Ora por tus hijos con la Palabra

Cuando tenía doce semanas de embarazo de mi primer hijo, el doctor nos llamó para darnos unas noticias devastadoras. La vejiga del bebé estaba bloqueada por lo que no podía procesar el líquido amniótico y no se esperaba que sobreviviera. Mi esposo y yo decidimos que seguiríamos con el embarazo hasta el final a pesar del diagnóstico. Esa decisión nos catapultó a una época de oración como nunca antes la habíamos experimentado.

De inmediato me di cuenta que no tenía las palabras para pedirle a Dios que respondiera de la manera que quería que Él lo hiciera. Lo único que podía orar era “no lo dejes morir” pero esa frase no captaba la obra portentosa que le pedía a Dios que hiciera.

Entonces empecé a orar por mi hijo con la Palabra.

A menudo oraba “Señor, toda buena dádiva y don perfecto proviene de ti” (Santiago 1:17, “Por favor permite que este regalo nazca perfecto y sin defectos”. Por muchos días oraba con el Salmo 139 que promete que Dios estaba formando mi hijo en las profundidades de mi vientre y que Su mano estaba aún en las partes más internas de mi hijo. Le pedí a Dios que hiciera que las entrañas de la vejiga y riñones del bebé se formaran completas y saludables. Le recordaba a Dios, Santiago 5:15 I que dice “y la oración de fe restaurará al enfermo y el Señor lo levantará”; también oraba Romanos 8:28 pidiéndole a Dios que usara toda esta situación para mi bien.

Durante esa época de oración intensa cuando no sabía cuáles palabras usar, aprendí el poder de orar por mis hijos con la Palabra.

Cuando mi bebé nació, Nancy me envió un libro titulado “Orando por tus hijos con la Palabra” que ha sido un recurso invaluable para enseñarme a orar por mis hijos. Presenta pasajes específicos de la Palabra para orar por nuestros hijos en áreas como la salvación, protección espiritual, matrimonio de nuestros hijos y propósito en la vida.

En el prólogo de ese libro Fern Nichols escribe:

 “Creo que la mayor influencia que una madre puede tener sobre sus hijos es a través de la oración. Cuando ella se para en la brecha por su hijo amado, el Señor Soberano del cielo y de la tierra, escucha y responde sus oraciones… Uno de los principios más poderosos en las Escrituras es orar la Palabra. Cuando oramos las promesas de Dios para nuestros hijos, nuestra fe aumenta porque estamos usando las propias palabras de Dios”.  

Ahora, oro por mis hijos con la Palabra de Dios tan a menudo como me sea posible.

Cuando están luchando con alguna área de conducta no le digo simplemente a Dios “hazlos que se comporten bien” sino que oro “Señor sé que la falta de dominio propio hace que mis hijos sean vulnerables al enemigo (Proverbios 25:28), el dominio propio viene de Tu Espíritu Santo (Gálatas 5:23); por favor enséñales dominio propio a través de Tu Espíritu”.

 En lugar de decir “mantenlos puros”, oro “Señor que guarden Tu Palabra en sus corazones para que no pequen contra Ti” (Salmo 119:11).

¿Te das cuenta cómo funciona? En lugar de pedirle a Dios solamente que cambie a mis hijos, busco en la Palabra  pasajes que apliquen a las necesidades de mis hijos y luego vuelvo mi corazón a esas verdades específicas.  

¿Funciona? Imagínate. Como prueba te puedo decir que Eliseo mi feliz hijo tiene una vejiga saludable y riñones perfectos. Es un buen y perfecto regalo, formado por la mano de un Dios excesivamente amoroso.

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Este artículo procede del Ministerio Aviva Nuestros Corazones ® www.avivanuestroscorazones.com

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Sobre el autor

Erin Davis

Erin Davis

Erin ama a las mujeres jóvenes. Fundó Ministerios Graffiti en respuesta a su exposición a las niñas adolescentes que luchan en las áreas de la identidad, la autoestima, y la verdadera belleza. Erin es la autora de varios libros que aplican la verdad de Dios a grandes temas como la belleza, la pureza y la maternidad. Erin y Jason son padres de dos niños adorables, Eli and Noble.

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