¿Por qué necesito aprender a amar a mis hijos?

¡Hola mujeres verdaderas! Esta semana nuestra familia crece, estamos felices de anunciar que a partir del día de mañana Joven Verdadera tendrá su podcast. Un nuevo formato para alcanzar a las jóvenes con la verdad que las hará libres. Si eres madre de jóvenes, líder en tu iglesia local, o si tú eres una joven te invitamos a conocer más sobre este nuevo recurso.  Así que te invitamos desde Mujer Verdadera a que te conectes a través de nuestra página Web o desde cualquier plataforma de podcast. ¡Será de gran bendición para tu vida! –Yamell de Jaramillo | Blog Mujer Verdadera

«El amor de una madre es el mayor que existe». 

«Tan natural como el amor de una madre». 

«La madre que no ama a sus hijos no es una madre». 

«El amor de una madre es el sentimiento más puro y natural». 

Todos hemos escuchado y pensado ideas como estas.

¿Es necesario enseñarle a una mamá nueva a amar a su bebé? 

Quizás necesite aprender a cambiar un pañal, alimentar correctamente a su bebé, y algunas otras cosas. Pero amar a su bebé normalmente no está dentro del plan de estudios en un curso para nuevas mamás. Porque «el amor de una madre es lo más natural del mundo». 

Bueno, así lo pensamos. ¿Será cierto? 

En Tito 2:3-5, Pablo manda que los pastores enseñen que «las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada».

Antes de enfocarnos directamente en el amor, quisiera pedirte que notes algo. Pablo señala que las mujeres jóvenes, menos maduras en la fe, tienen una necesidad. Esa necesidad es que alguien les «enseñe». La palabra traducida «enseñe» es la palabra «sophron» en su forma de verbo. Quizá habrás escuchado sobre «sophron», que aparece en sus diferentes formas repetidas veces en todo el libro de Tito. Se refiere a una mente sana, y al usarse de esta forma en el versículo 4, es como si dijera, «que las mujeres maduras entrenen a las mujeres jóvenes a tener cordura, una mente controlada y sana, al amar a sus… hijos».

Entonces, este versículo deja muy en claro que las mujeres jóvenes necesitan aprender a amar a sus esposos y a sus hijos. Si tienes más de 24 horas de casada, sospecho que no dudas de tu necesidad de aprender a amar a tu esposo. Y eso de ser prudente y sumisa, ¡ni se diga! Pero ¿amar a tus hijos? ¿Es posible que el amor maternal bíblico no sea tan natural como comúnmente creemos? 

Seguramente habrás escuchado que el amor verdadero no es una emoción. El problema es que cuando se trata de ser mamá, hay muchas emociones (y hormonas) de por medio. ¿Cómo puede, entonces, una madre y esposa cristiana saber si está practicando el amor bíblico en su hogar? ¿Cómo se ve tal amor? Para contestar esta pregunta, la Palabra de Dios nos da mucho material que nos puede ayudar a detectar áreas comunes en las que fallamos en amar bíblicamente a nuestros esposos e hijos.

De manera universal, aceptamos que 1 Corintios 13 da la más completa y detallada descripción del amor en la Biblia. Su famosa y poética introducción adorna muchos cuadros y la citamos en muchas bodas: «Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe» (1 Cor. 13:1). Es un pasaje hermoso. Pero ¿alguna vez has meditado sobre cómo tendrías que vivir para reflejar el amor de I Corintios 13? Acompáñame al considerar algunas frases e identificar situaciones específicas en las que no practicamos este tipo de amor:

  1. El amor es sufrido… cuando mi bebé llora por horas sin parar; cuando mi pequeño no deja de pegarle a otros niños; cuando mi adolescente me insulta.
  2. Es benigno… con mi esposo cuando no es considerado conmigo; con mi hijo de 7 años que queriendo ayudar a lavar la ropa, puso cloro en la ropa de color; con mi suegra que me dice constantemente como le fallo a mi esposo.
  3. El amor no tiene envidia… de Mari porque su esposo la lleva a pasear cada fin de semana y le paga a una niñera; de mi esposo porque no tiene que estar encerrado en la casa todo el día; de Juan porque a su hijo le dieron beca para estudiar medicina en una buena universidad.
  4. El amor no es jactancioso… presumiendo cada logro de mis hijos con mis amigas; comparando el estado limpio y organizado de mi casa con el de mi vecina.
  5. No se envanece… pensando en todo lo que mi esfuerzo ha conseguido en la vida de mis hijos. 
  6. No hace nada indebido… permitiendo que mis hijos participen en actividades o tengan influencias negativas espirituales; dejando de congregarnos para «priorizar a la familia»; resguardando pecados preferidos en mi propia vida.
  7. No busca lo suyo… creyéndome la mentira de que «me merezco tiempo para mí»; viendo películas y programas solo porque me gustan sabiendo que me son de tropiezo; haciendo decisiones de actividades y amistades basadas en mi propio bien en lugar del de la familia.
  8. No se irrita… cuando he limpiado vómito por décima vez en una hora; cuando he contestado la misma pregunta 20 veces; cuando mi esposo deja la toalla en el piso después de 20 años de pedirle que no lo haga.
  9. No guarda rencor…por tener que dejar MIS actividades para dedicarme a SUS necesidades; cuando mi hijo es grande y no me da dinero o no me busca como me gustaría.
  10. No se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad… cuando mi hijo es atrapado en una mentira y en lugar de ayudarle a cubrirlo, le animo a la confesión y restauración. 
  11. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta… y confieso mi pecado cuando no lo hago.
  12. El amor nunca deja de ser… sólo porque estás recibiendo el amor eterno del Padre de Amor.

Como aplicación de este pasaje, te propongo esta definición del amor bíblico de una madre: la búsqueda desinteresada del bienestar espiritual, físico, y emocional de la familia, cuidadosamente buscando definir el «bienestar» como Dios lo define.

¿Amas a tus hijos? ¿Buscas sin interés propio las prioridades de Dios para ellos? Más que guapo, inteligente, bien educado, reconocido, exitoso —más que todas estas cosas—, Dios desea que tu hijo sea manso, humilde, sumiso, y amoroso. Que sea como Cristo. Que sea una persona de fe y confianza en el Dios soberano. Que le conozca. Estas son las prioridades que Dios tiene para tu familia. 

Amar de esta manera tan profunda, tan altruista, tan noble está más allá incluso de una madre. Necesitamos la gracia de Dios para amar así. 

Amar de esta manera… no es tan natural.

Una versión de este artículo fue publicado primero en www.palabraygracia.com

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Sobre el autor

Susi Bixby

Susi Bixby

Susi tiene 20 años de casada con Mateo, y ama a sus tres regalos de Dios: Aaron, Ana y David. Deseando vivir el diseño de Dios para su vida, se esfuerza por dedicar la mejor parte de su energía a su hogar y su familia. Tiene el privilegio de ser esposa de pastor en la Iglesia Bautista la Gracia en Juárez, Nuevo León, México. También disfruta dar clases y consejería a las alumnas de la Universidad Cristiana de las Américas en Monterrey, México. Le encanta estudiar y compartir la Palabra de Dios porque es “viva y eficaz” para perfeccionar a cada creyente. Publica artículos en www.palabraygracia.com.

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