Disciplínate para la piedad

En todos mis años de escuela no recuerdo ni una sola ocasión en la cual se me haya enseñado o instruido sobre la piedad, de hecho, ni siquiera, mencionado. Se me animó a disciplinarme sobre muchas cosas, pero no sobre este aspecto. ¿Y a ti? Afortunadamente existen las familias, y allí podemos promover este tipo de enseñanzas de vida. Lamentablemente muchas familias confían demasiado en que las escuelas harán su trabajo.

Si lees y observas, años atrás se promovía que las mujeres deberían ser exitosas, productivas, relevantes, pero últimamente noto que ni siquiera es tanto eso lo que se promueve, sino que se hace un gran énfasis en que la mujer simplemente haga lo que le plazca, lo que ella considere apropiado porque es fácil, conveniente o le hace “feliz”.

¿Qué sabiduría hay en ello? ¿Dónde queda la piedad si solo hacemos lo que nos apetece? ¿Qué sucede cuando lo que se te “antoja” hacer, es algo que te daña a ti o a los demás?

Pero nada tengas que ver con las fábulas profanas propias de viejas. Más bien disciplínate a ti mismo

para la piedad. 1ª Ti. 4:7

La piedad requiere disciplina, como todo lo que vale la pena.

En un mundo que parece desmoronarse, podemos decidir bien y elegir lo mejor: Disciplinarnos en lo importante, no porque sea fácil o sencillo, sino porque agrada a Dios.

La palabra piedad viene de la palabra latina “pietas”, la forma del sustantivo del adjetivo pius, que significa “devoto o bueno”. La piedad se define como un sentimiento que impulsa al reconocimiento y cumplimiento de todos los deberes, no solo para con Dios, sino también para con los padres, la patria, los parientes, los amigos, para con todo ser humano. Según el diccionario, significa también:

  • Virtud que inspira, por el amor a Dios, tierna devoción a las cosas santas, y, por el amor al prójimo, actos de amor y compasión.
  • Amor entrañable que consagramos a algo o alguien.

Al leer estas definiciones algo me queda claro: si sólo hago lo que me plazca ¿cuándo me enfocaré en deberes para con Dios o para con los demás?, Enfocarnos en nosotras mismas nos sale bastante natural, salir del ensimismamiento y letargo, eso sí que requiere más intencionalidad y carácter.

La piedad es algo que no puedes lograr o producir por ti misma, necesitamos aferrarnos a Dios y Su Palabra para disciplinarnos en ella. Al leer en el versículo “disciplínate” notemos que la palabra en sí denota la parte activa que tenemos en este proceso, activémonos en ello.

Te dejo con estas preguntas a considerar:

  • ¿Cómo te ejercitas para la piedad?
  • ¿Qué características tienen las mujeres piadosas que conoces? ¿Cómo la modelan?
  • ¿De qué mujer mayor estás recibiendo instrucción? ¿Con qué actitud recibes el consejo?
  • ¿A qué mujer joven estás instruyendo, en quién estás sembrando?
  • Si sigues viviendo como lo haces ahora, ¿cuál será tu legado?

Quizá no tengas tantos ejemplos de piedad alrededor de ti, pero puedes pedir al Señor que te transforme en uno.

Te invito a ejercitarte en las disciplinas espirituales, en el ayuno y la oración, la lectura de la Palabra, en cultivar virtud. Ser mujeres de Dios, mujeres de la Palabra, mujeres verdaderas, de carácter piadoso podrá ser difícil y nos costará todo, pero valdrá la pena. También te animo a leer biografías de héroes y heroínas de la fe para que tu vida sea inspirada en ejercitarte en este aspecto tan hermoso sobre la feminidad bíblica.

Me encantaría escuchar de ti lo que has aprendido de mujeres piadosas que haya cerca de ti o las que vayas conociendo en libros; o, sobre cómo planeas invertir en tus hijas y otras mujeres en tu círculo de influencia, porque, aunque esto no se enseñe en las escuelas, nunca es tarde para aprender y enseñar.

Oremos que Dios nos permita dejar un legado de piedad a las siguientes generaciones.


DÍA 27. Haz el Viaje de los 30 días a través del Manifiesto de una Mujer Verdadera como un ejercicio de aprendizaje y enfocándote en llevar una vida más piadosa.

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Sobre el autor

Lucy Reyna Orozco Meraz

Lucy Reyna Orozco Meraz

 

Reyna es esposa de Raúl Orozco, radica en Chihuahua, Chih., México. Juntos pastorean y educan a
 
su hijo (JR) e hija (RG) en casa, siendo su deseo formarlos e instruirlos para la gloria de Dios.
 
Ambos son Ing. Industriales y de Sistemas pero El Señor los llamó radicalmente, cambiando sus
 
prioridades y deseos por completo para amarle y servirle a Él y a los demás, en toda manera
 
posible dentro de su iglesia y comunidad. Es su deseo permanecer satisfecha en Cristo, enfocarse
 
en lo eterno, deleitarse en Su palabra y animar a otras por cualquier medio posible a atesorarlo
 
sobre todas las cosas. Disfruta en gran manera leer y escribir, tiene un corazón para las mujeres y
 
la familia, desea envejecer como una mujer de Tito 2 ayudando a otras en su camino.
 
Regularmente comparte diversos recursos en su blog (LucyReyna.blogspot.com) y redes sociales.
 
@LucyReyna

Reyna es esposa de Raúl Orozco, radica en Chihuahua, Chih., México. Juntos pastorean y educan a su hijo (JR) e hija (RG) en casa, siendo su deseo formarlos e instruirlos para la gloria de Dios. 
Ambos son Ing. Industriales y de Sistemas pero El Señor los llamó radicalmente, cambiando sus prioridades y deseos por completo para amarle y servirle a Él y a los demás, en toda manera posible dentro de su iglesia y comunidad. Es su deseo permanecer satisfecha en Cristo, enfocarse en lo eterno, deleitarse en Su palabra y animar a otras por cualquier medio posible a atesorarlo sobre todas las cosas. Disfruta en gran manera leer y escribir, tiene un corazón para las mujeres y  la familia, desea envejecer como una mujer de Tito 2 ayudando a otras en su camino. 
Regularmente comparte diversos recursos en su blog (LucyReyna.blogspot.com) y redes sociales. @LucyReyna

 

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