Proverbios 31… ¿para varones?

Regularmente utilizamos el pasaje de Proverbios 31 como referencia para la enseñanza a las mujeres de las virtudes que debemos cultivar para llegar a ser esa mujer ejemplar que teme al Señor en todo lo que hace y por eso es llamada bienaventurada por sus hijos y su esposo.

Sin embargo, debido a un comentario que alguien hizo en una ocasión sobre Proverbios 31 me hizo reflexionar en que esas palabras fueron las que la madre del rey Lemuel había enseñado a su hijo; por su contenido cualquiera podría pensar que, en el contexto familiar, esas enseñanzas solamente pudieran ser usadas por las madres para instruir a sus hijas jóvenes pero nunca aplicarlo para que sus hijos jóvenes aprendan a distinguir las cualidades que deben procurar en la mujer con quien pretendan casarse. 

En mis primeros años en la fe cristiana leí, en un devocional para mujeres, el testimonio de una abuela sobre las oraciones que hacía por sus nietos desde que eran pequeños y en las cuales incluía la petición respecto a las mujeres que serían sus esposas –primeramente, que amaran al Señor, etc.- y al pasar los años, se regocijaba en compartir cómo Dios había respondido, cuando esos nietos fueron mayores.

Para las madres de varones (tías, abuelas, amigas de madres de varones) les compartimos algunas reflexiones, siguiendo las instrucciones de la madre del rey Lemuel a su hijo: 

1.  ¿Qué hemos enseñado a nuestros varones sobre las virtudes una esposa idónea?

2. ¿Hemos dedicado tiempo a esta enseñanza?

3. ¿Dejamos que sea el mundo –los programas de televisión, revistas, artistas- que les moldeen sus pensamientos respecto al ideal de la mujer con quien casarse?

4. ¿Cuáles pueden ser algunas de las razones por las que la madre del rey Lemuel habrá considerado importante instruir a su hijo sobre este aspecto?

5. ¿Por qué tú consideras importante (o no) dedicar tiempo a conversar con tus jóvenes sobre las cualidades de una mujer piadosa?

6. ¿Has pensado en el impacto que tendrá en la vida de tu hijo, la mujer con quien se case?

7. Reflexiona en los versículos 11, 12 y 23 de Proverbios 31, desde la perspectiva del esposo (tu hijo).

8. ¿Has orado a Dios por esa “mujer virtuosa” para tu hijo? ¿Por qué no empezar hoy? 

9. ¿Estás formando a tu hijo para que sea el esposo que esa mujer virtuosa necesita? 

10. ¿Estás modelándole con tu propia vida ese carácter de la mujer virtuosa para que en el futuro él pueda valorarlo en la mujer con quien quiera casarse?

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Este artículo procede del Ministerio Aviva Nuestros Corazones ® www.avivanuestroscorazones.com

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Sobre el autor

Isabel Andrickson

Isabel Andrickson

Abogada de profesión y aprendiz de Su Palabra por pasión y convicción; es madre de un adulto joven a quien crio  como madre sola desde que tenía 3 años. Concluyó esa etapa, consciente tanto de las luchas y obstáculos que enfrentan las madres solas, como de los múltiples tropiezos producto de malas decisiones. Ahora anhela orientar a aquellas que recorren ese trayecto para que abracen las verdades de Tito 2, Proverbios 31 y otras enseñanzas de la Palabra sobre nuestro diseño, pues, no son exclusivas para mujeres casadas, sino para todas aquellas que, por Su Gracia, somos llamadas hijas del Padre Bueno.

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