El pasaje de hoy relata la dedicación del templo por parte de Salomón y el gozo lleno de asombro del pueblo de Dios al llevar el arca del pacto a la santa presencia del Señor. Se nos recuerda que cuando el pueblo de Dios se humilla, busca Su rostro, ora y se aparta del pecado, Él escucha desde el cielo, perdona, restaura y trae avivamiento.
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Reflexión
Tómate un momento para agradecer a Dios que, cuando nos acercamos a Él con humildad, buscamos Su rostro y nos arrepentimos, Él es fiel para escucharnos, perdonarnos y restaurarnos.
Devocional
Hoy quiero compartirte algunas enseñanzas que nos deja la lectura que corresponde a nuestros capítulos de hoy. Espero que cada día que estás en la Palabra sigas creciendo en amor por el Señor que nos la ha dejado. Así que continuemos.
- Me impactó que la cantidad de ovejas y bueyes sacrificados era tal, que no se podían contar ni enumerar. Dice 2 Crónicas 5:6: «Y el rey Salomón y toda la congregación de Israel, que estaba reunida con él delante del arca, sacrificaban tantas ovejas y bueyes que no se podían contar ni numerar».
Así también, nuestros sacrificios hablan de nuestro grado de adoración al Señor, de cuánto le apreciamos y le amamos.
¿Cómo estás adorando a Dios? ¿Estás sacrificando tu tiempo, tus deseos y placeres?
- Qué hermoso ver cómo el pueblo atesoraba las evidencias de las grandes y poderosas obras de Dios en medio de ellos.
- «En el arca no había más que las dos tablas que Moisés puso allí en Horeb, donde el Señor hizo pacto con los hijos de Israel cuando salieron de Egipto». –2 Crónicas 5:10.
- ¿Estás atesorando y recordando con profundo agradecimiento las obras llenas de amor y gracia que Dios ha hecho en tu vida? ¿O las estás olvidando?
- Este pueblo se deleitaba en alabar a Dios con sus voces, con sus instrumentos, y Dios se deleitaba en habitar en medio de la alabanza de Su pueblo. A pesar de todo lo que había pasado, reconocían la bondad, la gracia y la fidelidad de Dios.
- «… se hacían oír a una voz alabando y glorificando al Señor, cuando levantaban sus voces acompañados por trompetas y címbalos e instrumentos de música, cuando alababan al Señor diciendo: Ciertamente Él es bueno porque su misericordia es para siempre, entonces la casa, la casa del Señor, se llenó de una nube, y los sacerdotes no pudieron quedarse a ministrar a causa de la nube, porque la gloria del Señor llenaba la casa de Dios». –2 Crónicas 5:13-14.
- ¿Te estás deleitando en alabar a tu Dios o te has acostumbrado a quejarte?
- Salomón no solo buscaba a Dios en privado, sino que también daba testimonio público de la fidelidad de Dios a cada una de Sus promesas. «Se hincó de rodillas en presencia de toda la asamblea de Israel y extendiendo las manos al cielo, dijo: “Oh Señor, Dios de Israel, no hay Dios como tú ni en el cielo ni en la tierra”».
- ¿Estás dejando que tu timidez u orgullo prive a otros de la gran bendición que sería para ellos escuchar el testimonio de Dios en tu vida?
- Nuestro Dios es real y responde cuando clamamos con humildad a Su Nombre. Su obrar es sobrenatural, no le limitemos con nuestra incredulidad y orgullo.
¿Es el enfoque de nuestra oración traer gloria a su nombre o al nuestro? ¿Estás reconociendo tus pecados en humildad o los estás ocultando en tu orgullo?
Recuerda: «Porque el Señor es excelso, y atiende al humilde, mas al altivo conoce de lejos». –Salmo 138:6
«Dios, fielmente, da a Sus hijos descarriados oportunidades para arrepentirse. Sin embargo, sea cual sea la manera en que Dios elija llamar nuestra atención, la mejor respuesta es la honestidad. La honestidad libera».
(Nancy DeMoss Wolgemuth en Aviva mi corazón, editorial Portavoz) —Nancy DeMoss Wolgemuth1
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