Examinando el corazón del ministerio de mujeres

Escrito por Karen Hodge

¿Cuántas mujeres están yendo a tu grupo de estudio?

¿Tu último evento fue exitoso?

¿Tienes suficientes voluntarias?

¿Las mujeres están dando un paso adelante para servir? 

Cuando se nos pide que consideremos el estado actual del ministerio de mujeres, podemos caer en la tentación de informar solamente sobre lo externo. Pero tal vez debamos profundizar al considerar la salud del ministerio también.

Todas estamos familiarizadas con lo que implica un examen físico anual. Toma tiempo y atención investigar no solo nuestra salud física externa, sino quizás lo que es más importante: nuestro bienestar interno. Nuestros doctores podrían extraer sangre o realizar otras pruebas de diagnóstico, sin embargo, una cosa es segura, un buen doctor siempre inicia colocando el estetoscopio sobre nuestro pecho y escuchando nuestro corazón. ¿Por qué? Porque el corazón distribuye la sangre vivificante que nutre y limpia el resto del cuerpo, así cada parte puede funcionar a su máximo potencial.

No sé si te pasa igual, no obstante ir al médico a veces puede ser una propuesta aterradora. Una visita está llena de posibles incógnitas que podrían descubrirse. Sin embargo, todos sabemos que es vital para nuestra salud que nos hagamos un chequeo.

Así que, como tu amiga y compañera del ministerio de mujeres, te insto a que te detengas y te hagas un chequeo. Te animo a que mires más allá de los éxitos o fracasos percibidos externamente y mires la realidad interna, sin importar lo aterradora que pueda parecer la perspectiva. El examen implica ir al corazón, al alma y a la mente del asunto, porque todo en el ministerio de mujeres es un desbordamiento de la vitalidad y la fuerza de esas entidades.

Detente para hacer una revisión del ministerio

Entonces, ¿cómo comenzamos este examen? Tenemos que regresar a los fundamentos, nuestro mandato en el ministerio de mujeres: «Pero en cuanto a ti, enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina» (Tito 2:1).

¿Lo ves? Nuestra obediencia a esta instrucción bíblica determinará la salud general de nuestras mujeres, nuestro ministerio de mujeres, y más importante, de nuestra iglesia. El contenido del capítulo 2 de Tito establece la trayectoria de la misión del ministerio de mujeres. También informa de los métodos y las motivaciones para el ministerio. La palabra «sana» en este verso significa «saludable o higiénico». No se requiere mucho para imaginar, o puedo sugerir, oler la alternativa. Un ministerio de mujeres enfermo traerá muerte, pero un ministerio de mujeres sano es vivificante. 

La palabra «saludable» connota la idea de ser robusto, fuerte, entero, lleno de vida, próspero y floreciente. ¿No te gustaría que estas palabras describieran tu vida, tu ministerio de mujeres y tu iglesia? Vida sana, relaciones sanas, ministerios de mujeres sanos y una iglesia sana surgen de una sana doctrina. Así que, diagnosticar la vitalidad espiritual de nuestro ministerio de mujeres es una consideración profundamente teológica, pero inmediatamente práctica. La sana doctrina tiene que estar bombeando en el corazón a través de todo lo que hacemos, decimos y vivimos en el ministerio de mujeres.

Así que, al igual que mi médico me hace algunas preguntas básicas de diagnóstico al comienzo de mi examen físico anual, te propongo algunas para que las consideres en oración. Estas preguntas podrían utilizarse para diagnosticar tu salud individual como encargada del ministerio de mujeres. También podrían ser usadas por tu equipo del ministerio para evaluar honestamente la salud del mismo. Y, por último, estas preguntas podrían emplearse para considerar si un evento o actividad específica puede haber perdido su vitalidad. Es importante tener en cuenta que no todas las actividades o eventos cumplirán con todas las preguntas que aparecen a continuación, pero cada una debería cumplir al menos con algunas de ellas. 

Herramienta de diagnóstico del ministerio de mujeres

  1. ¿Por qué lo hacemos?
  2. ¿Cómo glorificará esto a Dios al reflejar Su carácter?
  3. ¿Qué enseña esto a las mujeres sobre la perspectiva bíblica de la feminidad?
  4. ¿Qué le enseña esto a la mujer acerca de vivir en pacto y reflejar la gracia a los demás?
  5. ¿Esta actividad o tarea fluye de las Escrituras?
  6. ¿Cómo construirá esta actividad una comunidad entre las mujeres?
  7. ¿Cómo construirá una comunidad con otros miembros, grupos de edad y ministerios de la iglesia, su liderazgo y nuestra denominación?
  8. ¿Cómo se amplían los límites de la comunidad para abarcar a los que están fuera de la iglesia?
  9. ¿Cómo demuestra esto la compasión de Jesús?
  10. ¿Lo que hacemos y cómo lo hacemos dará vida a nuestra iglesia o le quitará vida?
  11. ¿Cómo mostramos nuestras respuestas de las preguntas anteriores a las participantes en el ministerio para que entiendan por qué hacemos lo que hacemos?

Encaminrse hacia una iglesia saludable

A menudo las mujeres vienen a mí pidiendo una fórmula fácil de diez pasos para un ministerio de mujeres exitoso o estelar. Y después de escuchar algunas de sus frustraciones, les ofrezco estas preguntas para ayudarlas a comenzar a llegar a la realidad de la salud interna de su ministerio. Sin embargo, siempre termino animándolas a mirar hacia arriba, hacia una meta eterna. En última instancia, nuestro objetivo no debería ser tener un ministerio exitoso, sino una iglesia saludable. Cuando nuestra iglesia se basa en la sana doctrina, nuestras mujeres y nuestros ministerios prosperarán y darán vida porque ambos están espiritualmente sanos.

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