Podcast Aviva Nuestros Corazones

Annamarie Sauter: ¿Deseas que tu esposo sea más abierto y hable más contigo?

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Tu esposo necesita saber que si él te dice lo que realmente está pensando, tú no lo vas a aplastar por eso.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

Mujeres alrededor del mundo han firmado el Manifiesto de la Mujer Verdadera. ¿Por qué lo hacen? Descúbrelo por ti misma, en AvivaNuestrosCorazones.com. Allí podrás leer este documento, ver testimonios, y también ver videos de las conferencias Mujer Verdadera.

Hoy Nancy continúa enseñando acerca de este importante documento en la serie, «El Manifiesto de la Mujer Verdadera: Afirmaciones, parte 1».

Nancy: Recibí una llamada sobre una pareja que conozco que ha servido por años en el ministerio –no en este momento, pero en el pasado lo han hecho– y ahora se encuentran en medio de un divorcio. Cuatro niños están atrapados en este fuego cruzado. Esta amiga que me llamó me dijo, «Nancy, las verdades que compartiste hoy en Aviva Nuestros Corazones pueden salvar ese matrimonio».

En realidad, conozco un poco acerca de la situación, y mi respuesta inmediata fue: «Bueno, ellos pudieron haber salvado su matrimonio». Y mi amiga sabiamente me dijo: «Pero no es demasiado tarde, ese matrimonio todavía se puede salvar». Ahora, humanamente hablando no parece que esto pudiera ocurrir, pero ese matrimonio todavía tiene esperanza. Y en este caso es un esposo que está abandonando a su esposa y a sus hijos.

Puede que tú digas, «¿cómo puede ser que hablándoles a las mujeres un matrimonio como ese pueda salvarse?» Bueno en cualquier circunstancia, seas un hombre o una mujer, cuando vives de acuerdo a los principios de Dios y aceptas Su llamado para tu vida de manera personal, eso no solo te impactará a ti sino también impactará a los del sexo opuesto.

Por lo tanto cuando una esposa dice, «yo quiero ser la mujer verdadera que Dios me ha llamado a ser», eso tiene un impacto sobre su esposo. Y cuando un hombre decide ser un hombre de Dios, eso impacta a su esposa. Tendemos a enfocarnos en lo que el otro sexo necesita hacer para que el matrimonio funcione; qué necesita hacer mi esposo o en el caso de un hombre, qué necesita hacer mi esposa. Tenemos que enfocarnos y decir: ¿Señor, qué necesitas tú hacer en mi vida?

Eso no significa que es tu culpa que tu matrimonio se esté cayendo a pedazos. En este caso no diría que es culpa de la esposa basada en lo que conozco de toda la situación. Y recuerda que uno nunca sabe todo lo que tiene que saber sobre una situación. Pero parece que en este caso es en gran parte, la culpa del hombre en esta situación específica, como si él estuviera diciendo, «yo quiero ser un hombre irresponsable». Entonces, en ese caso, ¿qué puede hacer la esposa?

Bueno, la esposa no puede cambiar a su esposo. Pero ella puede ser una mujer verdadera de Dios en esa situación. Hoy queremos hablar de algo que hace una gran diferencia en las relaciones entre hombres y mujeres, dentro del matrimonio o fuera.

Así que hoy hemos llegado a la quinta afirmación en el Manifiesto de la Mujer Verdadera. Me tomaré la libertad en esta, así como en algunas de las siguientes, a medida que vamos avanzando, para tomarme dos días en vez de uno porque hay mucho que quiero compartir en esta afirmación.

Vamos a leer la afirmación,

Estamos llamadas como mujeres a afirmar y alentar a los hombres en su búsqueda de expresar su masculinidad piadosa; y a honrar y apoyar el liderazgo que Dios ha ordenado en el hogar y en la iglesia.

Ahora déjame darte una versión corta de eso, solo cuatro palabras que quiero que se queden en tu mente y en tu corazón: Afirmar, alentar, honrar y apoyar. No quiero que jamás te olvides de estas palabras. ¿Qué hacemos como mujeres ante los hombres?

Afirmar, alentar, honrar y apoyar.

Ahora quisiera que viéramos el contexto bíblico de donde sacamos este concepto. Porque no hay específicamente un versículo en la Biblia que diga esta afirmación así tal cual, pero existen muchos versículos que cuando los pones juntos nos llevan hacia esa afirmación.

En primer lugar, vemos en la Escrituras que el hombre fue formado primero, primero Adán y luego Eva. El Nuevo Testamento toma este hecho como base para asignarle al hombre la responsabilidad primaria de liderar y enseñar en la familia de Dios. Y entonces vemos que la mujer fue creada del hombre. El hombre fue creado del polvo de la tierra y la mujer fue tomada del costado del hombre, fue hecha de la costilla de Adán. Génesis 2 nos da esa descripción.

El Nuevo Testamento se refiere a este hecho de que la mujer fue creada del hombre, para apoyar los distintos roles de liderazgo y sumisión entre hombres y mujeres. Cuando el Nuevo Testamento habla acerca de la diferencia entre los roles de la mujer y del hombre… Y si te perdiste las últimas sesiones necesitas volver atrás para tener el contexto de lo que estamos hablando. Pero cuando el Nuevo Testamento puntualiza estos hechos, nos dice que parte de la razón es que la mujer fue creada del hombre. Él fue creado primero y luego la mujer fue creada a partir de él.

Y en tercer lugar la mujer fue creada para el hombre, ella fue creada para apoyarlo. La primera declaración en la Biblia que habla sobre el propósito y la función de la mujer se encuentra en Génesis 2:18: «Y dijo Jehová, no es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él». La palabra idónea significa, «una que corresponde a él, una que lo complementa, una contraparte». Esto habla de igualdad.

Esta no es una relación como la que los animales tienen entre sí. Existe una igualdad entre el hombre y mujer, pero también hay una armonía entre uno y otro, una complementariedad. Una contraparte, una ayuda idónea.

Ahora, en 1 Corintios 11, versículos 8 y 9 se toma todo este concepto, y dice: «Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón… y esto habla del origen o la procedencia de la mujer. Pero sigue diciendo, «y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón». Esto último habla de su propósito.

Ahora, siendo realistas en nuestro tiempo presente, en esta época en que vivimos, decir estas cosas es levantar una bandera roja enfrente de un toro. Es seguro que tendremos respuestas. Pero como suelo decir, nos gusta recibir respuestas en Aviva Nuestros Corazones, aunque no estés de acuerdo con nosotras puedes escribirnos y contarnos eso. Pero quiero regresar a la palabra de Dios, donde nos indica, nos dice que las mujeres fuimos creadas para ser ayuda. La mujer fue creada del hombre y para el hombre.

Como ayudantes podemos escoger entre edificar o destruir a los hombres en nuestras vidas. Podemos ayudar o estorbar. Anteriormente ya había dicho esta frase de John Piper, pero quiero recordarla nuevamente, porque considero que es esencial en este tema de la masculinidad y la feminidad. Él dice:

«En primer lugar, en el corazón de la masculinidad madura, existe un sentido de responsabilidad benevolente en las distintas relaciones que enfrentan como hombres para liderar, proveer y proteger a las mujeres en formas apropiadas».

Por lo que vemos un patrón inicial de proteger y de proveer.

Ahora, cuando ves esa definición de masculinidad, la respuesta de muchas mujeres sería, «¡oye, ¿acaso no es grandioso que los hombres hagan eso?!» Bueno, no somos responsables por los hombres. No podemos cambiarlos. Nosotras somos responsables de demostrar feminidad bíblica. Eso es lo que podemos hacer por el poder del Espíritu. Y al hacerlo, a su vez, eso alentará y ayudará a los hombres a expresar su masculinidad piadosa.

Regresemos a la frase del Dr. Piper y su cita acerca de la feminidad, él dice:

«En el corazón de la feminidad madura, existe una disposición liberadora de afirmar, recibir, y nutrir fortaleza y liderazgo hacia hombres dignos en formas apropiadas a las mujeres en sus respectivas relaciones».

Ahora, aquí estamos hablando de una actitud del corazón para apoyar, venir lado a lado, alentar. ¿Recuerdan las cuatro palabras? Afirmar, alentar, honrar y apoyar. Las acciones en última instancia saldrán de la actitud del corazón. Y cuando lo miras desde esa perspectiva, surge una tensión en nuestros corazones como mujeres. Y así es como va.

En primer lugar, existe el deseo creado por Dios que toda mujer siente, el deseo de que el hombre salga adelante y sea un hombre verdadero. Esta es una de las frases más comunes que he escuchado decir a las mujeres: «Si los hombres solo fueran hombres, si tan solo salieran adelante, si solo llevaran el liderazgo…» Así que dentro de nuestros corazones existe el deseo, creado por Dios, de que los hombres sean hombres.

Pero también existe, y aquí es donde está la tensión, ese impulso caído en nuestros corazones como mujeres que quieren tomar el control, donde queremos tomar las riendas, y preferimos competir que complementar al hombre.

Entonces, nosotras mujeres, ¿cómo podemos afirmar y alentar a los hombres a expresar su masculinidad piadosa, bíblica? Mientras preparaba esta serie, decidí tomar algunas ideas de hombres que conozco. Quería escuchar sus corazones en lugar de a mí tratando de responder esta pregunta. Así que envíe un correo electrónico a varias docenas de hombres que sirven en nuestro ministerio, amigos, personas con las que trabajo y que conozco. Les hice dos preguntas:

Les dije, «escribe lo que quieras y dame la respuesta que quieras a estas dos preguntas».

  • Primero, nosotras como mujeres, ¿cómo podemos afirmar y alentar a los hombres a ser hombres piadosos? ¿Cuáles son algunas formas prácticas en que podemos honrar y apoyar el liderazgo ordenado por Dios en el hogar y en la iglesia? La primera pregunta es, ¿cómo podemos apoyarte?¿Cómo podemos afirmar tu liderazgo?
  • La segunda es un poco opuesta a esta. ¿Cuáles son algunas formas en que la mujer puede desalentarte a expresar tu masculinidad bíblica? ¿Cuáles son algunas formas de derribar o disminuir el liderazgo masculino en el hogar y en la iglesia?

Estoy tan agradecida de los hombres que me contestaron ese correo, muchos de ellos lo hicieron, algunos que usualmente no son tan conversadores y que no suelen hablar mucho. Pero compartieron su corazón en este correo. Y fueron muy útiles sus respuestas. Así que hoy y en el siguiente programa, a diferencia de otros programas donde hablo de un texto de la Biblia y de su enseñanza, quiero compartir algunas de las cosas que estos hombres me contestaron. Y que pueda servir como una ventana al corazón de estos hombres.

Desearía tener el tiempo con ustedes para compartir todo lo que estos hombres dijeron. No lo tengo. Estos son hombres cristianos, hombres con un corazón de hacer las cosas bien y las cosas que nos dicen a nosotras las mujeres acerca de cómo podemos alentarlos y apoyarlos.

Así que aquí está la primera. Quiero darte algunas categorías acerca de las cosas que dijeron. Una cosa que resaltó en muchas ocasiones, en muchas de sus respuestas es la importancia de expresar ese ánimo y nuestra confianza en ellos como hombres. Déjame leerte algunas de las cosas que dijeron.

Uno dijo,

«Decir gracias más a menudo y realmente sentirlo»

Una actitud de gratitud en todo tiempo.

Otro hombre decía,

«Dale un cumplido cuando sea apropiado. A los hombres les gusta saber cuándo hacen un buen trabajo, incluso en las cosas más pequeñas».

Haz que se vea como algo importante, algo grande. Y no solo pienses, «bueno, eso es lo que se supone que él haga». Tú quieres que él reconozca hasta las cosas más pequeñas y que te haga cumplidos a ti. Tal vez para él es importante, y es lo que este hombre nos hace saber, el hecho de que podamos expresar gratitud y aprecio.

Otro hombre escribió –en este caso él y su esposa son mis amigos de hace algunos años– recientemente su esposa se fue para estar con el Señor. Él dice,

El padre de Jane dejó a su familia cuando ella tenía cinco años de edad. Las cicatrices de ese episodio se arrastraron hasta nuestros primeros años de matrimonio y la manera como ella respondía y me respetaba como su esposo y líder en la casa. En los inicios de nuestro caminar con el Señor, teníamos un amigo que motivaba a Jane a ver lo bueno en mícomo su esposo. Pero ella admitió que no podía ver lo bueno en mí, que en ese entonces se reflejaba en una falta de respeto hacia mí y hacia la posición que como líder espiritual yo tenía en nuestro hogar.

Deben saber que Jane tenía una voluntad fuerte y una personalidad fuerte, que no es algo malo si está sometida a Cristo. El reto de nuestro amigo fue el inicio de un proceso de quebrantamiento en la vida de mi esposa y el inicio fresco de nuestra relación, mientras Jane comenzaba a verme bajo una nueva perspectiva y a ver el bien que Dios había depositado en mí. Fue cuando Jane pudo aceptarme y confiar en mi liderazgo como su esposo, y como un hombre hecho a la imagen de Dios no necesariamente hecho a la imagen de su padre terrenal.

Así que él decía que ella venía de un trasfondo en donde se le había hecho difícil el poder alentar. Se le hacía difícil confiar y creer en un hombre. Pero Dios le dio la fe para perseguir el reto de expresar estímulos a su esposo.

A continuación otro hombre nos dice,

Mi esposa creció en una iglesia y yo no. Luego de mi conversión yo era tan ignorante de la Palabra de Dios, que ella me hacía sentir ignorante e incapaz de ser su líder por todo su conocimiento. Hubo momentos en que mis oraciones no eran suficientemente buenas para ella. Ella me lo dejaba ver de formas sutiles. Junto con su personalidad controladora, me sentí sin esperanza por muchos años, hasta que el Señor cambió su corazón. Yo estaba desmotivado y no quería asumir mi liderazgo.

Ahora, hazte la siguiente pregunta: Mi esposo, mis hijos, los hombres de mi vida, ¿los he desmotivado a asumir su liderazgo, los he desmotivado en hacerles creer que no pueden alcanzarlo, que no pueden ser hombres de Dios, que no pueden orar, que no pueden ser líderes espirituales? ¿O por el contrario los he motivado? ¿Les he expresado esa motivación? Entonces, necesitamos expresar motivación y creer en ellos, y esa es una categoría.

Otra categoría es el área de la comunicación. En nuestro ministerio hablamos sobre tener una comunicación HAT; sus siglas en español significan, honesta, abierta y transparente. Ese es el tipo de comunicación que quieres tener en tu matrimonio. Pero la comunicación necesita que aprendamos a hacer preguntas, para poder tener retroalimentación, preguntarle a tu esposo, preguntarle a los hombres en tu esfera de influencia,

  • ¿Qué piensas acerca de esto?
  • ¿Qué idea tienes sobre esto?
  • ¿Qué me sugieres?

Ahora, eso no significa que tú no tengas ideas o que no puedas contribuir con tus ideas. Pero si quieres que ellos lideren, si quieres que estén afirmados, apoyados, motivados como líderes masculinos, entonces hazles esas preguntas, y comunícales ese deseo.

Un hombre escribió y dijo,

Motivar a la mujeres a decirle a su esposo tal vez algo como esto, «estoy llamada a afirmar y apoyarte mientras persigues la masculinidad bíblica, y a honrar y apoyar tu liderazgo ordenado por Dios en el hogar y en la iglesia». (Quizás tendrás que sacar tu manifiesto para leer esa parte, y luego decirle algo como esto):

«Probablemente nunca me has escuchado decir algo parecido, pero quiero aprender lo que esto significa para ti y para mí. Puede ser que no creas que quiera apoyarte y honrarte. Puede que no me creas, porque no he actuado ni dicho nada que valide ese deseo. Pero estoy caminando, y más bien quiero cambiar. Eso lo que quiero para ti y para mí. Entonces, me arrepiento porque he pecado contra ti. Más aún he pecado contra Dios. No lo había visto como rebelión o pecado, pero es así». (Toma el camino de la humildad), y luego dile,

«Por favor sé paciente conmigo. Mis ojos ahora están abiertos. Tengo miedo de decir esto porque esa no es la forma en la que muchas personas piensan y no quiero ser una alfombra».

«Pero quiero afirmar que estoy contigo de manera regular. Regularmente te haré algunas preguntas como estas» (y todo esto vino de un hombre que afirmó que eso sería útil en la comunicación).

  • ¿Cómo puedo afirmarte, alentarte, honrarte, y apoyarte este mes? ¿Qué provocó eso en ti? (Ves, tienes que hacer preguntas porque quieres más información).
  • ¿Puedes decirme amablemente cómo no estoy afirmándote, motivándote, alentándote, honrándote y dándote apoyo en este mes? Prometo no ponerme a la defensiva ni me voy a enojar.

Ahora bien, tu esposo necesita saber que si él te dice lo que realmente piensa, tú no lo vas a aplastar por eso.

  • ¿Te estoy desmotivando de alguna forma para abrazar tu rol?
  • ¿Estoy haciendo alguna cosa que te hace sentir que te estoy faltando al respeto?

Comunicación, haz preguntas.

Y luego viene una parte importante de la comunicación. No solo que hagas las preguntas, sino también escucha. Escucha. Muchas mujeres usualmente son más verbales que sus esposos. Algunas mujeres piensan, «mi esposo nunca habla». Y quiero decirte que en algunos matrimonios, podría darte la razón. Y es porque el esposo no tiene la oportunidad. Así que dale la oportunidad de hablar.

Uno de los hombres que contestó a mi pequeña encuesta por correo dijo,

«Escucha a tu esposo hasta que él termine de explicar o decir algo sobre un asunto antes de ofrecer tu opinión.

Si quieres saber lo que él piensa, dale la oportunidad de decirlo.

Y luego más allá de la comunicación, hay algo que marca todas nuestras diferencias, ya sea del mismo sexo o del sexo opuesto, y es la gracia extendida. Extiende gracia. Uno de los hombres que contestó al correo dijo:

Conviértete en un dispensador de gracia. No habrá nada más que haga que él responda y se levante en su liderazgo, que cuando él ve a su esposa y a las mujeres de la iglesia, respondiendo con gracia cuando él comete errores. Si un hombre genuinamente desea ser un líder, un siervo piadoso, será más fácil para las mujeres estar bajo su autoridad y seguirlo. Pero si constantemente no está viviendo de esa manera, las mujeres pueden ayudarlo mostrándole gracia, porque (me encanta esta frase) la gracia derrite el corazón endurecido.

Como puedes ver, no es el fastidio lo que derrite el corazón. El fastidio solo endurece. No es criticándolo, no es quejándote. No es reclamándole o murmurando. No es rechazándolo ni alejándote. Es extendiendo gracia que derrite los corazones endurecidos.

Escuchen, estos hombres a nuestro alrededor, no van hacer las cosas perfectas. Esta afirmación dice: «Queremos afirmar y alentarlos a buscar y expresar la masculinidad bíblica piadosa». Ellos están en el proceso de intentar convertirse en hombres piadosos, por lo menos muchos de ellos. Y la tendencia es pensar, «cuando mi esposo o los hombres con los que trabajo, o los hombres en mi círculo de amistades, cuando ellos se conviertan en hombres piadosos, entonces yo los voy a afirmar y los voy a alentar».

Y la tendencia —lo he escuchado de muchas esposas— es querer aguantar la afirmación hasta que él cambie. Porque existe un pequeño temor secreto. Espero que no te importe que les diga a las personas acerca de este pequeño secreto en nuestros corazones. La preocupación es que si los afirmamos mucho, ellos entonces puedan tener la idea de que todo está bien de la manera que ellos están y lo están haciendo. ¿No estoy en lo cierto? ¿Alguna vez has tenido ese pensamiento?

Escucha, el estímulo y la afirmación es el terreno en donde estos hombres serán motivados, y donde van a dar frutos. Necesitamos extenderles gracia a nuestros esposos, a nuestros hermanos cristianos, quienes están desarrollándose en los hombres que Dios quiere que sean, de la misma manera que necesitamos que ellos nos extiendan gracia a nosotras mientras nos desarrollamos en las mujeres que Dios quiere que seamos.

Una amiga me dijo recientemente sobre una conversación que tuvo con una esposa que estaba atravesando por algunos problemas. Mi amiga le dijo a la otra mujer, «necesitas mostrarle gracia». Y la otra mujer le dijo, «yo no sé mostrar gracia». La mayoría de nosotras no diríamos eso, pero en realidad, es verdad, muchas de nosotras no sabemos mostrar gracia.

Escucha, ¿quieres recibir la gracia? ¿Necesitas gracia? Quizás digas, «los hombres son unos pecadores». Tienes razón, lo son, pero también las mujeres. Tu esposo es un pecador y tú eres una pecadora. Y la única forma en la que dos pecadores pueden vivir juntos en paz, es si van a la cruz de rodillas delante del Señor.

Tú pensarás, «bueno, me arrodillaré cuando mi esposo se arrodille». No esperes que tu esposo vaya a la cruz. Ve tú corriendo a la cruz, llega primero. Extiende gracia. Inhala y exhala gracia. Tienes que continuar alerta y perdonando. Tienes que superar eso de que, «es que no es justo». Deja de llevar un registro en tu matrimonio. Pasa por alto la ofensa, muestra gracia.

Afirma, alienta, honra y apoya. Voy a elegir otras respuestas para la próxima sesión de algunas de las cosas que estos hombres compartieron conmigo. Pero puedo casi escuchar a las personas diciendo, personas que nos han escrito diciendo esto, ¿por qué no les predicas a los hombres? Alguien necesita decirles algo a los hombres. ¿Por qué es la mujer que necesita hacer todos los cambios? ¿Por qué no son ellos los que necesitan cambiar?

Escucha alguien debe predicarles a los hombres, pero te puedo decir que esa no soy yo y estoy segura porque ese no es mi llamado. Dios no me llamó a hacer eso. Y también puedo decirte otra cosa. Dios no te ha llamado a hacer eso tampoco.

¿Por qué tenemos que ser las que cambiemos? Porque queremos ser como Jesús quien dio su vida. Romanos 15 dice:

«Así que, nosotros los que somos fuertes, debemos sobrellevar las flaquezas de los débiles y no agradarnos a nosotros mismos. Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno para su edificación. Pues ni aún Cristo se agradó a sí mismo; antes bien, como está escrito: Los vituperios de los que te injuriaban cayeron sobre mí. Porque todo lo que fue escrito en tiempos pasados, para nuestra enseñanza se escribió, a fin de que por medio de la paciencia y del consuelo de las Escrituras tengamos esperanza. Y que el Dios de la paciencia y del consuelo os conceda tener el mismo sentir los unos para con los otros conforme a Cristo Jesús» (vv.1-5).

Y oh Padre, como oro que nos enseñes como mujeres a afirmar y alentar a los hombres mientras ellos buscan y expresan la masculinidad bíblica, y cómo honrar y apoyar el liderazgo que Dios ha ordenado en la iglesia y en el hogar. Ayúdanos a hacer nuestra parte para Tu gloria. En el nombre de Jesús te lo pedimos. Amén.

Annamarie: Nancy DeMoss de Wolgemuth quiere que recuerdes cuatro palabras importantes: afirmar, animar, honrar y apoyar. Estas palabras están en el Manifiesto de la Mujer Verdadera y espero que lo leas por ti misma. Encuentra este documento en AvivaNuestrosCorazones.com.

Bueno, y luego de escuchar esta enseñanza creo que debemos preguntarnos, ¿Estoy yo motivando a los hombres a ser hombres? Hablaremos acerca de esto, mañana. Te esperamos aquí, en Aviva Nuestros Corazones.

Diciendo: «Sí, Señor», juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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