¿Dónde encontrar consuelo en estas navidades?

Para quienes están sufriendo en estas navidades—

. . .  para ti, madre que sufres la pérdida de un hijo que nunca conociste.

. . .  para ti, esposa cuyo matrimonio pende de un hilo.

. . .  para ti, hija que contemplas el deterioro y sufrimiento de un padre envejeciente.

. . .  para ti, abuela que oras para que ese pródigo regrese al hogar.

. . .  para ti, que pasarás tus navidades en una cama de hospital, luchando por tu vida.

Para las débiles, abandonadas, solitarias y afligidas.

Aunque otros alrededor tuyo están preparándose para celebrar estas fiestas llenas de alegría, tú estás triste. En la época en que “la familia alegre está” tu mundo se encuentra de cabeza. En lugar de alegría y brillo, te sientes oprimida y aislada. Cuando “con sus notas de alegría va anunciando él” solo es un doloroso recordatorio de lo que has perdido, de lo que nunca volverá a ser igual, de lo que pudo haber sido.

Conoces la historia de la Navidad. Probablemente puedas recitar Lucas 2 de memoria. Pero tu corazón no está en eso este año. ¿Puedo brindarte esperanza amada hermana en Cristo? Tu realidad puede que exceda tu capacidad de aguante este mes de diciembre, pero no escapa de las manos de nuestro Padre amoroso. No te preocupes si no experimentas esas emociones este año o no tienes interés en decorar galletas de azúcar. Dios no nos pide ni espera que finjamos una sonrisa cuando nos encontramos en medio del dolor como si fuera tan fácil como apretar un interruptor.

Estas profundas y difíciles emociones no están supuestas a ser ahogadas ni encubiertas. Pero en tu debilidad no pierdas de vista la maravilla de la encarnación. Aun en medio del dolor penetrante y de la tristeza que te asfixia, no te olvides del Varón de Dolores quien vino a experimentar dolor y muerte por ti.

Dónde encontrar consuelo

En los primeros 39 libros de la Biblia se entreteje un plan de redención para toda la humanidad. Luego de 400 años de silencio —de espera, expectativa y de hacerse preguntas—Dios puso en marcha Su plan. Envió al mundo a la Esperanza de las naciones según había prometido: Jesús, Aquel que salvaría a Su pueblo de sus pecados.

Encontramos un patrón similar en el libro del profeta Isaías. Luego de 39 capítulos de advertencias proféticas de justo juicio sobre un pueblo rebelde, el patrón se rompe con una palabra “consuelo”.

Consolad, consolad a mi pueblo —dice vuestro Dios. Hablad al corazón de Jerusalén y decidle a voces que su lucha ha terminado, que su iniquidad ha sido quitada, que ha recibido de la mano del Señor el doble por todos sus pecados. Isaías 40:1-2

Dios interrumpió años de silencio para proclamar paz. Penetró la profunda oscuridad para hacer brillar la luz de las buenas noticias. Él prometió a Su cansado pueblo en espera que la esperanza estaba en el horizonte.

Una voz clama: Preparad en el desierto camino al Señor; allanad en la soledad calzada para nuestro Dios. Todo valle sea elevado, y bajado todo monte y collado; vuélvase llano el terreno escabroso, y lo abrupto, ancho valle. Entonces será revelada la gloria del Señor, y toda carne a una la verá, pues la boca del Señor ha hablado. Isaías 40:3-5

Dónde encontrar esperanza

Estas palabras nos brindan esperanza porque anuncian a Aquel que vendría a abrir el camino de regreso a la intimidad con Dios. Esta relación había sido rota por el pecado y la muerte, pero en Jesús se abrió el camino hacia la gracia y la vida.

Dios no tenía que enviar a Su Hijo, pero lo hizo. Jesús no tenía que hacerse hombre, pero lo hizo. No tenía que entrar al tiempo y al espacio y crecer en el vientre de Su madre, pero lo hizo.  No tenía que esforzarse ni orar a menudo ni tampoco servir a muchos, pero lo hizo. No tenía que humillarse ni aceptar el ridículo ni soportar el castigo ni tampoco cargar con nuestro pecado… ¡pero lo hizo!

Él hizo todo esto -desde la concepción hasta la resurrección- para que tuvieras esperanza, que experimentaras paz, que conocieras Su amor y te empaparas de Su gracia y lucharas por el gozo.

Dónde encontrar descanso

No te rindas, amada hermana que sufres. Puede que no estés experimentando el ánimo navideño, pero sí puedes recordar las noticias de gozo que esta época representa.  Puede que no quieras cantar sobre alegría y prosperidad ni cascabeles, pero quedan noticias más grandes por las cuales cantar.  No permitas que tu dolor te aleje de Aquel que te trae buenas nuevas de consuelo y de gozo. El mismo bebito del pesebre es el Poderoso Rey y Salvador Jesús que ofrece descanso para tu alma y fortaleza para llevar tu carga (Mateo 11:28-30).

Ten ánimo, Jesús ha vencido al mundo y hará todas las cosas nuevas. Su primera venida apunta la seguridad de Su segunda venida – cuando Él, el Buen Pastor te “pastoreará y … guiará a manantiales de aguas de vida…” y “…enjugará toda lágrima de sus ojos” (Apocalipsis 7:17).

¿Qué te tiene abrumada en esta Navidad? ¿Cómo el dolor y la tristeza te han desanimado? Jesús está listo para rodearte con Sus brazos si te levantas y vas a Él. ¿Mirarás a Cristo a través de tus lágrimas para encontrar fortaleza en Su nombre?

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Sobre el autor

Leanna Shepard

Leanna Shepard

Leanna comenzó a servir como parte del staff de Revive Our Hearts en el verano del 2014. Aunque es originaria de Akansas y se encuentra residiendo en Michigan, su ciudadanía está en los Cielos, habiendo sido adoptada como hija del Rey cuando tenía 10 años. Le encanta el té caliente, los buenos libros, probar nuevas recetas en la cocina y apoyar a su equipo favorito, los Cardenales de San Luis.

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