31 de enero de 2026

Lee la Biblia, Día 31

A través del Día de la Expiación, Dios proveyó una manera sumamente específica para que un pueblo pecador pudiera entrar en Su presencia y ser perdonado—una manera que, en última instancia, apunta a Jesucristo, nuestra perfecta expiación.

Leer

Levítico 14 – 16

Reflexión

Levítico 16:2 nos recuerda que la santidad de Dios impedía un acceso libre a Su presencia. Pero en Cristo, ese velo fue roto y tenemos entrada plena a Su gracia. ¿Cómo despierta esto en ti una gratitud más profunda y un mayor deseo de buscarle cada día?

Devocional

¡Hoy concluimos el primer mes de estar leyendo juntas la Biblia! Espero que hayas podido establecer este hábito tan importante en tu crecimiento y madurez espiritual. Y sobre todo, espero que haya resultado deleitoso para ti encontrarte con Dios cada día a través de Su Palabra. 

La lepra era una enfermedad altamente contagiosa y ocasiona la separación de la persona de la comunidad. Es una imagen de lo que el pecado ocasiona en nuestras vidas.

Lee Hebreos 3:10-13 a la luz de la ceremonia requerida para sanar al leproso que leemos en Levítico 14. ¿Puedes ver la obra completa de Cristo en toda esta ceremonia?

Al leer lo minuciosas y precisas que eran estas leyes ceremoniales y de purificación, ¿te percatas de lo importante que era para Dios transmitir la necesidad de estar «limpios» delante de Él? 

 Medita en el siguiente texto de 1 Juan 1:5-2:2: 

«Y este es el mensaje que hemos oído de Él y que les anunciamos: Dios es Luz, y en Él no hay ninguna tiniebla. Si decimos que tenemos comunión con Él, pero andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad. Pero si andamos en la Luz, como Él está en la Luz, tenemos comunión los unos con los otros, y la sangre de Jesús Su Hijo nos limpia de todo pecado.

Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad.Si decimos que no hemos pecado, lo hacemos a Él mentiroso y Su palabra no está en nosotros. Hijitos míos, les escribo estas cosas para que no pequen. Y si alguien peca, tenemos Abogado para con el Padre, a Jesucristo el Justo. Él mismo es la propiciación por nuestros pecados, y no solo por los nuestros, sino también por los del mundo entero». 

  • ¿De qué manera somos limpiadas ahora? 
  1. El día de la expiación o Yom Kippur (Levítico 16).

El día de Yom Kippur sigue siendo el día de celebración más importante para los judíos. El sumo sacerdote oficiaba la ceremonia como mediador entre Dios y los hombres. Era el único día que él podía entrar al Lugar Santísimo.

Lee Hebreos 7:23-28.

  • ¿Quién es nuestro Sumo Sacerdote? 

Jesús también es la ofrenda perfecta que expió nuestros pecados para siempre: los pasados, presentes y futuros. Tú y yo nos podemos acercar con confianza hoy con todos nuestros defectos, porque Jesús, el Cordero perfecto, se ofreció a Sí mismo en nuestro lugar y derramó Su sangre para lavarnos y limpiarnos de toda maldad.

«Nuestra expiación ha tenido un gran costo. Ninguno de nuestros pecados ha sido simplemente pasado por alto o ignorado. Cada uno de ellos ha sido pagado con gran precio. Cada uno lleva la marca roja de la sangre de Cristo». 

(Nancy DeMoss Wolgemuth en Incomparable, editorial Portavoz) —Nancy DeMoss Wolgemuth1



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