Aviva Nuestros Corazones Podcast

Descubre el gozo de la devoción diaria, día 2

Carmen Espaillat: Todas luchamos con apartar un tiempo diario para buscar a Dios en su Palabra.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Te diré que es una batalla continua para mí. Pero yo creo que es una batalla que vale la pena luchar. El diablo sabe que si puede detenerme en ese punto, podré hacer toda clase de cosas para Dios, pero realmente serán sin fruto, y tampoco seré una amenaza para los planes del diablo.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Ayer escuchamos la primera parte de un mensaje que Nancy enseñó en el Instituto Bíblico Moody. Fue un recordatorio importante para comenzar el año con buenos hábitos, especialmente el de apartar tiempos diarios para buscar al Señor en oración y en Su Palabra. Aquí está Nancy con la continuación de la serie, «Descubre el gozo de la devoción diaria».

Nancy: Lucas 5 nos dice que Jesús se retiraba con frecuencia a lugares solitarios y allí oraba. Él se alejaba de la multitud para estar con Su Padre. En este pasaje de Marcos 1, vemos que fue en un momento oportuno, porque el versículo 36 nos dice:

«Y Simón y sus compañeros salieron a buscarle; le encontraron y le dijeron: Todos te buscan. Y Él (Jesús) les dijo: Vamos a otro lugar, a los pueblos vecinos...» (v. 36-38 ).

En el momento de mayor popularidad allí en Capernaum, Él dice:

«Vamos . . . para que predique también allí, porque para eso he venido... » Y fue por toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando demonios (v. 38-39).

¿Cómo supo Él que era hora de seguir adelante? ¿De dónde obtuvo la sabiduría, la dirección para Su día? ¿De dónde obtenía Su lista de cosas para hacer diariamente? Él la elaboraba durante ese tiempo a solas con Su Padre celestial.

Voy a hablar brevemente sobre algunos de los propósitos de una vida devocional. Vamos a hablar solo un poco de esto, pero espero que aunque sea poco, esto despierte tu apetito. Son ocho propósitos. Te los voy a dar en dos grupos de cuatro. El primer grupo hace referencia a nuestra vida interior. El primero, y pienso que es el propósito más alto, sublime y santo de una vida devocional, es tener comunión con Dios, compañerismo con Dios, amistad con Dios, conocer a Dios. Estamos hablando aquí de tener una relación con Dios.

En Éxodo 29, Dios nos dice cuál era el propósito del tabernáculo. Era solo una tienda de campaña. Pero Él dijo: «Este es el lugar donde me encontraré y hablaré contigo». Nosotros tenemos una vida devocional para encontrarnos con Dios, para que Él nos hable y nosotros hablemos con Él. Moisés le dice al Señor en Éxodo 33: «Te ruego que me hagas conocer tus caminos para que yo te conozca» (v. 13). Ayer leímos en el pasaje, que Dios hablaba con Moisés cara a cara como cuando un hombre habla con su amigo.

Escucha, no estamos hablando aquí de tener quehacer el devocional como quien pone un cotejo al lado de su lista de cosas por hacer. «Ya tuve mi tiempo devocional, ahora puedo seguir con lo demás». Estamos hablando de devoción. Algunas de nosotras hemos tenido tiempos devocionales. Ha habido muchos días en mi vida, en los que he tenido mi tiempo devocional; pero no he tenido devoción. ¿Sabes cuál es la diferencia? Amistad, comunión con Dios.

El segundo propósito es la purificación de mi corazón y mi vida. Ahí es donde la Palabra de Dios ilumina mi verdadero yo, los lugares oscuros y ocultos de mi corazón. Ahí es donde yo le pido: «Escudríñame, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis inquietudes. Y ve si hay en mí camino malo» (Sal. 139:23). No me muestres lo que dice mi departamento de publicidad, mis boletines de prensa. Muéstrame lo que Tú sabes. Aquí, en este punto es donde yo confieso y digo: «Señor lávame, límpiame». Purificación de mi corazón y de mi vida.

Número tres, la restauración de mi alma. Él restaura mi alma durante ese tiempo a solas, ese tiempo devocional con el Señor. Tú sabes que este mundo está lleno de ruido y agitación. Nunca deja de presionarnos. Muchas de nosotras vivimos agotadas. Estamos distraídas, desanimadas, y muchas veces afligidas. Es en ese tiempo en la presencia del Señor que se calma nuestro corazón y Él restaura nuestra alma.

Ahí es donde somos nutridas, donde renovamos los recursos que se han agotado ministrando a otros. Es ahí donde somos llenadas nuevamente. Ahí es donde Dios calma nuestros espíritus y calma nuestros corazones. Es donde se renuevan nuestras fuerzas y podemos regresar o continuar haciendo lo que tenemos que hacer. Restauración.

Número cuatro, durante ese tiempo recibimos instrucción sobre los caminos de Dios. El salmo en el que he estado meditando durante esta semana es el Salmo 27. El salmista ora: «Señor, enséñame tu camino» (v. 11). Señor yo quiero conocer Tu camino. Yo quiero saber lo que Tú piensas. Yo quiero saber lo que es importante para ti. Yo quiero saber cómo Tú obras. No quiero saber cómo piensa el mundo. Puedo obtener esa información en muchos lugares. Pero lo que quiero es conocer Tus caminos. Instrúyeme oh Dios.

Luego tenemos los cuatro propósitos relacionados con nuestra vida exterior, que es lo que brota de nuestro corazón. El quinto propósito es la sumisión a Dios y a Su voluntad. Es en ese tiempo con el Señor cuando yo me alineo con Él. Es cuando decimos: «Que no se haga mi voluntad sino la tuya, Señor». Aquí es donde yo recibo dirección.

La número seis es la dirección para mi vida, mis relaciones y mis responsabilidades. Hoy en día hay tantas voces gritando qué es lo que debemos hacer, y qué es lo que debemos pensar. Necesitamos estar lo suficientemente tranquilas y lo suficientemente quietas, y esperar el tiempo suficiente para escuchar Su voz y Su consejo; y dejar que Él nos dé Sus asignaciones para el día, Sus prioridades para el día.

Estamos tan estresadas tratando de hacer demasiadas cosas al mismo tiempo, como haciendo malabares. Y pienso que a veces necesitamos detenernos y decir: «¿Señor, es esto lo qué Tú quieres que esté haciendo en este momento?» Tal vez no es la temporada para esa actividad, para esa tarea. ¿Qué es más importante?

Número siete, interceder por las necesidades de los demás. Interceder es traer las necesidades de las personas que amamos, al trono de la gracia de Dios, y decirle: «Señor, yo no puedo arreglar a estas personas. Yo no las puedo cambiar. Yo no puedo suplir sus necesidades; pero Tú sí puedes. ¿Señor podrías hacerlo?» Interceder.

Y finalmente, y este es uno de mis propósitos favoritos, somos transformadas a la imagen de Jesús. Todos nosotros con el rostro descubierto, dice 2 Corintios 3:18: «Pero todos (nosotros), con el rostro descubierto, contemplando como en un espejo la gloria del Señor». ¿Qué pidió David? «Contemplar la hermosura del Señor» (Sal. 27:4).

¿Qué sucede cuando lo contemplamos? Somos transfiguradas. No solo exteriormente, para vernos como buenas cristianas, sino que somos hechas nuevas en nuestro interior. Somos transfiguradas. Somos transformadas en Su imagen de gloria en gloria en gloria y en gloria, por el Espíritu del Señor.

Y a veces me pongo a pensar, cuando me miro a mi misma, y vivo conmigo misma: Me falta mucho. No soy como Jesús. Es en esas áreas en las que llegamos a ser como Jesús. Llegas a parecerte a las personas con las que pasas la mayor parte de tu tiempo. No te vas a parecer a Jesús con solo ir al instituto bíblico. Vas a ser como Jesús pasando tiempo con Él. Ahí es donde Él nos transforma a Su imagen.

Déjame hablarte un poco sobre la práctica de una vida devocional diaria. Te voy a dar unas sugerencias generales y luego algunas sugerencias específicas y prácticas. La práctica de una vida devocional. Antes que todo, generalmente hablando, debe ser habitual. Jesús se retiraba frecuentemente a un lugar solitario y allí oraba (ver Marcos 1:35).

En Éxodo 30, leemos que los sacerdotes ofrecían en el tabernáculo sacrificios e incienso cada mañana y cada noche, cada mañana y cada noche. ¿No era eso como una rutina religiosa? Sí, lo era. De hecho, por eso fue que Jesús vino a poner vino nuevo en esos odres, y a deshacerse de los odres viejos, para reemplazar esos odres viejos. Él dijo: «Aquí hay nueva vida para esta vieja, esta antigua rutina».

Pero te digo algo, he visto que es mucho más fácil refrescar una rutina ya existente, que tratar de refrescar una rutina que no existe. Por lo tanto, sí, quieres mantenerla fresca, y sí, quieres evitar que se convierta en una rutina. Pero tú no te deshaces del hábito solo porque se ha convertido en una rutina.

Hay días durante mi tiempo devocional que lo hago con dificultad, estoy muy distraída. Es increíble como mi mente se distrae cuando me siento en mi silla, donde hago mi tiempo devocional. De repente tengo un nuevo deseo de limpiar la casa. Es increíble. Pero yo digo: «Nancy, tú te vas a sentar tranquila». Hay días que siento como si no tuviera propósito, como si no tuviera sentido. Pero en el esquema general, cuando miro atrás, veo que Dios está formando, moldeando, edificando, cultivando, y conformando mi vida porque dedico ese tiempo para estar en Su presencia.

Sugerencia número 2: debemos sacar ese tiempo. Antes solía ser un poco tímida al decir esto, porque sabía que iba a causar una reacción negativa en la mente de las personas. Pero ahora que veo la Palabra y cuantas veces enfatiza esto, creo que es algo de lo que no deberíamos sentir vergüenza. Yo pienso que lo ideal sería dedicar ese tiempo para estar con el Señor temprano en la mañana. Tú dirías: «¿Qué tan temprano?» Yo no puedo decirte qué tan temprano, pero en Isaías dice: Él me despierta: «Mañana tras mañana (Él) me despierta» (Isa. 50:4).

Pídele al Señor que te despierte. Pero debes estar dispuesta a levantarte cuando El lo haga. Dios le dijo a Moisés: «Prepárate en la mañana y sube temprano y allí preséntate a mí».(Éx. 34:2 parafraseado). El Salmo 88 dice: «Y mi oración llega ante ti por la mañana» (v. 13). El Salmo 5 dice: «Oh Señor, de mañana oirás mi voz» (v. 3).

El Salmo 57, y este es un versículo que quisiera que no estuviera en la Biblia, pero lo está, dice: «¡Despierta, alma mía! ¡Haré despertar al nuevo día!» (v. 8 NVI). El Salmo 119 dice: «Me anticipo al alba y clamo; en tus palabras espero» (v. 147). Salmo 143: «Por la mañana hazme oír tu misericordia» (v. 8).

Algunas de ustedes estarán pensando: Yo no soy una persona madrugadora. Y pienso que tenemos hábitos diferentes. Yo reconozco eso. Pero te digo algo, tú probablemente serías una persona madrugadora si te acostaras más temprano en las noches. Solo recuerda, una vida devocional en la mañana empieza desde la noche anterior. Tú dirás: «Yo no puedo irme a dormir a las diez en punto como tu papá lo hacía». Yo no te estoy diciendo a qué hora debes irte a dormir, o a qué hora debes levantarte. Solo estoy diciendo que si el deseo más importante de tu corazón es conocer a Dios, entonces tú harás lo que sea necesario para buscar a Dios y cultivar ese apetito espiritual.

Número tres, debes hacerlo a solas, en un lugar solitario lejos de la gente. Marcos 6 dice: «Y después de despedirse de ellos, se fue al monte a orar» (ver vv. 45-46). Debes dedicar tiempo para estar en quietud. Un sitio donde haya silencio, aquietas tu corazón. Apagas la radio. No me gusta decir esto cuando en realidad somos un ministerio que está en la radio, y le doy gracias al Señor por la radio. Pero hay veces en las que también necesitas apagar la radio cristiana. Hay veces que necesitas desconectar los aparatos electrónicos, el correo electrónico, el Facebook, lo que sea.

Permítanme sugerirles algunos ingredientes específicos. No tengo tiempo para entrar en mucho detalle, pero permítanme decirles que hace algunos años, escribí dos libros para ayudar a animar a las personas que querían saber cómo tener una vida devocional diaria. La gente me pedía recursos constantemente. Yo sabía que tenían hambre por la Palabra. Encontré muchos libros devocionales, pero no podía encontrar un libro que me explicara cómo tener un tiempo devocional diario y cómo tener un tiempo significativo con el Señor.

Yo no era una escritora. No aspiraba ser una escritora. Pero el Señor orquestó mi camino al conectarme con la Editorial Moody y escribimos el libro titulado, «A 30 day walk with God in the Psalms» (disponible por el momento en inglés), que es un libro de 30 días de estudio de los salmos; y también el libro «En la quietud de Su presencia: Una invitación a fortalecer tu vida devocional con Dios», que en español ha sido publicado por la Editorial Portavoz. Si necesitas ayuda para empezar, te animo a que tal vez consigas una copia de este libro. Búscalo en tu librería cristiana favorita.

Y permíteme recordarte que en nuestro sitio web tenemos un PDF que puedes descargar. Es una guía de lectura bíblica que puedes usar los próximos treinta días. Se trata del «Reto de 30 días de lectura bíblica». Y si quieres seguir un plan de lectura más extenso, tenemos algunas opciones para ti allí en AvivaNuestrosCorazones.com.

Pero quiero que te asegures de que durante ese tiempo a solas, en tu vida devocional, tengas un balance entre recibir del Señor y responder al Señor. Recibir de Él, a través de Su Palabra.

«La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; el precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos. El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre; los juicios de Jehová son verdad, todos justos» (Sal. 19:7-9 RVR60).

Quiero dirigirme a aquellas mujeres jóvenes que tienen la oportunidad de ser estudiantes de seminario, y decirles que deben darle gracias al Señor por el privilegio que tienen de poder estudiar en un seminario bíblico. Pero quiero también decirles que ustedes no podrán conocer a Dios, si la única vez que pasan tiempo con Él es en un salón de clase, si la única vez que abren la Biblia es para estudiar para un examen, o para presentar una tarea. Tienes que profundizar en este libro y que este libro profundice en ti, solo tú y el Señor, cultivando intimidad en la relación con Él y diciéndole: «Señor háblame».

Fue mi privilegio esta mañana —y no puedo decir esto todas las mañanas, pero yo sabía que iba a hablar sobre este tema— pero hoy tuve el gozo de empezar con un pasaje que yo no pensaba mencionar. Pero le dije: «Señor, háblame», y Él lo hizo. Él lo hizo y lo hace. Necesitas estar leyendo la Biblia, estar en la Palabra. Por cierto, esa es la razón principal por la que las personas no reciben mucho de la Palabra de Dios. Porque no la leen. Y dicen: «Es que no puedo entenderla». La entenderás a medida que la leas.

  • Léela
  • Contémplala
  • Medita en ella
  • Habita en ella
  • No te apresures
  • Memorízala
  • Practícala
  • Estúdiala
  • Compártela con otros
  • Reprodúcela en otras vidas.
  • Tiembla ante la Palabra de Dios.

San Agustín dijo: «Cuando la Biblia habla, Dios habla».

Martín Lutero dijo: «La Biblia está viva. Me persigue. Tiene manos que se aferran a mí». Esa es la Palabra de Dios. Deja que te hable. Deja que te transforme. Deja que te llene y te cambie. A medida que la lees, la estudias, la memorizas, llega a Cristo.  Llegas a Él. No lo pases por alto. Jesús les dijo a los fariseos, a los teólogos de Su época, ustedes leen la Palabra, pero no la tienen dentro de ustedes, y me pasan por alto. Se trata de Mí. Deja que la Palabra te señale a Cristo.

Asegúrate de no solo recibir de Él, sino de responderle en alabanza y en oración. Cuando yo era joven, en mis veinte, vivía la mayor parte del tiempo de comida rápida y de restaurantes con autoservicio. Dame mis tacos para llevar. No sé cuántas hamburguesas comí durante esos años. Cuando llegué a los treinta, algo extraño sucedió. Me di cuenta de que no me estaba sintiendo muy bien, y supe que debía cambiar mis hábitos alimenticios para nutrir mi cuerpo. Confieso que muchas veces a lo largo de los años, me he encontrado espiritualmente, como en un restaurante de autoservicio, en cuanto a mi tiempo con el Señor se refiere.

Yo sé lo importante que es tomar un proverbio o un salmo para el día, pero mi corazón no ha estado ahí, no estaba quieto ni calmado. He dejado que el mundo y el ministerio desplacen ese tiempo con el Señor. Estoy muy agradecida porque el Señor hace volver mi corazón hacia Él y me da hambre y un corazón nuevo para buscarlo temprano en el día.

Te diré que es una batalla continua para mí. Pero creo que es una batalla que vale la pena luchar. El diablo sabe que si me puede detener ahí, yo puedo hacer toda clase de cosas para Dios, pero realmente no tendré fruto, ni seré una amenaza para los planes del diablo.

Quizás tú me digas: «Es que no tengo tiempo». ¿Tienes tiempo para las redes sociales? ¿Tienes tiempo para Facebook, para Instagram?

Y me preguntas: «¿Estás en contra de las redes, de Facebook, de Instagram?»

No, a menos de que se conviertan en un ídolo en tu vida. Todo este asunto expone los ídolos en nuestras vidas. Todo lo que desplace el tiempo que es para el Señor es un ídolo –trabajo, estudio, recreación, gimnasio, relaciones, ministerio, dormir, juegos de computadora. Nuestra cultura es una cultura que siempre está buscando diversión, entretenimiento, y satisfacción. Te diré lo que Satanás hace. Él se sienta ahí y se ríe de nosotras, donde sea que él esté, porque nos tiene bien entretenidas, hasta la muerte y nunca estamos realmente satisfechas con el pan de vida.

Jesús le dijo a Marta: «Tú estás preocupada y molesta por tantas cosas; pero una sola cosa es necesaria» (ver Lucas 10:41-42). ¿Has escogido esa buena parte? ¿La estás escogiendo? Este tiempo unirá tu corazón con Dios, con Su reino y Sus caminos. Evitará que te pierdas en este mundo dirigido por tus emociones y por tus circunstancias y por otras personas.

Unas palabras para aquellas de ustedes que son estudiantes, déjenme decirles esto, no va a ser más fácil cuando terminen sus estudios. ¿Creen que están ocupadas ahora? Yo pensé que tenía demasiadas cosas para hacer cuando estaba en el instituto bíblico. No va a ser más fácil cuando estés en el ministerio, tengas tu propia familia y esto provea estabilidad a tu vida.

¿Recuerdas lo que Jesús le dijo al hombre que edificó su casa sobre la roca? Cuando vengan las tormentas –y vendrán– tú casa permanecerá, porque tú eres la persona sabia que escuchó las palabras de Jesús y las puso en práctica (ver Mateo 7:24-25).

Les dije que he estado meditando en el Salmo 27. El salmista dice: «Cuando dijiste: Buscad mi rostro» (v. 8). En mi Biblia tengo una nota al margen, que dice que ese mandato de buscar Su rostro, no le fue dado a una sola persona sino a muchas. Dios nos dice a todas nosotras: «Buscad mi rostro». Pero David luego lo personaliza. Él dice: «Mi corazón te respondió: Tu rostro SEÑOR, buscaré» (v. 8). ¿Qué está diciendo? «No me importa si los demás lo hacen o no, yo por mi parte voy a escoger esa cosa tan necesaria».

Carmen: Esta es Nancy DeMoss de Wolgemuth, mostrándote cómo descubrir el gozo de los tiempos de quietud o devocionales diarios. A lo mejor ya has cultivado el hábito de buscar a Dios en oración y en su Palabra, quizás lo dejaste de hacer y necesitas retomarlo, o es algo nuevo para ti… ¡Lo importante es que este mensaje te haya animado a buscar a Dios en este año 2019!

Para escuchar, leer o descargar esta serie titulada, «Descubre el gozo de la devoción diaria», visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com. Allí también podrás encontrar el recurso que Nancy mencionó, «Reto de 30 días de lectura bíblica». Este te ayudará a cultivar el hábito de buscar al Señor cada día por los próximos 30 días.

Muy a menudo vivimos creyendo mentiras que nos impiden disfrutar la libertad, la plenitud y la abundancia que Cristo vino a darnos, y realmente todas queremos ser libres, ¿pero cómo lo logramos? Asegúrate de sintonizar la próxima serie de AvivaNuestros Corazones.

Invitándote a no solo sobrevivir en la vida cristiana sino a tener una vida fructífera en Cristo, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Sé mi visión, Jonathan & Sarah Jerez, Vivir es Cristo ℗ 2013 Jonathan & Sarah Jerez. Canción usada con permiso.

*Offers available only during the broadcast of the podcast season.

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