La mujer soltera y el éxito

Hace unas semanas, una amiga me preguntó la pregunta eterna sobre las mujeres solteras y el éxito profesional:

Algunas personas me han dicho recientemente que luzco intimidante. Luego de hacerles algunas preguntas, me di cuenta que esa impresión tiene que ver con mi trabajo. El Señor me ha dado en cierta manera la facultad de dirigir, con pasión y visión en el lugar donde estoy al frente, por lo que he estado haciéndolo con más dirección en los últimos años.  Pienso que algunos ven a la mujer con una carrera exitosa como alguien que ha elegido eso por encima del matrimonio.

Tendrías que conocer a esta dulce amiga para entender por qué esto me provocó risa al principio. Le hice algunas preguntas, lo que me confirmó mi idea de que el hombre que más recientemente le había hecho esos comentarios era alguien con una historia laboral mínima.

Su pregunta era muy similar a una que se le había enviado a Candice Watters, quien respondió en Sin límites con una columna titulada “Exitosa en todo menos en las relaciones”. Candice me envió el artículo y me pidió retroalimentación, lo que me hizo pensar aún más en el tema y finalmente me hizo escribir este artículo.

Candice y yo somos amigas y estuvimos juntas en Enfoque a la familia en un programa sobre matrimonio y soltería hace unos años. Compartimos el amor por la Palabra de Dios, la iglesia de Cristo, Su pueblo. Lo que me hace pensar que nuestras reflexiones mutuas sobre estos temas pueden ser útiles porque, aunque tenemos experiencias de vida diferentes, buscamos vivir dentro de los límites de la Palabra. Por tanto, aprovecho esta oportunidad para añadirle mis propias reflexiones a lo que Candice aconsejó.

La pregunta a que Candice respondió era de una mujer de 34 años, soltera y quien todavía no había conocido un “hombre cristiano casadero”. No estoy segura de cuál era su definición de “casadero”, lo que podría ser de ayuda, pero ese es un tema para otro día. Esto es lo que ella preguntó a Candice:

Recientemente se me han acercado dos hombres en una relación que parecía que conduciría a algún lado, pero de repente todo se detuvo cuando vieron mi apartamento amueblado, escucharon que ya pagué mi carro, y conocieron sobre mis planes de estudios y de mis próximas vacaciones. Y entonces, se alejaron. Realmente pensaba que les interesaría saber que tengo una vida.

Ambos son profesionales, pero no trabajan en este momento. Ambos siguen siendo mis grandes amigos, pero no se visualiza que pueda haber ninguna otra relación en el futuro. Es como si me hubieran dicho todo, menos, “No puedo proveerte, no me necesitas . . .” La idea de que no necesito un esposo no puede estar más lejos de la realidad.
¿Cómo puedo seguir disfrutando tanto los ingresos que me resultan tan difíciles de conseguir, como mi apartamento, sin asustar a los hombres? ¿No pueden verse mis ingresos y mi apartamento como una versión moderna de la dote?

He asumido que ella no se refirió a su éxito de una manera jactanciosa, pues, pudo retener la amistad de estos hombres. En su lugar, asumiré que estos hombres también deben estar alrededor de sus treintas, y no tienen trabajo. Aquí es donde el foco debe estar, y no en la mujer soltera. Ellos necesitan consejería, conexiones y mentoría profesional para ayudarlos a conseguir trabajo pero también para que entiendan que no deben sentirse intimidados por los dones, talentos o posesiones que el Señor haya provisto a su futura esposa. ¡No se trata de una competencia! Si eligieran esa mujer tan trabajadora como esposa, ¡todas esas cualidades admirables serían parte de tu equipo!

También necesitamos renovar nuestro entendimiento moderno de la productividad. Cuando hacía las investigaciones para mi libro más reciente sobre mujer, trabajo y el evangelio, me sorprendió cuán poco hablamos de algunos de los pasajes de la Biblia relativos al trabajo de la mujer. Criar hijos es uno de los mandatos mayores dados en la Biblia en Génesis 1:28 “Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y sojuzgadla”. Pero solo ha sido en los últimos 200 años que hemos separado otras formas de productividad y trabajo fuera de la casa y de sus actividades de crianza. En la mayor parte de la historia, las mujeres trabajaron fuerte en dos importantes tareas además de la crianza de los hijos: proveyendo alimentos y ropa. No se trataba de expediciones de compras. Eran tareas complejas que envolvían muchas habilidades y personas, a menudo proveyendo una suma importante de ingresos al hogar, además de satisfacer las necesidades del hogar para su propio consumo.

Diferente a la mayoría de las agendas modernas orientadas a los niños, las familias en las épocas tempranas, estaban orientadas hacia el trabajo de los adultos. Involucraban a sus hijos desde temprana edad en las tareas requeridas para generar ingresos en el hogar, ayudando en la tienda, negocio o finca de la familia. Fue después de la Revolución Industrial que se clasificó a las esposas y los hijos como “dependientes”. Debido a éste y otros factores, el hogar dejó de ser un lugar de productividad a uno de consumo.

Leemos la Biblia a través de los lentes de nuestra experiencia moderna del trabajo y el hogar. Pero si dejamos esa perspectiva y consideramos el ejemplo de Rut, vemos que Booz solo tenía dos datos con los que se formó una alta opinión de ella: 1) Que una moabita había renunciado a su familia y sus dioses para seguir al Dios de su despojada suegra; y 2) que era muy trabajadora.

Y he aquí que vino Booz de Belén, y dijo a los segadores: El Señor sea con vosotros. Y ellos le respondieron: Que el Señor te bendiga. Entonces Booz dijo a su siervo que estaba a cargo de los segadores: ¿De quién es esta joven? Y el siervo a cargo de los segadores respondió y dijo: Es la joven moabita que volvió con Noemí de la tierra de Moab. Y ella dijo: “Te ruego que me dejes espigar y recoger tras los segadores entre las gavillas.” Y vino y ha permanecido desde la mañana hasta ahora; sólo se ha sentado en la casa por un momento. Rut 2:4-7

Como Rut, ésta es la reputación que debemos buscar como mujeres solteras. Que seamos conocidas por buscar al Señor y glorificarlo en nuestras labores. De hecho, ésta es la misma exhortación con que termina el libro de sabiduría:

Engañosa es la gracia y vana la belleza, pero la mujer que teme al Señor, ésa será alabada. Dadle el fruto de sus manos, y que sus obras la alaben en las puertas. Pr. 31:30-31

Como he escrito en otras ocasiones, el reto de nuestra cultura actual no es dejarnos llevar del concepto moderno de carrera profesional, que tiene que ver menos con servir a otros y glorificar a Dios, sino el de maximizar nuestro estatus y perfil. Pues ese es el parámetro estándar de nuestros tiempos, y debe ser una de las razones por las cuales los hombres solteros escuchan a mi amiga, y concluyen que ella ha elegido la carrera sobre la familia.

¿Puedo apelar a que dejemos de asumir y nos hagamos preguntas? La ardua labor de la mujer de Proverbios 31, su inteligencia financiera, su sabiduría para invertir y manera productiva de hacer negocios, fueron algunas de las razones por las que su esposo era respetado en las puertas de la ciudad (v.23). ¿Quieres hablar de sentirte intimidada por alguien? Ésa es la supermujer de Proverbios 31 ¡quien nos intimida a todas! Pero nadie le dice que debe ser menos de aquello para lo cual Dios la creó y la capacitó. Por eso ninguna de nosotras deberíamos estar haciéndolo con otra.

En su lugar, cultivemos el hábito de buscar información con actitud humilde. Podría ocurrir que algunas mujeres solteras que hoy son exitosas ya hayan reflexionado en las implicaciones de su elección y en cómo ajustarían su vida en caso de presentarse nuevas oportunidades como el matrimonio y la familia. Por el hecho de que una mujer soltera, sin hijos, esté ocupada con su trabajo ahora no significa que elija lo mismo cuando esté casada y tenga hijos. No conoces sus planes hasta que no le preguntes.  

Es bueno reconocer que ninguna mujer soltera resultará atractiva a (o no se sentirá atraída por) todos los hombres solteros que conozca. Mis amigas solteras, sé que es tentador hacer una lista de todos los hombres solteros que conoces y preguntarte por qué ninguno está interesado en ti.  A veces recibirás una perspectiva que te ayude, pero la mayoría de las veces solo serán preferencias personales que solo recalcan por qué estos hombres se han casado o se casarán con otras mujeres. Y esto es bueno. Realmente solo quieres atraer al hombre con el que estás supuesta a casarte, y no a todos los esposos de otras mujeres. Sí, puede que resultes atractiva a algunos segundos finalistas en la carrera que te lleve a encontrar tu esposo. Pero por favor no disminuyas la pasión, las habilidades y capacidades que el Señor te ha dado, solo con el propósito de ajustarte a un estándar arbitrario que “todos los hombres” encuentren atractivo. No te vas a casar con “todos los hombres”.

Habiendo defendido a nuestra hermana soltera que trabaja duro, quiero dirigirme a mi último punto. La mujer que escribió a Sin límites se describió a sí misma en términos de sus posesiones (un apartamento amueblado, un carro pagado), su entretenimiento (vacaciones) y su crecimiento personal (estudios). Pero no dijo nada sobre cómo está invirtiendo en otros, incluyendo su iglesia. Quizás sus amigos tampoco escucharon eso y al no tener seguridad de cómo ella invertiría en ellos, se retiraron.

En conclusión, me hago eco de lo que Candice le aconsejó:

No tienes nada que no se te haya dado (Ro. 11:33-36), recuérdatelo a ti misma, humíllate ante Dios y pídele que te haga una buena administradora de Sus dádivas y ofrécelas en servicio a Él. Pídele que te muestre cómo puedes servir a otros en lugar de acumular más.

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Sobre el autor

Carolyn McCulley

Carolyn McCulley

En el 2009, Carolyn comenzó Citygate Films, una compañía de cine documental en donde ella es productora/directora. Antes de eso, Carolyn servía como especialista en el área de media para Sovereign Grace Ministries, trabajando en comunidad corporativa, y era productora del cine comercial y televisión. Ella es frecuentemente conferencista y es autora de algunos libros.

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