Salmos para madres ansiosas (4ª parte)

Me aferro a ti; tu fuerte mano derecha me mantiene seguro.

Salmo 63:8

¿Dónde busco seguridad como madre? ¿Dónde encuentro el consuelo, el perdón por todas aquellas faltas cometidas durante los años de crianza? ¿Dónde derramo mis dudas e incertidumbre con relación al futuro de mis hijos y hallo esperanza?

Que el Señor nos conceda, una y otra vez, y cada vez, aferrarnos a Él, asirnos de Su fuerte mano derecha para mantenernos seguras.

Probablemente nuestros hijos no estén en iguales condiciones morales que aquellas del hijo de Angela Yuan, pero si están apartados del Señor recordemos que su condición espiritual es la misma.  El ejemplo de esta madre de perseverancia en la oración para que Dios rescatara a su hijo del lodo cenagoso y la maravillosa respuesta que Él le dio, nos debe inspirar a nosotras como madres a orar sin cesar y no desmayar.

Cerremos nuestras oraciones del Salmo 139 por nuestros hijos. Más adelante, continuaremos buscándolo a Él mediante la oración y reflexión de otros salmos aplicándolos a la vida de nuestros hijos

16 Tú lo viste antes de que naciera. Cada día de su vida estaba registrado en tu libro. Cada momento fue diseñado antes de que un solo día pasara. Cuando yo solamente podía imaginarme cómo sería, a quién se parecería, cuando los sonogramas apenas me permitían ver algunas imágenes de su silueta, ya Tú lo habías visto por completo.

Cuando yo llenaba los álbumes de fotos preguntándome qué sería de su vida mañana, cuando escribía en su diario los registros de cuáles fueron sus primeros dientes, sus primeras caídas, sus primeros alimentos, sus primeras palabras…ya Tú habías escrito en Tu Libro hasta su último aliento. Todo estaba cuidadosa y perfectamente registrado, diseñado antes de que un solo día pasara. ¿Por qué he de dudar? ¿Por qué he de atemorizarme?

17 Qué preciosos son tus pensamientos acerca de mi hijo, oh Dios. ¡No se pueden enumerar! 18 Ni siquiera puedo contarlos; ¡suman más que los granos de la arena!
Y mientras sigo tratando de contarlos, mi hijo despierta a un nuevo día en los confines de la tierra,  en otra latitud, en otro hemisferio, y todavía estás con él y… ¡también conmigo!

Tus pensamientos, Tus propósitos y Tus planes acerca de mi hijo son incomparables, me quedo corta al querer considerarlos, son mucho más altos e inescrutables que cualquier plan humano que yo haya trazado para su vida independientemente de lo que puedan parecer a mis limitados ojos humanos; pues aun cualquier dolor, tristeza o aflicción que permitas, forman parte de esos preciosos, sabios, bondadosos, amorosos y perfectos pensamientos Tuyos para su vida en contraste con mi incierta e imperfecta planificación para sus días.

Si tratara de entender los planes que tienes para su vida me quedaría sin fuerzas, caería rendida y al despertar todavía seguirías presente, manifestando Tu misericordia, Tu Fidelidad.

¿No fue igualmente malinterpretado por los corazones humanos el hermoso plan que tuviste para con Tu Hijo Amado? Aquella cruz que era Su (y Tu) triunfo, para muchos no ha simbolizado más que una gran derrota. Cuando quiera dudar de Tus planes para mi hijo, tráeme nuevamente a la cruz para recordar que Tú no te equivocas.

Si nos has acompañado hasta aquí en esta travesía por los salmos para madres ansiosas, te animamos a compartir cómo fuiste adecuando las oraciones y reflexiones de los versículos para las circunstancias de tus hijos y las tuyas propias. Quiera Dios usarte para traer consuelo, aliento y estímulo a otras madres que los lean.

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Este artículo procede del Ministerio Aviva Nuestros Corazones ® www.avivanuestroscorazones.com

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Sobre el autor

Isabel Andrickson

Isabel Andrickson

Abogada de profesión y aprendiz de Su Palabra por pasión y convicción; es madre de un adulto joven a quien crio  como madre sola desde que tenía 3 años. Concluyó esa etapa, consciente tanto de las luchas y obstáculos que enfrentan las madres solas, como de los múltiples tropiezos producto de malas decisiones. Ahora anhela orientar a aquellas que recorren ese trayecto para que abracen las verdades de Tito 2, Proverbios 31 y otras enseñanzas de la Palabra sobre nuestro diseño, pues, no son exclusivas para mujeres casadas, sino para todas aquellas que, por Su Gracia, somos llamadas hijas del Padre Bueno.

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