Contando tus bendiciones

La ingratitud a Dios es un grave pecado según Romanos 1: 21ª "pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias...." Dios espera de nosotras que seamos agradecidas y esto lo vemos plasmado una y otra vez a través de las Escrituras. Quizás piensas que no eres ingrata por que de vez en cuando agradeces a Dios por cosas extraordinarias o peticiones relevantes que han sido contestadas, más la Palabra nos reta a que seamos agradecidas en todo tiempo ¡Sí! Escuchaste bien, en todo tiempo, aun en aquellas cosas que no me resultan muy agradables, también debo ser agradecida, porque hasta "eso" Dios lo ha permitido para mi bien: Como dice 1ª Tesalonicenses 5:18 " dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús".

No solo deberíamos dar gracias en todo, sino cada día de nuestras vidas. La alabanza a Dios debería ser acompañada frecuentemente de acciones de gracias por Sus múltiples bondades para con nosotras.

¿Has dado gracias a Dios por abrir los ojos a un nuevo amanecer? ¿Le has agradecido por el descanso de la noche? O, ¿Porque puedes ver, respirar, caminar, disfrutar de lo creado, tener un hogar, comida, trabajo, familia, amigos, hermanos en la fe, pastores, por la iglesia, por Su Palabra? ¿Te has detenido a agradecer el orden de lo creado: el día, la noche, las flores, las aves, el universo, el agua, los detalles perfectos en cada aspecto de Su obra maestra, en cada rincón que despliega la belleza de Su gloria? ¿Le has expresado gratitud por haberte elegido entre una multitud, sin haber nada en ti que te hiciera atractiva para tal don? ¿Le has dicho gracias por Jesucristo, Su obra perfecta en la cruz que te hace libre? ¿Por el Evangelio, por las incontables bendiciones que vienen de ser Su hija? Si haces una lista detallada te apercibirás de cuántas cosas podrían aparecer en ella, que de seguro nunca hemos agradecido.

Estos son motivos generales de gratitud, pero cada una de nosotras tiene una vida, una historia personal que agrega muchos más motivos de acciones de gracias; te invito a hacer una pausa y pensar detenidamente en cosas por las cuales puedes y debes agradecer a Dios, posiblemente te sorprenderás al descubrir dos cosas: primero que pecamos de ingratitud muy a menudo y segundo dar gracias nos llevará a alabar más a Dios por Sus bondades. ¿Te animarás a realizar tu inventario de bendiciones? Creo que esto es un ejercicio excelente para nuestras almas. Creo que no nos gustaría que nos llamaran la atención como a los leprosos, cuando Jesús dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están? Lucas 17:17, pues de 10 leprosos sanados solo uno se devolvió a dar gracias.

Reconozco que meditando en la gratitud a Dios me sentí convicta de pecado, son más las bendiciones en mi vida que las acciones de gracias en muchas ocasiones, pero ¡cuánto alaba mi alma a Dios! porque si confesamos nuestros pecados Él es fiel y justo para perdonarnos y limpiarnos de toda maldad (1ª Juan 1:9). Entonces una vez confesado mi pecado me dispongo a ser más agradecida, a estar más apercibida de los pequeños y grandes detalles del Padre de las luces hacia esta pequeña hija suya.

¿Qué tal si hacemos un ejercicio piadoso? Vamos a llamarlo el registro de mis bendiciones: tomemos una página y escribamos diariamente por lo menos un motivo de acción de gracias por este mes, sé que al final del mismo no sólo estaremos asombradas de Sus grandes misericordias para con nosotras sino que habremos empezado el hábito piadoso de ser agradecidas, entonces ¿ya tienes tu página?

"Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros; estaremos alegres". Salmos 126: 3

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Este artículo procede del Ministerio Aviva Nuestros Corazones ® www.avivanuestroscorazones.com

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Sobre el autor

Rafaela Luciano de Viñas

Rafaela Luciano de Viñas

Está casada con Mario Viñas con quien tiene tres hijos: Mariela, Claudia y Mario Rafael. Es mercadóloga de profesión. Esposa y madre a tiempo completo, labores que entiende son un privilegio y hermoso regalo de Dios. Le encantan las artes manuales, pasión que comparte con sus pequeñas. Disfruta la lectura sobre temas de paternidad y familia cristiana, en su interés por servir mejor al Señor en el ministerio de su hogar.

Es miembro de la Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo desde 1989, donde  junto a su esposo sirve en diferentes ministerios. Es su anhelo seguir creciendo en el conocimiento del Señor y   poder traspasar su fe a las siguientes generaciones.