¡Dad gracias a Dios porque Él es bueno!

«Dad gracias al Señor porque Él es bueno, porque para siempre es su misericordia» ~Salmo 136:1

Cuando una de las editoras me pidió que escribiera con ocasión del día de acción de gracias para el blog, mi reacción inmediata fue de alegría, ya que recientemente tuve una experiencia que desde hace días contemplaba contar. Pero, con toda honestidad no me siento apta, digna, ni con la calidad moral para «enseñar» sobre el tema: la falta de contentamiento y la confianza en Dios son una de mis luchas diarias. Por eso, simplemente voy a contarles una historia.

Estos últimos meses, Dios se ha encargado de guiar mi corazón hacía un más amplio conocimiento experimental de Su bondad para mi vida. Y es que Dios es experto en hacernos ver las cosas, y de asegurarse que escuchemos Su multiforme voz.

Para que entiendan un poco mejor, les debo dar un «update». Algunas saben que he estado viviendo en diversos lugares de mi país y haciendo cosas diferentes estos últimos años. Actualmente estoy enseñando en un colegio cristiano bilingüe en Jarabacoa, República Dominicana. La transición no ha sido atípica, y todo lo nuevo siempre implica «malestar». Creo que en estos últimos meses he tenido múltiples oportunidades para pecar contra Dios, para desenfocarme, desanimarme y sucumbir ante la ansiedad y la preocupación. Y aunque no en todas las ocasiones he salido victoriosa, Dios me ha mostrado Su bondad de múltiples maneras.

Todos los viernes en el lugar donde trabajo hacemos un devocional. Como es un colegio bilingüe usualmente alguien debe traducir del idioma inglés al español. Aunque me encanta traducir, y Dios me ha dado el talento para hacerlo, no se me había presentado la oportunidad de traducir un devocional hasta ese día.

Un día que había empezado emocionalmente cargada. Muchos diferentes factores habían nublado mi visión y habían levantado todos esos sentimientos negativos que al parecer no han muerto dentro de mí, sino que duermen. Mi mente se creía incapaz de hacer mi trabajo, cumplir mi misión y ser como Cristo quiere que sea. Dios había susurrado muchas veces a mi corazón, tratando de llamar mi atención. Pero mi terquedad no me dejaba verle ni escucharle. Hasta que Dios decidió gritar a mi corazón.

Ese día la persona que usualmente dirige el devocional no estaba y quien habitualmente traduce no podía hacerlo esa mañana. Dios orquestó que el mensaje fuera justo lo que yo necesitaba y que no tuviera ninguna otra opción que escucharlo y entenderlo, ya que YO debía traducirlo.

En ese momento fue como que mi alma despertó y al hacerlo vio todo lo que Dios había hecho y tratado de mostrarme. Fue como un rompecabezas que se armó al instante y todo cobró sentido.

La verdad de que Dios es bueno, y de que Él está cuidando de mi alma y actuando a favor de mi vida, fue impactante en ese momento. Tanto que no pude terminar de traducir y sucumbí en lágrimas (no se preocupen, alguien tomó mi lugar).

En fin, hermanas y amigas, les cuento esta historia porque creo que el contentamiento consiste en conocer y entender la bondad de Dios. Su bondad radica en proveernos de todo lo necesario para la piedad. En esta época donde el mundo se reúne a dar gracias, mi corazón rebosa de agradecimiento porque Dios es bueno y tiene cuidado de mí a diario.

«El que da sustento a toda carne, porque para siempre es su misericordia. Dad gracias al Dios del cielo, porque para siempre es su misericordia» Salmo 136:25-26.

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Sobre el autor

Carolina García Domínguez

Carolina García Domínguez

Cristiana, mujer, joven, profesora, Ezer (ayuda), crafter, amante de los libros, de pinterest, de las fotos lindas con mensajes buenos y amante de compartir con amigos. Vivo en busca de ser mejor en lo que hago cada día, sea lo que sea, para la gloria de mi Dios.

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