«Vive tu verdad» se ha convertido en una de las frases más repetidas de nuestra cultura. Pero ¿qué queremos decir cuando hablamos de «mi verdad»? ¿Es lo mismo reconocer honestamente nuestra experiencia que permitir que esa experiencia determine lo que es verdadero?
En este episodio de Arraigadas, Yamell de Jaramillo conversa con Melysa López sobre el lugar que deben ocupar nuestras experiencias y emociones, el peligro de interpretar la Palabra de Dios a través de lo que vivimos y cómo podemos aprender, en cambio, a interpretar nuestra historia a la luz de la verdad de Dios.
Nuestras experiencias importan. Podemos reconocer nuestras heridas, emociones y preguntas con honestidad. Pero no necesitamos pedirles que hagan algo para lo cual nunca fueron diseñadas: decirnos qué es verdad.
Jesús no nos llamó a encontrar nuestra propia verdad. Él dijo: «Yo soy el camino, la verdad y la vida» (Juan 14:6).
Tu experiencia importa, pero no define la verdad. Cristo es la Verdad que interpreta nuestra historia.
Este episodio forma parte de nuestra serie «Suena bien... ¿pero es verdad?», en la que examinamos algunas de las ideas más comunes de nuestra cultura a la luz de la Palabra de Dios.
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