Orando por tu princesita

La llamada llegó a las 4 a.m., un mes antes del tiempo anticipado. «Mamá, Erin tuvo una cesárea de emergencia. Tenemos una pequeña niña. ¿Puedes venir pronto?» Claro que mi respuesta fue que sí. Al día siguiente estaba en un avión hacia Edinburgo, Escocia, donde Eric trabajaba en su doctorado. Pronto sostuve en mis brazos a nuestra primera nieta, Kathryn Grace, y lágrimas de gratitud y oraciones fluyeron. Oraciones por esta pequeña princesita.

Oh Señor, te doy gracias por esta pequeña niña. Llámala a reclamarte como el único verdadero Dios y a Jesucristo a quien has enviado (Juan 17:3). Llénala con la plenitud de Dios (Ef. 3:19). Cuando su corazón busque felicidad y seguridad, que encuentre descanso solo en Ti (Sal. 62:1). Concédele el regalo de tomar Tu instrucción y Tu sabiduría como más valiosas que el oro y las joyas más costosas (Prov. 8: 8-11).

Ayúdala a guardar Tu palabra en su corazón, protegiéndola del pecado (Sal. 119:11). Que su corazón siempre diga,  «¡yo me alegré con los que me decían a la casa de Jehová iremos!» (Sal. 122:1)  Permítele florecer en Tus atrios (Sal. 92:13).

Mientras su cuerpo crece y se desarrolla como una hermosa mujer que has creado, desarrolla en ella la imperecedera belleza de un espíritu afable y apacible, que es muy hermoso para Ti (1 Ped. 3:4). Que ella sea como columnas labradas para la estructura de un palacio (Sal. 144:12), viviendo una vida de noble estabilidad.

Guárdala de ser una amadora de sí misma (2 Tim. 3:2), de ser sabia en su propia opinión y de descansar en su propia prudencia (Prov. 3: 5-7). Que no tenga temor como Sarah (1 Ped. 3:6), que sea leal como Rut (Rut 1:16-17), con discernimiento como Abigail (1 Sam. 25:3), llena de fé como María (Luc.1:38).

Prótegela a ella y a su futuro esposo mientras van por sus años de adolescencia. Concédeles pureza de mente y corazón para que puedan entrar al matrimonio libres de recuerdos vergonzosos y sin complicaciones por relaciones pasadas (Heb. 13:4). Concédele un hombre que te tema a Ti con todo su corazón, uno que la nutra y la aprecie, igual que Tú a tu novia (Ef. 5:29).

Cuando se case ayúdala a hacerle bien y no mal a a su esposo toda su vida. Que su matrimonio sea uno de profunda confianza y gozo. Ayúdala a atender bien los caminos de su casa, haciendo de esta un anticipo del cielo. Vístela de fuerza y dignidad. (Prov. 31: 11-12)

Cuando la bendigas con hijos, abre su boca para que ella les hable de Tus gloriosas obras y Tu poder, y las maravillas que has hecho, para que las siguientes generaciones pongan su confianza en ti (Sal. 78: 3-7, Sal. 79:13). Que su caminar contigo sea irresistiblemente hermoso para su familia (Deut. 4:9).

Haz que florezca como palmera y crezca como cedro. Cuando se acerque al final de su vida, mantén su corazón jóven y fresco, siempre hablando de Tus bondades (Sal. 92:12-15, 71: 17 -18).

Oh Padre, toma esta pequeña niña y edifícala en una poderosa mujer de Dios, por amor a Tu reino. Derrama Tu espíritu sobre nuestra familia para que las verdades que mi pequeña princesa escuche venir de mis labios sean escuchadas por sus hijos de su boca. Haz de nuestra fe, una fe generacional en nuestros descendientes para siempre. Que ni uno solo se desvíe de Tus caminos hasta que estemos todos reunidos alrededor de Tu trono ( Isa. 59:21; Jer. 32:39).

En el nombre de Jesús,

Amén.

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