Consejos de expertas sobre cómo enseñar

A pesar de que me duele. . . no es necesariamente malo ser derribada de  un pedestal (o de  una plataforma) de vez en cuando.

Una pequeña dosis de humildad ¡nunca está de más! Una caída puede ayudar a aquellas de nosotras que enseñamos a ser reales y relevantes para los que nos oyen. Mi caída más horrible fue cuando me olvidé de apagar el micrófono inalámbrico mientras iba al baño. Hola a todas,  ¿se oyó la descarga?

Trillia Newbell nos habla de un momento en el que  ella pronunció mal el nombre del teólogo J. Gresham Machen después de haberlo  practicado un tiempo. Este paso en falso hizo su charla refrescante a una mujer joven de la audiencia que habló con ella después. Al parecer, mi amiga Trillia no es la única que tropieza con el nombre de Machen. En caso de que te lo estés  preguntando. . . "La primera sílaba se pronuncia como Mayo, el nombre del mes. "

Les pedí  en la Pre Conferencia de  Aviva '15: Mujeres que Enseñan Mujeres a Trillia Newbell y Paula Hendricks que  compartieran sus consejos de expertas para que podamos estar mejor equipadas en la proclamación de la verdad del Evangelio para la gloria de Cristo.

Selección de temas

Trillia

Yo no hablo de algo que no haya experimentado o investigado bien. Es así de simple. Por ejemplo, no voy a hablar sobre la crianza de adolescentes porque mis hijos son pequeños, pero no me importaría estar en un panel con mujeres mayores que puedan hablar de ese tema.

Paula

Yo pregunto cuál es el propósito del evento  y si hay un tema que quieran que cubra. Entonces abro mi carpeta de Compromisos de Conferencias en mi computadora para ver si hay algo que ya haya escrito o enseñado que pueda reutilizar. ¡No hay necesidad de reinventar la rueda!

El papel de la oración

Trillia

Pido al Señor que me llene de Su Espíritu y me dé sabiduría al leer Su Palabra—no quiero ser yo la que hable. Me gustaría hablar la verdad de Su Palabra. Le pido al Señor que me ayude a auto olvidarme, así puedo servir bien sin pensar mucho en  mí misma. Le pido que los que tienen oídos para oír oigan lo que Él tiene para ellos, y si hay algo de lo que digo que no será útil, que esas palabras sean arrojadas de sus mentes.

Paula

¡Uno nunca puede orar lo suficiente! El poder de la oración es fenomenal. Cuando hablé recientemente en Brasil, había literalmente miles de personas orando en todo el mundo. Estoy convencida de que los frutos que salieron de allí esa semana fueron el resultado  directo de esto. Me gustaría recomendarles crear un equipo de oración. Yo envío correos electrónicos al mío antes y después de un evento para estar segura de que tengo cobertura de oración.

Desarrolla habilidades

Trillia

Consigue a alguien que te escuche, que esté dispuesto a decirle cosas duras. Tengo un amigo y colega que critica regularmente mis charlas. Ha sido la cosa más útil que he hecho en mucho tiempo. Es un estudioso de fiar, lo que sin duda ayuda, pero también no tiene miedo de decirme la verdad. Al final, no solo quiere que yo lo haga bien; él quiere que  los que me escuchan sean ser servidos. ¡Es una bendición!

Paula

Considera todas las oportunidades que tengas para hablar como una práctica y una  preparación vital. Ninguna oportunidad es demasiado pequeña: hacer un anuncio,  ser maestra de ceremonia en una recepción de boda, o hablar en un grupo pequeño. Si puedes grabarlo hazlo. Luego, cuando hayas terminado, pídele a otros grandes comunicadores que te critiquen. Da miedo,  pero es un  muy valioso ejercicio.

Los tres mejores consejos que hemos recibido

Trillia

1. Critícate a ti misma.

Incluso por muy doloroso que sea, escucha tus charlas o ve los vídeos, para que puedas ver y escuchar lo que estás diciendo / haciendo.

2. Sé organizada.

Ten un objetivo claro para cada mensaje. Escribía mis mensajes palabra por palabra al principio, pero ahora, después de un par de años, puedo hacer un esbozo de algunas charlas.

3. Sé tu misma.

¡No puedes ser nadie más! No trates de imitar a alguien; sé tú. No trates de ser una artista. Si eres una maestra a —enseña.

Paula

1. Canaliza tu nerviosismo

Nunca olvidaré el discurso de  mi profesor de la universidad diciendo a nuestra clase que todo el mundo tiene derecho a ponerse nervioso antes de hablar. La clave es canalizar ese nerviosismo en. . . ¡energía!

2. Mantén tus prioridades claras.

No vuelvas a perder tiempo para empezar el ministerio de Dios.

3. Lleva tus pensamientos cautivos

Algo que he aprendido es a llevar los pensamientos que  inevitablemente vienen cautivos: no estoy lista. Yo no soy la adecuada. Tienen a  la chica equivocada. Si Dios me puso en el compromiso de hablar a mi manera, Él debe pensar que soy la mujer adecuada para el trabajo. Alábale; ¡Su poder verdaderamente se perfecciona en nuestra debilidad!

Las mejores prácticas

Trillia

Leo sobre las charlas y oro. Oro mucho. Siento mi gran necesidad de Dios mientras hablo. No es como escribir donde se puede editar; una vez que sale de tu boca, esta fuera. Así que oro. Donde hay muchas palabras, el pecado está cerca. Quiero estar consciente de ello.

También trato de conversar a quienes les voy a estar hablando (la multitud). Quiero ser su amiga, aunque sea por ese momento. Me gusta relacionarme con ellas para que cuando este allá arriba, este claro que estamos en esto juntas.

Paula

Me levanto temprano —incluso aunque no duerma bien la noche antes de un compromiso —y paso tiempo hablando con Dios, a pesar del hecho de que apenas puedo mantener los ojos abiertos.

Llego antes de lo que creo que tengo que estar ahí, y ¡todavía tengo que llegar más temprano! Siempre hay algo inesperado que atender.

Me gusta saludar a las mujeres a medida que entran y llegar a conocerlas un poco. (A veces cambio mis ejemplos e ilustraciones sobre el terreno, después de que aprendo acerca de las mujeres, que han llegado.)

Después de haber hablado, agradezco a Dios. Él hablo  a través. . . ¡de nuevo! Poco después del evento, le escribo a mi anfitrión (es) una nota de agradecimiento y los detalles sobre el evento. Esto me permite procesar y aprender. También puedo actualizar a mi equipo de oración, a continuación, trato de descansar. Es más fácil decirlo que hacerlo ¡después de todo ese entusiasmo!

¡Apuesto a que has aprendido uno o dos trucos de sus experiencias de enseñanza! ¿Qué consejos sobre  hablar puedes compartir?

Según cada uno ha recibido un don especial, úselo sirviéndoos los unos a los otros como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. El que habla, que hable conforme a las palabras de Dios; el que sirve, que lo haga por la fortaleza que Dios da, para que en todo Dios sea glorificado mediante Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el dominio por los siglos de los siglos. Amén (1 Pedro 4:10–11).

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