Aprendamos a amar a nuestros maridos

“… (las ancianas) que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos ...” Tito 2:3-4

Al decirle sí a Federico cuando me pidió matrimonio hace 37 años, jamás pensé que un día tendría que “aprender” a amarlo. El amor profundo que sentía en ese momento por él fue lo que me impulsó a ir al altar para hacer juntos el pacto de amarnos para toda la vida.

Por lo general, la combinación del amor romántico de tipo emocional con los intereses comunes de la pareja constituye la base del matrimonio. En la actualidad muchos matrimonios se están enfriando y desintegrando porque las parejas están fallando en amarse a la manera de Dios.

En la medida en que he reflexionado en el pasaje de Tito 2 que exhorta a las ancianas a enseñar a las más jóvenes a amar a sus esposos, me he dado cuenta que la mayoría de nosotras necesitamos recibir esa enseñanza. Definitivamente es un proceso que requiere tiempo y esfuerzo.

Este es el único pasaje bíblico que exhorta específicamente a las esposas a “amar a sus esposos”  y el término griego que emplea para la palabra amor  es “Fileo” (Tito 2:4)  haciendo referencia a que la esposa se convierta en la amiga íntima de su esposo.

“Este es mi amado y éste es mi amigo...”  Cantares 5:16

Cuando leí el libro “Amor y Respeto” entendí que el hombre necesita que su esposa sea su mejor amiga.  Como mujeres de Dios necesitamos aprender a ser una compañera, a ser una amiga “fileo”.

Para lograrlo es preciso que entendamos la necesidad de nuestros esposos de tener una compañera. Dios nos ha dado el privilegio de serlo. En mi caso particular, he notado que a mi esposo le gusta estar acompañado cuando hace algo que le interesa, y el solo hecho de que yo esté cerca o a su lado, aunque yo no haga nada, lo hace sentir bien.

Además, debemos demostrarles un interés sincero sobre su experiencia diaria de trabajo.  En ocasiones me ha ocurrido que no entiendo mucho lo que me explica pero presto atención mirándolo a los ojos y así no solamente aprendo sino que lo hago sentirse bien.

Otra manera de aprender a amarlos es apreciar el tipo de entretenimiento que prefieren de manera que podamos compartir con ellos.  He aprendido a valorar los canales de televisión con programas de historia, animales y las noticias de todo tipo.

Recordemos que Dios dijo “no es bueno que el hombre esté solo”, pero es triste saber que hay muchos esposos que se sienten solos.

El dicho popular reza que detrás de cada gran hombre hay una gran mujer (que lo anima y lo hace sentir apreciado); desafortunadamente y con mucha tristeza se dice que no siempre esa mujer es su esposa.

Hoy te exhorto a hacer un alto, reflexionar y evaluar si estás cumpliendo con las instrucciones que nos da el Señor de amar a nuestros esposos y de no ser así pedirle perdón, clamar por Su ayuda para hacer los cambios que te permitan llegar a vivir el llamado de Dios como esposa.

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Este artículo procede del Ministerio Aviva Nuestros Corazones ® www.avivanuestroscorazones.com

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Sobre el autor

Mayra Beltrán de Ortiz

Mayra Beltrán de Ortiz

Decidida a honrar el diseno de Dios para la mujer. Comprometida a obedecerlo para que a través de mi testimonio otras mujeres puedan alcanzar al igual que yo la libertad, plenitud y abundancia en Cristo. Felizmente Casada hace 37 anos con Federico Ortiz, mamá de Jose Alberto y de Erika, ambos casados con Priscilla y Abel respectivamente y derretida abuela de Noé, Renata y Jaime Alberto.
Miembro de la Iglesia Bautista Internacional (IBI) donde sirve junto a Federico como líderes de un grupo de parejas, consejeria matrimonial y prematrimonial, mentoría de novios y como consejera bíblica de mujeres.