Podcast Aviva Nuestros Corazones

Dios suplirá tus necesidades

Carmen Espaillat: Si nunca comieras, estarías realmente débil. Te sería muy difícil servir a otros en esa condición. Esto también es una realidad en el sentido espiritual. Con nosotros, Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Si no estás ingiriendo la comida espiritual de la Palabra de Dios, consistentemente, diariamente, no tendrás los recursos, la habilidad, la sagacidad, la sabiduría, la fortaleza, el deseo o la motivación de llenar las necesidades físicas y temporales de tu familia.

Carmen: Este es el programa Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Hace unas semanas les dije que aprenderíamos a amar a la “mujer de Proverbios 31”, aun si ella te intimidaba antes un poco. Espero que estén de acuerdo con esa aseveración ahora que tenemos un par de semanas en nuestra serie La mujer contracultura. Así como yo les he presentado a esta mujer ¿podrían hacer lo mismo con sus amigas?

Si visitas nuestra página web AvivaNuestrosCorazones.com encontrarás cómo compartir los mensajes de Nancy. Por ejemplo, puedes enviarle por correo electrónico una copia de la transcripción del programa de hoy. Puedes invitar a alguien a registrarse para recibir la suscripción diaria, un correo electrónico que le llegará diariamente con los enlaces del programa del día y del blog. ¿Por qué no haces eso al terminar este programa? Nancy continúa en su serie llamada— La mujer contra-cultura .

Nancy: A este nivel seguramente más de una de ustedes se estará preguntando cuándo terminaremos Proverbios 31 y lo haremos, pero debo decirles que este pasaje está encendiendo mi corazón.

Permítanme recapitular para avanzar, hoy estaremos en el versículo 16. Pero permítanme volver al versículo 10 y solo leer hasta el versículo 16 para que podamos recorrer hasta donde estamos, y ver el contexto del versículo que revisaremos hoy.

Estamos escuchando las palabras de un rey, diciéndonos lo que su madre le enseñó cuando era un pequeño príncipe; enseñándole las cualidades que debía buscar en una esposa. Y ella está hablando de lo que significa ser una mujer virtuosa. Esta mujer es de gran valor, es valiosa.

Recuerda que tu valor no se determina por lo que otros piensen de ti. El mundo nos dice que la forma en que otras personas te ven: si tus padres te amaron o no, o si tu esposo te ama o te trata con respeto o no, es lo que desarrollará tu valoración de ti misma.

Pero este pasaje nos dice que el verdadero valor de una mujer está determinado por quien ella es en Cristo, el tipo de corazón que tiene, por su andar. Así que tu valor como persona no lo determina lo que otros te han hecho, lo que otros te han dicho, o como otros te han tratado. Está determinado por quien tú eres. Si eres una mujer virtuosa, excelente— y déjenme decir más bien, si te estás convirtiéndote en una mujer excelente, virtuosa— entonces tu valor es mucho mayor que el de las piedras preciosas o de cualquier monto que se encuentre en una cuenta bancaria.

Entonces vemos en el versículo 11 que esta mujer es de confiar. “En ella confía el corazón de su marido, y no carecerá de ganancias”. Él tiene lo que necesita en esta mujer porque ella le es fiel. Él puede contar con ella para llenar sus necesidades y serle fiel —incondicionalmente.

Puede que él llene sus necesidades, o puede que no. Habrán tiempos que aun el mejor de los esposos, quizás porque desconoces cuales son tus necesidades, no podrá llenarlas, será insensible a ellas, o no estará caminando con Dios. Pero independientemente de eso, la fidelidad de ella es de confiar. Él puede confiar en ella.

El versículo 12 dice: “Ella le trae bien y no mal todos los días de su vida”. ¡Qué amor incondicional! Ella es una mujer que ama a Dios y como resultado, ama a su esposo. Como Dios ha sido bueno para con ella, Él le ha mostrado misericordia — “ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida” (Salmo 23:6). Aquí tenemos una mujer que le hace bien y no mal a su esposo, todos los días de su vida.

El versículo 13: “Busca lana y lino, y con agrado trabaja con sus manos.” Aquí comenzamos a ver el trabajo externo práctico de una mujer que teme al Señor, que ama a su esposo, que ama a sus hijos, y que tiene un corazón para servir a Dios y a su familia. Ella toma la iniciativa; es práctica; es diligente; y trabaja por voluntad propia. Trabaja desde su hogar; trabaja con sus manos; y vimos la belleza de las manos que sirven a Cristo y sirven a otros.

Y luego, en los versículos 14 y 15 hablamos de la importancia de la comida y de proveer para tu familia— de nuevo, dándoles una muestra de esa comida espiritual eterna de la que pueden participar en esta vida y en la venidera. “Es como las naves de mercader, trae su alimento de lejos”.

Y aquí vemos una mujer que se preocupa de que su familia esté alimentada de manera balanceada, con comidas nutritivas Y eso no significa que jamás llame a una pizzería, pero significa que ella está conscientemente pensando en las necesidades físicas y en el bienestar de su familia.

“También se levanta cuando aun es de noche, y da alimento a los de su casa”. Obviamente aquí estamos hablando de la provisión física. Pero anoche, al meditar sobre este pasaje, se me ocurrió pensar que esta mujer también se despierta bien temprano en la mañana para buscar la comida de la Palabra de Dios para tener qué comida espiritual darle a su familia.

Si no estás tomando la comida espiritual de la Palabra de Dios, consistentemente, diariamente, no tendrás los recursos, la habilidad, la sagacidad, la sabiduría, la fortaleza, el deseo o la motivación de llenar las necesidades físicas y temporales de tu familia.

“Da alimento a los de su casa, y tarea a sus doncellas” (versículo 15). Y dijimos en una sesión reciente que puede que no tengamos “doncellas” literalmente, pero tenemos muchas ayudas tecnológicas y asistentes.

Leí una cita donde expresaban que cada persona en el país— hombre, mujer y niño— tiene el equivalente a 100 doncellas a tiempo completo en forma de: lavavajillas, aspiradoras, lavadoras, secadoras, y electrodomésticos de cocina.1

Pero ella organiza estas ayudas, estos asistentes, para que hagan el trabajo que necesita ser hecho. Ahora, el versículo 16 nos dice “Evalúa un campo y lo compra; con sus ganancias planta una viña”. Hay una serie de cosas que este versículo aclara. Primero y lo más obvio es que ella EVALÚA. Ella piensa antes de gastar. Ella no es una gastadora impulsiva.

No es una de esas mujeres que salen y ven esta buena compra y dice “Cárgalo ahí”. Elle se detiene y piensa “¿Es esto algo que necesitamos? ¿Es esto algo que beneficiará a nuestra familia? ¿Se sentirá mi esposo bien con esta compra?” Recuerda, el corazón de su marido en ella confía. Ella no tomará decisiones que vayan en contra de su dirección y en contra de su visión para la familia. “¿Es esto algo que podemos permitirnos?” Ella piensa antes de comprar.

Mi papá solía bromear con mi mamá de que ella le ahorraba miles de dólares en las rebajas y en las ofertas. Pero no porque algo esté rebajado significa que sea necesariamente una buena compra o que sea algo necesario o algo que debamos adquirir en este momento o que la familia pueda costearlo.

Y quiero decir que mi papá ciertamente apreciaba todo el dinero que mi mamá le ahorraba en las rebajas para poder vestir a nuestra familia de siete niños, y le agradaba el hecho de que hacía compras sabias y bien pensadas. Ese es el corazón de una mujer virtuosa.

Y aquí está esa mujer, ella ve una buena oportunidad para adquirir un campo. Evalúa su valor. Evalúa la situación financiera familiar, sus necesidades, sus prioridades, su planificación financiera. Consulta con su marido y juntos acuerdan qué es lo mejor para la familia. Entonces ella va y lo compra. Pero lo hace como una jugadora en un equipo. Ella está sirviendo a su familia.

Tengan en mente que este probablemente no es una estancia que ella compra, es probablemente un terreno —una propiedad que seria usada para generar una ganancia o un beneficio económico para su familia. La Traducción Ampliada dice en este punto, y me gusta esto: El versículo 16 dice “Ella considera un campo [nuevo] antes de comprarlo o aceptarlo [expandiendo prudentemente y no dejando de lado sus deberes actuales para asumir nuevos compromisos]; con sus ahorros [en tiempo y fortaleza] ella planta pampas productivas en su viñedo”.

Así que aquí tenemos una mujer que tiene un buen instinto de negocio, una buena mentalidad de negocio y cierra tratos con sabiduría. Sabe cómo determinar si algo tendrá valor para fines de las necesidades de su familia.

Y muchas mujeres piensan que no es importante tener una buena cabeza para asuntos financieros, y esa forma de pensar, en efecto, puede representar una gran carga y responsabilidad para el esposo y para la familia.

Ciertamente hay lugar para discusión en la parte de cómo deben dividirse todas las tareas el esposo y la esposa. El esposo es quien dará las pautas generales en cuanto a quién firma los cheques, quién mantiene los libros contables. Pero sabemos que la dirección básica y el liderazgo para la familia vendrá —por lo general, en el ideal de Dios— a través del esposo.

Pero aquí tenemos una mujer que es una socia de ese esposo. Ella es su ayuda. Ella se da cuenta que es importante que ella esté capacitada para pensar sabia y prudentemente acerca de asuntos financieros.

Tu familia estará mucho mejor teniendo menos —no teniendo tantas cosas; un vehículo en vez de dos; menos cosas; esperando para tener esa casa más grande o mejor; apretándose un poco por un período de tiempo, y con paz en el hogar, amor en el hogar y con un espíritu de unidad— que gastando dinero que tu esposo no produce o forzándolo a tomar otro trabajo o forzándote a ingresar al mercado laboral. Solo por mantener ese hábito de gastos— para luego tener que vivir con las deudas, la presión, el conflicto, las discusiones.

Sabes tanto como yo cuántas discusiones en el matrimonio están basadas en asuntos financieros porque las mujeres y hombres no se ven como un equipo. Los esposos y las esposas no trabajan juntos como uno solo. Una esposa tiene una gran responsabilidad aquí: la de vivir dentro de los recursos que Dios provee a través de su esposo.

Carmen: Cada día tu y yo hacemos decisiones financieras. Como nos acaba de explicar Nancy Leigh DeMoss, cada una de esas decisiones representa una oportunidad de glorificar a Dios. Quizás tus finanzas y vida laboral no reflejen realmente tus prioridades. Desearías que no fuera así, pero es difícil bajar el ritmo lo suficiente como para poder hacer un cambio.

Permítanme recomendarles un buen recurso. Se trata del libro "¿Cómo llego a fin de mes?" de Andrés Panasiuk. Si necesitas ayuda para cambiar tu estilo de vida de modo que refleje tus prioridades, éste es el libro que necesitas. Visita nuestra página de AvivaNuestrosCorazones.com y te diremos cómo puedes obtenerlo.

Quizás te puedes identificar con lo engorroso que es esto en la vida real; más que nada que hayamos hablado. Bueno, aquí volvemos con nuestra enseñanza del día de hoy.

Nancy: He estado revisando los archivos de algunos correos que he recibido de mujeres que escuchan Aviva Nuestros Corazones. Algunas cartas son alentadoras— mujeres casadas con hombres piadosos, donde ambos genuinamente buscan al Señor y tratan de llevar sus familias por los caminos de Dios. Y eso es bastante difícil de llevar a cabo tal como está nuestro mundo, aun con el mejor de los matrimonios y los mejores deseos y las mejores intenciones.

Pero por otra parte recibo correos y cartas de mujeres que dicen “No puede imaginar como es en mi casa. Mi esposo es alcohólico. Mis hijos están en drogas. Vengo de un trasfondo de abuso. Me he divorciado dos veces. Estoy sola. Soy madre soltera con todos estos hijos”. Algunas de estas mujeres quieren agradar al Señor pero están en circunstancias que no son ideales.

Sé que esto es probablemente la generalidad más que el que haya personas que viven de acuerdo al cuadro que vemos en Proverbios 31, del esposo piadoso, la esposa que teme a Dios y los hijos que temen al Señor. Pero permítanme decirles, “Esto no sucede de la noche a la mañana. Ninguna familia comienza así en términos de madurez. Esto requiere un proceso; requiere crecimiento”.

Sé que hay muchas, muchas mujeres que escuchan este programa y se desalientan fácilmente. Cuando buscan temer al Señor, lo hacen desde un contexto de un hogar que es en extremadamente difícil.

Déjenme decirles, amigas, que Dios tiene gracia para ustedes para esa situación. No puedo darles una fórmula. No puedo decirles cómo solucionarlo. No puedo decirles cómo. No puedes convertir a tu esposo. No puedes hacerlo piadoso.

Pero puedo decirte lo que puedes hacer —enfócate en ser una mujer de Dios; una mujer que teme al Señor, que clama al Señor por gracia, como cada una debe hacer. Todas, en nuestra circunstancia de vida, la que sea, debemos decir “Señor, no puedo hacer esto sin Ti. No puedo hacerlo por mí misma”.

Y es bueno cuando estamos en una posición donde no podemos hacer las cosas sin Dios; donde nuestras circunstancias nos obligan a clamar a Dios, día tras día, por ayuda, por gracia, por fortaleza y sabiduría.

Y yo extiendo mi corazón hacia ti. Oro por las mujeres que están escuchando este programa, para que tratan de aplicar la Palabra de Dios en circunstancias y situaciones de la vida que son muy difíciles. Lo que puedo decirles es que sé que hay gracia y sé que puedes ser una mujer de Dios en medio de cualquier circunstancia.

Puede caminar con Dios. Tener un espíritu de gratitud, un espíritu que confía, un espíritu fiel y diligente —todas las cualidades que estamos viendo en esta mujer virtuosa no dependen del tipo de esposo que tiene o de si tiene o no un esposo. Dependen de tu relación con el Señor —eso es lo principal y en lo que queremos centrarnos en la medida que continuamos con nuestro estudio de Proverbios capítulo 31.

Sé que hay muchas mujeres, particularmente aquellas de ustedes que han tomado la difícil decisión de quedarse en el hogar —cuando tienes niños en el hogar y no ganas un sueldo afuera— en ocasiones es muy difícil llegar a fin de mes.

Se requiere de sabiduría de Dios para saber cómo lograrlo. Requiere que clamemos al Señor diciendo “Señor, Tú eres el proveedor a fin de cuentas” y pedirle a Dios que supla nuestras necesidades . No solo usando la razón y el pensamiento humano para decir “Oh, esto significa que necesito un trabajo”.

Quizás Dios quiere proveer para tu familia en formas que se asemejan más a como Él alimentó a los hijos de Israel en el desierto cuando les enviaba maná del cielo. Y quizás tu dices “Pero Dios no haría eso”. Te diré algo, si confías en Dios y obedeces a Dios, Dios hará lo que tenga que hacer para suplir tus necesidades.

Él usó cuervos para alimentar a Elías en tiempos de sequía. Y si Dios necesita enviarte cuervos para alimentarte, tengo una fe sencilla para creer que si eso es lo que se requiere, Dios lo hará. Puede que lo haga así. Pero lo cierto es que hará lo que sea para suplir tus necesidades a medida que caminas en fe y en obediencia.

Esta mujer está invirtiendo sus ahorros y ganancias del fruto de sus manos para incrementar el capital familiar, para incrementar el bienestar financiero de la familia. El versículo 16 nos dice “Evalúa un campo y lo compra; con sus ganancias [o fruto de sus ingresos, o algunas traducciones dicen “del fruto de sus manos” —y eso son las ganancias— el frutos de sus manos ] ella planta una viña”.

Les pido que vayan conmigo al versículo 24, y quisiera que traigan ese versículo a este contexto: “Hace telas de lino y las vende, y provee cinturones a los mercaderes”. Aquí vemos una mujer que ahorra y le sobra para poder hacer dos cosas.

La primera , y volveremos a esto en otra sesión, ella puede ser DADORA. Está en capacidad de ministrar a los pobres. Pero también hace suficiente como para vender el excedente; vende esas cintas , esas vestimentas a los mercaderes y trae a la casa ese ingreso extraordinario para la familia. Al hacer esto, no está siendo la proveedora. Sé bien que hay situaciones donde una mujer no tiene alternativa más que ser la proveedora primaria, pero aquí estamos hablando de lo que es ideal.

Algunos tomarían esa mujer como un ejemplo de la “mujer de carrera” y dirían “fíjense en esta ´mujer de Proverbios 31´ ella se la busca, ella vende y compra campos, es una negociante”. Pero déjenme decirles esto, en la medida en que meditas en este pasaje, te das cuenta que esta mujer no lo hace con la perspectiva moderna de una mujer de carrera.

Al contrario, ella trabaja desde su hogar, ella hace esas ropas desde su casa y las vende a los mercaderes. Cuando dice que ella es como “nave de mercader” habla de ella trayendo a casa la comida, la compra, no necesariamente la nómina.

Cuando compra un campo, como dijo un autor, no significa que ella es una agente inmobiliario como tampoco tú eres vendedora por el hecho de comprar zapatos. Esto no es “del dinero de las inversiones de ella”. Ella invierte con su esposo –como un equipo en formas que contribuyen al bienestar de la familia.

Ella desarrolla la industria casera. Al desarrollar una habilidad que suple en primer lugar la necesidad de su familia. Ellos necesitan ropa, así que ella aprende a hacer ropa. Necesitan comida, así que ella aprende a comprar comida de manera sabia y económica. Ella desarrolla una destreza que contribuye a su familia, y es capaz de hacer que esa destreza sea de beneficio aun más allá de su hogar.

Ella es productiva pero no la principal proveedora —esa es la responsabilidad de su esposo. Pero ella hace contribuciones económicas. Su meta no es hacer dinero para plenitud personal. Ni para tener su cuenta privada de gastos. Siempre es por el bien y el beneficio de su familia.

Y ten en mente que su meta no es hacer un negocio. Su meta es construir un hogar, una familia, levantar a su esposo y a sus hijos, un legado familiar y la próxima generación. “La mujer sabia construye su hogar pero la necia con sus manos lo destruye” nos dice Proverbios capítulo 14 (paráfrasis del versículo 1).

Esta mujer no está ahí fuera haciéndose un nombre para sí, como tener su propia carrera, su propia reputación, o su propios ingresos. Ella es una con su esposo. Comprometida con servir, amar y dar y ella está invirtiendo de la forma que puede, incluso financieramente, de manera que su familia pueda ser todo lo que Dios quiere que sean.

Carmen: Construir un hogar. Ese tiene que ser el foco de cada una de nosotras, ya sea que el trabajo nos lleve a la fila del tráfico, en la oficina, o en mi caso a un estudio de grabaciones. Nancy Leigh DeMoss nos ha señalado una meta mucho más alta que acumular cosas o subir una escalera corporativa.

Quizás seas nueva a las enseñanzas de Nancy Leigh DeMoss, y te intriga lo que escuchaste hoy. ¿Quisieras aprender más acerca de lo que significa construir un hogar? Nancy, y otras sabias mujeres, han escrito un libro titulado “Atrévete a ser una mujer conforme al plan de Dios” . Cada área de tu vida puede ser una oportunidad de construir un hogar para la gloria de Dios, y este libro te mostrará cómo.

También te invitamos a asistir a una de nuestras Conferencias de Mujer Verdadera. ¿Sabías que muy pronto estaremos llevando a cabo nuestra primera conferencia para la mujer hispana desde Santo Domingo, República Domincana? Visita nuestra página para que te informes acerca de cómo puedes ser parte de este evento, el cual tendrá lugar en el mes de febrero del próximo año.

Todo el tiempo escuchamos consejos como “necesitas ejercitarte todos los días” o “necesitas tiempo con el Señor cada día”. ¿Alguna vez te has preguntado si hay una conexión entre los dos —estudio y ejercicio? Mañana Nancy nos dirá cómo uno te puede ayudar al otro. Ahora vuelve a orar con nosotros.

Nancy: Al hablar de este pasaje, Señor, pienso en mujeres que conozco que están en hogares donde apenas llegan a fin de mes. También pienso en esposos y esposas que han tomado la difícil decisión de que la esposa vuelva a la casa— particularmente en esos años de crianza de los niños, enfocando su energía, toda su atención, y sus afectos, su tiempo en su familia.

Y quiero presentar delante de Ti Señor, en particular a esas mujeres , Te oro que las animes; las fortalezcas; les enseñes a ellas y a sus esposos a clamar a Ti como su Proveedor. Oro que las enseñes a caminar por fe; que les demuestres Tu poder en este mundo tan secular. Oro que les proveas en formas que son sobrenaturales y que sus hogares, sus vidas, sean un testimonio, un tributo a Tu poder y a Tu capacidad de llenar todas las necesidades.

Oro para que les des sabiduría y les muestres cómo pueden contribuir económicamente al bienestar de la familia y que las ayudes a desarrollar las destrezas y las habilidades que pueden usar no solo ministrando a sus familias, sino más allá, que sean dadoras y aun que traigan otro salario al trabajar desde sus casas. Muéstrales cómo ser productivas; cómo ser empresarias; cómo ser sabias. Glorifícate a Ti mismo en la medida que buscamos vivir las prioridades que Tú estableces para nuestras vidas. Oro en el Nombre de Jesús, Amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Música: Mujer Virtuosa, Leticia Vega, Dulce Melodía ℗ 2011 Leticia Vega

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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