17 de mayo de 2026

Lee la Biblia, Día 137

En el pasaje de hoy vemos la lucha de Ezequías con el orgullo, la eventual humildad de Manasés y la culpa de Amón delante del Señor. Cada historia nos recuerda cuán profundamente el liderazgo—y la condición del corazón—puede influir en una nación.

Leer

2 Crónicas 32-33

Reflexión

¿Por qué es importante tener un corazón humilde delante del Señor?

¿De qué manera la humildad podría moldear tu influencia, tus decisiones y tu caminar con Dios hoy?

Devocional

Al reflexionar sobre el ataque de Senaquerib, me recuerda que el objetivo del enemigo de nuestras almas es conquistar nuestra mente y corazón, atacando nuestra fidelidad a Dios y a Sus obras para neutralizarnos. Por tanto, debemos ser sobrios y velar, ser diligentes e identificar nuestras debilidades como Ezequías.

  • Elimina de tu vida todas aquellas cosas que pueden servir de aliado al enemigo y por las que puedes ser atraída a pecar.

- Él decidió con sus oficiales y guerreros cortar el agua de las fuentes que estaban fuera de la ciudad. 

  • Recuerda lo que dice Proverbios 25:28 «Como ciudad invadida y sin murallas es el hombre que no domina su espíritu». Amiga, fortalécete en el poder de la Palabra de Dios y ejercita dominio propio en el poder del Espíritu Santo.
  • Inicia o sé parte de grupos de hermanas donde se conforten, animen y oren las unas por las otras, recordando que todo el poder le pertenece a nuestro Dios.
  • Podemos recordar también que nuestro enemigo siempre va a cuestionar la Palabra de Dios y nuestra confianza en ella, por lo que debes estar alerta para usar el escudo de la fe y apagar esos dardos. 
  • Clama a Dios con todas tus fuerzas, mente y corazón, y manténte firme en Su Palabra, recordando que nuestro enemigo fue totalmente derrotado y conquistado en la cruz por nuestro Señor Jesucristo. Ezequías y el profeta Isaías llevaron su clamor a Dios.
  • Sobre todas las cosas, guardemos nuestro corazón recordando que nosotras solo somos pámpanos, y que todo, absolutamente todo lo que tenemos, viene de las manos de nuestro buen, buen Padre. Ezequías no lo hizo así:

- «Pero Ezequías no correspondió al bien que había recibido, porque su corazón era orgulloso; por tanto, la ira vino sobre él, sobre Judá y sobre Jerusalén». –2 Crónicas 32:25

- «Él edificó ciudades y adquirió rebaños y ganados en abundancia, porque Dios le había dado muchísimas riquezas». –2 Crónicas 32:29

  • Dios nos pone pruebas, pero no para saber lo que hay en nuestros corazones porque Él lo sabe todo, sino para que nosotras conozcamos y nos volvamos a Él en arrepentimiento, rendición y dependencia.
  • Al reflexionar sobre el reinado de Manasés, podemos recordar que aunque las madres o los padres parten a la presencia de Dios, realmente no tienen por qué preocuparse ya que, las vidas de sus hijos seguirán en las manos de Dios como siempre han estado. Por lo que, Él mismo les seguirá cuidando y guiando, ya que Dios es el Dueño y Salvador de las almas de nuestros hijos.

«Cada pequeño paso de entrega confirma que Dios es digno de nuestra confianza». 

(Nancy DeMoss Wolgemuth en Rendición, editorial Portavoz) —Nancy DeMoss Wolgemuth1



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