Aviva Nuestros Corazones Podcast

Aviva Tu obra

Carmen Espaillat: Esta es Nancy Leigh DeMoss.

Nancy: "Señor, necesito esto, necesito aquello. No te olvides de esto otro. Por favor haz lo otro también".

Terminamos de orar habiéndole arrojado montones de súplicas, y encargos, pero sin haber escuchado realmente de parte de Dios. Ni siquiera sabemos las cosas por las que Dios quería que oráramos. Simplemente nos hemos desahogado.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Así que si orar es algo más que una lista semejante a la del mandado del súper, ¿En qué consiste la oración? El profeta Habacuc aprendió a profundizar más allá en sus oraciones que simplemente orar listas de reclamos y peticiones, y hoy aprenderemos de su ejemplo. Nancy nos ha ayudado a conocer a este profeta a través de la serie: Habacuc: del temor a la fe.

Nancy: Bueno, estamos transitando lentamente por el libro de Habacuc. En realidad, tú pudieras decir que vamos muy lento, pues por tres o cuatro meses he estado incursionando en el libro de Habacuc y aun ahora, hoy sigo encontrando cosas nuevas, frescas y emocionantes. Siento que apenas si hemos tocado la superficie.

Quiero animarte a que tú también sigas la lectura del libro junto con nosotras, y espero que nos acompañes, escudriñando también por ti misma. Sé que algunas de ustedes escuchan Aviva Nuestros Corazones mientras van conduciendo su automóvil y ese no sería un buen tiempo para tomar notas o para leer tu Biblia, pero cuando estés en casa podrás abrir tu Biblia y estudiar por ti misma, permitiendo así al SEÑOR que te hable a través de este pasaje.

Hoy, por fin estaremos entrando al último de los 3 capítulos del libro de Habacuc. Estamos leyendo algo parecido al diario que escribiera Habacuc durante su peregrinaje. Bien pudieras catalogar con una palabra cada capítulo, para darte una idea del progreso de su peregrinaje transformador.

En el capítulo 1 pudiéramos decir que Habacuc está "luchando". De hecho, su nombre significa "uno que lucha". Él está luchando con Dios. Él está batallando con asuntos muy pesados, se cuestiona preguntas difíciles de responder, observa alrededor las cosas que no tienen sentido. Y así le hace a Dios estas preguntas. Él está luchando.

En el capítulo 2 vemos a Habacuc "contemplando". Él declara, "Estaré en mi puesto de guardia, y sobre la fortaleza me pondré; velaré para ver lo que Él me dice". . . Él aguarda por una visitación de Dios. Vimos en el capítulo 2 que Habacuc obtuvo una visión fresca y una percepción tan diferente de Dios que produjo un cambio radical en su vida y en su actitud.

Así que en el capítulo 1, Habacuc está luchando; en el capítulo 2 Habacuc está contemplando. Y para cuando llegamos al final del capítulo 3, él está adorando. Luchando, contemplando y adorando.

Alguien más ha descrito estos tres capítulos de la siguiente manera:

El capítulo 1 es un diálogo entre Dios y Habacuc. El capítulo 2 es una endecha, un lamento fúnebre. Tenemos las exclamaciones de desdicha y pesar, el canto fúnebre pronunciado sobre Babilonia. Ella segará lo que ha sembrado. Así que tenemos un himno fúnebre muy pesado, triste y melancólico en cinco estrofas, que recientemente estudiamos en el capítulo 2

Capítulo 1, diálogo. Capítulo 2, himno fúnebre; pero cuando llegamos al capítulo 3, encontramos una doxología, lo que hubo al principio ahora se ha vuelto alabanza y adoración, es una doxología.

Así que al terminar el capítulo 2. ¿Recuerdan el último versículo del capítulo 2? Dice: Pero el SEÑOR está en su santo templo: calle delante de Él toda la tierra. (Verso 20). Dios le había mostrado a Habacuc que Él es infinitamente más grande y poderoso que cualquier autoridad en la tierra, incluyendo a los poderosos Babilonios.

Así tan perversos, poderosos y crueles como eran, Dios dijo, "Yo estoy sobre ellos". Yo estoy en control. Yo Estoy a cargo." Y Tengan presente, al leer el versículo 14 del capítulo 2, que el día viene cuando "la tierra será llena del conocimiento de la gloria del SEÑOR como las aguas cubren el mar".

Así que las cosas parecen estar fuera de control aquí en la tierra. Tenemos inundaciones, terremotos y huracanes; tenemos amenazas, secuestros, guerras, motines; tenemos accidentes, dolor, enfermedades y muerte; tenemos problemas, conflictos, divorcios y más cosas que pueden poner de cabeza nuestro mundo. Pero aun así DIOS dice, "Yo soy mayor que todo ello, Yo estoy por sobre todo ello. Así que relájate. Estate quieta. Guarda silencio y entiende que YO SOY DIOS, y yo estoy en mi trono".

Al final del capítulo 2, presiento como que hubo una gran pausa antes de llegar al capítulo 3. El SEÑOR está en Su Santo Templo , pero toda la Tierra guarda silencio ante Él. Y creo que también tú sientes esa pausa cuando Habacuc la hace. Él espera en silencio, con un temor reverente al magnífico, majestuoso santo, alto y sublime exaltado SEÑOR del universo.

Y cuando finalmente llegamos al capítulo 3. Es como si Habacuc volviera a respirar. El primer versículo de este capítulo dice, "Oración del profeta Habacuc, en tono de Sigionot". Una oración del profeta Habacuc. Yo no creo que esta oración haya sido hecha a la carrera, como quien corre a la presencia de Dios y cantaletea algunas cosas.

No creo que él corrió a Su presencia para decir: "SEÑOR necesito estas cosas hoy". Yo imagino que esta oración fue orada después de haber esperado y perseverado en la presencia de DIOS lo suficiente como para permitirle a Dios mostrarle cómo debería orar.

¿Te has encontrado alguna vez, al igual que yo, orando a Dios con algo parecido a la lista del supermercado mientras corres para empezar tu día? "SEÑOR, necesito esto, necesito aquello. No te olvides de esto otro. Por favor haz lo otro también". Y terminamos de orar habiéndole arrojado montones de súplicas, encargos, pero no hemos escuchado de parte de Dios realmente. Oramos ignorando si hemos venido a Él realmente con las cosas que Dios quiere que oremos. Simplemente nos hemos desahogado.

Este no es el tipo de oración que hace Habacuc. Esta es una oración que viene como resultado de haber estado en la presencia de Dios. En el capítulo 3 tenemos la respuesta de Habacuc a todo lo que ha visto y escuchado hasta ese punto es su respuesta a lo que Dios ha revelado de sí mismo y de sus caminos.

Al leer la oración de Habacuc, vemos que Habacuc es un hombre nuevo. Él es un hombre diferente al que conocimos en el capítulo 1. Ahora ya no hay preguntas, no hay más acusaciones, no hay más ira, no hay más dudas. Ahora solo se manifiesta una completa sumisión, reverencia y alabanza. Todo ello forma parte de una expresión de fe, porque Habacuc ha aprendido que el justo, aun en un mundo impío, ha de vivir ¿Cómo? . . .¡Por su Fe!

  • La fe nos lleva a someternos a DIOS.

  • La fe nos conduce hacia la reverencia a DIOS.

  • La fe nos lleva a confiar en DIOS.

  • La fe nos hace alabar a DIOS

Así que Habacuc no tiene las respuestas a sus preguntas, pero ha encontrado al DIOS que es suficiente. El cambio ha sido un proceso en su vida, creo que ha sido un proceso doloroso, un proceso desgarrador y abrumador. Su perspectiva y su corazón han sido cambiados porque él ha visto al SEÑOR.

Ahora el versículo 1 nos dice que esta oración de Habacuc el profeta es de acuerdo al tono Shigionoth. Y dirás, "¿Qué? ¿Qué cosa es eso? ¿ Qué idioma es ese?" Shigionoth. Nadie sabe qué significa. Pero evidentemente es una notación musical. Y verás la misma palabra usada de otra manera en los Salmos.

Existe evidencia en este capítulo de que esta oración de Habacuc en toda su extensión se escribió en realidad con la intención de que fuese un salmo, para ser entonada como un acto de adoración. Vemos pues esta notación musical, Shigionoth, al principio en el versículo 1. Y luego verás la palabra Selah, en tres diferentes versículos . Y efectivamente también fungen como notación musical. La verás en el versículo 3, en el versículo 9, y una vez más en el versículo 13.

Entonces en el último versículo de este capítulo, versículo 19, Habacuc cierra su oración diciendo, "al director del coro con mis instrumentos musicales". Y llegaremos a esa frase en la conclusión de esta serie, pero es otra evidencia de que la intención de este pasaje fue componer un canto para ser entonado, entonado con el acompañamiento de instrumentos de cuerda. Es muy posible que este canto, la oración de Habacuc, llegará a formar parte de la adoración en el templo.

Así que recuerda eso. Los judíos aún se encuentran alejados de su Dios, descarriados. Los babilonios aun vienen en camino a conquistar la tierra y a castigar a los judíos. Nada ha cambiado, excepto Habacuc. Su perspectiva ha cambiado. Ahora él confía en la sabiduría de Dios y en los propósitos de Dios, de manera que ahora sí puede alabar y adorar; en tanto que al principio se sentía perturbado con temor y confusión, era un hombre frustrado.

Así vemos esta oración del profeta Habacuc. Y en el versículo 2 empieza ya su oración. Él dice, "Oh SEÑOR, he oído lo que se dice de ti y temí. . . ". Para quienes nos han seguido en estos estudios, saben que normalmente yo enseño con la versión de la Biblia de Las Américas, pero hoy, en este versículo en particular quiero citar la Reina-Valera Contemporánea que dice : "Señor, he oído hablar de tus hechos, y saberlo me llena de temor. . . " (RVC). Porque siento que esta traducción aclara el pasaje un tanto mejor, a como yo entiendo el versículo.

Algunas otras versiones dirán: "Señor, he sabido de tu fama;
tus obras, Señor, me dejan pasmado. . ." (NVI) ; "Oh SEÑOR, he oído lo que se dice de Ti y temí. . ." (NBLH) (Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy)

¿Qué tipo de temor? No creo que sea el tipo que se espanta de lo que está por suceder, más bien es un sentimiento de reverencia desde donde ahora admira a la luz de la imponente santidad de Dios. Es temor del tipo del que leemos en el capítulo 12 de la carta a los Hebreos, en los versículos 28-29, donde Las Escrituras dicen que "ofrezcamos a Dios un servicio aceptable con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor".

Cuando ves a Dios como majestuoso, como santo y como Fuego Consumidor que juzga la maldad, entonces estarás delante de Dios en reverencia y Santo temor . No tomarás su nombre en vano. No lo tomarás a la ligera. No bromearás con las cosas espirituales. No te apresurarás por salir de la presencia de Dios.

Existe pues, una reverencia y un imponente temor santo en Su presencia, que dicho sea de paso, pienso que tristemente es muy escaso entre el mundo evangélico moderno. No lo puedes atestiguar en muchas vidas cristianas, no lo ves en muchas iglesias, no lo percibes en los servicios y en las reuniones eclesiásticas o en los cultos.

En cambio sientes una familiaridad para con Dios, como si se tratase de una relación entre "compinches" o camaradas o compadres. Él es mi amigo. El es mi "cuate". Él está cercano a mí. Y en efecto, a través de Las Escrituras hay pasajes donde leemos acerca de la intimidad y la cercanía de nuestro Dios, pero nunca podrás experimentar esa intimidad y cercanía de Dios a expensas de despojarlo de Su majestuosidad, de Su soberanía y de Su santidad.

Dios está a años luz de nosotras; Él está separado de nosotras. Está muy por encima de nosotras. Él está infinitamente más arriba e inalcanzable de nosotras, nunca podrás acercarte a Él hasta que puedas hacerlo en santo temor y reverencia .

En esta oración Habacuc ha tornado su enfoque hacia Dios. Anteriormente él estaba enfocado en Israel y en los caldeos, los babilonios. Él estaba antes perturbado. Pero ahora él está enfocado en Dios.

¿No es acaso una verdad en nuestras vidas que, la mayoría de nuestros problemas se tornan en crisis cuando nos enfocamos en nosotras mismas, nuestras circunstancias y en las situaciones difíciles? Habacuc ha llegado al punto en donde la Santidad de Dios y Su Gloria es todo lo que a él le importa.

Él ya no se cuestiona: "¿Por qué Dios permite que esto suceda? ¿Qué hicimos para merecer esto? Él ahora reconoce que Dios es justo. Que Dios es soberano. Que Dios es sabio. Que Dios es santo. El hombre pecador no tiene derecho a quejarse de lo que Dios hace, solamente debe someterse, y permanecer en reverencia y asombro.

Dios se ha revelado a sí mismo. Ha revelado Sus caminos y Sus promesas a Habacuc, y Habacuc se ha humillado en Su presencia. De manera que él ya no protesta las decisiones de Dios, ya no pelea contra Dios. Simplemente permanece de pie asombrado ante la grandeza Divina. Se inclina en admiración y adoración. Sus quejas han cesado. No hay más acusaciones. Hay solamente reverencia, respeto y asombro.

Y justo ahí, es donde Dios nos quiere llevar, donde le conocemos y confiamos en Él. Los justos vivirán por su fe. Hemos contemplado una visión de Él. Hemos visto como es Él. Le hemos visto revelado a través de Las Escrituras, y estamos ante Él adorándole aunque no entendemos Sus caminos, pero le adoramos.

Señor, he escuchado de Ti. He escuchado tu discurso. He escuchado lo que tienes que decir al respecto. He visto lo que has revelado de Ti mismo, y me he quedo pasmada, Tu temor ha caído sobre mí y Te adoro.

Y él continúa orando, "Aviva, oh SEÑOR, tu obra en medio de los años, en medio de los años dala a conocer; en la ira, acuérdate de tener compasión".

Me di cuenta al preparar esta lección que no había tocado la profundidad completa de esta oración de avivamiento, y permíteme compartir algo de la superficie de ella, y luego tú la llevarás ante el SEÑOR. Hazla tu oración y pídele que te muestre más de lo que significa y cómo debiéramos orar por un avivamiento a la luz de este versículo.

"Aviva, oh SEÑOR, tu obra en medio de los años, en medio de los años dala a conocer; en la ira, acuérdate de tener compasión". Y ahora Habacuc se dispone a dar a conocer sus peticiones a Dios.

Fíjate en las peticiones que no forman parte de la oración dé Habacuc.

• No le pide a Dios comodidad o alivio.

• No le pide a Dios que los proteja de los babilonios.

• No le pide a Dios que cambie Su estrategia.

Habacuc sabe que los judíos merecen todo lo que Dios les esté enviando. Él sabe que Dios solo hará lo que es justo y recto. Lo único que le importa es que la gloria de Dios sea manifiesta. Que toda la tierra vea el conocimiento de la gloria del SEÑOR y que ese conocimiento cubra la tierra como las aguas cubren el mar. Esa es su motivación. Eso es lo que le importa.

Habacuc desea ver que la obra de Dios florezca en la tierra. Ya no le preocupa su propia agenda, ni su propio reino, de hecho, ni los reinos de Israel o Babilonia. A Habacuc le interesa la agenda del Reino de Dios. ¿Qué hay en el corazón de Dios? ¿Qué es lo que hay en la mente de Dios? Habacuc se pregunta qué haría que Dios luzca grande y glorioso.

Así que dirige su oración en una súplica para que Dios haga algo en medio de los años. "Aviva, oh SEÑOR, tu obra en medio de los años, en medio de los años dala a conocer". Y si nos sigues con una Biblia Nueva Versión Internacional, estarás leyendo: "Realízalas de nuevo en nuestros días, dalas a conocer en nuestro tiempo. . ." Haz esto en nuestros días.

Entiendo que lo que él está diciendo es, "DIOS, en nuestro tiempo, en medio de donde vivimos, aquí y ahora, en medio de las circunstancias, así de problemáticas como están ahora, en medio de lo terrible que las cosas se pondrán aun, SEÑOR, hazlo. Aviva, oh SEÑOR, Tu obra en medio de los años, en medio de los años dala a conocer; en la ira, acuérdate de tener compasión. Hazlo hoy, hazlo en nuestros días. Hazlo en medio de los años".

Básicamente, Habacuc pide dos cosas en su oración. El deseo de ver primero una manifestación del poder y grandeza de Dios. Aviva, oh SEÑOR, tu obra en medio de los años, en medio de los años dala a conocer.

"Deseamos ver Tu poder. Deseamos ver Tu gloria. Deseamos ver una manifestación de algo que solo tu puedes hacer. SEÑOR, aviva Tu obra. Tu obra. No la obra de nuestras manos, sino Tu obra. Haz lo que solo Tú puedes hacer".

Esa palabra "aviva" tiene que ver con perseverar. Mantener viva. Revivir. Purificar. SEÑOR, nosotros somos la obra de Tus manos. Purifícanos. Restáuranos. Restáuranos a un lugar de fe, de rendición y de obediencia. Haznos el pueblo que deseas que seamos. "SEÑOR, aviva Tu iglesia" esa es la plegaria.

SEÑOR, avívanos. SEÑOR, avívame. SEÑOR aviva Tu obra para que el mundo pueda ver una manifestación de Tu gloria, para que el mundo pueda atestiguar de tu magnificencia y de Tu poder. Así Tu gloria será vista a través de nosotros. Cumple oh Señor Tus propósitos redentores. SEÑOR, solamente Tú puedes lograrlo.

Es un clamor desesperado, un clamor de súplica y un clamor de desesperanza, pero es un clamor confiado. SEÑOR, Tú puedes hacer esto. Tú tienes el poder. Tu estás en Tu Santo Templo. Tú estás por sobre los babilonios. Y Tú eres el Creador. Nosotros no adoramos ídolos. Nosotros Te adoramos a Ti. Y Tú puedes hacerlo.

Algunas de ustedes han estado orando por un avivamiento durante años. No dejen de hacerlo, aun cuando parezca que las cosas empeoran. Algunas de ustedes han estado orando por un avivamiento en sus iglesias, y han sido fieles en su clamor al SEÑOR. Y justo entonces parece que tu iglesia se vuelve más mundana, y menguan las personas que interceden por lo mismo, hay menos gente ocupándose en la santidad.

No te rindas. Persiste en oración. Los justos vivirán por su fe. Continúa orando por fe. Mantente aferrada al SEÑOR. Continúa clamando a Él, por Su gloria, por Su nombre, por Su reputación.

"Aviva, oh SEÑOR, tu obra en medio de los años, en medio de los años dala a conocer SEÑOR, Señor aviva Tu obra en nuestros días. Concede a nuestras iglesias, a nuestras familias, a mi cónyuge, a mis hijos, a mis amigos, concédenos ver que eres Dios. Permítenos verte en acción".

No nos satisface la religión, con ese cristianismo que es solo la suma del total de todos nuestros esfuerzos, de toda nuestra energía, todo nuestro ingenio y de todos nuestros programas de mercadeo y de todo lo demás que podemos fabricar.

"SEÑOR, no ha sido suficiente el esfuerzo humano. Oh sí, puede producir Mega iglesias. Puede producir ministerios multimillonarios. Puede llevarnos a la radio y a la televisión y a publicar libros. Pero SEÑOR, queremos ver Tu poder. Queremos ver lo que únicamente Tú puedes hacer. No queremos conformarnos con lo que el hombre puede hacer. SEÑOR, aviva Tu obra".

Luego esa última frase: en la ira, acuérdate de tener compasión. Habacuc no está cuestionando si la ira de Dios es justa. Él no se cuestiona si el juicio de Dios sobre la maldad es merecido o no. Él no se cuestiona si Dios debería o no castigar a Su pueblo por su pecado. Él está diciendo, "SEÑOR, al demostrar tu ira, recuerda tener misericordia".

En el capítulo 1 ese no era su sentir. En el capítulo 1 Habacuc estaba buscando justicia. Ahora se da cuenta de que, de haber obtenido lo que buscaba, entonces todos hubiéramos sido liquidados. Así que dice, "SEÑOR, merecemos tu ira. Merecemos tu juicio, pero SEÑOR, ¿pudieras tener misericordia de nosotros?"

Nuevamente vemos a Habacuc anticipando a Cristo y la cruz. Ahora nosotras vemos en retroceso hacia el Calvario y sabemos que Dios puede tener misericordia de nosotros. Porque Jesucristo tomó sobre Sí mismo toda la ira que el Dios Santo tiene en contra del pecado del mundo.

Así que podemos decir que, Dios, por amor a Jesús y por lo que Él ha hecho en el Calvario, en Tu ira en contra de este mundo, ¿pudieras acordarte de tener misericordia? Venimos a la Cruz. Nos aferramos a Cristo. Creemos en Él y por la fe en Él decimos, "Oh DIOS, por favor ten misericordia de nosotros, de nuestros pecados," y Él lo hará.

Así que mientras oramos para que Dios obre en nuestros días, estamos orando por un avivamiento ¿Por qué estamos orando? ¿Qué nos preocupa? ¿Qué realmente nos importa? Al orar, deseamos involucrarnos en la obra de Dios, la gloria de Dios, el nombre de Dios y la reputación de Dios en Su iglesia. Y la gloria, el nombre de Dios, la obra de Dios y la reputación de Dios en el mundo.

¿Es por eso por lo que estás orando? Únete a mi al orar. Oh SEÑOR, hemos escuchado lo que tienes que decirnos y temblamos con asombro reverente . Oh SEÑOR, oramos que en medio de los años, de nuestros días, en este momento en este punto en nuestro mundo, nuestras iglesias, nuestros hogares, en nuestras vidas que Tú avives Tu obra, que la des a conocer.

Muestra Tu Gloria y Tu poder y luego muestra Tu perdón y Tu misericordia. En la ira, acuérdate de tener misericordia. Por Jesús lo pedimos y por Tu gloria y por Tu reino, amén.

Carmen: El profeta Habacuc aprendió a orar por la voluntad de Dios en vez de por la suya propia. Tú necesitas aprender a hacer lo mismo. Yo necesito aprender a hacer lo mismo.

Aprender a orar por la voluntad de Dios cuando la vida enloquece en nuestro derredor, es una buena razón para leer el libro de Habacuc. Nancy nos ha estado animando a estudiar el libro mientras ella comparte a través de la serie.

Permíteme preguntarte, ¿cuándo fue la última vez que realmente estudiaste un libro de la Biblia? No me refiero a unos cuántos versos apretujados entre el desayuno y el tráfico de la mañana. Me refiero a realmente llegar a conocer lo que un libro de la Biblia dice y descubrir cómo afecta tu vida. Bueno, durante la serie de Nancy llamada Habacuc: del temor a la fe, es un momento perfecto para estudiar el libro de Habacuc.

¿Has escuchado alguna vez a alguien decir, "Un Dios amoroso no mandaría a nadie al infierno"?

Descubre lo que el libro de Habacuc tiene que decir con respecto a esa idea, cuando Nancy continúe con la enseñanza en nuestro próximo programa. Por favor vuelve a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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