¿Puede conducir a abuso la doctrina del liderazgo masculino?

¿Podemos unirnos como comunidad cristiana y reconocer que la doctrina de liderazgo masculino en ocasiones ha sido usada para encubrir actos de violencia cometidos contra las mujeres? –Ruth Tucker

El problema de la violencia contra las mujeres es uno que me preocupa profundamente. He ayudado a mujeres maltratadas a salir de relaciones abusivas. Sus historias parten el corazón. Perturban. Aterran. Recuerdo a una mujer cuya cara y brazos estaban triturados por los pedazos de vidrio que salieron volando cuando su esposo encolerizado tiró la vitrina donde ella guardaba sus piezas de porcelana. O el esposo que enrolló e inmovilizó a su esposa con la alfombra de la sala y luego comenzó a golpearla con el bate de béisbol. Podría hacerte un recuento de mujeres que fueron quemadas, golpeadas, pateadas, encerradas… actos atroces que hacen que me hierva la sangre.

Por eso leí con gran interés el último libro de Ruth Tucker, "La Biblia en blanco y negro; esposa en negro y azul: Mi historia de cómo encontré esperanza después de sufrir abuso doméstico". (título en inglés, “Black and White Bible, Black and Blue Wife: My Story of Finding Hope After Domestic Abuse”).

El título representa con exactitud los dos hilos que Ruth entreteje de principio a fin. Primero, su historia personal de abuso doméstico; y segundo, su argumento de que la doctrina de liderazgo masculino es culpable del abuso que sufrió. El primero se relata con el propósito de probar el segundo. De acuerdo con Ruth, un hombre cristiano que ve la Biblia en “blanco y negro” –pensando que ésta pone sobre sus hombros la responsabilidad dada por Dios de ser la cabeza del hogar- es más proclive a ser un hombre abusivo.

La historia de Ruth

Su libro es una narrativa dispersa construida sobre la historia personal de Ruth, pero avanza con fluidez serpenteando entre esa historia y sus reflexiones respecto al abuso, asuntos legales, la teología de Juan Calvino, las ideas de varios teólogos contemporáneos, con algunas pizcas de la Biblia, eventos actuales y anécdotas de otros matrimonios. Ruth es una escritora excelente y hace un trabajo magistral al unir todos estos aspectos.

Ruth y Joe (no es su nombre real) se conocieron en un retiro cristiano. Él es alto, piel oscura, atractivo y el único chico que puede competir con Ruth en el juego de “Cita un versículo de la Biblia.”

Ruth está cursando la universidad. Y aunque son casi de la misma edad, Joe no ha terminado el bachillerato. Esto debido a que fue expulsado de Wheaton College por hacer trampa y por penetrar a las oficinas de la facultad en busca de las respuestas de los exámenes. Posteriormente, por razones desconocidas, fue expulsado del Colegio Cristiano de Miami. Wheaton College le negó la re-admisión.

Además de sus desencuentros con los educadores, Joe tiene su historia con la ley. Fue arrestado por voyerista –quienes experimentan placer sexual observando secretamente a otros. Él argumenta que su mal comportamiento se resolvió siguiendo el proceso de consejería indicado.

Joe planea ser pastor. Ruth sabe que sus puntos de vista religiosos son “fundamentalistas.” Sostienen una acalorada discusión premarital sobre una creación literal de seis días, pero nunca surge el tema de la obediencia de la mujer. (p.37)

Ante las manifiestas banderas rojas de alerta, la madre de Ruth se opone terminantemente a su matrimonio, pero es en vano. Ruth está enamorada.

La primera década

A los dos meses de su matrimonio, Joe y Ruth tienen una discusión acalorada sobre política. Enojado porque ella no votara por el candidato correcto, la empuja. Durante los años siguientes, ella se da cuenta que su príncipe encantado tiene problemas de manejo de ira. Puede llegar a ser controlador, argumentativo, dado a cambios de humor y con un temperamento amenazante.

Joe termina su licenciatura en Shelton College y su maestría en la Universidad de Divinidad Evangélica Trinidad. Se convierte en pastor de una pequeña iglesia bíblica en Woodstock.

Pocos años después, un anciano de la iglesia y su esposa se presentan en la puerta de Ruth con el periódico local en sus manos. Tenía la noticia de que Joe había sido arrestado por varios robos del dinero del café y de las donas en la cárcel del municipio, donde él hacía visitas pastorales semanales (p.65). Joe no le había dicho a Ruth acerca del arresto. Ella se mortifica.

Para calmar su “penosa vergüenza,” Ruth presiona a su esposo a confesar públicamente: “Él estuvo de acuerdo (bajo mi insistencia) en predicar al siguiente domingo un sermón del Salmo 51 sobre contrición profunda –Un sermón que yo prácticamente le dicté” (p.65).

Joe fue despedido como pastor. Sin embargo, las “maniobras tras bambalinas” de Ruth le abren las puertas para ministrar a medio tiempo en una iglesia en Crown Point, Indiana, y más adelante graduarse en el Seminario Teológico Gracia en Winona Lake, Indiana (p.57).

A estas alturas, a nueve años de su matrimonio y permaneciendo en casa con un preescolar, Ruth decide que es un buen momento para albergar niños en adopción temporal. Deana de trece años se muda con ellos. Cuando Ruth se entera que Joe ha entrado repetidamente al cuarto de Deana en las noches para abusar sexualmente de ella, la furia que desata contra él es “virulenta y profundamente primitiva.” Sin embargo, no lo demanda ante las autoridades. Ella encubre el abuso sexual.

No lo reporté porque sabía que sería arrestado, perdería su trabajo –nuestro único ingreso- y probablemente iría a prisión por quince años. ¿Cómo me las arreglaría con un hijo de dos años? Pero principalmente no lo reporté porque quería protegerme a mí misma de la humillación de enfrentar a la familia, vecinos y miembros de la iglesia. No lo reporté por razones egoístas. Me estaba protegiendo a mí misma, a nadie más. (p.170).

A los diez años de matrimonio, Joe y Ruth se mudan a Grand Rapids, donde ambos comienzan a enseñar en la Escuela Bíblica y Musical de Grand Rapids.

La segunda década y más allá

Se encarga a Ruth la enseñanza de un curso en el ministerio de mujeres y ella comienza “a leer la Biblia de manera distinta” (p.73) Su postura sobre el papel de la mujer en el matrimonio y en la iglesia comienza a cambiar.

La carrera de Ruth despunta. Además de enseñar cursos en la Escuela Bíblica y Musical en Grand Rapids, consigue un trabajo prestigioso como profesora visitante en la Escuela de Divinidad Evangélica de la Trinidad, viajaba de Grand Rapids a Chicago, dos a tres días cada semana. Sus veranos transcurrían enseñando cursos interculturales en un colegio Bíblico en Kenya.

Ruth se convierte en la fuerza impulsora del Movimiento Feminista Bíblico de los ochentas y una figura pública que avanza en el mundo evangélico. Se convierte en una conferencista de la doctrina del egalitarianismo, que argumenta que la interpretación histórica/teológica de la Biblia es incorrecta y que la Biblia de hecho no enseña el liderazgo masculino. Este punto de vista, que era controversial en su tiempo, se convierte en la chispa que enciende la mecha en el matrimonio de Ruth y Joe… “el problema de las mujeres en sí mismo se convierte en el catalizador para la mayoría de sus explosiones frecuentes” (p.73).

Los cambios de humor de Joe se vuelven cada vez más inestables. Arranca las puertas de la vitrina, deja una abolladura en la puerta del refrigerador y hace sangrar sus nudillos. Su violencia se vuelve hacia Ruth.

Casi todos los eventos de violencia doméstica detallados en este libro ocurren los años después de que nos mudamos de Crown Point a Grand Rapids –los años siguientes al abuso sexual de parte de mi marido hacia Deana, que no reporté (pp 138-139).

La carrera de Joe no marcha tan bien como la de Ruth. A los seis años de trabajar en la docencia, el presidente de la escuela acorrala a Ruth para hablar sobre el carácter de su marido. El presidente cuestiona a Ruth gentilmente si en su experiencia ella ha percibido a Joe como poco confiable. Ruth miente. Ella contesta al presidente que no tiene idea a qué se está refiriendo y que considera a su esposo completamente confiable.

El voto de confianza de Ruth no le ayuda. Joe es degradado y luego su contrato de trabajo es terminado. Pero de alguna manera, él se las arregla para obtener un empleo en una posición editorial en Zondervan Publishers, la casa editorial para quien Ruth está escribiendo un libro, “Hijas de la Iglesia”. ¿Sería este otro caso de las “maniobras tras bambalinas” de Ruth? Ella no lo dice.

Pero ella sí hace notar que su ahora esposo-editor consiguió su manuscrito y se opuso a que ella hiciera que Juan Calvino luciera como un feminista. Ella se negó a hacer los cambios de acuerdo a su dictamen (p.88). Zondervan se entera de sus dificultades en casa. Debido a su interferencia en el proceso de publicación y tal vez debido por otras razones, Joe es despedido de su trabajo.

Las discusiones y la violencia se intensifican, junto con el apetito de Joe por actos sexuales “sórdidos” no especificados. Aunque Ruth cede a las demandas sexuales de su esposo, se siente violada, abusada.

Después de una pelea particularmente desagradable en la que Joe la avienta al piso profiriendo amenazas, Ruth llama a los padres de Joe. Ellos están preocupados, pero el mejor consejo que se le puede ocurrir a su suegra es que deje de escribir sobre temas tan controversiales.

En 1987, después de diecinueve años de matrimonio, Ruth busca ayuda de la corte y de su iglesia para separarse legalmente de su esposo. La terapia es inútil. Tres años después, Joe entabla la demanda de divorcio.

En 1994, todavía con la culpa y el remordimiento por no reportar el abuso sexual que su ex -esposo cometió contra una menor, Ruth trata de localizar a Deana, quien para ese tiempo estaba en los finales de sus veintes. Ruth quiere ofrecer una disculpa, pedir perdón, y tal vez llevar a Deana a Sears a comprarle una nueva lavadora y secadora. Pero años antes el carro de Deana se había deslizado por un puente durante una tormenta de nieve. Ella murió. No habría reconciliación ni electrodomésticos nuevos.

En 2004 Ruth se casa con un profesor que era su colega en el Seminario Calvino, John Worst, con quien ella experimenta un matrimonio feliz (egalitario).

¿El liderazgo masculino promueve el abuso?

El hecho de que Ruth encubrió flagrantemente el abuso sexual de una menor, así como el hecho de que el abuso tiende a intensificarse cuando se encubre, son temas que probablemente requieren de discusión. Sin embargo, la hipótesis presentada por este libro es que el liderazgo masculino promueve el abuso, de manera que me voy a enfocar en el comportamiento abusivo de Joe.

Durante sus arranques violentos, mi ex esposo con frecuencia me lanzaba versículos bíblicos como si el dogma principal de las Escrituras fuese, “Esposas, sométanse a sus maridos.” Él escupe las palabras, golpeándome repetidamente en la cabeza, al menos figurativamente, con su Biblia en blanco y negro. Sin embargo, sus golpes y puñetazos, y el lanzarme a mí contra las puertas y los muebles, eran cualquier cosa, menos metafóricos. Tampoco lo eran sus amenazas cargadas de terror (p.14).

Joe repetidamente citó las Escrituras para defender su liderazgo en un intento por reforzar la obligación incondicional de Ruth de someterse “desde la cocina hasta la recámara” (p.22). De manera que no es de sorprender que Ruth culpe la doctrina del liderazgo por el abuso de que fue víctima.

La dificultad ante un argumento con un estilo de narrativa sobrecargado emocionalmente, es que nos impide hacer un análisis objetivo. La experiencia de Ruth y sus conclusiones están tan estrechamente vinculadas, que resulta difícil separarlas y determinar si una es consecuencia lógica de la otra.

Más aún, quienes cuestionen la validez de su conclusión se colocan en la precaria posición de ser acusados de disputar la validez de su experiencia, o de ser poco compasivos, culpar/deshonrar a la víctima o de justificar el abuso. Si yo fuera un hombre que se opusiera a la conclusión de Ruth, dudaría incluso de cualquier intento de tan siquiera hacer una crítica de su libro.

Pero como soy mujer, creo que puedo hacer la pregunta: ¿Fue realmente la doctrina del liderazgo masculino lo que causó que se abusara de Ruth? ¿o debemos encontrar la culpa en otro lugar?

He visto todo tipo de tergiversación de doctrinas usadas como justificación para apoyar un comportamiento pecaminoso –las doctrinas de la mayordomía y de la generosidad para estafar dinero a miembros de las iglesias; la doctrina de decir la verdad para justificar la calumnia; la doctrina del gozo para justificar el adulterio; la doctrina de la abundancia para justificar la avaricia. A finales de los 70s, Jim Jones en Guyana utilizó la doctrina de la justicia social para forzar a sus seguidores a beber Flavor-Aid que contenía cianuro.

Entonces, ¿debemos tirar las doctrinas por la ventana debido a que algunas personas las usan de manera destructiva y retorcida? O ¿debemos reconocer que los pecadores usarán cualquier justificación posible para excusar su conducta pecaminosa?

La experiencia de Ruth le llevó a creer que la doctrina de liderazgo promueve abuso. Pero mi experiencia con el abuso me conduce a creer que las mujeres en relaciones fundamentadas en el egalitiarianismo se encuentran en un riesgo aún mayor que aquellas cuyos esposos tienen un sentido de responsabilidad de proveer un liderazgo protector y amoroso. Podría contarles docenas de historias que parten el corazón, y así persuadirlas de que mientras más lejos se desvíe una pareja del diseño de Dios para el matrimonio y de la doctrina del liderazgo masculino amoroso, mayor será el riesgo del abuso.

La experiencia de Ruth y la mía testifican de conclusiones completamente opuestas. Y por eso ni la experiencia ni las emociones pueden considerarse como fuentes fiables para debatir la veracidad de una hipótesis. Es muy triste que se ignore la razón para aceptar una conclusión basado solamente en quién cuenta la mejor historia y evoca las emociones más fuertes.  

Uniéndonos como comunidad cristiana

En su libro, Ruth lanza el desafío y pregunta, “¿Podemos unirnos como comunidad cristiana y reconocer que la doctrina de liderazgo masculino en ocasiones ha sido usada para encubrir actos de violencia cometidos contra las mujeres?”

Buenooo. La redacción nos va dirigiendo. Implica que la doctrina de liderazgo masculino es la principal “cubierta” que usan los hombres cristianos para cometer violencia contra las mujeres e implica que dicha “cubierta” es en realidad la “causa.” ¿He presenciado la manera en que algunos hombres usan el argumento de la sumisión de la esposa para justificar el abuso? Sí, lo he presenciado. Es deplorable. Pero también les he visto “cubrirse” bajo el egalitarianismo. Los hombres abusivos buscarán cualquier “cubierta” posible para justificar su conducta pecaminosa y violenta.

Una pregunta mejor sería, “¿Podemos unirnos como comunidad cristiana –por un lado, quienes apoyamos la interpretación histórica/teológica de la Biblia que enseña el liderazgo masculino piadoso (los complementarios) y por el otro, quienes no lo apoyan (egalitarianos) y juntos presentar defensa contra el abuso?” Es una pregunta que, a mediados de los noventas, Wayne Grudem y yo le hicimos a Catherine Clark Kroeger y al consejo de Cristianos por la Igualdad Bíblica (CBE por sus siglas en inglés) en representación del Comité de Feminidad y Masculinidad Bíblica (CBMW por sus siglas en inglés) cuando ayudé a redactar la Declaración en Contra del Abuso de la CBMW. Tristemente, la respuesta de la CBE en ese momento fue un rotundo “no.” La CBE realmente no quería que la CBMW se les uniera para presentar defensa contra el abuso. Sospecho que lo único que querían era culpar a la CBMW por ello.

¿Podrán unirse dos abuelas?

Después de todos estos años aún me encantaría ver una mayor “unión de la comunidad cristiana” en contra del abuso, por lo que voy a terminar este análisis con una petición personal para Ruth:

Ruth, durante décadas, ambas hemos estado en lados opuestos en lo que respecta a los problemas de la mujer –desde tu primera publicación sobre el tema en 1987; y yo, en 1990. Dudo en extremo que la CBE y CBMW alguna vez trabajen juntas en este tema, aunque no lo puedo anticipar. En este momento, mi participación en CBMW es, en el mejor de los casos, secundaria.

Aunque es poco probable que esas organizaciones se unan para presentar defensa contra el abuso, eso no impide que tú y yo lo hagamos. Podríamos hacerlo. Tú y yo. Dos abuelas que aman al Señor, a las mujeres y deploramos el abuso. Podríamos unirnos. Podríamos hacerlo para beneficio de nuestras hijas, nietas, madres, hermanas y amigas.

Estoy dispuesta a correr con los gastos, y tomar un vuelo a cualquier lugar en Estados Unidos para encontrarme contigo. Redactaríamos nuestra propia declaración personal de Ruth y Mary. Tengo la sospecha de que en realidad nos caeremos bien… beberemos a sorbos, tazas espumosas de capuchino, nos reiremos y lloraremos, compartiremos historias y nos haremos amigas. Y quizás eso, en sí mismo, ya significará una diferencia.

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Sobre el autor

Mary Kassian

Mary Kassian

Marry Kassian y su esposo Brent, viven en Canadá y están celebrando su 25 aniversario de matrimonio. Tienen tres hijos adultos jóvenes y una nuera. Marry es una distinguido profesora en Estudios de la Mujer en el SeminarioTeológico Bautista del Sur en Louisville, Kentucky, y es la autora de varios libros. Regularmente es una de las conferencias en los eventos de Mujer Verdadera.

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