Cómo ayudar a los niños a entender la crisis cultural

«Mamá, ¿por qué grita la gente?»

«¿Por qué se queman esos edificios?»

«¿Qué le pasó a ese hombre?»

«¿Por qué esa gente está tan enojada?»

Muchos de nuestros niños han visto imágenes aterradoras y han escuchado conversaciones inquietantes en los últimos meses, ya sea en las noticias, redes sociales y, en algunos casos, en sus propios vecindarios y escuelas. ¿Qué les decimos? ¿Cómo les ayudamos a procesar todo lo que ven y escuchan?

Podemos contar con la verdad inmutable de Dios para guiarnos a través de cada crisis cultural. A medida que surgen desafíos y preguntas, recuerda que Dios ha elegido a tu familia para preparar a tus hijos para influir en su cultura para Cristo, y te ha dado también las palabras que tus hijos necesitan en Su Palabra. A medida que inhales profundamente la sabiduría de las Escrituras, tendrás lo necesario para compartir la verdad con tus hijos.

Seis puntos de conversación llenos de verdad

Una manera de tener una conversación llena de verdad con tu familia es leyendo juntos la Palabra de Dios. Los pasajes de las Escrituras que se enumeran aquí son un buen lugar para comenzar. Considera la posibilidad de leerlos en voz alta y luego discutir cómo la verdad eterna de Dios habla de las circunstancias en las noticias, o simplemente con cualquier persona alrededor.

Verdad: Dios ha hecho a cada persona portadora de Su imagen.

Explícale a tus hijos que todo ser humano es precioso ante los ojos de Dios porque todos son imagen de Dios. Al modelar la humildad, nuestros hijos verán que ninguna etnia es superior a otra. Tenemos un anticipo del cielo cuando recurrimos a Su gracia para amar a los demás como Él nos amó a nosotros.

Versos para leer juntos: Génesis 1:26; Mateo 22:39.

Verdad: De un solo hombre (Adán), Dios hizo a todas las naciones.

Habla con tus hijos sobre algunas diferencias entre personas de diferentes naciones o culturas. Recuérdales que, aunque tengamos diferentes historias o características físicas, todos estamos relacionados entre nosotros. Debido a que Dios hizo a Adán, el padre de todas las personas, todos nacimos en la familia de Adán. Un día, personas de todas las naciones, pueblos y lenguas que creen en Jesús lo adorarán sin malentendidos y en perfecta armonía.

Versos para leer juntos: Hechos 17:26; Apocalipsis 5:9-10.

Verdad: Debemos orar por los oprimidos y por sus opresores.

En última instancia, nuestra batalla no es contra las personas, sino contra el maligno. No podemos enfrentar los orígenes malvados del racismo por nuestra cuenta sin la ayuda del Espíritu Santo. Tu ejemplo puede enseñarle a nuestros hijos cómo orar y cómo confiar en Su fuerza para actuar con justicia. Debemos orar para que los oprimidos experimenten la gracia y la sanidad de Dios y para que aquellos que actúan con maldad sean liberados del mal.

Versículos para leer juntos: Salmo 9:7-10; Efesios 6:12.

Verdad: Dios mira nuestros corazones.

Dios puede usar este momento de crisis para fortalecer la fe de tu hijo. Dios mira nuestros corazones. La naturaleza del pecado en nuestro corazón es pensar en nosotras mismas más que en los demás. Si nos aferramos a la amargura, a Dios no le agrada. ¿Te han escuchado tus hijos hablar de personas que no se parecen a ti o que no comparten tus puntos de vista políticos, y de alguna manera ha despertado miedo y desconfianza hacia los demás? ¿Ha habido ocasiones en las que has estado en silencio en lugar de haber hablado en contra de los malos actos? Deja que tus hijos te escuchen. Inclúyelos en tus oraciones de arrepentimiento.

Versos para leer juntos: 1 Samuel 16:7; Proverbios 28:13.

Verdad: La bondad se esfuerza por ver y sentir las necesidades de los demás.

Enseñemos a nuestros hijos a escuchar y tratar de entender de dónde vienen los demás y cómo amar bien a nuestro prójimo, incluso cuando eso requiera un riesgo. De la misma manera que Dios puso al hombre que había sido asaltado y golpeado en el camino del levita y el samaritano (Lucas 10:25-37), Dios pone a las personas en nuestro camino para que los amemos. No podemos simplemente cruzar al otro lado de la carretera. Caminar con humildad y compasión significa pedirle a Dios que nos ayude a amar a los demás como Él nos ama. Con Él, podemos amar la misericordia y actuar con justicia.

Versos para leer juntos: Miqueas 6:8; Lucas 10:25-37; 1 Juan 3:16-18; Efesios 4:32.

Verdad: Dios ama a su diversa iglesia.

Queremos ayudar a nuestros niños a entender que Jesús dio Su vida para redimir a personas de todas las tribus, idiomas, pueblos y naciones. Como Su familia perdonada, podemos regocijarnos en la unidad que Él compró para nosotros en Su muerte en la cruz. Todo lo que Él trae a nuestras vidas es una oportunidad para traerle gloria y agregar hijos a Su familia eterna. Se acerca el día en que Cristo reinará como Rey sobre toda la tierra. El fuerte no se aprovechará del débil; no habrá injusticia, violencia, orgullo u odio, ni virus. 

Versos para leer juntos: Isaías 65:20-25, Apocalipsis 5:9-10.

Construyan la verdad del evangelio en sus corazones.

Por extraño que parezca este momento de la historia, Dios nos ha puesto en este tiempo y lugar con un propósito. Recuerda: Dios ha elegido a tu familia para preparar a tus hijos para influir en su cultura para Cristo. La opresión y la injusticia son parte del mundo caído que Jesús vino a redimir. Jesús, que había conocido la alabanza del cielo, fue despreciado y rechazado por la gente (Hebreos 12:2) para reconciliar a los enemigos de Dios con Su padre (Salmo 22:22-31).

Se acerca el día en que todos los que pertenecen a Cristo lo adorarán con corazones limpios y se amarán los unos a los otros (Apocalipsis 7:9-17). Podemos disfrutar de un anticipo del cielo mientras recurrimos a Su gracia para amarnos unos a otros, a pesar de nuestras diferencias. Si contamos con la verdad inmutable de Dios para guiarnos, podemos enseñar a nuestros hijos a esperar el día en que Jesús ponga fin a toda injusticia, tristeza y sufrimiento (Apocalipsis 21:2-4).

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Sobre el autor

Barbara Reoach

Barbara Reoach

Barbara es la Directora del Programa para niños de Bible Study Fellowship International (BSF) y la autora de ¿Por qué la Navidad? Y ¿Por qué la Pascua? Ella vive con su esposo, Ron, en San Antonio, Texas y ama escribir estudios bíblicos centrados en el Evangelio para sus nietos, su iglesia y para quienes disfruten discipular la próxima generación.

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