¿Es la mansedumbre para los débiles?

¿Alguien manso es una “persona ratón” infectada con un sentido de inferioridad? ¿La mansedumbre es una debilidad flagrante? El mes pasado, en un blog promocionado por muchos publicistas y periódicos importantes, e incluido por Technorati como uno de los blogs más populares, la autora y sicoterapeuta Mary Jaksch dio consejos a sus seguidores sobre “Cómo deshacerse de la mansedumbre y caminar con la cabeza en alto”.

Según Jaksch,

La raíz de la mansedumbre es la baja auto-estima. Cuando nuestra auto-estima es baja, respondemos a los retos de la vida con dudas y temores… si fuiste intimidado, silenciado, abusado o controlado… muy probablemente sufras de mansedumbre. Digo “sufrir” porque la mansedumbre no te hace feliz; te lleva a una vida de descontento… la mansedumbre deja que otros rijan su vida… deshacerse de la mansedumbre te da libertad.

Jaksch y su compañía de amigos sicoterapeutas contemporáneos quieren hacernos creer que la mansedumbre es para los débiles, faltos de carácter con una inclinación a ser el tipo de personas que sirven de alfombra que los demás pisotean. El cómico cristiano J. Upton Dickson bromeó sobre este concepto común diciendo que estaba planeando comenzar una organización para los mansos llamado ALFOMBRAS: Organización de Dependientes de las Almas Realmente Mansas y Tímidas (haciendo un acrónimo con las siglas de estas palabras que en inglés es ‘doormat’). Pero por supuesto, como es un hombre manso, abandonó el proyecto porque alguien se opuso a su idea.

En inglés moderno “mansedumbre” conlleva el estigma de consentir en la cobardía. Pero la mansedumbre bíblica –la que Dios manifiesta y es dada a los santos –es una actitud valiente, activa, de fortaleza y de determinación.

Un espíritu manso y apacible

La palabra para manso (meek) viene del inglés antiguo meke y del Nórdico antiguo mjúkr que significa “suave.” El adverbio griego (prautes) denota “una conducta que se manifiesta amigable, amable y apacible”. Es un adjetivo que se usa para describir, entre otras cosas, un medicamento que calma, una brisa suave, y un potro que ha sido domado. ¿Qué tienen en común estas imágenes? Todas describen gran poder bajo control. La mansedumbre es la sumisión al Señor, refrenando nuestro deseo natural a rebelarnos, pelear, salirnos ‘con la nuestra’, abrirnos camino o presentar resistencia.

La mansedumbre es una disposición libre de arrogancia y orgullo. Es un estado mental pacífico y tranquilo. La persona mansa soporta las debilidades de otros, y es considerada con ellos, sufre la herida con mucha paciencia y sin resentimiento, confía en la bondad y control de Dios sobre la situación. Quienes son mansos controlan su actitud y reacciones hacia los demás porque tienen en cuenta a Dios.

Se conducen como lo hizo Cristo, que no devolvía maldición cuando era insultado, y cuando padecía no amenazaba con vengarse. En su lugar, Él encomendaba Su causa en las manos de Dios, que siempre juzga con justicia. La mansedumbre no devuelve mal por mal. Tampoco se desquita cuando es insultada. La mansedumbre supera la maldad con la bondad. Las mujeres en particular, han de vestirse con “el yo interno, con el adorno incorruptible de un espíritu tierno y sereno, lo cual es precioso delante de Dios” (Ver 1ª Pedro 2:23-3:9).

Entonces ¿Tiene razón Mary Jaksch? ¿Ser manso es ser débil? ¿Es la baja auto-estima la raíz de la mansedumbre? ¿La mansedumbre es ceder al miedo? ¿Nos lleva la mansedumbre al descontento y a una vida de insatisfacción? ¿Deberíamos trabajar en desechar esta disposición? No de acuerdo a las Escrituras.

La Biblia enseña que en la mansedumbre hay mucho poder. La mansedumbre sería debilidad si significara ceder al pecado.  Pero debido a que nace de la bondad y la piedad, es una gran fortaleza. Paradójicamente, al rendirnos y abrazar la mansedumbre es cuando verdaderamente caminamos con la cabeza en alto.

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Sobre el autor

Mary Kassian

Mary Kassian

Mary Kassian es una autora galardonada, oradora de renombre internacional y profesora distinguida en el Seminario Bautista del Sur en Louisville, Kentucky. Ha publicado varios libros, estudios bíblicos y videos. ¡En casa en Alberta, Canadá, Mary mira muchos deportes! Sus hijos juegan hockey sobre hielo y su esposo, Brent, es el capellán del equipo local de fútbol profesional. Los Kassian disfrutan el ciclismo, el senderismo, el snorkel, la música, los juegos de mesa, las montañas, las fogatas y el labrador negro de la familia, el general Beau.