¿Qué es ser ayuda idónea?

«No es bueno que el hombre esté solo, le haré ayuda idónea». - Génesis 2:18

Estas palabras han sido la fuente de mucho debate, disgusto y controversia entre las mujeres en todas las épocas. Lo cierto es que esas son las palabras de Dios en el libro del Génesis para describir la mujer que había creado para Adán. Una igual a él, en valor y dignidad, pero diferente.

A pesar de tener muchos años siendo cristiana y de ser esposa de pastor, tenía una definición incompleta de este término. Mi diseño como ayuda idónea lo limitaba a mi esposo solamente.  En el libro Mujer Verdadera dedicamos una buena parte del capítulo 2 para darte las bases de ¿Qué es ser ayuda idónea? ¿Por qué ayuda idónea?

«Esta nueva creación que el hombre necesita es llamada «ayuda» (ezer). Cualquier sugerencia que esta palabra en particular denota uno que solo tiene un estatus de subordinación o de asociación a otro de más rango es refutada por el hecho de que esa misma palabra se usa para describir la relación de Jehová con Israel. El es el ayudador de Israel porque Él es el fuerte de Israel».

«La mujer fue creada ayuda idónea porque esa es su esencia. Ese término no describe sus funciones, no describe su posición en Cristo. Ese es su diseño de creación».

El diseño de la mujer como ayuda idónea es uno que implica fortaleza.  Ella está llamada a apoyar el liderazgo del hombre y a facilitarle su funcionamiento en el rol que Dios le ha asignado. Ella está para defender, apoyar, proteger, socorrer al débil y al necesitado, consolar. Todas estas palabras se relacionan a la imagen de Dios que la mujer lleva plasmada de una manera especial y femenina. Además, son palabras que implican una gran fortaleza de carácter.

Nosotras constantemente llamamos a Dios por Su ayuda, por Su socorro, para que sea escudo y defensor nuestro. Y si Dios no se avergüenza de llamarse ayudador de su pueblo ¿no deberíamos nosotros llenarnos de gozo al saber que esta característica de Dios fue estampada en nosotras de manera especial en la creación?

Cuando consideramos cómo Dios es nuestro ayudador, podemos comenzar a comprender la profundidad y el poder de nuestro diseño femenino:

Al Señor se le considera el ayudador de los desfavorecidos: los pobres y los huérfanos (Salmo 72:12, 10:14) El salmista confiesa que no tiene ayuda, sino a Dios (Salmo 22:11). Está consciente de la asistencia divina en tiempos de enfermedad (Salmo 28:7) en tiempos de opresión por parte de los enemigos (Salmo 54:4) y en momentos de gran estrés personal (Salmo 86:17).

Nacemos con esa imagen, morimos con esa imagen. Por tanto, debemos desechar la idea de que solo somos ayuda idónea si tenemos un esposo. Esa idea está incompleta en su definición. No es consistente con el carácter de Dios. Nuestro Dios, como Creador, no activa un diseño y lo desactiva (en el caso de que se activara con el esposo, y se desactivara si enviuda o pierde el estatus por cualquier otra circunstancia). Las mujeres no fuimos creadas en una especie de limbo esperando con los dedos cruzados que llegara aquel que activaría el diseño. Más bien, en el plan eterno de Dios, ese diseño data de antes de la fundación del mundo y se activa cuando nace cada mujer y toma diferentes características a lo largo de su vida según los roles que vaya desempeñando a través de su existencia. Nunca pasa de moda, está vigente en todas las épocas.

El diseño de ayuda idónea se refiere a quiénes somos. Nuestros roles y funciones pueden cambiar, y el diseño pone su marca distintivamente femenina en cada una de esas funciones porque está ligado inseparablemente a quién soy como mujer.

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Sobre el autor

Patricia de Saladín

Patricia de Saladín

Patricia vive en Santo Domingo, República Dominicana. Está casada con Eduardo Saladín, pastor de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo. Actualmente dirige el Ministerio de Mujeres en su iglesia y le apasiona llevar el mensaje de la feminidad bíblica a las mujeres de habla hispana. Su anhelo es verlas conocer y abrazar la Verdad que las hace libres en Cristo.  Sirve en el ministerio de Aviva Nuestros Corazones como la voz de Nancy Leigh DeMoss. Tiene tres hijos adultos, Rosalía (casada con Daniel), Sarah (casada con Nazario) y Eduardo Alfredo. Además, Dios le ha regalado cuatro nietos: Patricia, Daniel, Samuel y Nazario.

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