29 de junio de 2026

Lee la Biblia, Día 180

Ayer abordamos el salmo más largo —y el capítulo más extenso— de la Biblia. En contraste, la lectura de hoy incluye quince salmos breves, cada uno compuesto exactamente como Dios lo dispuso.

Leer

Salmos 120-134

Reflexión

El Salmo 130 clama desde lo profundo: «Señor, si Tú tuvieras en cuenta las iniquidades, ¿quién, oh Señor, podría permanecer? Pero en Ti hay perdón» (vv. 3–4a). ¿Has estado llevando la cuenta de las ofensas de un amigo o de un familiar? Quizás hoy sea el momento de extender el perdón que tan libremente te ha sido concedido.

Devocional

Los salmos que hoy leeremos son conocidos como de «ascensión», porque eran cantados alegremente por los peregrinos que subían de todo Israel a las fiestas anuales que celebraban en Jerusalén. 

En el Salmo 120, la oración es para ser librados de los mentirosos y de los que aborrecen la paz. Y en el Salmo 133 vemos que el amor y la armonía deben caracterizar a los hijos de Dios. Esto debe llevarnos a preguntarnos: ¿Qué fomentamos con nuestras actitudes?

Algunas veces pensamos: «¿De dónde viene nuestro socorro?». Y el Salmo 121 nos dice: que de Aquél que creó todas las cosas y las guarda. Así como Dios cuida Su creación, así mismo guardará cada paso que demos en esta tierra, hasta llegar a la Jerusalén celestial. La «sombra de Su diestra» siempre estará sobre nosotras. ¡Gloriosas verdades!

El Salmo 122 nos enseña que la comunidad israelita amaba y oraba por Jerusalén. Pertenecemos a una comunidad, la Iglesia, la cual es un anticipo de la «Comunidad Celestial».

  • ¿Oras por ella?

Cuatro veces el Salmo 123 menciona la palabra «ojos» para enfatizar la búsqueda del favor divino. Se oraba reconociendo que ellos eran siervos y Dios el Señor. 

  • ¿Cómo buscas Su favor?

En el 124, el pueblo da gracias por la ayuda divina. Se cree que se refiere a la victoria de David sobre los filisteos en 2 Samuel 5:17-25. 

El Salmo 125 expresa la confianza del pueblo en un Dios que los cuida rodeándolos «desde ahora y para siempre». A ese Dios protector lo vemos hacer grandes cosas en el Salmo 126 al liberarlos de la cautividad, produciendo en ellos gritos de alegría. Y lo mismo hace con nosotras a través de Cristo al perdonar nuestros pecados y librarnos de la condenación eterna.

El Salmo 127 afirma que, si Él no edifica, guarda, vela y provee, nada podrá suceder en nuestras vidas. Una de Sus provisiones son nuestros hijos. 

  • ¿Valoras esta herencia? 

En el Salmo 128 vemos cómo Dios bendice la labor y a la familia del que le teme y anda en Sus caminos. ¡Son dichosos!

En el Salmo 129 vemos otra liberación de enemigos de Sión, que nos deja ver el carácter fiel de Dios.

La oración del Salmo 130 es profunda y reverente, reconociendo que por Su perdón podemos estar ante Su presencia. Y el Salmo 131 nos describe un corazón humilde, sencillo y confiado.

Una vez más vemos en el Salmo 132 el pacto de Dios con David, y cómo de Su descendencia vendría el que ocuparía el trono: Cristo.

Por último, el Salmo 134 invita a que peregrinos y siervos bendigan al Señor, quien envía Su bendición desde Su Santuario. Nosotras somos esas peregrinas y siervas, y quienes recibimos Su bendición desde Su eterna presencia.

¡Cuán bendecidas somos!

Transforma lo que aprendiste en una oración.

«En la medida que la verdad de Dios entra en nuestros corazones, nos protege de engaño y de pecar con nuestros labios. A veces es difícil decir la verdad. Pero las consecuencias de mentir son, en última instancia, mucho más costosas que las consecuencias de decir la verdad». 

(El poder de las palabras, p. 24) —Nancy DeMoss Wolgemuth1



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