Podcast Aviva Nuestros Corazones

Descanso en medio de la tormenta

Carmen Espaillat: Hay algo hermoso acerca de las mujeres que honran a sus madres.

Mujer 1: Cada mañana y luego al acostarnos siempre orábamos a Dios, ahora entiendo que la oración era el medio para enfrentar los obstáculos que teníamos como familia y el acercarse a Dios como refugio era nuestra fortaleza.

Mujer 2: Fue en medio de sus rosas que me enseñó a apreciar lo maravilloso de la creación de Dios, a dar las gracias con una sonrisa, la compasión, a negarse a sí misma y amar sacrificialmente.

Mujer 3 : El testimonio de una mujer piadosa perdura más allá de su permanencia aquí en la tierra. Tengo el privilegio de ser la hija de una de ellas.

Mujer 4: Damos muchas gracias a Dios por ellas, su ejemplo ha sido un poderoso aliado que Dios ha usado para enseñarnos lo que es la centralidad del hogar y la familia según el diseño que ha dispuesto nuestro Señor.

Mujer 5: Tengo muy presente en mi memoria el despertarme temprano para ir la escuela y encontrarte teniendo tu tiempo de comunión con Él. ¡Gracias por ser un ejemplo de una mujer verdadera para todos nosotros!

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Si has estado con nosotros durante el último par de semanas, sabes que estamos en un estudio profundo de Proverbios 31. He sacado tantas enseñanzas de este capítulo que antes no sabía que estaban allí. Si no has podido escucharlo completo, no te preocupes. Puedes ponerte al día escuchando el audio en AvivaNuestrosCorazones.com. También encontrarás transcripciones allí y podrás compartir los enlaces con otras hermanas a las que quieras bendecir con este rico recurso.

Hoy dejaremos que nuestras oyentes nos comenten sobre los atributos que tienen sus madres; bueno, quizás necesites tener algún pañuelo a mano.

Llegaremos allí en unos minutos. Primero, aquí está Nancy para explicar cómo la mujer de Proverbios 31 obtiene su increíble fortaleza.

Nancy Leigh DeMoss: En la última sesión hablamos sobre cómo la mujer virtuosa, la mujer excelente de Proverbios 31, se ciñe fuerza y fortalece sus brazos. Su meta es complacer al Señor. Pero antes de movernos al versículo 18 quisiera ofrecer una idea adicional con relación a este tema.

En Isaías capítulo 30, versículo 15 nos dice que “En quietud y confianza está tu fortaleza”. Ahora, sabemos que Dios da fortaleza al cansado, por eso debemos pedirle que nos dé fuerzas y sabemos que el gozo del Señor es nuestra fortaleza, que tener un corazón puro y una conciencia limpia también nos da fuerzas, y ahora vemos en ese versículo de Isaías capítulo 30 que en quietud y reposo, encontramos fuerzas.

Esas dos cualidades, quietud y reposo, son cosas que no vienen naturalmente para la mayoría de nosotras. No vienen de manera natural probablemente a ninguna de nosotras. Vivimos en un mundo de ruido, un mundo de caos, ocupado, frenético, desesperado y es muy difícil encontrar quietud.

Y déjenme decirles que la quietud no depende tanto del ambiente que te rodea, es más bien un asunto interno, un asunto de mi espíritu. Puedes tener un espíritu calmado delante Dios, o un espíritu que descansa en Dios, aunque tengas ocho hijos en tu casa, o aunque estés trabajando en un ambiente que es ruidoso y secular.

Pero sí creo que es importante, siempre que sea posible, encontrar maneras y momentos de lograr un ambiente calmado para ayudarnos a desarrollar un corazón tranquilo. Para algunos de nosotras, nuestro mundo es ruidoso y escandaloso y no tenemos otra opción, pero algunas de nosotras tomamos decisiones que hacen que nuestro mundo sea escandaloso y ruidoso.

Yo diría —y es un poco extraño para mí decir esto en un programa de radio— que muchas debemos desarrollar hábitos diferentes en lo que respecta a la radio, a la televisión, a los medios de comunicación, a las computadoras, al entretenimiento –cosas que hacen ruido en nuestras vidas, cosas que nos mantienen agotadas.

Algunas tenemos el hábito de siempre tener un aparato electrónico encendido. Así nos montamos en el carro, y encendemos la radio. Entramos a la casa, y encendemos el televisor o los televisores, o la computadora o cualquier otro que aparato que tengamos.

Y diría que si siempre tienes algunas de estas cosas encendidas en tu vida, te resultará difícil tener un corazón calmado. Puede que sea tu esposo quien encienda estos equipos, y no puedes controlar su vida en estas áreas. Pero sí puedes controlar tus decisiones en esas áreas.

Y con todo lo agradecida que estoy por el ministerio de la radio cristiana, y quiero que escuchen a Aviva Nuestros Corazones y otros ministerios de enseñanza que pueden edificar sus vidas, hay momentos cuando solo necesitas tomar la decisión “No voy a llenar el espacio vacío de mi vida con este ruido. Voy a disciplinarme para buscar quietud”.

Y eso no significa que hagas que tus hijos salgan de la casa. Hay algunos ruidos en tu vida que son un buen ruido, que es ruido apropiado y correcto, y es importante como madre y esposa que no te vuelvas resentida con esos hijos o con ese esposo que hacen ruido en tu vida. Tenemos algunas viudas aquí que se sentirían más que contentas de tener de nuevo ese ruido, pero hay tiempos en que sí debes tomar la decisión cuando es importante conseguir ese tiempo de quietud.

Y esa es una de las ventajas de levantarse temprano. En la mayoría de las situaciones, es una forma de conseguir un ambiente tranquilo y un corazón calmado antes de entrar a este mundo de ruido. Para ti, quizás el momento de quietud te resulte tarde en la noche. Y entonces, en quietud y en reposo, está tu fortaleza. Disciplina tu vida para la quietud y luego firmemente confía en Dios.

Y una de las cosas que roba y merma nuestras fuerzas para servir al Señor es que nos preocupamos de tantas cosas. Estamos ansiosas con tantas cosas, y necesitamos aprender a confiar que Dios está en control , Él no ha dejado Su Trono, y no me necesita para arreglar todo el universo, ni siquiera una pequeña parte de éste.

Sé que hay situaciones en tu vida, al igual que en la mía, que escapan de nuestro control. Así que deja de tratar de controlar y confía que Él tiene todo el mundo en Sus manos. Confía que Él hará lo que es bueno y lo que es correcto y confía en que Él es el gobernador del universo. Y en esa quietud y en esa confianza, encontrarás tus fuerzas.

Pero ahora, en el tiempo que nos resta, quiero hacer algunos comentarios sobre el versículo 18, que se conectan con los versículos que ya hemos estudiado de Proverbios 31, pero no quiero saltar este versículo antes de movernos a la próxima sesión en nuestro tiempo juntas.

En el versículo 18, esta excelente mujer virtuosa “percibe que su mercancía es buena”; en la Biblia de las Américas vemos que ella “nota que su ganancia es buena”. Ella ve que la obra de sus manos, aquello en que ha invertido su tiempo y esfuerzo, ella ve que esta labor ha producido buen fruto.

Y ella está consciente de la calidad. Y quiere asegurarse que el trabajo que está haciendo es un buen trabajo, así que no va a través de la vida -como una esposa, madre o mujer, ama de casa, en cualquier etapa de su vida- ella no hace las cosas de manera descuidada ni caprichosamente. La calidad importa, y ella tiene la capacidad de mirar hacia atrás y ver que el trabajo de sus manos ha sido bueno.

Y, ahora esta última frase —algunas viven basadas en este versículo y a otras no les gusta para nada— “no se apaga de noche su lámpara”; hay personas que son nocturnas. Otras, terminan a las nueve como una luz en la noche, pero creo que el énfasis aquí no está en la hora en que ella va a acostarse. El énfasis está, en un versículo anterior, donde vemos que ella se levanta de madrugada, se trata de que esta es una mujer diligente y hace lo que sea necesario, a cualquier hora que sea necesario, para ministrar a las necesidades de su familia.

Ella se levanta temprano si se necesita; se acuesta tarde, si es necesario, y en sus horas despierta, está ocupada en lo que es de provecho. No vemos la imagen de una mujer que pasa las noches viendo televisión, o una mujer que duerme hasta las once de la mañana cuando hay trabajo que hacer para su familia.

Y no les estoy diciendo a qué hora levantarse, porque la Palabra no nos dice nada al respecto. Pero sí nos dice que como mujeres, debemos ser laboriosas, y usar las horas, los momentos que el Señor nos da de formas que sean agradables a Él.

¿Implica eso que no me detenga y pase tiempo de diversión con mis hijos? Sí, absolutamente debes parar y divertirte con tus hijos. Cuando llega el momento de hacerlo, eso es algo santo, eso es ser virtuosa, eso es ser excelente. Pero sí significa que no malgastemos el tiempo, los momentos que Dios nos da, sino que los usemos con propósito y de forma intencional, para buscar la Gloria de Dios.

Carmen: Una perspectiva balanceada del tiempo” por Nancy Leigh DeMoss. Estamos a punto de escuchar algunas historias conmovedoras acerca de madres que hicieron buen uso de su tiempo. Estas historias le harán detenerse y considerar: cuando termines tu vida, mirarás atrás y te preguntarás “¿En verdad invertí mi tiempo sabiamente? ¿Lo invertí en mi hogar“? Las elecciones que hagas hoy influirán en la manera en que responderás esta pregunta.

La mayoría de nosotras pasamos el tiempo disponible, corriendo de una demanda para otra, por lo que se hace difícil detenernos a pensar si estamos usando el tiempo efectivamente. ¿Pasarías algún tiempo cada día aprendiendo lo que significa construir un hogar piadoso? Lee algunas páginas de un libro escrito por Nancy Leigh DeMoss y otras mujeres llenas de sabiduría, como Bunny Wilson y Susan Hunt. Se titula “Atrévete a ser una mujer conforme al plan de Dios” . Te diremos como obtenerlo cuando visites AvivaNuestrosCorazones.com.

Durante las últimas semanas en la serie llamada La mujer contra-cultura, hemos aprendido mucho sobre lo que significa ser una mujer de honra. Es tiempo de pausar y dejar que algunas oyentes nos hablen acerca de sus madres.

Hemos pedido a varias mujeres que nos envíen audios contándonos cómo sus madres invirtieron en ellas, creo que van a disfrutar escuchar estos conmovedores tributos.

Mujer 1: Cuando pienso en mi madre lo primero que me viene a la mente es una ejemplo de entrega y perseverancia. En la providencia de Dios mi madre tuvo que hacerse cargo sola de mis tres hermanos y yo luego del divorcio, mientras pasó el tiempo, las memorias que siempre han permanecido es el reflejo de una mujer comprometida con Cristo y con todo el deseo de criarnos teniendo como fundamento la Palabra de Dios.

Desde muy pequeña mi madre me enseñó a cocinar a bordar a limpiar la casa, a organizar, y sacar siempre un momento del día para leer la Biblia. En el momento, aunque era divertido, no me gustaba hacer tantas cosas. Con el transcurrir de los años estas enseñanzas han sido un reflejo de una mujer que ama su hogar y que su identidad primaria no es casada o divorciada sino Cristo.

Criar cuatro hijos sola era un reto, pero cada mañana y luego al acostarnos, siempre orábamos a Dios. Hoy entiendo que la oración era el medio para enfrentar los obstáculos que teníamos como familia y que el acercarse a Dios como refugio era nuestra fortaleza.

Alabo a Dios por su perseverancia, pues el que hoy yo pueda proclamar a Cristo como mi Salvador y amar el hermoso diseño de la feminidad bíblica, es el resultado de una madre que se propuso entregar su vida al Señor y que de la mano con su Esposo celestial nos muestra la plenitud y el gozo que existe en Cristo. Y sobre todo , que solo Cristo es suficiente, algo que anhelo traspasar a mis hijos algún día.

Mujer 2: Mi nombre es Sandra, soy la menor de cuatro hermanos y hoy tengo la maravillosa oportunidad de darles a conocer un poco de quién fue mi mamá. De pisada muy ligera pero de huellas muy firmes, así podrías definir un poco quién fue mi mamá. Siendo muy delgada sus pasos y movimientos eran suaves y ligeros, pero las huellas que dejó en mí fueron impresas en mi corazón como si hubieran sido hechas con el propósito de hacerlas indelebles. Sé que no hacemos nada para merecer algo bueno en nuestras vidas, y que todo viene como un regalo de la mano de Dios y es la única forma en que entiendo en que Él me haya dado el gran privilegio de ser su hija y de haberla tenido en mi vida desde los momentos más simples hasta los más significativos.

Mi mamá se dedicó completamente a nosotros, somos cuatro hermanos y yo soy la menor. Permaneció en el hogar siempre. Puedo decir que al igual de la mujer de Proverbios 31, fue extremadamente laboriosa con sus manos. Recuerdo el olor de las mermeladas hechas en casa o los diferentes colores de los condimentos que procesaba y envasaba. Algunas personas iban a mi casa solo para comprar estos condimentos naturales. Pero si alguien no los podía pagar daba igual, de todas formas mi mamá se lo daba.

Conservo piezas de ropa hechas a mano por ella, mis hermanos mayores vivían fuera y ella y yo tejíamos las piezas de lana que necesitarían para el invierno. No estudió medicina, sin embargo desarrolló algunas habilidades como poner inyecciones o prepara brebajes medicinales que hacía que las personas de una forma u otra llegaran a mi casa en busca de algún alivio.

Y luego su jardín, su preciado jardín. Eran sus momentos de mayor deleite. Podaba, abonaba, trasplantaba, en fin todo lo que podía hacer para embellecer y mejorar su jardín. Fue en medio de sus rosas que me enseñó a apreciar lo maravilloso de la creación de Dios, a dar las gracias con una sonrisa, la compasión. A negarse a sí mismo y a amar sacrificialmente, todo esto sin que recuerde una instrucción verbal específica al respecto. Fue su ejemplo práctico lo que siempre habló en voz alta, amé profundamente a mi mamá y haber conocido al Señor fue lo único que me hizo entender que cuando ella muriera yo estaría bien.

Conoció al Señor en edad avanzada, no alcanzó a entender grandes doctrinas pero sí lo más importante, que ella era pecadora, que Cristo había muerto por ella y que ahora podría confiar en Él plenamente. El himno que se titula, “Todas las promesas del Señor Jesús” fue su lema hasta el final de su vida. Después de su muerte encontré entre todas sus cosas, todas las tarjetas, notas y fotos que a o largo de toda la vida había recibido de sus hijos, y digo a lo largo de la vida, porque encontré tarjetas de cumpleaños escritas por mí cuando apenas tenía siete años.

Y fue muy bueno ver en ellas que Dios me dio la oportunidad a través de los años de decirle a mi mamá todo lo que ella significaba para mí, pero sobre todo lo mucho que hablábamos del Evangelio y de su única fuente de descanso en medio de sus aflicciones. Alabo a Dios por habérmela dado los años que estuvo conmigo, espero anhelante el día en que la volveré a ver.

Cuando ella murió escribí algo titulado, “Hay trabajo en el Cielo”, basado en el texto de Juan 5:17 cuando el Señor Jesús dijo : “Mi padre hasta trabaja y yo trabajo”. Porque la imaginé ocupada en el más hermoso trabajo, el de adorar y abalar a Dios y tal vez en medio de algún rosal adornando ahora para su Señor, a Él sea la gloria por la vida de mi mamá.

El testimonio de una mujer piados perdura más allá de su permanencia aquí en la tierra, tengo el privilegio de ser la hija de una de ellas, mi madre Julia viuda González, es un ejemplo tan fiel que aún al día de hoy me encuentro recordando su vida para tomarla como ejemplo y asegurarme una senda cimentada en Dios y en Su Palabra. Fue una mujer sumamente fiel, nunca la escuché quejarse de su iglesia ni de sus pastores, siempre tenía una nota positiva y de aliento en cualquier situación, tenía el compromiso consigo misma de predicar la Palabra a todo el que visitara su casa no importa cuál fuera el motivo de la visita. Amaba la Palabra de Dios y se exponía a ella constantemente, las cualidades que más la identificaban era su dulzura, su ternura, y su disponibilidad.

No recuerdo una sola ocasión que yo la necesitara que ella no estuviera dispuesta a ayudarme sin importar cuál fuera la situación ni el tiempo que le tomara, puedo decir sin lugar a dudas que su ejemplo de amor y de fe y de confianza en su Dios, han sido de gran ayuda para moldearme como cristiana y también tomar su ejemplo en su trato con sus yernos y con sus nietos, me estimula y me orienta en la etapa como suegra y como abuela.

Mujer 3: ¡Hola! Soy Laura, y hablo como representante de mis hermanos al dar testimonio del ejemplo que ha sido nuestra madre. Aun antes de entregarle su vida al Señor, el adorno que la caracterizaba era la dedicación y la entrega hacia nuestra familia. Dios la capacitó desde temprano para tener una gran disposición hacia el sacrificio, no solo en beneficio de nosotros sus hijos sino también hacia sus padres y hermanos.

Ahora como una hija de Dios, estos atributos anteriores brillan con el propósito de agradar a nuestro Señor en este momento, sirviendo al pueblo de Dios y a su familia. Ahora son abundantes sus oraciones ante los necesitados en la iglesia, teniendo siempre palabras de aliento y sostén en momentos de tribulación para todas las personas que se encuentran con ella. Damos muchas gracias a Dios por ella, su ejemplo ha sido un poderoso aliado que Dios ha usado para enseñarnos lo que es la centralidad del hogar y la familia según el diseño que ha dispuesto nuestro Señor.

¡Gracias mami Mina por ser esa anciana que como dice Tito 2:4-5 nos enseñas a amar a nuestros maridos y nuestros hijos siendo cuidadosas de nuestras casas, te amamos mucho!

Mujer 4: Este es el testimonio acerca de mi madre Marcia Hernández. Cuando mis padres recibieron la alegría de presentarse delante de su Señor a gozar de Él por la eternidad. Estaba una mañana organizando los libros que dejaron. Allí encontré una de las Biblias de estudio de mi papá y al abrirla se deslizó una página suelta escrita con la letra de mi mamá, no puedo describir con palabras lo que sentí al leerla, era una oración escrita a su Dios donde ella derramaba su corazón delante de Él, pidiéndole que por Su gran misericordia perdonara sus pecados y escuchara su oración, que viniera pronto a reinar para así con Él estar eternamente y que le diera las fuerzas para andar en sus caminos.

Le pedía entendimiento para guardar su ley en su corazón y que la ayudara a buscar Su rostro continuamente. Así seguí leyendo con lágrimas en los ojos pero a la vez con un inmenso gozo al ver el legado de fe que ella me dejaba. Fue un privilegio para mí ser su hija y ciertamente puedo entender hoy con más claridad el impacto que una madre puede tener en la vida de sus hijos. Puedo ver como todo lo que soy y todo lo que hago está impregnado por su sello. Creo firmemente que los conocimientos y las experiencias que obtuve a través de sus enseñanzas han impactado más profundamente mi vida que todos los conocimientos que obtuve en la universidad o en el mundo exterior.

De ella aprendí cómo ser esposa, cómo ser madre, cómo cuidar mi hogar, cómo los detalles son importantes, me enseñó a crear memorias con mi familia, la importancia de compartir momentos que ella hacía especiales a veces sin ningún motivo.

Mi mamá tenía una corazón para su Dios, deseoso de amarle y servirle cada día y hacer siempre su voluntad. Tengo la certeza de que ese era su secreto para aun a pesar de sus muchos quebrantos de salud estaba siempre continuamente gozosa. Era una mujer virtuosa, me enseñó la importancia de mantener un hogar en orden, hasta el final de sus días en esta tierra la veía decorando cada rincón de su casa, cortando las flores de su jardín que con tanto esfuerzo cultivaba, bordando los mantelitos para la bandeja del café… En fin, la lista sería interminable. La adornaban tantas virtudes que hoy y siempre serán para mí un especial tesoro y serán mi ejemplo a seguir. Es mi oración a mi padre celestial que me de la sabiduría y las fuerzas para poder modelar y traspasar a mis hijos cada una de esas virtudes para lo gloria y honra de Su santo Nombre.

Mujer 5: Mi nombre es Rosalía, estoy muy agradecida del Señor por mi mamá, no creo tener palabras suficientes para expresar todo lo que ella ha sido y es para mí y alabo al Señor por la obra de gracia que ha hecho en su vida. Gracias mami por ser un ejemplo para mí de amor al Señor, tengo muy presente en mi memoria despertarme temprano para ir a la escuela y encontrarte teniendo tu tiempo de comunión con Él.

Gracias por ser un ejemplo de una mujer verdadera para todos nosotros. Por darle prioridad a tu matrimonio con papi y ser un ejemplo de sumisión a él. Gracias por perseverar en oración y disciplina en los años en que mi corazón fue rebelde. Gracias por poner a un lado tu propia agenda y comodidad para servirnos, fueron muchos los días de las pequeñas cosas que Dios usó para que fueras mi maestra en cómo ser una mujer cristiana, esposa y madre. Gracias por animarme a ser y hacer las cosas con excelencia para el Señor.

Le doy gracias a Dios porque en ti me ha dado una mejor amiga, gracias por tus sabios consejos, puedo decir que muchas mujeres hicieron el bien mas tu sobrepasas a todas. Engañosa es la gracia y vana la hermosura, la mujer que teme al Señor, esa será alabada. ¡Te amo!

Carmen: He sido muy conmovida por la simple obediencia que nuestras oyentes han mostrado hoy. La Escritura nos dice que debemos honrar a padre y madre, pero en la medida en que estas madres han sido honradas, hemos visto lo increíblemente poderoso que este tipo de tributo puede ser. Espero que te tomes unos minutos para honrar a tu madre.

Claro está, también es un honor honrar a los padres, pero nos estamos enfocando en las madres debido a la serie que Nancy Leigh DeMoss está enseñando llamada La mujer contra-cultura. Es una mirada profunda a Proverbios 31, y si te has perdido algo de este útil material, puedes escucharlo en AvivaNuestrosCorazones.com.

¿Verdad que hubiese sido una pena haberse perdido el programa de hoy y las historias que hemos escuchado? Asegúrate de no perderte de nada de lo que ocurre en Aviva Nuestros Corazones.

Si una mujer pasa todo el tiempo de voluntaria en un refugio para desamparados, ¿está haciendo una gran labor; verdad? Bueno, quizás no. Todo depende qué esté pasando dentro de su casa. Escucharemos sobre buenas obras y prioridades, esto será mañana en Aviva Nuestros Corazones. Ahora cerremos con un tiempo de oración con Nancy.

Nancy: Señor, ayúdanos a aprender a usar nuestros días como debe ser y a vivirlos de una manera que podamos mirar atrás al final de nuestros días y ver que nuestro trabajo ha sido bueno. Que Tú, por Tu gracia, nos has permitido producir algo que sea de buena calidad y que hayamos usado nuestros días y todos nuestros momentos para agradarte. Señor, muéstranos el momento en que quieres que nos levantemos por las mañanas y cuándo debemos ir a dormir en las noches y cómo quieres que usemos cada momento entre ambos, para Tu gloria. Oro en el Nombre de Jesús, Amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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