¿Cómo abordar con compasión el debate sobre los baños transgénero?

Ya no se trata de una cuestión de acceso, sino de compasión. El viernes 13 de mayo, la administración de Obama emitió una normativa a todas las escuelas públicas informando a los maestros y administradores que, con el fin de cumplir con la ley federal, las políticas concernientes a estudiantes deben basarse en la “identidad de género,” no en su sexo biológico.

Ya una conocida tienda departamental concede acceso a sus baños a los transgénero mientras las escuelas locales están siendo amenazadas con retirarles el apoyo de fondos federales si no cumplen con esta normativa, el “debate de los baños transgénero” no es una discusión hipotética.  El acceso transgénero a los baños públicos ya está sucediendo.

Necesitamos lidiar con la realidad de que la puerta de los baños se está abriendo de par en par como una invitación para que todos entren.

Ya no se espera que los hombres y las mujeres usen el baño que corresponde a su sexo biológico, sino que se está concediendo libre acceso a los baños que correspondan con el género con el que ellos se identifiquen.

Mostrando compasión a todos los involucrados

Debo confesarlo, me duelen aquellos que están en el centro de la controversia. También los niños que están confundidos respecto a su género, convencidos de que viven en el cuerpo equivocado.  Me conduelo de los padres de esos niños que quieren proteger a su hijo del acoso y la “injusticia.” Me siento mal por los consejos directivos de las escuelas locales que se encuentran en el ojo del huracán de esta tormenta de fuego cultural.  Mi corazón gime por aquellos que creen que son discriminados.

¿Cómo abordar este tema con compasión?

Se necesita la compasión, eso es un hecho.  Pero la discusión necesita centrarse en la protección real de mujeres y niños más que la protección del movimiento transgénero. La compasión necesita de la sabiduría para reconocer cuáles son los derechos que realmente están siendo pisoteados.

Existen individuos reales siendo lastimados en ambos lados de este polémico asunto. ¿Quiénes son los más vulnerables en esta lucha por “libertad”?  Los desprotegidos en esta lucha son los niños.

Protegiendo nuestros hijos

He tenido conversaciones desgarradoras con niñas que han sido molestadas sexualmente. He visto la devastación que viene de la exposición de los niños a la perversión. De niña sentí el temor de entrar sola a un baño, y eso fue mucho antes de que existiera la posibilidad de acceso transgénero.

La cultura popular no quiere considerarlo; las voces amenazantes que claman por “igualdad” parecen haber olvidado el hecho de que abrir la puerta del baño para que entren hombres que se identifican como mujeres, también deja la puerta abierta a pedófilos, abusadores de niños, pervertidos y farsantes. Nuestra cultura está negando el verdadero peligro que se presenta con esta agenda.

Hay un aspecto siniestro en todo este debate –uno que atravesará la puerta y entrará caminando al baño para aprovecharse de nuestros hijos.

La opción de baños unisex, con ocupación individual, privada, ha sido rechazada con el argumento de que esta alternativa es una forma de discriminación. Pero ¿Quiénes realmente están siendo discriminados?

Cuando damos un trato preferencial a un segmento de la sociedad, basado en la elección individual de identificarse con un género distinto a su sexo biológico de nacimiento, estamos ignorando a quienes realmente necesitan nuestra protección: los niños. Ellos no han pedido esto, no están exigiendo seguridad, pero esperan que peleemos por su protección.

¿Cómo estamos proveyendo un lugar seguro para nuestros niños?

Cuando Jesús vio a los desamparados, aquellos que necesitaban protección, aquellos errantes y sin pastor, fue movido a misericordia y reconoció su necesidad.

“Y viendo las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban angustiadas y abatidas como ovejas que no tienen pastor.” (Mt. 9:36)

¿Has considerado quiénes son realmente los “desamparados” en este debate?

Pasando a la acción

¿Considerarías llevar a cabo algunas acciones conmigo?

  1. Mantente informada, y expresa tu preocupación de manera considerada y humilde.
  2. Contacta tu gimnasio local, tiendas departamentales y consejos directivos escolares para expresar tu preocupación.
  3. Contacta los legisladores y dales a conocer tus preocupaciones –o, si ya están tomando medidas para oponerse a estas políticas, agradéceles por ello.
  4. Busca tener conversaciones reflexivas con amigas y miembros de la familia que apoyan el acceso a vestidores y baños transgénero.
  5. Ora por un avivamiento espiritual en tu nación que avive la iglesia y transforme a aquellos que necesitan el mensaje de vida del Evangelio.

No es el momento para las voces de ira y retórica emocional; este es un tiempo de compasión. Pero también es un tiempo para hablar. No podemos quedarnos calladas. La compasión demanda que se abra esta conversación de forma valiente y afable. Debemos levantar la voz por los desamparados que serán los más impactados por este giro cultural de tan largo alcance.

Espero te tomes diez minutos para mirar este video explicando la manera en que nuestros niños se encuentran en riesgo, y consideres compartir este post y video con otros.

¿Cómo puedes demostrar compasión mientras tu nación lucha con este asunto?

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Sobre el autor

Kimberly Wagner

Kimberly Wagner

La pasión de Kimberly Wagner es Cristo, y ella desea encender la búsqueda de la gloria de Dios por parte de las mujeres. Es autora de, y es una invitada frecuente al programa de radio de Revive Our Hearts, así como colaboradora habitual del blog de True Woman. A ella le gusta compartir con las mujeres y escuchar lo que Dios está haciendo en sus vidas.

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