministerio nos esforzamos por hacer publicaciones de calidad que te ayuden a caminar con Cristo. Si hoy la autora te ha ayudado o motivado, ¿considerarías hacer una donación para apoyar nuestro blog de Joven Verdadera?

Donar $3

Sobre el autor

Susana de Cano

Susana vive en la Ciudad de Guatemala. Es esposa de Sergio Cano con quien tiene tres hijos, Sergio Alejandro, Daniela y Susi, quien recientemente esta casada con Esteban. Es apasionada por enseñar la Palabra de Dios a otras mujeres para … leer más …

¡Hey chicas! Nos encanta escuchar de ustedes, pero nos sentimos limitadas por las formas en que podemos ayudarlas.

Si buscas consejo te animamos a hablar primero con tu pastor o una mujer piadosa en tu vida, ya que ellos sabrán más detalles de ti y te darán seguimiento y ayuda.Lo publicado en la sección de comentarios no necesariamente refleja el punto de vista de Aviva Nuestros Corazones.

Nos reservamos el derecho de remover opiniones que puedan no ser de ayuda o inapropiadas. Puede ser que editemos o removamos tu comentario si: * Requiere o contiene información personal como emails, direcciones, teléfonos. *Ataca a otras lectoras. * Utiliza lenguaje vulgar o profano.


Únete a la conversación