Sé agradecida, tu camino al gozo | Reseña del libro

¿Deprimida? ¿Desanimada? ¿Cansada? ¿Ansiosa? ¿Aburrida? Si respondiste ¡Sí! a cualquiera de estas preguntas, este libro es para ti.

Quizás cuestiones, ¿cómo puede ayudarme este libro a superar esas condiciones? la respuesta es que ¡en todo! Pues tal como señala su título, cultivar un corazón agradecido es nuestro “camino al gozo”.  ¡Gozo, gozo, gozo! Todas lo queremos, pocas lo encontramos ¿por qué? Debido al precio que hay que pagar: ser agradecidas, que es más que simplemente dar gracias, es dejar de lado, entre otros, el ego, el orgullo que nos llevan a la queja e inconformidad.

Aunque parezca cliché, este es un libro sin desperdicios,

1. Desde su prólogo por Jonie Eareckson Tada testificando cómo ha aprendido a dar gracias durante la mayor parte de su vida de invalidez, recordándonos que la Biblia no solo nos manda a dar gracias EN todo sino también POR todo (1 Ts. 5:18; Ef. 5:19-20);

2. Pasando por sus capítulos;

3. Llegando  una guía devocional de 30 días “Para crecer en gratitud”

Si te animas a leerlo, verás que será necesario mantenerlo “a mano” para refrescar algunas enseñanzas, cuando nuestro pie resbale en el precipicio de la ingratitud.

Si somos honestas, al pensar en virtudes cristianas, quizás incluimos la fe, obediencia, humildad, pero no la gratitud.  Por eso la autora nos hace reflexionar en que:

  • Si tratamos de mantener una fe constante, –sin gratitud-, en poco tiempo olvidaremos “la esencia de nuestra devoción” convirtiéndose en una práctica religiosa y hueca;

  • Si practicamos el amor cristiano –sin gratitud- nos conduce al desánimo y desaliento;

  • Y así ocurre con las demás.

Un corazón agradecido muestra nuestra confianza en la bondad y cuidado de nuestro Padre Celestial; como añadidura, nos ayuda a mantener relaciones más sólidas y estables; y, además, contribuye a nuestro bienestar emocional, mental, físico y espiritual.

La autora nos advierte que para tener corazones agradecidos se requiere esfuerzo e intencionalidad en ser diligentes rechazando la ingratitud y poniendo en práctica la gratitud, para no dejarnos engañar por la corriente de este mundo caído: enfocarnos en lo que no tenemos, lo que queremos tener, en lugar de dar gracias.

¿Y cómo logramos la victoria en esta lucha contra la ingratitud, la queja, la inconformidad? A través de:

1. La renovación constante de nuestra mente con la verdad de la Palabra de Dios;

2. La determinación de que nuestro corazón se deleite en Dios y en Sus dones; y,

3. La disciplina de nuestra lengua para hablar de Su bondad y Su gracia;

Te invito a practicar uno de los consejos de la autora, que el Señor me ha ayudado a mantener luego de varios años de haberlo leído: no salir de la cama cada mañana hasta haber dado gracias a Dios por lo menos por 10 motivos diferentes. Puedes tener una libreta para ir anotándolos. Al cabo de un tiempo estarás ¡contando bendiciones! Como nos enseña el himno “Bendiciones, ¿cuántas tienes ya?”

Terminemos con esta oración al Señor:

Tú que tanto me has dado

Dame una cosa más: un corazón agradecido…

…clamo, y vuelvo a clamar;

Y no te dejaré tranquilo,

Hasta que me quieras dar

Un corazón agradecido.

No solo a veces agradecido,

Como si Tus bendiciones continuas no fueran;

Sino un corazón, cuyos latidos

En alabanza a Ti, sean.

GEORGE HERBERT (1593-1633)

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Sobre el autor

Isabel Andrickson

Isabel Andrickson

Abogada de profesión y aprendiz de Su Palabra por pasión y convicción; es madre de un adulto joven a quien crio  como madre sola desde que tenía 3 años. Concluyó esa etapa, consciente tanto de las luchas y obstáculos que enfrentan las madres solas, como de los múltiples tropiezos producto de malas decisiones. Ahora anhela orientar a aquellas que recorren ese trayecto para que abracen las verdades de Tito 2, Proverbios 31 y otras enseñanzas de la Palabra sobre nuestro diseño, pues, no son exclusivas para mujeres casadas, sino para todas aquellas que, por Su Gracia, somos llamadas hijas del Padre Bueno.

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