18 de mayo de 2026

Lee la Biblia, Día 138

En la lectura de hoy, completamos el libro de 2 Crónicas y reflexionamos sobre el reinado justo del joven rey Josías. Aunque sus reformas fueron valientes y sinceras, tuvieron corta duración, ya que el pueblo de Judá continuaba en su ciclo familiar de pecado, juicio, arrepentimiento y restauración.

Leer

2 Crónicas 34-36

Reflexión

En 2 Crónicas 34:15, el sacerdote encuentra el libro de la ley, y Josías responde rasgándose las vestiduras por la desobediencia del pueblo. Es fácil preguntarse cómo el pueblo de Dios pudo extraviar un tesoro así; sin embargo, ¿con qué frecuencia vivimos como si la Palabra de Dios «faltara» en nuestra vida diaria?

Tómate un tiempo para pedir al Señor que te ayude a valorar Su Palabra y a construir tu vida sobre ella.

Devocional

Al reflexionar en la vida de Josías, me impacta cómo él dedicó su vida desde muy temprano en su juventud a conocer y agradar al Señor su Dios, reconociendo que en Él estaba la senda de la verdadera vida y la plenitud del gozo, y no en los placeres del mundo. 

Como dice Lamentaciones 3:27: «Bueno es para el hombre llevar el yugo en su juventud». Y es que desde joven, Josías comprendió que era bueno hacer de Dios ese compañero inseparable y dejarse guiar por Él.

Querida joven, que lees estas líneas: «Acuérdate, pues, de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos». –Eclesiastés 12:1

Josías no se adaptó al mundo ni a las costumbres paganas de su época, sino que tomó la firme decisión de purificar al pueblo quitando toda esa contaminación idolátrica.

  • ¿Estás tomando la firme decisión de derribar los altares de adoración a falsos dioses en tu corazón y en tu hogar, o te has adaptado a rendir culto al dinero, a la salud, a la apariencia física, etc?

Josías no solamente purificó al pueblo y al templo, sino que ordenó la reparación de este, y es que, hermanas, ¿estamos cuidando y restaurando el templo del Espíritu Santo que somos nosotras al exponernos a su Palabra y dejar que esta sane y restaure cada parte de nuestro ser?

  • Oremos al Padre que abra nuestros ojos para que veamos lo precioso y valioso que es tener el tesoro de Su Palabra y podamos decir con gran gozo como Hilcías, en el versículo 15 del capítulo 34, le dijo a Safán, secretario de la corte: «¡He encontrado el libro de la ley en el templo del Señor!». Recordemos que esta Biblia que tenemos en nuestras manos es la infalible, inerrante, suficiente, viva, poderosa y eficaz Palabra de Dios por medio de la cual fue creado todo cuanto existe.
  • Que Dios nos conceda que, al escuchar su Palabra, nuestros corazones sean sensibles y «rasguemos nuestro ser» en arrepentimiento al experimentar el dolor que hemos causado a nuestro Dios y buen Padre con nuestras ofensas.

Así como Josías compartió la lectura del libro del pacto con todo el pueblo, compartamos todo el consejo de Su Palabra, las buenas nuevas de salvación con nuestros hijos, nuestros esposos, nuestros compañeros de trabajo, etc. Recordemos lo que el Señor nos dice en los siguientes pasajes:

«Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anuncien las virtudes de Aquel que los llamó de las tinieblas a Su luz admirable». –1 Pedro 2:9

«Y les dijo: «Vayan por todo el mundo y prediquen el evangelio a toda criatura». –Marcos 16:15

Josías no solo servía de instrumento del Señor y cumplía con su llamado, sino que también animaba a otros a responder al llamado del Señor y a servir en las áreas en las que habían sido asignados.

  • ¿Te interesas y animas a tus hijos, a tu esposo, a tus amigas, a responder el llamado del Señor a sus vidas?

Reflexionemos sobre el triste final de la vida de Josías. ¿No te recuerda qué importante es no apoyarnos en nuestro propio entendimiento de las cosas, de las personas y/o de las situaciones, sino buscar la sabiduría y el discernimiento que solo viene de nuestro Dios? Nosotras no somos Dios, no somos omniscientes, dependemos de Él.

  • Cuando insistimos en vivir de espaldas a Dios y permanecer en la práctica del pecado, Dios mismo nos entregará al señorío de aquellos dioses a los cuales queremos servir.

- Dios los entregó a todos en manos de Nabucodonosor.

Y aunque en estos últimos versículos se narra la triste historia de la caída de Jerusalén y su destierro, Dios cierra con un mensaje de esperanza.

Esto me recuerda el cumplimento de Su promesa de restauración en Efesios 2:4-5:

«Pero Dios, que es rico en misericordia, por causa del gran amor con que nos amó, aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia ustedes han sido salvados)».

¡El pecado no destruye el plan de Dios porque Su gracia sobreabunda!

¿Qué enseñanzas te dejó el segundo libro de Crónicas?

«Oh Señor, Tú eres soberano sobre todos los reyes y reinos terrenales. Tú eres el autor y controlador de la historia humana y cada uno de Tus planes se cumplirá. Amén». 

(Nancy DeMoss Wolgemuth en CSB Notetaking Bible, Revive Our Hearts Edition, p. 452) —Nancy DeMoss Wolgemuth1



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