30 de abril de 2026

Lee la Biblia, Día 120

El pasaje de hoy recorre la restauración de las líneas familiares de Israel después del exilio, mostrando que aun cuando generaciones de Su pueblo fueron infieles, Dios permaneció fiel hacia ellos. Cada persona cumplió un papel dentro de Su plan, recordándonos que no existen asignaciones insignificantes en el cuerpo de Cristo.

Leer

1 Crónicas 8-10

Reflexión

Si reconocieras que cada servicio, cada acto de obediencia y cada labor en el reino de Dios tiene valor eterno, ¿de qué manera eso transformaría la forma en que sirves hoy?

Devocional

Creo que no hay una sola oración o un solo dato en Su Palabra que no haya sido escrito para revelarnos a su Autor, para mostrarnos Su carácter, Su corazón y Sus propósitos.

Al leer estos capítulos puedo ver que Crónicas, como su nombre lo dice, es como una narración de la historia, pero con los objetivos de: 

  1. Recordarle al pueblo que, aunque había sido llevado cautivo al exilio por darle la espalda a Dios y Sus ordenanzas, Dios quería restaurarlo y habitar en medio de él a través del restablecimiento de la adoración en el templo.
  2. Que el pueblo de Dios recuperara su verdadera identidad, al recordarle de cuales tribus descendían y recobrar sus posesiones en la tierra prometida de acuerdo a la distribución original.
  3. Recordarles que Dios no había desechado para siempre a Su pueblo el cual lleva Su nombre, sino que fielmente cumpliría Sus promesas hechas a Abraham, Isaac, Jacob, Moisés y a David.
  4. Mostrar Su gracia y misericordia al no exterminarlos a todos.
  5. Recordar una vez más que las consecuencias del pecado son reales, y que tarde o temprano nos alcanzan, nos destruyen y nos alejan de Dios y Sus caminos. 
  6. Recordar que Dios es santo y justo, como dice 1 Crónicas 9:10: «Y Judá fué llevado al destierro a Babilonia por su infidelidad». Y 1 Crónicas 10:13: «Así murió Saúl por la transgresión que cometió contra el Señor por no haber guardado la palabra del Señor».
  7. Dios es quien pone y quita los reinos y gobernantes de toda nación en la tierra, que ellos no son sino solo hombres.

Reflexionando sobre esto, puedo ver que nuestro Dios es un Padre bueno, que nos llama la atención porque nos ama, nos disciplina para hacernos volver hacia Él, para enderezar nuestros pasos y guiarnos de regreso a Su Palabra, pues somos Sus hijas.

No menospreciemos su amor, no menospreciemos Su disciplina. 

¿Cómo estás respondiendo a la disciplina del Señor en tu vida? 

Tu vida es una crónica de las obras de Dios en cada detalle de tu existencia, medita en ellas, no olvides lo que Dios te ha enseñado en cada una de esas etapas y verás que cada una está marcada por Su amor, fidelidad, gracia, misericordia, justicia y verdad. 

«Estos fieles siervos glorificaron a Dios al aceptar y cumplir su llamado día tras día». 

(Nancy DeMoss Wolgemuth en Escoge agradecer, editorial Portavoz) —Nancy DeMoss Wolgemuth1



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