Jesús el mayor regalo y la más grande celebración

Ha llegado la época del año que tantos esperan con alegría, “La Navidad”, representada por muchos como un tiempo para compartir en familia, decorar la casa, hacer buenas obras, recibir regalos y preparar una gran cena, aunque todo esto puede ser bueno no es la razón principal de la misma. Nuestro verdadero motivo de celebración es recordar el nacimiento de Cristo.

Y dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque El salvará a su pueblo de sus pecados”. Mateo 1: 21

El nacimiento de Jesús es sin duda un hecho extraordinario, el Hijo de Dios enviado y entregado a este mundo por el Padre con el propósito de pagar el precio de nuestros pecados y reconciliarnos con Él mismo, haciéndonos merecedoras de Su gracia y salvación. ¡Cuán grande e inigualable amor!

Dios recordaba continuamente a Su pueblo la promesa de un Salvador; en el Antiguo Testamento podemos encontrar muchas profecías anunciando la venida y el nacimiento de Cristo, entre ellas el lugar donde iba a nacer, Belén, (Miqueas 5:2), hasta cómo sería llamado, Emmanuel, Dios con nosotros ( Isaías 7:14 ), Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz (Isaías 9:6). La Promesa fue anunciada y cumplida, es por esto por lo que celebramos y damos gloria a nuestro Dios.

Durante el caminar de Cristo aquí en la tierra nos fue dejando un modelo a seguir de cómo vivir, en ocasiones, utilizó parábolas; en otras, a través de Su carácter y acciones. Recordemos por un momento dos características que representan a nuestro Salvador:

  • Su obediencia:

Mientras enseñaba dijo estas palabras “Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió”. (Juan 6:38). Jesús fue obediente al Padre, aún en uno de los momentos más difíciles de Su vida, cuando oraba diciendo: “Padre, si es tu voluntad, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lucas 22:42).

  • Su humildad:

Desde Su nacimiento en un pesebre, en una de las ciudades más pequeñas, Belén, vivió sin lujos ni riquezas, creció y compartió con los pobres, enfermos, recolectores de impuestos, viudas y niños, muchos olvidados totalmente por la sociedad. Él fue humillado antes de ser exaltado como parte de Su plan y obra redentora, de igual forma nos da el ejemplo de vivir con esa misma actitud y sentir.

¡Cuán maravilloso es nuestro Señor Jesucristo! Él es un gran regalo y un motivo de celebración, tengamos una actitud de agradecimiento constante por tan grande amor, ejemplo y sacrificio.

Queremos motivarte a que aproveches esta época en especial para compartir estas buenas nuevas de salvación con todos los que te rodean, seamos portavoces del verdadero significado de la navidad.

Comparte con nosotras en los comentarios algunos motivos de agradecimiento por todo lo que Dios ha hecho este año en tu vida. La paz del Señor esté siempre con ustedes.

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Sobre el autor

Albelina Reyes Gómez

Albelina Reyes Gómez

Albelina disfruta de dar consejos a través de la Palabra de Dios a adolescentes y jóvenes. Le encanta escribir anécdotas y sobre las cosas que aprende a través de las circunstancias y el día a día, en su tiempo libre, le gusta pintar y tocar guitarra. Es Estudiante de teología en Indiana Wesleyan University y certificada en docencia cristiana.

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