¿Qué sucede después del gran dramatismo de la batalla de Elías en el monte Carmelo? Él atraviesa un tiempo de fragilidad, debilidad y desaliento emocional, en el que el Señor cuida con ternura a Su siervo.
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Reflexión
¿Alguna vez te has sentido espiritualmente o emocionalmente agotada después de una victoria o logro? ¿Cómo experimentaste el cuidado de Dios en ese tiempo?
Devocional
Continuamos con nuestra lectura del primer libro de Reyes. Hoy estaremos profundizando en los capítulos 19 y 20:
- Mientras vivamos en esta tierra, nos enfrentaremos a situaciones que nos provocarán miedo y angustia, pero es ahí en la oscuridad donde debemos recordar lo que Dios nos ha dicho en la luz. Por eso, hablemos constantemente e intencionalmente la verdad a nuestras mentes y corazones. Aunque las circunstancias de nuestra vida cambian, Dios y su Palabra permanecen inmutables, Él sigue estando en el trono.
- Así como un ángel fue enviado por Dios para alimentar a Elías, de la misma forma, Dios, en Su infinito amor y fidelidad nos da Su Palabra para fortalecernos y afirmarnos en momentos de gran prueba a través de nuestros pastores y hermanas. Recordemos que no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
- Me impacta cómo el alimento y la bebida que Dios proveyó a Elías lo fortalecieron de tal forma que caminó cuarenta días y cuarenta noches. Por la Palabra de Dios somos capacitadas sobrenaturalmente a perseverar a través de la aflicción. Es Su Espíritu, Su poder y Su gracia los que vienen en nuestra ayuda. Él es nuestra única y verdadera fuente de fortaleza, de vida y de consuelo. ¡Corramos a Él! ¡Busquémosle!
- Ciertamente, Elías se había quedado solo y buscaban su vida para matarlo. Muchas veces nos ha pasado que como mujeres nos sentimos solas en esta batalla, pero la verdad es que mayor es el que está en nosotras; y si Dios está con nosotras, ¿quién podrá estar en contra nuestra? ¡Nada, ni nadie!
- Aunque estemos pasando por grandes pruebas, Dios nos llama a seguir siendo útiles y diligentes en Sus manos, consolando a otras, amando y sirviendo a nuestros esposos, hijos, padres y hermanos.
- Ya Elías había cumplido su propósito como profeta y le tocaba ungir a Eliseo para que ocupara su lugar. Hermanas, nosotras hemos sido puestas en familias, iglesias y ministerios específicos para un tiempo determinado. Aprovechemos bien el tiempo y cumplamos con cada una de las encomiendas que nuestro Dios nos ha entregado.
- Me impacta este versículo: «¿Has visto toda esta gran multitud? Hoy la entregaré en tu mano, y sabrás que yo soy el Señor». Dios nos pone en pruebas o situaciones que sobrepasan nuestras fuerzas y nuestros recursos, para que veamos y entendamos que no es por lo que somos o tenemos, sino por lo que Él es, por Su mano, por Su nombre, por Su poder, por Su gracia. ¡En todo tiempo dale la gloria al único que es digno!
- El rey de Israel no mató a Ben Adad tal como Dios le había instruido, y la consecuencia fue que el rey de Israel y su pueblo iban a tener que pagar con sus vidas por esta desobediencia. Lo que para Dios es un enemigo, para nosotras también lo es. No coquetees con el mundo, ni con los placeres de la carne. Lo que Dios dice que no veas y que no hagas quiere decir literalmente NO, sin excepción.
- ¿Qué te enseña estos pasajes acerca del carácter de Dios?
- ¿Alguna promesa o mandamiento que necesitas creer y obedecer? Escríbelos.
- ¿Qué ídolo en tu corazón está expuesto en estos pasajes?
«Para los seguidores de Cristo, cualquier resistencia a la voluntad de Dios nos impedirá disfrutar de una vida plena y creará barreras en nuestra comunión con Él. Pero nuestro Dios abunda en misericordia y gracia; está dispuesto a ofrecer un perdón total a quienes bajen las armas».
(Nancy DeMoss Wolgemuth en Rendición, editorial Portavoz) —Nancy DeMoss Wolgemuth1
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