29 de abril de 2026

Lee la Biblia, Día 119

El pasaje de hoy traza la línea sacerdotal de Leví y de otras tribus, destacando la fidelidad de Dios al preservar a Su pueblo. Al leer esta lista, recuerda que cada nombre importa en la historia redentora de Dios y que todos apuntan a Jesús, nuestro Sumo Sacerdote definitivo.

Leer

1 Crónicas 6-7

Reflexión

¿Cómo transforma tu manera de ver tu propósito el saber que Dios recuerda tu nombre y te incluye en Su historia redentora?

Devocional

Veamos algunas enseñanzas que nos deja la lectura de 1 de Crónicas 6-7:

  • En estos capítulos me llama la atención que cada tribu tenía una labor y un llamado asignado por Dios. Por ejemplo, la tribu de Leví era la encargada del servicio en el templo y dentro de ellos, a los descendientes de Aarón, les correspondía el sacerdocio; los de la tribu de Isacar eran parte de los guerreros; de los descendientes de Aser se dice que eran todos hombres escogidos, fuertes, valientes y jefes de príncipes. Por su parte, David también nombró a un grupo de hombres para dirigir la música en la casa del Señor. Esto nos señala que fuimos creados para hacer, aportar, contribuir, cultivar, cuidar y proteger la creación de Dios. 
  • En los primeros seis días de la creación Dios creó y dio forma a todo cuanto existe. Nosotros, como portadores de su imagen, fuimos diseñados para trabajar, esa es parte de nuestra naturaleza. 
  • Cada tarea que Dios te ha encomendado es importante porque fue asignada por Dios mismo; además, Él te ha capacitado con dones, habilidades y gracia para que le reflejes a Él de manera especial y única. No menosprecies tu llamado, tus tareas o tu posición, pues al hacerlo, estás despreciando a Dios mismo.
  • Cuando realizamos nuestro trabajo para el Señor, nuestro carácter es tallado y las personas a nuestro alrededor son bendecidas, pues reflejamos el amor de Dios, Su gracia, Su paciencia, Su sabiduría, Su excelencia, Su bondad, Su compasión y Su pasión al traer verdadera gloria a Su nombre.
  • Apreciemos la hermosa y gran oportunidad que Dios nos ha dado y seamos buenas administradoras de estos dones, talentos y habilidades. Busquemos nuevas formas de ser de bendición a otros en nuestras áreas de trabajo o llamado.

Es en una vida de rendición a Dios, a Su diseño y a Su llamado, que podemos encontrar el verdadero gozo y propósito. Como dice Colosenses 3:24: «Es a Cristo el Señor a quien sirven». 

«Mucho antes de que Dios llegara al jardín para pronunciar Su maldición, Él ya había planeado que alguien viniera y tomara nuestro lugar, y que llevará todo el peso de la maldición por nosotros, llevando en Sí todo el justo castigo que merece nuestro pecado. La maldición no era poca cosa. La cruz tampoco podía ser algo de poca trascendencia». 

(Nancy DeMoss Wolgemuth en Considera a Jesús, página 24) —Nancy DeMoss Wolgemuth1



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