Reto de 30 días para madres | Día 21

Día 21: Ropa Pequeña

 "Entonces Ana oró y dijo: Mi corazón se regocija en el Señor, mi fortaleza en el Señor se exalta; mi boca sin temor habla contra mis enemigos, por cuanto me regocijo en tu salvación. No hay santo como el Señor; en verdad, no hay otro fuera de ti, ni hay roca como nuestro Dios." (1 Samuel 2:1 - 2 LBLA).

Hace poco me encontré tan rodeada de ropas pequeñas, que mis ojos se nublaron. Yo estaba rebuscando en las bolsas de ropa de mi hijo mayor, algunas que le sirvieran a su hermano menor. Como clasificaba entre montañas de ropas de niño pequeño, de pronto me sorprendí por lo rápido que pasa el tiempo.

Todo esto me hizo pensar con nostalgia en una chica que sabía una o dos cosas acerca de las  ropas pequeñas. 

En 1 Samuel 2:19 leemos: "Cada año su madre le hacía una pequeña túnica, y se la llevaba cuando iba con su esposo para ofrecer su sacrificio anual."

Este es el trasfondo de la  historia: Ana quería desesperadamente un hijo. Ella oró y oró por uno. De hecho, ella juró que si Dios le daba un hijo, ella lo dedicaría al servicio del Señor (1 Samuel Sam 1:11). Él respondió a su oración y le dio un hijo al que llamó Samuel. Ana hizo lo que pocas madres tendrían el coraje de hacer. Después del destete de su tan esperado hijo, mantuvo su promesa al Señor y lo entregó para que viviera en el templo. El día en que dejó a su hijo en el templo, Ana hizo esta oración:

Mi corazón se regocija en el Señor, mi fortaleza en el Señor se exalta; mi boca sin temor habla contra mis enemigos, por cuanto me regocijo en tu salvación. No hay santo como el Señor; en verdad, no hay otro fuera de ti, ni hay roca como nuestro Dios." (1 Samuel 2:1 - 2 LBLA).

 A pesar de que sus circunstancias maternas fueron difíciles, Ana eligió regocijarse en su papel de madre.

A partir de entonces, ella sólo vio a Samuel una vez al año cuando visitaba el templo para hacer un sacrificio anual. Como cualquier madre, ella siempre se aseguraba de que su hijo tuviera una capa con qué abrigarse. Estoy segura que el hecho que se describe como una "pequeña túnica" no es un accidente. Todas las madres saben el significado de la ropa pequeña. Son recuerdos preciosos de lo pequeño que una vez fueron nuestros bebés. Huelen a una nueva vida y nos recuerdan mecedoras, primeras sonrisas y la alimentación de las 3 a.m.

Las ropas diminutas también nos recuerdan que como madres todas tenemos una elección. Podemos estar agradecidas por la ropa, ya que representa pequeñas vidas que se nos confiaron. O podemos quejarnos de la ropa sucia y perder por completo el objetivo.

¿Vas a dar gracias a Dios por tus hijos esta semana? 

Modo de Hacerlo: Haz un Canasto de Agradecimiento. 

Utilizando un marcador permanente, escribe 1 Samuel 2:1 - 2 en la parte inferior de tu canasto de ropa (arriba de la canasta). Cuando estés lavando, ora este pasaje como oración de acción de gracias a Dios. Deja que lavar se convierta en un recordatorio de que, incluso en circunstancias difíciles, tus hijos, y sus pequeñas ropas son una bendición. 

Oración de una Madre:Mi corazón se regocija en el Señor, mi fortaleza en el Señor se exalta; mi boca sin temor habla contra mis enemigos, por cuanto me regocijo en tu salvación. No hay santo como el Señor; en verdad, no hay otro fuera de ti, ni hay roca como nuestro Dios."

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Este artículo procede del Ministerio Aviva Nuestros Corazones ® www.avivanuestroscorazones.com

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