Podcast Aviva Nuestros Corazones

Dios despliega su poder

Annamarie Sauter: Nancy DeMoss Wolgemuth ha experimentado los altibajos del servicio en el ministerio a tiempo completo, pero dice que hay una cosa que hace que todo valga la pena.

Nancy DeMoss Wolgemuth: El anhelo de mi corazón es reflejar la gloria a Dios, decirles a los que me rodean, «Dios es fiel. Puedes confiar en Él. Vale la pena servirle». Sí, hay cosas difíciles cualquiera que sea el llamado que Dios te haya hecho, pero Él vale la pena.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín. 

Si estás participando de la lectura de la Biblia junto a nosotras este año, la lectura de hoy de la Biblia es Éxodo capítulos 22-24.

En el programa anterior escuchaste la primera parte de una entrevista que Dannah Gresh le hizo a Nancy. Dannah está aquí para continuar con la conversación.

Dannah Gresh: Nancy, me gustó mucho conversar ayer acerca de tu servicio al Señor durante estos cuarenta años de ministerio fiel.

Nancy: Y me pregunto: ¿Cómo pasaron cuarenta años tan rápido? Cumplí veinte cuando comencé en mi primer puesto en el ministerio después de la universidad. Y ahora estoy cumpliendo sesenta años de edad y cuarenta de servir al Señor en el ministerio, y me pregunto: «¿Cómo sucedió esto? ¿Cómo llegamos aquí? ¿Cómo sucedió esto tan rápido?

Dannah: El tiempo vuela.

Hemos atesorado cada momento contigo, Nancy, mientras escuchamos tus enseñanzas en Aviva Nuestros Corazones, cuando leemos tus libros, de hecho ayer fue muy divertido explorar esos primeros años mientras nos permitiste entrar tras bastidores, a algunos de tus lamentos y desafíos y obstáculos muy personales, y cómo el Señor te dio gracia para caminar a través de ellos. Si no estuviste con nosotros ayer, escucha la transmisión en AvivaNuestrosCorazones.com

Ayer comenzamos una conversación sobre cómo tener un tiempo personal con el Señor. Recibimos muchas preguntas de las oyentes respecto a eso, y formulé esas preguntas de esta manera: Nancy, ¿cómo es tu tiempo devocional? ¿Es por la mañana o por la tarde? ¿Has luchado con eso alguna vez? ¿Qué consejos tienes para nosotras mientras buscamos tiempo a solas con el Señor?

Nancy: Creo que no puedo en pensar en una pregunta más importante y un concepto más fundamental en todos mis años de caminar y servirle al Señor.

De hecho, el primer libro que escribí fue sobre este tema: Cómo cultivar un caminar íntimo con Dios a través de una vida devocional diaria. Se llama, En la quietud de Su presencia. Es un libro que pueden encontrar en nuestra tienda en línea o en su librería cristiana favorita. 

Y sigo creyendo que ese es el libro más fundamental e importante que he escrito, porque si lo abrazamos en términos de nuestro caminar con el Señor, nuestro tiempo con Él en Su Palabra y en oración, entonces cualquier otro desafío o frustración o necesidad que tengamos por el resto de nuestras vidas, tendremos los recursos necesarios para saber qué hacer en esa situación.

Así que ese tiempo a solas con Dios es muy importante en mi vida. Era algo importante en la vida de mis padres. Ellos lo modelaron para nosotros como familia: la importancia de comenzar cada día en la Palabra y en oración. Me gustaría decir que he sido fiel durante todos los días durante estos cuarenta años o en mis sesenta años de vida, pero no puedo decirlo.

Ha sido una batalla para mí. Yo lucho casi todos los días. Quiero comenzar el día corriendo. Mi mente está ocupada con cosas que tengo que hacer, correos electrónicos que tengo que responder, cosas que deben suceder ese día. Pero he descubierto que en la medida en que disciplino mi carne para esperar, detenerme y estar quieta y en silencio ante el Señor, y empaparme en Su Palabra y en Su presencia, eso hace una gran diferencia en mis días y en cada parte de mi vida.

No tengo solo una forma de hacerlo. Trato de tomar esa primera hora porque, para mí, me parece que si no tengo un momento de tranquilidad y un corazón quieto al comienzo del día, será realmente difícil tener ese corazón tranquilo una vez que todo comienza a acumularse.

Dannah: Comprendo. ¿Entonces la mañana es preferible para ti?

Nancy: Sí, para mí es mejor. Y hay muchos lugares en las Escrituras donde se habla de buscar al Señor por la mañana. Pero sé que puede haber una mamá con niños pequeños que incluso si se levanta a las tres de la madrugada, sus hijos van a levantarse. Así que no creo que el cómo y el momento en que lo haces sea tan importante como tener un tiempo cada día para estar quieta y a solas ante y con el Señor.

Y les diré que la parte que más disfruto de mi vida devocional es empaparme de la Palabra. Encuentro que la oración es mucho más difícil para mí. Es más difícil para mí concentrarme. Conozco a otras personas que dicen que la oración es más natural para ellas, y les cuesta más tener un tiempo de lectura, de meditación y de estudio de la Palabra.

Entonces, el aspecto de mi tiempo personal devocional que más me ha ministrado a lo largo de los años es entrar en la Palabra de Dios y que ella entre en mí.

Dannah: Sí. 

Nancy: Ahora, te diré que no siempre es algo increíble o algo delicioso. En este momento estoy leyendo la primera parte de 1 Crónicas. Y no sé si lo recuerdas, pero los primeros nueve capítulos son libros genealógicos.

Dannah: Un libro muy divertido…

Nancy: Sí. De hecho, tengo frente a mí la Biblia que estoy usando en este momento. Es una Biblia de anotaciones, así que hay un margen con líneas en cada página, y estoy escribiendo un diario a través de la Biblia. 

Dannah: Veo que los estás llenando.

Nancy: Me encanta hacer esto, pero estoy en 1 Crónicas en este momento, y me pregunto, «¿qué escribes sobre todos estos nombres que ni siquiera puedo pronunciar y no puedo descifrar quién era la madre de quién, o el hermano o el hijo?»

Dannah: Oh, es bueno escuchar que dices esto.

Nancy: Pero estoy descubriendo que si me detengo y pienso y medito, reflexiono y espero ante el Señor, Él trae riquezas de Su Palabra. Incluso si ese día en particular no hay algo para escribir, descubro que el hábito de pasar tiempo con el Señor cada día, es algo que a la larga, trae fortaleza, gracia, sabiduría y perspectiva.

Dannah: Tiene un efecto acumulativo.

Nancy: Lo tiene. Y yo intento diferentes cosas. Intento tener variedad. Ahora estoy usando una Biblia de anotaciones. Pienso que me va a tomar un año y medio más o menos. Algunas veces me detengo en los salmos. Paso unos pocos meses escribiendo, haciendo anotaciones sobre los salmos. Otras veces haré una lectura más lenta de alguna parte de la Escritura o leeré un libro –como un año que pasé meses en Habacuc– tres cortos capítulos.

Dannah: ¡Guau! Sabes que amas a Jesús cuando lees Habacuc.

Nancy: Así es,pero algunas veces intento leer toda la Biblia de una manera mucho más rápida porque quiero tener una visión general, pero algunas veces también quiero poner un microscopio en una parte de las Escrituras. Así que trato de mezclarlo todo para no aburrirme, y que no siempre se vea igual.

Dannah: Me encanta eso. Me encanta que estés siendo transparente con respecto a tus luchas.

Justo ayer, mientras me preparaba para venir aquí, no tuve un gran momento a solas con el Señor, y pensé, Nancy probablemente oró durante cinco horas hoy. Ella siempre pasa tiempo en oración.

Nancy: Desearía que así fuera. 

Dannah: Creo que algunas veces creemos que los líderes tienen todo bajo control, incluso cuando somos cercanos a esos líderes.

Nancy: En realidad es una disciplina para mí. Es una disciplina que a veces soy muy. . . ¿Sabes? Me siento en mi silla para tener mi devocional, y de repente pienso en todas las cosas que necesito hacer. Comienzo a hacer una lista de todas ellas. Siento que debo limpiar la casa. Y esas cosas en que pienso no son algo que deba hacer. No es algo que deba marcar en mi lista como: ¡Ya hice mi devocional! 

Es una invitación del Dios del universo quien dice: «Con seis billones de personas en el mundo, quiero pasar tiempo contigo hoy».

Dannah: Guau. Qué hermoso.

Nancy: Es un gran privilegio. Ahora, no siempre lo veo así. A veces me olvido de eso. Pero si doy un paso atrás y recuerdo que es un privilegio… Estoy pensando en una canción que Steve Green cantó hace años que dice: «El amor por Dios es la fuente de donde fluye nuestro servicio».

Entonces, si no tengo ese primer amor por Dios, si no estoy cultivando una relación de amor íntima con Él, entonces estos cuarenta años de ministerio se quemarán. . . serán madera, heno y hojarasca. No va a ser algo que perdure si no sale de un corazón que conoce, ama y camina con Cristo.

Dannah: Entonces, para aquellas de nosotras que luchamos con «hacer» para Dios en lugar de «ser», ¿dirías que es seguro decir que nuestro primer «trabajo» es la oración? La oración debe preceder a todas las demás cosas que hacemos por Él.

Nancy: Bueno, cuando dices preceder, creo que tiene que ser todo el tiempo, y no solo lo primero en el día. Y de nuevo, he dicho que la oración es muy difícil para mí. No escribiría un libro sobre mi vida de oración. Sí creo que conozco la alegría de pasar tiempo con el Señor, escuchando Su voz en Su Palabra, respondiendo a Él y buscando conocer Su mente y Su corazón. Pero no estoy pensando dar ningún mensaje sobre mi vida de oración porque no quiero presentar eso como modelo para las demás.

Recuerdo cuando comenzaba en la radio Aviva Nuestros Corazones, un amigo muy sabio que me estaba dando información y consejo sobre esto, y que había estado involucrado en el ministerio, en los medios antes, me dijo. . . Porque él sabía cuán implacable y demandante sería transmitir diariamente. Él me dijo: «Debes determinar las cosas que no son negociables. Y con eso, él se refería mi relación con el Señor, y a mi tiempo con el Señor.

Él dijo: «Haz que no sea negociable, y no lo dejes ir, porque si no tienes un caminar con el Señor, entonces no tienes un ministerio. Puede que tengas un trabajo en el ministerio, pero no tienes un ministerio».

Dannah: Y probablemente no vas a tener el fruto que viene de permanecer en Él. ¿No es así?

Nancy: Exactamente. 

Dannah: Una de las cosas que hago cuando no he tenido un gran día de oración es usar el podcast de Aviva Nuestros Corazones. Puedo llevarlo conmigo a cualquier parte. Si tengo que pasear al perro, si tengo la bendición de montar a caballo ese día, si estoy en el automóvil y estoy camino a una cita, puedo agregar eso y simplemente escuchar la palabra a través del podcast de Aviva Nuestros Corazones.

Nancy, me gustaría hablar sobre tu carrera de escritora. Haz publicado alrededor de veinte libros que reflejan más de tres millones de ventas en el mundo. Y el gran testimonio de tu corazón es que el cien por ciento de los beneficios de derechos de autor de esos libros, entran como ofrenda a Aviva Nuestros Corazones. Así que solo comprando un libro escrito por ti, una oyente está apoyando el ministerio.

Nancy: Déjame decir, Dannah, que ¡esto ha sido un privilegio para mí! Estoy muy agradecida. Y cuando dices, unos veinte libros…a menudo he dicho que escribir un libro, y Dannah, tú misma has escrito muchos libros, es como dar a luz —aunque mi hermana que tiene cinco hijos me dice que ¡no tengo ni idea de lo que estoy hablando! Pero hay trabajo y esfuerzo. A veces Robert puede oírme en mi estudio, mientras trato de terminar un libro, y yo estoy diciendo, «¡puja!»

Dannah: Eso es un visual. 

Nancy: Hay un trabajo arduo involucrado en esto. Espero que no sea demasiado gráfico.

Dannah: No. Creo que muchas mujeres lo entenderán.

Nancy: Así que puedo pensar en tener esos «bebés» a través de los años, y algunas veces… Recuerdo que en el Día de Acción de Gracias, un año en el que tenía una fecha límite en uno de los libros de la trilogía de Aviva Nuestros Corazones, creo que fue el libro Rendición. Se acercaba la fecha de entrega y tenía que cumplir el plazo, y ahí estaba yo, de vacaciones y sintiendo lástima y pena por mí misma.

No me encanta escribir libros, es un trabajo difícil para mí. Lo único que me encanta de escribir es el día que presiono la tecla «enviar» en el manuscrito.

Dannah: ¡Oh no!

Nancy: Pero amo lo que Dios hace en mí mientras los escribo.

Dannah: Sí.

Nancy: Recientemente estuviste trabajando en un libro, Mentiras que las niñas creen.

Dannah: Estoy tan emocionada.

Nancy: Cuando lei tu manuscrito, vi que reconociste que hubo algunos momentos realmente difíciles por los que tuviste que pasar. Y yo digo: «¡Sí! Sé exactamente de lo que estás hablando».

Pero es lo que Dios hace en nosotras, a través del mensaje.

Dannah: Así es.

Nancy: Me doy cuenta que cualquier libro que esté escribiendo en ese momento tiende a ser un área donde Dios quiere hacer una obra más profunda en mi propio corazón. Entonces, lo que sale es por el fluir de lo que Él me está diciendo a través de ese proceso.

Dannah: Entonces has vivido los mensajes de tus libros en el arduo camino de la vida antes de que hayan sido publicados.

Nancy: Sí, y estoy tratando de hacerlo.

Dannah: Ahora, hay un nombre de una compañía editorial, Jennifer Lyell, ella es una… 

Nancy: Una querida amiga mutua.

Dannah: Sí, una de nuestras mejores y más queridas amigas. La conociste en tus primeros años publicando.

Nancy: Sí. Ella estaba trabajando en Moody.

Dannah: Ella tiene algunas preguntas que creo que a las mujeres les encantará escuchar las respuestas.

Una es, además de la Biblia, ¿qué libro o tal vez cuál autor ha influido más en tu propia escritura?

Nancy: Wow. No sé si podría reducirlo a uno. Ciertamente he sido una ávida lectora de Elisabeth Elliot a lo largo de los años, y todavía me encanta volver a leer sus libros. He leído sus devocionales. He leído algunas de las biografías que ha escrito, la historia del martirio de Jim Elliot. Muchos de sus libros son clásicos. Son tan, tan ricos, y he sido muy bendecida por ellos.

Me encanta leer. Me encanta leer desde que era una niña. Supongo que los dos tipos de libros que leo casi todo el tiempo; número uno: biografías, historias de hombres y mujeres que han caminado con Dios y han sido fieles en su servicio: George Mueller, Hudson Taylor, Amy Carmichael. Esos son algunos de esos hombres y mujeres fieles de Dios de quienes he leído a lo largo de los años.

Leo sus historias, y me inspiran. Aumentan mi fe para seguir adelante en los momentos difíciles. Me desafían a seguir adelante con Dios, ser intencional sobre mí caminar con Él. Así que siempre me han gustado esos.

También casi siempre tengo un libro devocional cerca. He leído los libros devocionales de Elisabeth Elliot. John Piper ha escrito algunos maravillosos libros devocionales. Algunos antiguos que los nombres de los autores no son famosos o familiares. He leído a Andrew Murray y Oswald Sanders. My Utmost for His Highest, El Valle de la Visión, Las Oraciones Puritanas, la colección de Oraciones Puritanas. Los he leído muchas veces a lo largo de los años. 

Esos me ayudan con mi tiempo con el Señor. Atraen mi mente y la sacan de todas las cosas que la distraen.

Así que leo mucho, pero esas son dos áreas en las que me encuentro leyendo una y otra vez. 

Dannah: Cuando mencionas, tener un libro devocional cerca, eso me recuerda el libro que mencionamos, «En la quietud de su presencia».

Nancy: Sí, y este no es tanto un libro devocional sino más bien un libro sobre cómo tener una vida devocional personal. Es un mensaje fundamental que probablemente signifique más para mí que. . . Si me preguntas cuál es mi libro favorito que he escrito, diría que es… 

Dannah: Voy a preguntarte eso. 

Nancy: Bueno, eso es como decir: «¿Cuál de tus hijos es tu favorito?»

Dannah: Oh, ahora lo entiendo.

Nancy: Pero si tuviera que nombrar uno, probablemente sea ese libro. Fue mi primer libro, así que he madurado mucho como escritora desde entonces. Pero es el mensaje por el que probablemente estoy más apasionada.

Dannah: Nancy, hablando sobre algunos de tus libros favoritos, creo que tal vez uno de mis libros favoritos es Mentiras que las mujeres creen y la verdad que las hace libres. Ese libro ha sido premiado tanto en inglés como en español, y ha vendido más de un millón de copias.

Nancy: Y jamás hubiéramos soñado en el 2001, cuando salió ese libro, cómo Dios se complacería en usar ese mensaje. Es contracultural. Realmente no es un gran título para mercadear. ¿Quieres entregarle a alguien un libro que dice Mentiras que las mujeres creen? Es como si yo estuviera diciendo, ¿«crees estas mentiras»?

No sé exactamente cómo se nos ocurrió eso, pero Dios ha sido tan fiel en usar ese mensaje. Él lo usó en nuestras vidas, y de hecho, ha habido otros libros que han nacido como resultado de ese. Tú eres coautora conmigo de Mentiras que las jóvenes creen.

Dannah: Sí.

Nancy: Y acabas de terminar Mentiras que las niñas creen. Y también tenemos Mentiras que los hombres creen, que ya salió hace un tiempo.

Dannah: Sí. Estoy muy emocionada, ya que el tema de Robert llegó a nuestra conversación, porque trae a colación la pregunta que les prometí ayer a nuestras oyentes, que te haríamos acerca de Robert.

Nancy: Oh, sí, pero no es porque él haya escrito Mentiras que los hombres creen.

Dannah: Robert, tu esposo, escribió Mentiras que los hombres creen, que fue publicado hace un tiempo. Y en 2015 te casaste por primera vez.

Nancy: A los cincuenta y siete años. 

Dannah: ¡Nos sorprendió a todas! 

Nancy: Sí. ¡La más sorprendida fui yo! 

Dannah: ¡Sí! De hecho, fue tan hermoso ver cómo se desarrollaba esa historia de amor y verte comenzar a reflejar la imagen del amor que Cristo tiene por Su novia, la iglesia, como recién casada. Hay una transmisión completa sobre esta historia de amor, que puedes buscar en AvivaNuestrosCorazones.com, si quieres escuchar toda la historia. 

Pero una oyente hizo esta pregunta (su nombre es Kathy). Ella quiere saber: Nancy, ¿cambiarías algo sobre Mentiras que las mujeres creen ahora que eres una mujer casada?

Nancy: Bueno, ya sabes, yo solía bromear hace años cuando la gente me preguntaba: «¿Crees que alguna día te vas a casar?» Y yo decía: «Bueno, no sé, porque entonces tendría que vivir todas las cosas que les he estado diciendo a las mujeres casadas a lo largo de todos estos años». 

Dannah: ¡Lo sé!

Nancy: Y quiero decir que es un gozo estar viviendo esas cosas en el matrimonio.

Pero sí, cuando escribí Mentiras que las mujeres creen, era una mujer joven. Era una mujer soltera. Tenía un corazón por la verdad y un amor por la Palabra de Dios. Pero no es solo el matrimonio lo que me ha hecho querer cambiar algunas cosas en ese libro. Simplemente haber madurado, crecido, envejecido, y tener más experiencia en la vida.

En realidad, tú fuiste uno de los miembros del equipo que me ayudó en los últimos años a crear una nueva versión de Mentiras que las mujeres creen.

Tomamos el libro original, los conceptos originales, pero agregamos mucho contenido nuevo. Y luego trabajamos a través de todo lo que estaba relacionado con el matrimonio y otros temas, y nos preguntábamos con cada uno: «¿Está esto centrado en el evangelio? ¿Es sensible en el tono? ¿Realmente toma en consideración las cosas que las mujeres están pasando en situaciones de la vida real?»

Así que hicimos muchos cambios, no porque la verdad cambie, sino porque pensamos que sería útil reorganizar y volver a presentar esa verdad. Entonces sí, como mujer casada, me ha dado una nueva perspectiva.

De hecho, otro libro que diría que es uno de mis favoritos es Adornadas, que en realidad es uno de mis libros más recientes, es un libro sobre Tito 2. Comencé a escribirlo siendo soltera, y lo terminé estando casada. Entonces, el capítulo sobre el matrimonio en ese libro, sobre amar a tu esposo, lo reescribí totalmente,porque lo escribí hace años cuando era soltera, y mi perspectiva había cambiado.

Pero lo reescribí temprano en mi matrimonio. La primera línea de ese capítulo revisado sobre amar a tu marido en el libro Adornadas es: «¿Qué he hecho?» Así que aquí estaba yo como una recién casada pensando: Este es un gran ajuste para una mujer que siempre ha estado soltera, y un hombre que había estado casado, y que había tenido un buen matrimonio durante cuarenta y cinco años, pero que había enviudado y Dios había unido nuestras vidas.

Entonces sí, he hecho muchas preguntas, he pensado mucho, y realmente lo he intentado, aunque no soy una voz experimentada en el matrimonio, y aunque recién llegamos a nuestro cuarto aniversario. Pero todavía estoy aprendiendo, todavía estoy creciendo, y probablemente lo haga por el resto de nuestra vida conyugal.

Dannah: Adornadas, creo que es lo que yo llamaría tu legado. Creo que es un libro que cambiará muchas vidas por mucho tiempo. Es rico en su teología y tan completo en su enfoque de la feminidad bíblica que vemos en Tito capítulo 2.

Lo que me gusta de él, sin embargo, es que siento que hay una nueva voz allí. Esta lectora preguntó: «¿El matrimonio cambió Mentiras que las mujeres creen?» 

Bueno, creo que el matrimonio cambió el tono de la escritura. Esa primera oración en ese capítulo es un ejemplo. Rápidamente tienes que contarnos la historia de lavar tu ropa en tu luna de miel, porque eso está en el libro Adornadas.

Nancy: Fue justo después de nuestra luna de miel, y en realidad es lo que creó algo de la tensión y la angustia que resultó en que reescribiera ese capítulo. Pero digamos que creé una crisis por el manejo de nuestra lavadora, que resultó en que el primer piso de nuestra casa se inundara y que todos los pisos tuvieran que ser reemplazados. 

Pero el problema no fue ese, el problema fue que Robert y yo terminamos pasando semanas sentados en una habitación pequeña en el piso de arriba, rodilla con rodilla, trabajando (ambos estábamos trabajando en libros) y éramos recién casados. Yo había destruido la casa y causado muchos gastos y muchos dolores de cabeza. Y yo diría que él fue muy dulce y paciente con todo esto, pero estaba avergonzada y necesitaba mucha gracia.

Esto es una metáfora de lo que necesitamos, ya sea que estemos casadas o solteras, todos los días de nuestras vidas, porque nos equivocamos. Causamos problemas y dificultades, y otras personas causan problemas con los que tenemos que lidiar. Y es por eso que necesitamos inhalar gracia y exhalar gracia. No voy a olvidar esos días, pero tampoco la dulzura de la gracia siendo aplicada a esa situación difícil.

Dannah: Así que, si tu matrimonio alguna vez ha estado desordenado y has tenido… 

Nancy: ¡Tu vida! No es solo el matrimonio. Es la vida. La vida es desordenada, ¿no es así?

Dannah: ¡Sí!

Nancy: Y para eso es el evangelio.

Dannah: Ahí es cuando tenemos que vivir esto. ¿Correcto? Eso es lo que más importa. No en los días fáciles, no en los días en que estás adornada y arreglada para tu boda… 

Nancy: …sino siete días a la semana, siete días más tarde cuando has hecho un desastre.

Dannah: Sí, exactamente. Nancy, al llegar este programa a su fin, tengo una pregunta sobre el futuro. Es de una mujer en la República Dominicana, porque tu ministerio se ha extendido mucho más allá de los Estados Unidos, especialmente con el Movimiento Mujer Verdadera. Ahora hay millones de mujeres participando globalmente en la conversación sobre la feminidad bíblica.

Nancy: Me encanta eso. 

Dannah: ¿Podrías haber imaginado que esto sucedería cuando comenzaste?

Nancy: No, no podría. Pero te diré esto, Dannah, Dios plantó semillas en mi corazón cuando era una niña, para de alguna manera involucrarme en llevar el evangelio al mundo.

Dannah: Cuéntanos un poco más sobre eso.

Nancy: No tenía idea de cómo sería. No es algo que me propuse hacer. No es algo que busqué que sucediera, pero creo que esas cosas Dios las pone en nuestros corazones cuando somos jóvenes, ya sea cronológicamente o jóvenes en la fe. No tengas miedo a creer que Dios realmente puede llevar a buen término esas cosas, sea lo que sea, en tu familia o en tu vida.

Así que no me sorprende ver lo que Dios está haciendo. No podría haberlo escrito, no podría haberlo planeado, no podría haberlo hecho, pero estoy profundamente agradecida. No estoy sorprendida porque Dios es un Dios increíblemente grande.

Dannah: Así que cuando tenías diecinueve años con tu primer trabajo en el ministerio de niños de una iglesia, y cuando tenias el ministerio itinerante, viajando por el país con tus…¿que dijiste?, trece, catorce mensajes. . .

Nancy: Dando seminarios para mujeres.

Dannah: Dando seminarios para mujeres, y cuando comenzaste Aviva Nuestros Corazones y escribías esos libros, en gran parte ministrando a mujeres norteamericanas, todavía existía esa semilla que el Señor había plantado años atrás para ser básicamente una misionera que enseñaba la Palabra de Dios.

Nancy: Así es. 

Dannah: Y Él ha hecho que sea así, mientras has sido fiel y obediente a lo largo de los años, y constante en cada nueva etapa, cada oportunidad que Él ha puesto delante de ti.

Nancy: Y Dannah, solo quiero decir que estoy tan agradecida. Mi corazón, mi deseo ahora, mientras pienso cada vez más sobre el legado y lo que estoy pasando a la próxima generación; mi corazón es reflejar la gloria a Dios, decir a los que me rodean, «Dios es fiel». Puedes confiar en Él. Vale la pena servirle».

Sí, hay partes difíciles en cualquier llamado que Dios nos haya hecho a cualquiera de nosotras. Hay momentos en que no puedes ver cómo vas a hacer que suceda, cómo lo vas a lograr. Somos débiles, pero Él es fuerte. Pero Él lo vale. Vale la pena servirle. Vale la pena derramar nuestras vidas, hacer cualquier sacrificio.

Cuando lleguemos al cielo, en la eternidad, en muy corto tiempo a la luz de la eternidad, todas diremos: «Ojalá le hubiera dado más». No va a parecer un sacrificio. No va a parecer una dificultad porque realmente Él vale la pena.

Dannah: Wow. Bueno, quizás alguien puede mirar tu ministerio, y ver a una líder de un movimiento, pero a quien estoy escuchando estos últimos días es a una sierva del Señor.

Nancy: ¿Qué otra cosa hay? Esa es nuestra vocación. «He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra».

Dannah: Tu versículo de vida. 

Nancy: Así es. 

Dannah: La última pregunta viene de la República Dominicana. Esta oyente quiere saber, ¿qué esperas hacer en tus próximos cuarenta años?

Nancy: Bueno, tengo sesenta años, así que mi sincera esperanza es –dentro de los próximos cuarenta años– ya estar en el cielo celebrando las victorias, celebrando los triunfos de Cristo, y reflexionando sobre lo increíblemente fiel, hermoso, encantador y maravilloso que es y ha sido Cristo. Él es un Salvador y Señor, y Amante increíble. 

Quiero honrarlo en esta vida, pero quiero ser capaz de honrarlo y adorarlo por toda la eternidad. Entonces quiero ser fiel.

A menudo firmo mis cartas a otras personas que sirven al Señor, particularmente en el ministerio, con esta frase: «Que el Señor los mantenga fieles en la batalla hasta la meta final». Y ese es mi objetivo. 

A medida que envejezco, sé que cada día necesito Su fidelidad para mantenerme fiel, pero quiero hacerlo hasta la meta final, para Su gloria. 

Dannah: ¡Qué hermoso!

Nancy, gracias por compartir tu vida y tu corazón con nosotras y hacernos desear ser siervas del Señor y terminar bien también.

Nancy: A Dios sea la gloria. 

Annamarie: Has estado escuchando una conversación entre Dannah Gresh y Nancy DeMoss Wolgemuth. Ellas han estado recordando la fidelidad de Dios en cuarenta años de ministerio de Nancy. 

Quiero recordarte el libro que ellas mencionaron hace un momento, se titula «En la quietud de su presencia». Puedes obtenerlo, al igual que otros de sus libros disponibles en español, a través de tu librería cristiana favorita, o a través de nuestra tienda en línea en AvivaNuestrosCorazones.com

Si supieras que tus días están contados, ¿qué les dirías a aquellos que amas, antes de que fuera demasiado tarde? Uno de los apóstoles enfrentó esta situación. Escucha más, mañana, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Celebrando la fidelidad de Dios juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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