8 de agosto de 2026

Lee la Biblia, Día 220

El desastre puede estar cerca, pero el mismo Dios que dispersa un día, reunirá a Su pueblo y lo traerá de regreso a casa con gozo.

Leer

Jeremías 16-19

Reflexión

¿Puedes escuchar hoy al Padre llamándote personalmente? Su llamado en sí mismo es una expresión de Su gracia inmerecida y de Su amor constante.

Devocional

Seguimos en nuestra lectura de Jeremías y continuamos viendo las confrontaciones para con el pueblo de Judá. 

Nuestro corazón es engañoso

Muchas veces nuestro corazón nos tiende trampa. La maldad de nuestro corazón pasa desapercibida incluso para nosotras mismas; ¡nos vemos mucho mejor de lo que realmente somos! Dios es quien conoce los corazones y sabe nuestros pensamientos y motivaciones. Nosotras mismas pudiéramos estar engañadas, pero a Él no lo podemos engañar. 

Él también conoce quiénes han depositado su confianza completamente en Él. Me encanta esta comparación que Dios hace. 

La persona que confía en los hombres 

Y en sí mismo.

La persona que confía en 

Dios solamente

Es maldito

Es bendecido 

Es como arbustos raquíticos en el desierto

Es como árbol frondoso

No tiene esperanza

Tiene raíces profundas 

Se queda solo y amargado

Sus hojas siempre están verdes

Da mucho fruto

Lee el Salmo 1:1-3 a la luz de esta porción. 

  • ¿Cuál de estas listas te define a ti? ¿En qué o en quién has puesto tu confianza?

Dios es nuestro hacedor y nuestro dueño

Dios tiene propósitos para la vida de Jeremías. Como parte de estos propósitos, le impide casarse (fue el único profeta al que se le impidió casarse), asistir a funerales y a celebraciones; todo esto para transmitir el concepto de que las costumbres y rutinas de la vida diaria cesarían como parte de la disciplina de Dios.

Dios continúa ordenando a Jeremías llevar a cabo acciones simbólicas para ilustrar cosas al pueblo. En esta ocasión envió a Jeremías a casa del alfarero para mostrarle que somos como barro en Sus manos. 

Dios es dueño de Su creación y hace lo que quiere con ella. El Señor gobierna las naciones y hace lo que quiere en cada una.

Dios también tiene planes y propósitos para tu vida.

  • ¿Estarías lista para obedecer al Señor si entendieras que parte de Sus propósitos es que renuncies al matrimonio, por ejemplo, o alguna otra circunstancia difícil? 
  • ¿Has rendido tu vida al Señor al punto de obedecerlo en lo que sea que Él te pida?
  • ¿Qué implicaciones tiene para ti la verdad de que Dios es dueño de tu vida? 
  • ¿Testificas de esta verdad con tu vida?

El reposo es importante para el hombre

Una de las acusaciones contra el pueblo de Judá era que habían desobedecido el mandato de santificar el día del Señor. El respeto a este día era muy importante en el pacto mosaico. El amor por el Señor se prueba por la obediencia, y era obvio que este pueblo estaba desobedeciendo. Habían sido seducidos por el materialismo y no estaban guardando este mandamiento tampoco. 

«Jesús dijo: “El día de reposo se hizo para el hombre, y no el hombre para el día de reposo”». –Marcos 2:27

Cristo es nuestro reposo, pero somos seres humanos débiles que necesitamos descansar. El descanso es necesario para la salud espiritual y física del ser humano. El dejar de trabajar un día a la semana para descansar y honrar este mandamiento requiere fe. Es nuestra incredulidad lo que nos convierte en trabajólicos. La fe nos lleva al descanso.

¿Cuáles atributos de Dios encuentras para rendirte a Él?

«El avivamiento no comienza cuando personas luchando y extraviadas deciden volver al Señor, sino cuando el amoroso Padre celestial, deseando que Su pueblo disfrute de la seguridad y el amparo de Su amor, los llama de regreso a Sí mismo».

(Aviva mi corazón, editorial Portavoz). —Nancy DeMoss Wolgemuth1



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