10 formas de amar bien a tu marido

Cuando se publicó el artículo “10 cosas que tu esposo odia” recibimos algunos comentarios de descontento (¡de parte de ambos géneros!) A algunas lectoras les pareció como si yo estuviera dando a los hombres una plataforma para expresar su odio. Definitivamente esa no fue mi intención. Escribí esa lista para ayudarnos como mujeres, a ver –desde la perspectiva del marido- algunas de nuestras conductas (degradantes) en las que generalmente incurrimos. Más que abordarlo desde una perspectiva negativa, en esta ocasión voy a dejar fuera la idea de “odio” y voy a retarnos a considerar cómo amar bien a nuestros esposos.

1. Sé amable

Lanzar esas dos palabras evoca todo tipo de ideas. No estoy hablando de usar delantal con holanes, fingir una sonrisa cursi, e ignorar los malos hábitos de tu esposo. Estoy haciendo referencia a lo que Pablo indica cuando dice:

Sed más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, así como también Dios os perdonó en Cristo (Ef. 4:32)

El encargo de “ser amables” es la acción que resulta de combinar la bondad y la utilidad. ¿Cómo puedes ser “buena” y “útil” a tu marido ayudándolo a buscar la piedad? ¿Eres su amiga buena y útil? ¿Eres buena y útil en lo que respecta a ayudarlo a materializar sus esperanzas y sueños?

2. Dale espacio

Me tomó mucho tiempo entender cuán fácil puedo sofocar a mi esposo. En serio. Sin que ésta sea mi intención, puedo inundarlo con un torrente de pensamientos, pasiones, planes e intensidad que lo pueden dejar sin aire. Finalmente, después de varios años de ahogarlo, aprendí que es bueno darle su espacio. Él necesita tiempo para procesar mis ideas o planes. Para pensar antes de contestar todas mis preguntas. Para descansar de mi intensidad. Necesita la oportunidad de estar solo sin sentirse culpable de tomar ese tiempo. La mayoría de los hombres necesitan algo de espacio.

3. Estúdialo

¿Sabes hablar el “lenguaje del amor”? Para identificar cómo transmitirle amor a tu esposo, entra en su mundo y conviértete en una estudiosa de tu esposo. Observa qué lo emociona, y aprende lo suficiente como para hablarle sobre su pasión. Averigua lo que él interpreta como “amor” -¿palabras de afirmación, toque físico, actos de servicio (bondad en acción), regalos, notitas de amor en el parabrisas del carro, o tal vez tiempo de calidad? Aprende cómo comunicar amor a tu esposo para que puedas amarlo bien.

4. Suelta

Aferrarse al dolor envenena la relación. En el mismo versículo donde Pablo nos encomienda “ser bondadosas,” también nos pide que nos perdonemos unos a otros, con este fundamento: “así como también Dios os perdonó en Cristo.” Ese es el perdón verdadero. Y solo añado una advertencia amable –aferrarse a una ofensa causará una amargura que comenzará a permear tu perspectiva y tus acciones (Hebreos 12:15). Hay tanto que podemos “soltar” a lo que, sin embargo, tendemos a aferrarnos –dolor por un mal entendido, desilusión por expectativas no satisfechas, pequeñas frustraciones que se van juntando ¡hasta explotar! Una cosa que no debemos “soltar” o pasar por alto es el pecado que se ha vuelto habitual. De manera que una forma de amar bien a tu esposo es confrontándolo humildemente.

5. Confrontación humilde

Si estás ignorando el pecado de tu esposo, no estás siendo una verdadera amiga. Gálatas 6:1 nos encomienda la responsabilidad de amar a otros a través de la confrontación humilde. Lo más fácil cuando tu esposo batalla con un pecado es darle la espalda o hablarlo con enojo, lo más difícil es acercarse amorosa y humildemente para ofrecer restauración bíblica.

La restauración es un proceso hermoso que comienza al acercarte a tu esposo cuando está en pecado y tener una “plática sazonada con gracia.” Abre tu corazón y expresa tu preocupación de manera honesta, pero con gracia –sin acusarlo ni cargarlo de culpa. Déjale saber que le estás dando un tiempo para que considere lo que le has compartido, pero si está llevando un estilo de vida inmoral y se resiste al arrepentimiento, necesitarás acudir a los líderes de tu iglesia para que te ayuden (Mt. 18:15).

6. Sé su lugar seguro

Tu esposo necesita saber que estás de su lado, que estás ahí para él, y que puede confiar en ti. Si no se abre contigo, puede ser un indicador de que intimidas a tu esposo o que incluso te teme. Si tu esposo se ha retirado a una cueva de aislamiento, no le exijas que salga de ahí; solamente ora por él y anímalo. Busca oportunidades para afirmarlo verbalmente. Sé paciente.

7. Ríanse con libertad

Sé creativa. Busca maneras de reír con tu esposo. La risa verdaderamente es “medicina” para el alma. Hace que tu cuerpo libere químicos de bienestar, de “me siento bien” (endorfinas), además de crear vínculos entre tú y tu esposo, creando recuerdos felices. ¿Hay alguna película divertida que ambos disfruten? ¿Bromas privadas solo entre los dos? Si no tienen ninguna, encuentra algunas. Habla de episodios divertidos o recuérdale de los momentos de locura que han compartido en el pasado, y tómense el tiempo para reír.

8. Aprécialo

Los esposos crecen ante las palabras de aprecio de su esposa. Permite que tu esposo sepa que estás agradecida por él, que lo respetas, que tomas en cuenta sus esfuerzos y afírmalo, ¡todo esto es combustible para su hombría! Escribí un libro lleno de consejos prácticos sobre este tema, así es que no abundaré en ello. Pero si lo necesitas, encontrarás una gran variedad de formas en que puedes mostrarle que lo valoras.

9. Arrodíllate

¡Ama bien a tu esposo batallando en oración por él! Encuentra pasajes de las Escrituras que hablen sobre las áreas de necesidad específicas de tu esposo, y aplícalas regularmente durante tu intercesión por él. Pregúntale los retos específicos que está enfrentando en el trabajo o en otras áreas, y cómo puedes orar por él. Cuando le pidas esta información, dile que tú también batallas, y que entiendes la necesidad de apoyo en oración. No te acerques con actitudes de “superioridad espiritual.”

10. Acurrúcate intencionalmente

La mayoría de los hombres (no todos) dirían que el toque físico es uno de sus lenguajes de amor. Sé intencional para tomarte el tiempo de abrazar a tu esposo, y bésalo antes de que salga a la batalla. Repite ese proceso cuando vuelvan a verse al final de un largo día de arduo trabajo. Pregúntale lo que le agrada físicamente, y sé intencional en apartar tiempo para amarlo bien durante la intimidad sexual.

El gozo sagrado en la cama matrimonial no está diseñado para transitar en una sola dirección. Déjale saber a tu esposo cómo complacerte, y nunca menosprecies sus esfuerzos en esta área. La intimidad física debe ser un baile de ternura donde uno da y provee para el otro - ambos expresan y reciben placer mutuo.

Leer esta lista es la parte fácil, pero ponerla en práctica es la prueba de nuestro amor. ¡Seamos intencionales para amar bien a nuestro marido!

¿Alguien quiere añadir algo a mi lista? ¡Envíennos sus sugerencias!

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Sobre el autor

Kimberly Wagner

Kimberly Wagner

La pasión de Kimberly Wagner es Cristo, y ella desea encender la búsqueda de la gloria de Dios por parte de las mujeres. Es autora de, y es una invitada frecuente al programa de radio de Revive Our Hearts, así como colaboradora habitual del blog de True Woman. A ella le gusta compartir con las mujeres y escuchar lo que Dios está haciendo en sus vidas.

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