Mientras líderes perversos continúan desviando al reino de Israel, Dios pone en marcha un plan para enfrentar la oscuridad y vencer a los dioses falsos de la época. Usa a Elías para confrontar la idolatría de Israel, culminando en un enfrentamiento dramático en el monte Carmelo que manifiesta Su poder.
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Reflexión
¿Cómo te desafía la valentía de Elías a confrontar el pecado o la idolatría en tu propia vida?
Devocional
Vamos a profundizar en algunos aspectos importantes del primer libro de Reyes 16-18:
- Aunque no ocupamos el cargo de rey como Baasa, sí hemos sido puestas por Dios en posiciones de influencia como madres, esposas y mujeres que enseñan a otras mujeres con el propósito de servir, discipular, bendecir y no ser instrumento de tropiezo. Cuidemos nuestras palabras y acciones ante todos los que están en nuestra área de influencia.
- Al reflexionar sobre la manera en que actuaron los reyes del reino del Sur y del Norte, notamos que ambos reinos se inclinaron a la práctica de la idolatría y el sacrificio a los ídolos. Esto me hace pensar en que hoy en día también es fácil caer en el pecado de la idolatría, rindiéndonos a lo que el mundo define como «aceptable o normal». No nos dejemos engañar por el relativismo del mundo. Nuestro estándar, nuestra referencia de lo bueno y lo malo siempre debe ser tomada de la Palabra de Dios. Si nuestra confianza no está puesta en Dios, estará puesta en los ídolos de este mundo.
- En el capítulo 16 leemos que cuando el rey Zimri vio que estaba acorralado, se quitó la vida prendiendo fuego al palacio con él adentro. Cuando nos sintamos acorraladas o sitiadas por el enemigo, por fuertes pruebas o por nuestros propios pecados, corramos a Dios. Él es nuestra torre fuerte y nuestro refugio. Él nos sustentará, nos protegerá, nos fortalecerá, nos perdonará y nos limpiará. Él ha prometido que ninguna prueba que Él nos dé será mayor de lo que podamos soportar, y Él siempre nos provee la salida, como dice 1 Corintios capítulo 10 versículo 13. Incluso, querida hermana, Dios nos llama a atravesar las pruebas con sumo gozo, pues estas fortalecen y perfeccionan nuestro carácter, dice Santiago capítulo 1 versículos 2 al 4.
- Cuando veo que Hiel de Betel reedificó a Jericó a precio de la vida de su primogénito, recuerdo que nosotras mismas podemos cometer el mismo pecado al querer desarrollar nuestros ministerios de iglesia o nuestras profesiones a costa de arriesgar el tiempo y dedicación que necesitan nuestros hijos. Debemos tener sumo cuidado de no intercambiar el orden de prioridades que Dios nos ha dado.
- Los pensamientos y caminos de Dios son mucho más altos que los nuestros, así como Él envió cuervos para alimentar a Elías, de la misma forma puede proveer sobrenaturalmente a cada una de nuestras necesidades. Dios es el creador y dueño absoluto de todas las cosas, nada puede limitar Su obrar, ¡nada! Ni las leyes físicas, pues Él las creó. Tan solo cree en Sus promesas, no dudes.
- Al meditar sobre la actitud de Elías y la viuda de Sarepta, aprendemos que ambos escucharon las instrucciones de Dios, pero no solo escucharon, sino que actuaron en fe a esa palabra dada; por eso, vieron el obrar poderoso y sobrenatural de Dios. Que Él nos ayude a no solo leer o escuchar Su Palabra, sino a actuar en fe.
- Me impacta la valentía que tiene Elías al presentarse ante el rey Acab a pesar de que éste procura su muerte. Su actitud me recuerda la porción de la Palabra que dice: «pero el pueblo que conoce a su Dios se mostrará fuerte y actuará». Elías conocía a su Dios, el único y verdadero, el único que tiene el poder sobre la vida y la muerte. Hermanas, no temamos a nada ni nadie, esforcémonos y actuemos, pues nuestras vidas están en las manos del único y sabio Dios.
- Estamos en esta tierra para ser sal y luz. Somos portadoras de la verdad y Dios mismo nos pondrá en situaciones donde tengamos que confrontar a todo aquel que practica el mal y que adora a falsos dioses. Avancemos confiadamente levantando el estandarte de la verdad y Él dará vista a los ciegos y audición a los sordos. ¡Él mismo honrará Su nombre y Su Palabra!
- Dios es fiel y cumple Sus promesas; no desmayemos, esperemos en Su Palabra como dice en Habacuc 2:3: «Aunque tarde, espérala; porque ciertamente vendrá, no tardará». Andemos por fe, no por vista.
- ¿En qué circunstancias se encuentra el pueblo?
- ¿Ves alguna progresión en esta historia? ¿Cuál?
- ¿Te identificas con el pecado de algunos de los personajes? ¿Cuáles?
- ¿Cómo Cristo, con Su vida perfecta y muerte, informa estos pasajes?
«Dios nos ha librado de la pena del pecado, continúa librándonos de su poder, y un día nos librará de su presencia».
(Aviva mi corazón, editorial Portavoz) —Nancy DeMoss Wolgemuth1
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