Podcast Aviva Nuestros Corazones

Cómo vivir en calma en medio del caos

Annamarie Sauter: Sabes… Dios siempre está en Su trono. Puedes encontrar claridad en medio de la confusión, y estabilidad en medio del caos.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Su Palabra nos da perspectiva. Nos da la perspectiva celestial, ¡y eso es exactamente lo que necesitamos! Nos da estabilidad en tiempos impactantes. La Palabra de Dios fija nuestro norte cuando el resto del mundo está totalmente confundido. Nos da una misión cuando aquellos a nuestro alrededor no tienen idea de quiénes son, lo que hacen aquí, hacia dónde van, y cómo van a llegar. En tiempos como estos, podemos tener claridad como pueblo de Dios y el pueblo del Libro de Dios. Podemos tener propósito. Tenemos una misión.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

¿Alguna vez has pensado en tu vida como un punto sobre una línea continua? ¿O piensas en ella como si fuera solo un punto? Hoy Nancy nos ayudará a pensar sobre esto, al dar inicio a la serie titulada, «Vive para la eternidad».

Nancy: Cuando miramos a nuestro alrededor, no sé si soy yo, pero hay muchas noticias abrumadoras en estos días. ¡Parecieran estar sucediendo una tras otra! Permíteme darte un ejemplo –y tengo un poco de duda de hacer esto, porque para cuando salga al aire esta serie, algunas de estas noticias ya serán historia, y habrá otras noticias más recientes sobre las que todo el mundo estará hablando, y que desconozco en este momento.

Algunas de estas cosas….vienen hacia nosotras. Como por ejemplo los desastres naturales. El año pasado hubo huracanes devastadores, los incendios forestales han sido los más mortales en la historia del Estado de California, un terremoto en México, inundaciones y lluvias monzónicas e inundaciones en Asia, huracanes y fuertes terremotos por toda América del Norte, derrumbes y sequías en África, y tsunamis y huracanes amenazando Centroamérica y el Caribe.

Y muchos de estos desastres naturales que vemos en las noticias, ni siquiera los tomamos en cuenta; desastres mayores sucediendo en otras partes del mundo con las que no estamos familiarizadas, donde miles, y en ocasiones incluso millones de personas son impactadas por estos desastres naturales.

No hace mucho leí este titular en el boletín de noticias de una importante tienda distribuidora: «Supervolcán en Yellowstone podría hacer erupción antes de lo anticipado, y ¡destruir a toda la humanidad!» No estaba segura si esta información era cierta o no, así que decidí investigar un poco y leer más al respecto, y en efecto, los científicos dicen que hay una asombrosa actividad –de la que no se sabía nada– llevándose a cabo en Yellowstone, que podría acabar por completo con la vida en toda la faz de la tierra, ¡mucho más rápido de lo que cualquiera podría creer posible! Pero no te preocupes, solo es un «tal vez» (risas).

De hecho, esa noticia estaba como enterrada entre una lista de dieciocho titulares, y pensé, «quizás deberían poner esta noticia un poco más arriba en caso de que haya algo de verdad en esto!» Así que por un lado tenemos... los desastres naturales, y por otro lado está todo lo del ambiente político.

Y lo que voy a decir con respecto a esto no es necesariamente cierto para tu país, pero hace poco le decía a Robert, «¿qué palabras podrían usarse para describir el ambiente político actual que se vive en los Estados Unidos de América?»

Y estas son algunas expresiones que se nos ocurrieron: «caótico, polarizado, violento, furioso, inestable, desequilibrado, desastroso, calumnias, guerras de Twitter», y hay algunas otras palabras que podríamos añadir a esa lista. Así que cualquiera que pueda ser tu perspectiva política, estas son palabras que describirían lo que estamos escuchando en las noticias día tras día, tras día y no solo en los EUA.

En el ámbito geopolítico, se está hablando y se oye acerca de armas nucleares en manos de dementes, violencia desenfrenada, enojo descontrolado, violencia en nuestras ciudades, ataques terroristas, asesinatos masivos. Esto se está convirtiendo, ya no en acontecimientos poco frecuentes, sino en lo cotidiano en las noticias de cada día en todo el mundo.

¡Y luego está el lodazal moral que vemos por todos lados a nuestro alrededor! ¡Cosas que ni siquiera podríamos haber soñado hace diez años, cosas demasiado profanas como para repetirlas, demasiado obscenas para escucharlas, y que aparecen en los títulares de nuestras noticias!

Sientes como que ni siquiera puedes permitir que tus hijos vean los títulares de las noticias. ¡Yo misma no quiero leerlos! ¡No quiero estar investigando estos asuntos! No me considero una puritana. Sé que estas cosas están sucediendo, pero es que hay un rechazo tan generalizado, tan abierto y tan descarado, hacia cualquier sentido de la moral o la ética bíblica.

Y ves esto en tantos frentes. Déjame mencionar solo dos o tres… Mientras hablamos hay toda una avalancha de revelaciones de abuso sexual contra incontables –¡incontables!– niños y mujeres, perpetrados por hombres que ejercen influencia y autoridad. La verdad está saliendo a la luz en Hollywood, en el gobierno, en el congreso, en los medios sociales, en los deportes.

En el momento en que esta serie se grabó originalmente, (y de nuevo, esto ya será historia para cuando sea la emisión de este programa en Aviva Nuestros Corazones) vimos en las noticias el sombrío desfile de cerca de 160 niñas y jóvenes que dieron su testimonio, emotivo, desgarrador, contra un doctor de medicina deportiva en quien ellas habían confiado, y bajo su cuidado, las había violado de maneras innombrables.

Algunas de ellas, en el momento eran niñas de hasta seis o siete años de edad. ¡Increíble! La corte tomó el caso y el hombre fue sentenciado y ahora está cumpliendo una sentencia de muchas décadas por ofensas relacionadas con la pornografía infantil, así es que nunca volverá a ver la luz del día.

Pero hay cosas que estas jóvenes tendrán que procesar. Y luego están los efectos remanentes de todo esto que sucedió –mamás que ahora al enviar a sus hijos a clases de gimnasia o al doctor se preguntan, «¿le va a suceder lo mismo a mi pequeña?» Hay mucho temor.

Algunas de estas chicas están diciendo que no pueden siquiera soportar el oír y ver historias que puedan llevarles a recordar lo que les sucedió hace diez, quince o veinte años en manos de este doctor. Estamos viendo eso por todos lados a nuestro alrededor. ¡Una tragedia desgarradora!

Por otro lado, en un asunto relacionado también al lodazal moral que estamos viviendo, tenemos libros de texto para niños en edad preescolar en las escuelas, donde se les está enseñando todo lo contrario a lo que Dios dice. Por ejemplo, hay un libro de un osito de peluche llamado «Tomás» pero que preferiría que le dijeran «Tillie» ¡porque él se siente más como una niña osita que como un niño osito.

Y la síntesis que hace Amazon de este libro dice que lleva a los lectores más pequeños a entender la transición e identidad de género con una conmovedora historia de cómo ser fiel a ti mismo y cómo ser un buen amigo». ¡Esto es para nuestros niños en edad preescolar!

Después, este artículo donde encontré esta información continúa diciendo: «Los estudiantes de primer grado son expuestos a libros como Mi niño princesa, mientras los niños de segundo grado leen El vestido nuevo de Jacob, a través de los cuales los estudiantes exploran ejemplos de la diversidad de género».

No quiero sonar como criticando o enfadada. ¡Estoy enojada con el pecado! Estoy enojada con las mentiras que el diablo ha introducido en nuestra cultura y el hecho de que las personas las crean! Estoy enojada ante las consecuencias del pecado en las vidas de las personas y lo que tanto mujeres como hombres se están perdiendo al no experimentar lo que Dios ha creado para sus vidas.

Esta semana leí otro artículo sobre pansexualidad, definida como «la nueva orientación sexual». Es un término usado para personas que pueden enamorarse sexual, espiritual y emocionalmente de personas de todos los géneros.

Vi algo en los medios sociales, un nuevo estudio sugiriendo que el «adulterio abierto, de hecho, puede ser bueno para tu matrimonio». Utilizando términos que me hacen pensar que «¡ni siquiera estoy segura de entender completamente lo que están diciendo! No estoy segura de querer entender de qué están hablando»; sin embargo esta es la era, el mundo en el que nos tocó vivir. Y continúa más y más. En esta supuestamente llamada «era de la luz» ciertamente vamos en una espiral descendente hacia la demencia.

Ya no puedes distinguir los hombres de las mujeres. Si crees poder hacerlo, eres una «intolerante y tienes serios problemas». Eso es lo que dicen.

Pero quiero dar un paso atrás y decir, ahora que lo pienso mejor, nada de esto realmente son noticias nuevas. Se siente mucho más como un ataque frontal, mucho más descarado y abierto, mucho más generalizado, mucho más; pero todo esto está anunciado en las Escrituras.

Las Escrituras nos dicen que habrá señales de la venida del fin de esta era, que estos son los dolores de parto de lo que viene. Aquellas de ustedes que han dado a luz saben que puedes estar haciendo compras o en casa haciendo algo, o en tu trabajo, pero sabes que estás por dar a luz, y tal vez no sabías que ya estabas en la fecha, y esas contracciones comienzan. (¡Estoy a punto de hablar de algo de lo que realmente no sé absolutamente nada!) (Risas)

Pero esas contracciones, ese dolor de parto, te dicen que una vida está a punto de nacer. Algo está por cambiar, ¡y más vale que estés preparada para ello! Y las Escrituras hablan de que la tierra está gimiendo como una mujer en labor de parto, esperando por la redención de nuestros cuerpos y de este planeta pródigo, corrompido.

Se nos dice que este tipo de señales (y otras de las que nos hablan las Escrituras), señales en los cielos, en la naturaleza, en el sol, en la luna y en las estrellas, señales en los eventos mundiales y guerras y de todo tipo; tan solo la proliferación de la pecaminosidad y la exaltación de llamar «normal» a lo que las Escrituras llaman «anormal»; todas estas cosas describen la aceleración del plan de Dios para los tiempos, un plan que implica el juicio final del impío y el gozo eterno y la bendición de los redimidos.

¡Hacia allá es hacia donde nos estamos dirigiendo! No es algo al azar. No está fuera de control. No está fuera del control soberano de Dios. Él está guiando todo esto hacia ese final de los tiempos, avanzando hacia ese tiempo, el mundo venidero donde la maldad y los impíos serán juzgados por siempre y los redimidos serán bendecidos por siempre en la presencia del Señor.

Así es que para aquellos que somos redimidos, cuando miramos todas estas cosas sucediendo, nos duele, en ocasiones lloramos. Estamos perplejos; decimos, «¡¿cómo puede ser esto!?» Pero al mismo tiempo podemos levantar nuestras cabezas en medio de esta locura y saber que nuestra redención final está más cerca que nunca.

Y al mismo tiempo, llevamos una carga por aquellos que aún no se han rendido delante de Jesucristo como Señor, aquellos que viven cerca de nosotras; nuestros familiares, nuestros vecinos, las personas con las que trabajamos, las mamás con las que te sientas para ver a tus hijos jugar algún deporte, personas que necesitan el evangelio que los puede redimir de ellos mismos, de Satanás, del pecado, y más importante, ¡de la ira del Dios santo!

Así es que mientras estamos aquí pensando en el plan último, eterno, y grandioso de Dios, también nos damos cuenta que tenemos una labor que hacer para compartir esas buenas noticias del amor redentor de Dios al enviar a Su Hijo Jesucristo para ser el Salvador de este mundo confundido y corrompido.

Ahora, al reflexionar en todo esto durante los últimos meses, me he encontrado preguntándome cosas como: «¿Qué es lo que realmente está sucediendo?» Le he pedido al Señor que me dé ojos para poder ver lo que está debajo o encima o más allá de las noticias que vemos en los medios sociales. ¿Qué es realmente lo que está sucediendo?

Los cristianos podemos ver las cosas en la perspectiva o a la luz de la Palabra de Dios de una manera que otros no pueden ver. ¿Qué está sucediendo realmente? Y como pueblo de Dios ¿qué es lo que debemos pensar respecto a los tiempos en que estamos viviendo? Como personas redimidas, ¿qué debemos pensar respecto a este mundo tan confundido? Como pueblo de Dios en esta época, ¿cómo debemos responder y vivir?

¿Se supone que solamente volteemos, nos crucemos de brazos y nos burlemos de los impíos («ay, ay, ay, ¡de verdad es que no entienden!») ¿Nos da temor la manera en que todo esto pueda impactar nuestra libertad y nuestra comodidad en los días por venir? ¿Nos encerramos en nuestras fortalezas religiosas esperando poder sobrevivir a este asedio?

Y estas son algunas otras preguntas que me hago: «¿Cuál es la relevancia que tiene la labor que estamos haciendo en Aviva Nuestros Corazones con todos estos asuntos?» En las noticias hoy en día se habla mucho acerca de las mujeres. Las mujeres estamos atravesando muchas cosas. Las mujeres son víctimas, y también son las criminales responsables; y también los hombres, víctimas y delincuentes.

Y «¿cómo es que la labor que estamos haciendo ayuda a las mujeres a experimentar libertad, plenitud y abundancia en Cristo?... ¿Cómo se conecta lo que hacemos con lo que vemos que está sucediendo en las vidas de las mujeres en este tipo de situaciones? ¿Son simplemente dos mundos separados, sin que haya una intersección entre lo que está sucediendo en nuestro mundo y las cosas que ofrece un ministerio como el nuestro o el de tu iglesia o de otras personas que conoces que están entregando sus vidas?»

¿Hay alguna conexión entre lo que estamos haciendo y lo que está sucediendo en este mundo? ¿Lo que hacemos está haciendo alguna diferencia?

¿Alguna vez te has hecho esta pregunta? «¿Está nuestra iglesia como estancada en el pasado en una época obsoleta? ¿Somos como avestruces con nuestras cabezas enterradas en la arena, sin tener una idea de lo que está sucediendo, y lo que estamos tratando de hacer realmente no está haciendo ninguna diferencia? ¿Es lo que estamos haciendo total y absolutamente irrelevante ante lo que realmente está sucediendo en nuestro mundo?» (Que es justamente como el mundo piensa de nosotros, en caso de que no te hayas dado cuenta).

Bueno, muchas de ustedes están conscientes de que durante los últimos años he pasado mucho tiempo inmersa en el libro de Tito. Es un libro corto casi al final del Nuevo Testamento con solo tres capítulos, cuarenta y seis versículos.

Y me he empapado de este libro. He pensado en él mientras me quedo dormida. Lo he memorizado. He despertado en medio de la noche (¡como sucede con frecuencia a mi edad!) muchas veces, recitando partes de Tito. He pasado mucho tiempo viviendo en este pequeño libro, en esta pequeña carta; y mi mente continúa regresando a esa epístola.

Estoy tan agradecida porque, puede ser Tito u otra parte de las Escrituras, de que Dios nos haya dejado Su mismísima Palabra para tiempos como estos. Dios no solo habló en épocas pasadas. Dios ha hablado y nos ha dado –¡hoy!– Su Palabra que habla de manera atemporal respecto a lo que estamos experimentando en nuestra cultura.

Su Palabra nos da perspectiva. Nos da la perspectiva celestial, ¡y eso es exáctamente lo que necesitamos! Nos da estabilidad en tiempos impactantes. La Palabra de Dios fija nuestro norte cuando el resto del mundo está totalmente confundido. Nos da una misión cuando aquellos a nuestro alrededor no tienen idea de quiénes son, lo que hacen aquí, hacia dónde van, y cómo van a llegar.

En tiempos como estos, podemos tener la claridad como pueblo de Dios y el pueblo del Libro de Dios. Podemos tener propósito. Tenemos una misión; y algunas piezas y partes de eso se nos muestran hermosamente, de una manera que no podría ser más contemporánea que lo que leemos en estos tres capítulos, (en mi Biblia, apenas toma una página), el libro de Tito.

Ahora, solo un poco de trasfondo. Algunas de ustedes me han oído antes enseñar sobre esto. Quiero resumir un poco esa enseñanza, pero quiero enfocarme hoy en algo diferente en estas reflexiones breves sobre Tito.

Recuerdas que el libro llamado Tito no fue escrito por Tito, sino que fue escrito por el apóstol Pablo, para un hombre, un joven llamado Tito, quien era el joven pastor de un grupo incipiente de iglesias plantadas en la isla de Creta.

Estas iglesias del primer siglo en Roma, el Imperio Romano, estaban enfrentando todo tipo de amenazas. Estaban enfrentado amenazas de afuera, viviendo oprimidos bajo el despiadado Imperio Romano, con Nerón determinado a aniquilar a los cristianos. Esa era una amenaza.

También enfrentaban amenazas desde adentro. En esta naciente iglesia del Nuevo Testamento ya enfrentaban a falsos maestros que promovían enseñanzas falsas, filosofías que eran contrarias a la Palabra de Dios. Y estos falsos maestros desviaban tanto a individuos como a familias enteras. Estaban haciendo desastres por dondequiera que pasaban.

De manera que para estas pequeñas iglesias del Nuevo Testamento, iglesias «nuevas» del Nuevo Testamento, había confusión y había amenazas de adentro y de afuera.

Así que, si eras un miembro de una de estas iglesias tal vez te preguntabas, ¿cómo vamos a sobrevivir? ¿Cómo va a sobrevivir la cristiandad, mucho menos florecer? Jesús habló sobre la vida abundante, pero si apenas sobrevivimos, ¿cómo podríamos tener una vida abundante? ¿De qué manera vamos a tener alguna oportunidad de llevar a cabo esta gran comisión que nos dio Jesús de llevar el evangelio a todo el mundo? ¡Ni siquiera sabemos si vamos a sobrevivir!

Así que seguro estaban batallando con preguntas difíciles, algunas de las mismas preguntas que nos podríamos estar haciendo hoy, al ver lo que está sucediendo a nuestro alrededor.

Hablando de ser de los desamparados, de ser minoría, rechazados por la cultura, el gobierno, por todo y por todos a nuestros alrededor, así estaba la iglesia en los días de Tito. Por eso es que creo que estas epístolas del Nuevo Testamento escritas a creyentes que vivían en tiempos difíciles y peligrosos, hablan tan poderosamente aún en días como los nuestros.

Ahora, justo a la mitad de esta epístola, encontramos el corazón del mensaje para los creyentes en Creta y para nosotras en el día de hoy. Todo ello es maravilloso. Ojalá pudiera tomar el tiempo para ir versículo a versículo por todo el libro, pero quiero escoger solo algunas partes para comentar durante los próximos días.

Y quiero enfocarme en el capítulo 2 de la carta a Tito, comenzando en el versículo 11, en el corazón del mensaje de Pablo a estos creyentes. Y estas palabras que voy a leer a continuación traen claridad en medio de la confusión. Traen sanidad en medio de la locura, y traen estabilidad en medio del caos.

Permíteme leerte Tito 2. Y después de todas las cosas que he descrito respecto a lo que está sucediendo (en la próxima sesión hablaremos un poco más sobre lo que estaba sucediendo en esos días). Pablo dice en Tito 2, versículo 11 (¡estas son palabras hermosas que hablan a nuestra era!): «Porque la gracia de Dios se ha manifestado…»

Podríamos detenernos ahí mismo y decir: «¡Aleluya! Gracias. ¡Necesitaba eso! ¡No sabía si lo íbamos a lograr! Parecería que Dios no está prestando atención a lo que está sucediendo. ¿Está Él consciente de lo que sucede en las noticias de estos días? Sabemos que sí lo está, pero, ¿Él realmente está conectado? ¿Es relevante, está participando en lo que está sucediendo en este mundo? ¿Realmente tiene Él todo el mundo en Sus manos?»

«Porque la gracia de Dios se ha manifestado, trayendo salvación (¡me encanta esa palabra!) a todos los hombres, enseñándonos, que negando la impiedad y los deseos mundanos, vivamos en este mundo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador Cristo Jesús, quien se dio a sí mismo por nosotros, para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo para posesión suya, celoso de buenas obras (2:11-14).

Y rápidamente, y a modo de introducción para los siguientes dos días, ¿qué es lo que este pasaje nos está diciendo?

Nos habla de lo que Dios ha hecho y lo que hará en nuestros días. Nos dice cómo hemos de vivir en el aquí y ahora, cómo hemos de vivir vidas que reflejen Su gracia y revelen Su salvación.

Nos dice que no se supone que seamos escapistas que meten su cabeza en la arena, como si todo esto no existiera o como esperando que todo se evapore. Y nos dice que debemos despertarnos y enfrentar la realidad que nos rodea en esta era actual. Debemos renunciar a ciertas cosas a las que este mundo se amolda, pasiones mundanas e impiedad. ¡Y debemos aferrarnos a las cosas que este mundo rechaza! Debemos vivir vidas piadosas, honestas, con dominio propio. ¿A quién le interesa eso el día de hoy? ¡Pues no a muchos!

Debemos aferrarnos a aquello que el mundo rechaza; renunciar a lo que el mundo acepta. Eso significa que seremos raras. Significa que somos gente rara… ¡y eso está bien! Hablaremos de cómo hacerlo de manera que sea útil.

Y este pasaje nos dice que mientras vivimos en este siglo presente, no se supone que estemos deprimidas o agobiadas, sino que debemos ser personas de esperanza. Que debemos anticipar con entusiasmo la nueva era que viene, «esperando nuestra esperanza bienaventurada, la aparición de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador Cristo Jesús».

Entonces si estamos esperando todo eso, ¿significa que solo la pasemos maravillosamente e ignoremos todo lo que está sucediendo a nuestro alrededor y nos aislemos en pequeños guetos espirituales, esperando por esa esperanza bienaventurada?

¡No! Estamos esperando esa esperanza bienaventurada, pero mientras tanto se supone que vivamos como gente redimida y no olvidemos lo que significa cómo se ve eso. Significa que hemos sido liberadas de toda rebelión, purificadas para ser un pueblo que pertenece a Cristo, celoso de buenas obras que ha de dar a las personas a su alrededor un sabor de Su bondad.

De manera que tenemos un propósito, tenemos una misión, tenemos una razón para estar aquí. Tenemos una perspectiva que es diferente de la perspectiva que tienen aquellos a nuestro alrededor. No somos escapistas. No nos estamos protegiendo para evitar ver lo que está sucediendo en el mundo. No somos personas que solamente viven en esta «dulce espera».

Tenemos una gran esperanza y nos aferramos a ella, ¡pero Dios es nuestro refugio y fortaleza nuestro pronto auxilio en las tribulaciones! (Sal. 46:1). Y vivimos como Su pueblo redimido, y vivimos de tal manera que nuestras vidas son luces y nuestras buenas obras ministran bendición, paz, ayuda y gracia a las personas que necesitan desesperadamente experimentar la gracia de Dios y la salvación de Jesucristo en esta era presente ¡para poder estar preparados para el siglo venidero! Y hablaremos más sobre eso mañana.

Annamarie: Nancy DeMoss de Wolgemuth regresará con nosotras para orar.

En un mundo en el que todo cambia, ideologías van y vienen, y parecería que estamos cada vez más locos… es importante tener un fundamento sólido. Nuestro sistema de creencias debe estar firme en la verdad de la Palabra de Dios, y para esto necesitamos discernimiento, es decir, un correcto entendimiento de lo que es verdadero.

Y esto es algo que debemos hacer en comunidad. Necesitamos vivir el evangelio juntas y ayudarnos a crecer unas a otras en la verdad. Nancy ha escrito un libro en el que aprenderás cómo luce la vida en comunidad según el diseño de Dios; se titula, «Adornadas». Adquiérelo a través de nuestra tienda en línea en AvivaNuestrosCorazones.com, o búscalo en tu librería cristiana favorita.

Nancy dice que debemos ver el tiempo presente como un punto en una línea. Descubre qué significa esto, mañana en la continuación de esta serie. Ahora ella está de regreso para cerrar en oración.

Nancy: Gracias Señor por no dejarnos inútiles y sin esperanza, nuestra vida tiene un significado aquí, el pecado no va a regir este mundo. Satanás no va a regir este mundo (¡aunque él piense que es el dueño!). Hay mucho pecado, ¡pero Tú tienes todo el mundo en Tus manos! Y Tú estás haciendo algo para redimir este planeta pródigo, caído, ante el cual los ángeles se asombran y nosotros también estaríamos igual si nos detuviéramos y realmente pensáramos en ello… Así que muéstranos, enséñanos a nosotros, tu pueblo redimido, cómo vivir en esta época con esperanza, gran esperanza en este siglo por venir. Oro en el nombre de Jesús. ¡Amén!

Annamarie: Aviva Nuestros Corazones, celebrando un año más de ministerio junto a ti, con Nancy DeMoss de Wolgemuth, es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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