Aviva Nuestros Corazones Podcast

Características de un corazón agradecido

Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Al visualizar una persona malagradecida pienso en un contenedor con un agujero,  por el cual se escapan todas las bendiciones.

Carmen Espaillat: Has sintonizado Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

“Estaba enfrentando muchos problemas, tenía muchas dudas y confusión”. Eso es lo que Sandy, una de nuestras radioescuchas, nos escribió luego de escuchar el programa de ayer. Después de escuchar las enseñanzas de Nancy, ella  escribió “Me hizo recordar que tengo que dejar de quejarme y comenzar a darle gracias a Dios por cada cosa. Mi gozo fue restaurado y la carga que tenía fue levantada”.

Vamos a retomar la serie en esa enseñanza que produjo tal efecto en esta radioescucha.  Estamos en la serie de Nancy titulada La actitud de gratitud.

Nancy: “Bueno es dar gracias al Señor, y cantar alabanzas a tu nombre, oh Altísimo” Salmos 92:1.

Estamos hablando de porque es bueno dar gracias al Señor. Ayer vimos varias razones. Dijimos que es bueno darle gracias porque Dios nos  manda a dar gracias. Y es bueno darle gracias porque nos introduce a la presencia de Dios, y la gratitud honra y magnifica a Dios.

También dijimos que el dar gracias produce la paz de Dios en nuestros corazones. No preocuparnos por nada, en lugar de ello, debemos orar por todo.

Hoy veremos varias razones más  de por qué es bueno dar gracias al Señor. Es bueno dar gracias a Dios, porque la gratitud es un indicador de la verdadera condición de nuestro corazón, de nuestra verdadera condición espiritual.

En el Salmos 140 en el versículo 13 dice, “ciertamente los justos darán gracias a tu nombre”. La persona agradecida da evidencia de que tiene un corazón recto. Recuerda que dijimos que el Evangelio es culpa, gracia y gratitud.

La persona que reconoce que era culpable, pecadora que merecía la ira de Dios, sabe que Dios ha derramado Su gracia sobre ella y que Dios por Su gracia la ha hecho justa por los méritos de Cristo, esa persona será una persona agradecida. La persona que ha sido justificada, que sabe que no tiene justicia propia, será una persona agradecida porque sabe que no tiene esperanzas de ser justa apartada de la cruz de la gracia y del amor de Cristo. Así que un corazón agradecido es un indicador de la verdadera condición de nuestro corazón.

Es bueno dar gracias al Señor porque esa es la voluntad de Dios.

Le hablo particularmente a las jóvenes que desean conocer la voluntad de Dios. Típicamente pensamos que la voluntad de Dios es como: “¿Debo aceptar este trabajo? o ¿debo ir a esta universidad? o ¿Es la voluntad de Dios que me case con esta persona? ¿Es la voluntad de Dios que tome unos días de vacaciones?”

Pensamos en la voluntad de Dios en términos de cosas que hacemos, lugares que visitamos o del trabajo que tenemos. Pero si vamos a las Escrituras y estudiamos la voluntad de Dios, encontramos que la voluntad de Dios es mucho más simple de lo que usualmente la hacemos.

1era a los Tesalonicenses capítulo  5 versículo 18 nos dice una verdad absoluta acerca de la voluntad de Dios. “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús”.

Puedo decirte la voluntad de Dios para tu vida, y tú puedes decirme la voluntad de Dios para mi vida. La voluntad de Dios para ti y para mi es que en todo demos gracias. En todo.

Luego vemos que es bueno dar gracias porque ser agradecida es evidencia de estar llenas del Espíritu Santo.

En Efesios capítulo 5 se nos habla de la llenura del Espíritu, y luego nos da formas prácticas de lo que significa ser llenas del Espíritu. Por eso Pablo nos dice en el verso 18 de Efesios capítulo  5, “Sed llenos del Espíritu”. Como no podemos ver el Espíritu Santo. No puedo simplemente mirarte y ver si estás llena del Espíritu. Igual, no puedes mirarme y saber si yo estoy llena del Espíritu Santo. Entonces, ¿Cómo podemos saber si estamos llenándonos del Espíritu Santo?

Bueno, podremos saberlo si las afirmaciones que siguen en el versículo son una realidad en nuestras vidas. Una de las cosas que se nos dice luego del versículo 18 se encuentra en el versículo 20: “Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”.

¿Cómo puedo saber si estoy llena del Espíritu? Lo estoy sí soy agradecida.

¿Ves? Si estoy llena del Espíritu no puedo lloriquear, quejarme,  murmurar o ser quejumbrosa. Si estoy murmurando o quejándome, eso dice que estoy llena de mí misma. Pero no puedo estar  a la misma vez ser llena del Espíritu y ser una quejumbrosa.

De manera que, una vida agradecida, los labios agradecidos, una actitud de gratitud es la evidencia de que estoy llena del Espíritu Santo.

¿Eres agradecida? ¿Estás caminando en una actitud de gratitud hoy? Si es así, eso es evidencia de que estás llena del Espíritu de Dios.

Y también es bueno dar gracias porque las personas agradecidas son como Jesús.

Para mí resultó muy interesante, mientras estudiaba los Evangelios, buscar la cantidad de veces que las Escrituras nos dicen que Jesús dio gracias. Jesús fue una persona agradecida, y si quieres ser como Jesús, necesitas ser una persona agradecida.

Escucha algunas de las circunstancias en que las Escrituras dicen que Jesús dio gracias. En Lucas capítulo  10, Jesús estaba orando y el contexto es el regreso de los 70 discípulos que Él había enviado a ministrar. Ellos estaban  emocionados y contentos por el éxito de su viaje misionero.

Pero Jesús les dice que deben estar agradecidos no porque los demonios se sujetaron a ellos, o porque tenían poder sobre Satanás, sino más bien, por el tipo de relación que tienen con el Señor.

Y luego, Jesús vuelve sus ojos hacia los cielos y comienza a orar a Dios. Y dice en Lucas capítulo 10:

“En aquella misma hora El se regocijó mucho en el Espíritu Santo, y dijo: Te alabo, (doy gracias) Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a sabios y a inteligentes, y las revelaste a niños. Sí, Padre, porque así fue de tu agrado” (Lucas 10:21).

Jesús está dándole gracias a Dios al decir: “Te alabo (te doy gracias) Padre”. Él tenía una íntima relación con Su Padre Celestial, una relación de gratitud. La razón específica de su agradecimiento hacia Dios en este momento, era resaltar que al Padre le agradó revelar el misterio de quien Él era y de Sus obras a personas sencillas como nosotras.

Jesús estaba agradecido de que Dios se lo reveló a esos discípulos. Por eso se detuvo a decir, “Te alabo, gracias Padre”. Jesús estaba agradecido.

En Juan capítulo 11 en el 41 vemos a Jesús ante la tumba de Lázaro. Y las Escrituras dicen, “Entonces quitaron la piedra (donde estaba el hombre que había muerto) y Jesús alzó los ojos a lo alto, y dijo: Padre, te doy gracias porque me has oído”.

“Yo sabía que siempre me oyes” (v.42). Y luego oró a Dios para que hiciera este milagro, para que el pueblo supiera que Jesús realmente venía de Dios. Pero antes de presentar Su petición, Él le dio gracias a Dios.

¿Te has detenido a darle gracias a Dios cuando Él te escucha? Si eres hija de Dios, si oras en el nombre de Jesús y en virtud de Su justicia si te acercas a Dios a través de Jesucristo, las Escrituras dicen que Dios escucha lo que le pides. Él escucha.

Y Jesús dijo, “Te doy gracias porque siempre me oyes”. En algún momento todas hemos tenido la experiencia de tratar de llamar a alguien y recibir el tono del teléfono ocupado, o intentar comunicarnos y descubrir que no hay nadie  en su casa. Y seguimos intentando la llamada, porque realmente necesitamos algo, pero no se encuentran disponibles.

Pero esto nunca sucede con Dios. Cada vez que llamamos. Él está ahí. Él oye. Él está escuchando. Y  está respondiendo.

Luego vemos a Jesús en múltiples ocasiones ser agradecido y expresar gratitud por los alimentos, por la simple provisión del pan diario. En Juan capítulo  6, vemos que al alimentar a los 5,000, Jesús tomó las lonjas de pan y cuando hubo dado gracias, las entregó a los discípulos. Del mismo modo, al alimentar a los 4,000, Él tomó los siete  y dio gracias, y luego las partió y se los dio a sus discípulos (Marcos 8:1-10)

Tengo que confesar que para mí, muchas veces dar las gracias antes de la comida es una rutina y a veces hasta se me pasa hacerlo. Pero para Jesús no era una simple rutina. Era una parte importante de su vida reconocer que todo don bueno y perfecto viene de arriba y que no debemos tomar parte en nada hasta haberle dado  gracias a Dios por ello.

¿Le das gracias a Dios por las cosas pequeñas? ¿Le das gracias a Dios por el día a día? Por  Su provisión  tan rica y abundante. Cuando le damos gracias, comenzamos a parecernos a Jesús y estamos diciendo “Señor, yo reconozco que Tú eres la fuente de este regalo. Si no fuera por ti, yo no tendría ninguno de estos regalos”.

Y entonces vemos a Jesús en la Ultima Cena, en Lucas capítulo  22. Él tomó la copa y antes de pasarla a sus discípulos, ¿qué fue lo Él que hizo? Él dio gracias a Dios y dijo,

“Tomad esto y repartidlo entre vosotros”; Y habiendo tomado el pan, después de haber dado gracias, lo partió, y les dio, diciendo: “Esto es mi cuerpo que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí”.

Él estaba agradecido aun hasta en este momento en el que Él se preparaba para ir a la cruz a entregar Su vida para la salvación del mundo. ¿Qué  Él estaba haciendo? Él estaba dando gracias. De nuevo, es bueno dar gracias al Señor, porque cuando damos gracias, nos parecemos a Jesús, quien era agradecido.

Finalmente, es bueno dar gracias a Dios porque la gratitud es la ocupación eterna en el cielo. El capítulo 4 del libro de Apocalipsis nos dice que los seres vivientes y los ángeles del cielo no cesan de “dar gracias, gloria y honor al que está sentado en el trono y vive por los siglos de los siglos” (Apocalipsis 4:9).

Y luego en el capítulo 11 de Apocalipsis leemos,

“Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros y adoraron a Dios, diciendo: damos gracias, oh Señor Dios Todopoderoso, el que eres y el que eras, porque has tomado tu gran poder y has comenzado a reinar” (versos 16-17).

Entonces, ¿qué están haciendo en los cielos hoy? Están dando gracias a Dios. Los ángeles le están dando gracias, los ciudadanos del Cielo le dan gracias. Aquellos que se fueron primero que nosotros, mi padre, está allá en esta mañana y mi hermano David  también está allí. Ellos están dando gracias.

Cuando le damos gracias a Dios, hacemos dos cosas. Nos unimos al coro celestial. Cantamos con ellos. Damos gracias con ellos. Y estamos preparándonos para la tarea en la que pasaremos la eternidad en el cielo.

Porque las gracias que ofrecemos desde aquí son simplemente un ensayo, una práctica, para lo que pasaremos haciendo toda la eternidad en el Cielo.

Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss ha estado mostrándonos razones convincentes para desarrollar un espíritu agradecido. Ella regresará con nosotros para la segunda parte del programa de hoy en unos instantes.

Para ayudarte a entender mejor el tipo de agradecimiento del que hemos estado escuchando, adquiere una copia del libro Sea Agradecido: Su camino al gozo. Nancy pondera más profundamente la importante enseñanza que escuchaste hoy, y te invitamos a realizar el devocional de 30 días incluido al final del libro. Puedes adquirir el libro en tu librería cristiana favorita.

Ahora escuchemos un poco más de las enseñanzas de Nancy.

Nancy Leigh DeMoss: La tribu Masái en África Occidental tiene una forma inusual de decir “Te doy gracias”. Ellos dicen literalmente, “Mi cabeza está en el polvo”. Cuando un miembro de la tribu Masái expresa gratitud, ellos literalmente ponen sus frentes en el suelo,  porque  ellos quieren reconocer su gratitud con  humildad.

Hoy quiero que  veamos algunas de las características de un corazón agradecido en contraste con las características de un corazón ingrato o malagradecido. Y la primera característica que vemos de un corazón agradecido, es que una persona agradecida es una persona humilde.

Gracias. Mi cabeza está en el suelo. Me siento en el suelo delante de ti. Me humillo delante de ti. Una persona agradecida es una persona humilde. Una persona agradecida tiene un fuerte sentido de su indignidad. La actitud de su corazón es: “Tengo mucho más de lo que merezco”.

Todavía puedo recordar las palabras de mi padre, quien ya tiene más de veinte años en el Cielo. Cuando las personas le preguntaban cómo se encontraba, el respondía: “Mejor de lo que merezco”. Él era un hombre agradecido.

Te aseguro que una de las razones por las que fue agradecido es porque él  era humilde. Nunca dejó de sorprenderse del hecho de que Dios lo salvara. Porque fue humilde, fue agradecido. Siempre sintió que tenía mucho más de lo que  merecía.

Una persona malagradecida, ingrata tiene un corazón orgulloso. Una persona agradecida tiene un corazón humilde; pero una persona malagradecida tiene un corazón orgulloso y la ingratitud revela ese corazón orgulloso.

Una persona malagradecida, ingrata  siente, “Yo merezco mucho más de lo que tengo”. Se le ha olvidado que es  deudor y que le debe todo lo que tiene a Dios.

John MacArthur dice en su comentario del Nuevo Testamento:

La persona que se eleva a sí misma por encima de las demás siente que merece todo lo que recibe, y por lo tanto no tiene necesidad de agradecerlo. Aunque no lo exprese con palabras, la persona ingrata desprecia la idea de la gracia,  porque denota una bondad recibida que es inmerecida. Este es un pecado particularmente  odioso para Dios cuya ira se rebela contra los pecadores por ser ingratos.

La persona que se eleva a sí misma, la persona orgullosa, sentirá que merece todo lo bueno que recibe.

  • Somos una sociedad de personas que sienten que se les debe mucho, que se les debe más de lo que tienen, que merece más de lo que tiene y que se les debe aun más...

  • Así que pensamos que se nos debe un cheque de pago. Sentimos, se nos debe un pago. Hemos invertido estas horas; y merecemos recibir un pago.

  • Sentimos que se nos debe buena salud, tener cuerpos sanos.

  • Sentimos que se nos debe la felicidad.

  • Sentimos que tenemos derecho a tener un matrimonio feliz.

  • Sentimos que tenemos el derecho a tener hijos sanos.

  • Sentimos que tenemos derecho a que las circunstancias se den como queremos que se den.

  • Sentimos que tenemos derecho a que el sol brille en nuestra boda al aire libre o en nuestra fiesta. Sentimos que se nos deben todas estas cosas.

Ese sentido de merecer buenos regalos es una expresión de orgullo; por el contrario una persona agradecida tiene un corazón humilde.

Henry Ward Beecher dijo,

El orgullo mata la gratitud, pero la mente humilde es el terreno en el que la gratitud crece naturalmente. Un hombre orgulloso es rara vez un hombre agradecido, porque él nunca piensa que está recibiendo tanto como  merece.

Así que al comparar un corazón agradecido con un corazón ingrato, la persona agradecida es humilde mientras que la ingratitud revela un corazón orgulloso.

Quiero que veamos otra característica de los corazones agradecidos en comparación con los corazones malagradecidos. Un corazón agradecido está centrado en Dios y en los demás; mientras que un corazón ingrato está centrado en sí mismo.

Las personas agradecidas tienden a hablar de otras personas. Mientras crecía puedo recordar a mi padre decirnos: “Cuando hables con las personas, asegúrate de hacerles preguntas acerca de ellos y no hables de ti mismo, porque las personas no quieren escucharte hablar de ti”...

Una persona agradecida está  pensando en los demás, está interesada en los demás. Pero una persona ingrata tiende a enfocarse en mis necesidades, en mis sentimientos, en mis deseos, en mis dolencias, en mis derechos, en cómo me han tratado, en cómo me han desatendido, en cómo me han fallado, en cómo me  han herido, en como mis padres me lastimaron.

Una persona malagradecida está llena de sí misma, y todo su mundo gira en torno a sí misma. Raras veces  se detiene a considerar las necesidades y los sentimientos de los demás. Es egoísta.

Y como resultado, las personas malagradecidas son típicamente personas demandantes, pero las personas agradecidas son personas libres para dar y para cuidar de los demás, porque están centradas en Dios, y están centradas en los demás, no en sí mismas.

Las personas agradecidas que están centradas en Dios y en los demás son personas amorosas que quieren bendecir a otros. Pero las personas malagradecidas, porque  están centradas en sí mismas, tienden a pensar: “¿Qué me complacerá? ¿Cómo puedo quedar satisfecha?”

Ahora quiero que veamos otra característica del corazón agradecido en comparación con el corazón malagradecido. Un corazón agradecido es un corazón satisfecho mientras que el corazón ingrato está vacío.

Llegas a entender por qué la persona agradecida  casi nunca se compara con los demás, porque se siente satisfecha, porque  es agradecida. No importa cuánto una persona posea, si no es agradecida, vivirá con una sensación constante de  vacío.

Al visualizar una persona malagradecida, pienso en algo como un contenedor con un agujero por el cual se escapan todas las bendiciones. Puede estar lleno de bendiciones, pero no permanecen. Se escapan porque la persona no tiene un corazón agradecido, por lo que esta persona siempre se siente que está vacía. Su corazón está vacío y en contraste, la persona agradecida tiene una capacidad ilimitada de disfrutar las bendiciones de Dios no importa si son muchas o son pocas.

Déjame comentarte esto,

Nadie ha recibido pocas bendiciones de Dios. Todos hemos recibido muchas, muchas, muchas bendiciones de Dios. Pero las personas malagradecidas siempre se sienten vacías, porque sus bendiciones se están escapando a través de esos agujeros de ingratitud.

La persona malagradecida no puede disfrutar las bendiciones que tiene. Se  va a sentir vacía. Pero  la persona agradecida, aun en medio del dolor y  de la perdida se sentirá satisfecha.

Existe una  ilustración de este principio en la Carta a los Filipenses. La Carta a los Filipenses es realmente una larga  nota de agradecimiento, escrita por el apóstol Pablo para expresar gratitud hacia los creyentes en Filipos, por la forma en que ellos habían ministrado a sus  necesidades financieras y materiales mientras él viajaba por los alrededores y plantaba iglesias, y Pablo les escribió esta nota dando “gracias”.

Y él les dice en Filipenses capítulo  4,

Y vosotros mismos sabéis, filipenses, que al comienzo de la predicación del Evangelio, después que partí de Macedonia, ninguna iglesia compartió conmigo en cuestión de dar y de recibir, sino vosotros solos; porque aun a Tesalónica enviasteis dádivas más de una vez para mis necesidades (versos 15-16).

Pablo les escribe para decir, “Gracias”, para expresar gratitud. Luego de expresar su aprecio por el último regalo recibido de parte de ellos, Pablo, quien está sentado en el corazón de una prisión romana mientras escribía la carta y en un momento en el que él  estaba privado hasta de las  necesidades mínimas, hace en mi opinión una afirmación notable.

Luego Pablo procede a decirle a estos filipenses, “Pero lo he recibido todo y tengo abundancia; estoy bien abastecido, estoy saciado” (Filipenses 4:18). ¿A dónde te encuentras Pablo? ¿En una cárcel romana? ¿Y tú estás diciendo, “Todo lo he recibo y en abundancia; estoy bien abastecido? ¿Cómo puede el pensar y sentirse satisfecho en esa situación?

Puedo decirte lo que yo hubiera estado pensando en esa situación, hubiera estado pensando en todas las cosas que no tenía. Porque, mi corazón por naturaleza es ingrato, malagradecido.

Pero Pablo creía que  la bondad de Dios y las bendiciones de Dios eran tan abundantes, que la pasa  en el siguiente versículo a confirmarle a los filipenses que había suficiente para ellos también.

Pablo dice, estoy seguro de que “… mi Dios proveerá para todas vuestras necesidades, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:20). No solamente afirmo que hay suficiente para mí que estoy sentado en esta cárcel, sino también que hay suficiente para ustedes. En el lugar de sus luchas, ustedes también pueden estar satisfechas si tienen un corazón agradecido.

Y ahora te pregunto, ¿Te sientes satisfecha o vacía? ¿Puedes decir con Pablo, “Todo lo he recibido, tengo abundancia; estoy bien abastecida”?

Ves, Pablo no tenía todo en términos de comodidades. Pero te digo lo que sí tenía, tenía a Cristo. Y Pablo dijo, “Si tengo a Cristo, lo tengo todo”.

  • ¿Tienes tú a Cristo?

  • ¿Tienes Su gracia?

  • ¿Existe una gracia mayor que saber que todos nuestros  pecados han sido perdonados?

Si es así, entonces lo tienes todo.

Puedes haber perdido un compañero. Puedes haber perdido a un hijo. Puedes haber perdido un trabajo. Puedes haber perdido un amigo. Puedes haber perdido tus posesiones más preciosas en el mundo. Pero si tienes un corazón agradecido, puedes, aun en medio de las lágrimas, tener un sentido de plenitud.

¿Dónde estás tú delante de Dios cuando hablamos de  estas características? ¿Tienes un corazón agradecido? ¿Es tu corazón orgulloso o humilde? ¿Está tu corazón  centrado en Dios y en los demás, o  centrado en ti misma? ¿Está tu corazón satisfecho o está vacío?

Las respuestas a estas preguntas te ayudarán a determinar si tienes o no una actitud de gratitud.

Carmen Espaillat: Nancy  regresará en unos momentos para orar. Hoy ella compartió el contraste entre un corazón agradecido y uno malagradecido. ¿Cuál te describe mejor?

El libro Sea agradecido: su camino al gozo de Nancy puede ayudarte a convertirte en una persona cada vez más agradecida. El libro Nancy muestra por qué la gratitud es tan importante, y te acompañará en el proceso de aplicar gratitud en tu vida diaria.

¿Recuerdas darle gracias a Dios cuando responde a tus plegarias? mañana Nancy te mostrará porque el dar gracias es tan importante. De eso hablaremos mañana en Aviva Nuestros Corazones. Ahora oremos.

Nancy Leigh DeMoss: Padre Celestial, ¿Nos darías un  espíritu agradecido? Haznos personas agradecidas. Tenemos tantas razones para estar agradecidas, y aun así, Señor, confesamos que nos falta mucho gozo y la plenitud que podríamos tener por tener este pecado de ingratitud en nuestras vidas.

Señor, en donde quiera que Tú nos encuentres en el día de hoy, ayúdanos a humillarnos, ayúdanos a arrepentirnos y a ser agradecidas delante de ti. Te lo pido con acción de gracias, en el nombre de Jesús, amen.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

Acerca de los oradores

Únete a la conversación