¿Qué hago si fui perdiendo el ánimo que tenía al empezar el año?

¡Y en un abrir y cerrar de ojos ya estamos a mitad de año! ¿En qué momento los meses se fueron volando y la mitad del año 2021 desapareció entre nuestras manos? Casi puedo recordar estar planeando la cena de Navidad, la reunión de fin de año, y de pronto, ya tenemos los meses de verano justo frente a nuestros ojos. 

Si eres como yo, la euforia, los planes, propósitos y sueños de Año Nuevo perdieron su fuerza hace mucho tiempo. Intentaste retomar el plan de ejercicio, la lectura bíblica o el régimen alimenticio ya en más de una ocasión, pero pronto todo se volvió monótono de nuevo y llegamos a la mitad del año cansadas y sin mucho ánimo para seguir adelante. Hace tiempo que nos dimos cuenta de que tal vez este no era un buen año para establecernos tantas metas. ¡Oh bueno! Tal vez intentemos el siguiente año.

Pero en lugar de darnos por vencidas y echar todas nuestras buenas intenciones y esfuerzos por la borda, qué mejor momento para hacer una pausa, alinear de nuevo nuestra mirada hacia lo eterno y renovar nuestras fuerzas juntas para seguir caminando asidas de la mano del Señor y dependiendo de Él en cada paso. Así que, corramos juntas a Él para que renueve nuestras fuerzas, dé frescura a nuestra mente y aliento a nuestro corazón, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. 

  1. Alcen en alto sus ojos y vean

Pies arrastrando y cabeza cabizbaja, así siento mi corazón en los días de cansancio y sequedad. Intento una y otra vez solo para darme cuenta de que termino fallando igual que siempre. ¿Qué hacer? ¡Levanta tu mirada! Mira a Aquel que te sostiene con la diestra de Su poder, mira a Aquel que sostiene todas las cosas con la Palabra de Su poder. Tantas veces fallo, tantas veces mi cuerpo y alma están cansados del camino recorrido, pero son las mismas veces que Él está allí, listo para renovar mis fuerzas.

«Alcen a lo alto sus ojos y vean quién ha creado estos astros: el que hace salir en orden a su ejército, Y a todos llama por su nombre. Por la grandeza de Su fuerza y la fortaleza de Su poder no falta ni uno» (Isaías 40:26).

  1. Recuerda que Él conoce

Nuestro Dios es misericordioso y a Él podemos correr en nuestro desánimo. Él conoce nuestro andar y nuestro levantar, y no solamente eso, ¡le interesa! Nuestro caminar no está escondido de Sus ojos. Lee conmigo esta hermosa promesa que encontramos en Isaías 40:29: «Él da fuerzas al fatigado, y al que no tiene fuerzas, aumenta el vigor». ¿Tus fuerzas se agotaron? Corre a Él. ¿Estás cansada? Calificas exactamente para que Él te sostenga. ¿Estás trabajada y cargada? Dice Mateo 11:28 que Él te hará descansar. Tenemos un Dios que se encuentra con nosotras en nuestra necesidad, solo corre a Él. 

«Vengan a Mí, todos los que están cansados y cargados, y Yo los haré descansar. Tomen Mi yugo sobre ustedes y aprendan de Mí, que Yo soy manso y humilde de corazón, y hallarán descanso para sus almas.Porque Mi yugo es fácil y Mi carga ligera» (Mateo 11:28-30).

  1. Espera en Él 

«Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán» (Isaías 40:29-31).

¿Curioso no? Se supone que los jóvenes son los fuertes, los que la energía interminable y que se quieren comer el mundo de un bocado. Pero la verdad es que nos cansamos, flaqueamos y caemos. Sin embargo, los que esperan en Jehová, tendrán nuevas fuerzas. Cuando tu corazón está cansado, espera en Él.

Así que la mitad del año llegó y ya empezamos a correr hacia el final del 2021. Qué mejor momento para retomar los propósitos y las fuerzas con las que comenzamos. Qué mejor momento para volver nuestros ojos a Él, esperar en Él y llevar nuestro corazón a Él.

Sí, el camino es largo, pero corremos hacia una meta mayor; caminamos no sin rumbo, sino con nuestros ojos fijos en la eternidad, hacia el día en que contemplaremos Su rostro. Mientras tanto, corramos con paciencia. Mirémoslo a Él, descansemos en Él y renovemos nuestras fuerzas en el Único en quien hallaremos descanso para nuestras almas. 

«Pelea la buena batalla de la fe. Echa mano de la vida eterna a la cual fuiste llamado, y de la que hiciste buena profesión en presencia de muchos testigos» (1 Timoteo 6:12).

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Sobre el autor

Pamela Espinosa

Pamela Espinosa

Pam Espinosa actualmente reside en la ciudad de Monterrey, México de donde es originaria y donde trabaja como maestra. Vive con sus papás y dos hermanos menores. Sirve como traductora voluntaria para el ministerio de Aviva Nuestros Corazones desde el 2015. Siempre está dispuesta a tener una buena platica con una taza de café caliente, planear el siguiente viaje o salir a correr un sábado por la mañana.

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