Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

Discierne intencionalmente

Annamarie Sauter: No adquieres discernimiento viviendo en automático.

Nancy DeMoss Wolgemuth: Tienes que ser intencional. Si no eres intencional en edificarte y mantenerte en la fe y en el amor a Dios, el mundo entonces te tentará a seguir tras el engaño.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín. La lectura bíblica para hoy es Mateo capítulos 5 al 7.

Tomamos medidas para proteger nuestras posesiones. Instalamos sistemas de seguridad, ponemos seguros en las puertas e instalamos antivirus en nuestras computadoras. Hacemos estas cosas pero no necesariamente somos conscientes de la necesidad que tenemos de proteger nuestras mentes y corazones. 

¿Proteges tu mente así como proteges tus pertenencias y datos personales? Hoy Nancy te ayudará a pensar acerca de esto y te animará a discernir con propósito.

Nancy: El tema que hemos estado tratando en esta serie, es importante, es práctico, lleno de implicaciones profundas para muchas áreas de la vida. Es mi esperanza que ustedes estén siendo motivadas a través de estos programas a ser intencionales en cultivar el discernimiento bíblico.

Aunque esta serie termina hoy, quiero animarlas a continuar afinando sus destrezas para discernir, y para esto les he recomendado el libro de Tim Challies, «Discernimiento: Una disciplina práctica y espiritual». Este libro me fue muy útil en la medida en que preparaba esta serie y sé que a ustedes les ayudará a responder algunas de las preguntas que tienen, de una manera más exhaustiva de lo que lo hemos podido hacer en los últimos días.

En esta serie hemos estado hablando acerca de lo importante que es cómo proteger nuestras mentes, cómo proteger nuestros corazones de virus doctrinales, de cosas que podrían infectar nuestro pensamiento e infectar la iglesia de Jesucristo.

En el lenguaje tecnológico de las computadoras he aprendido que hay tres cosas importantes que debes tener para proteger tu computadora, y pienso que podemos usar esta ilustración y aplicarla a cosas que nos ayudan a proteger nuestras mentes y corazones. Lo primero para proteger tu computadora es que debes asegurarte de actualizar el sistema operativo. Este sistema operativo es lo más importante porque maneja y coordina todos los otros programas.

Ahora, nosotras tenemos un sistema operativo espiritual que se compone de nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, las decisiones que tomamos; y la manera en que pensamos y sentimos determina nuestras acciones.

La verdad es que todos nacemos con un sistema defectuoso. Todos nacemos con la inclinación a pecar, y esto causa fallas en todos los demás programas y sistemas de nuestras vidas. Nuestro ser interior, quienes somos, necesita ser regenerado por Dios. Debe ser restaurado por Él para poder estar protegidas de los virus espirituales, los caballos de Troya espirituales. Necesitamos el Espíritu de Dios en nosotras.

Primera a los Corintios capítulo 2, versículo 14, nos dice: «Pero el hombre natural no acepta las cosas del Espíritu de Dios, porque para él son necedad; y no las puede entender, porque se disciernen espiritualmente». 

Entonces, además de tener un sistema operativo actualizado, en segundo lugar, necesitas un software antivirus instalado en tu sistema. Estuve leyendo en el internet que es importante que lo actualices para asegurarte de tener las últimas soluciones para los nuevos virus, porque siempre están saliendo nuevos.

Ahora, en tercer lugar, es conveniente instalar lo que en el lenguaje de las computadoras llaman «firewall» (un muro de protección). Este previene el uso y el acceso no autorizado a tu computadora. Si usas este muro en conjunto con un sistema operativo actualizado, y un buen software antivirus, firewall le dará una medida extra de protección y seguridad a tu computadora.

Entonces, más o menos así funcionan también nuestras vidas. Y el enemigo trata de tentarnos para que instalemos programas en nuestras vidas, que parecen divertidos o beneficiosos de alguna manera, pero lo que no sabemos es que ese programa o aplicación puede ser un caballo de Troya. Se ve bien, suena bien, pero está diseñado para dañar tu sistema y finalmente empieza a infectar y afectar todo lo demás. 

No te dejes engañar con otras cosas, no importa lo atractivas o inofensivas que parezcan. Esto es sabiduría, aferrarse a la verdad de nuestro fabricante—Dios. Debemos hacer lo que el fabricante recomienda. Nosotras somos santificadas por la verdad. Hemos sido libradas por la verdad. Y debemos asegurarnos de que los «programas» que instalamos en nuestras vidas están basados en la verdad. 

Todo lo que lees, todo que ves, todo lo que oyes, todo lo que experimentas, todo lo que sientes y piensas, debe pasar por el filtro de la Palabra de Dios. Eso es discernimiento. Pasar todas las cosas a través de ese «programa», que protege, filtra y desecha las cosas que no son buenas o que podrían ser un peligro para ti.

El Salmo 101, es un salmo maravilloso que habla de levantar muros protectores, de salvaguardar nuestros corazones. El salmista dice empezando en el versículo 3: «No pondré cosa indigna delante de mis ojos; aborrezco la obra de los que se desvían; no se aferrará a mí... Mis ojos estarán sobre los fieles de la tierra, para que moren conmigo; el que anda en camino de integridad me servirá. El que practica el engaño no morará en mi casa; el que habla mentiras no permanecerá en mi presencia» (Sal. 101:3,6-7).

Aquí el salmista dice: «Yo voy a poner algunos muros de protección en mi vida. Quiero estar seguro de que las cosas, las personas, los libros, los programas en la televisión, las cosas que están influenciando mi vida, están siendo evaluadas, que yo estoy discerniendo y estoy poniendo barreras de protección. Le pido al Señor que me proteja, que guarde mi corazón de cosas que podrían llevarme en una dirección, que no es agradable delante de Dios».

Revisa tu sistema regularmente para mantenerlo seguro. Eso es lo que necesitas hacer en tu mente. ¿Cómo haces esto? Renovando tu mente con la Palabra de Dios. Manteniendo esa Palabra fluyendo en tu corazón, fluyendo en tu mente.

Esa es una de las razones más importantes que puedo darte para memorizar las Escrituras. No es solo para citarle la Biblia a otras personas, es para que la Palabra de Dios—esa verdad, ese manantial— fluya constantemente en nuestras mentes.

Cuando estoy en el supermercado y veo los titulares en un periódico o en una revista; o miro los artículos en la revista, pienso: «¿Es esto algo que yo quiero poner en mi mente?» Hay una señal de alarma que se enciende y que dice: «No creo que esto sea compatible con la Palabra de Dios».

Ese también es el filtro por el que paso los consejos, a través del cual escucho a mis amigos, o algo que se dijo en un podcast o en la televisión o en un libro o en una revista.

Si eres madre probablemente has hecho una oración similar a la de Salomón cuando pidió entendimiento para discernir. En medio del trato con tus hijos dices, «Señor, lo que yo necesito, además de fortaleza para poder continuar con este día, es discernimiento. Necesito saber como madre, cómo discernir entre lo bueno y lo malo, porque no soy capaz de guiar a estos hijos que Tú me has encomendado. No soy capaz de dirigir esta situación. Señor, necesito discernimiento».

La sabiduría, el discernimiento, viene de Dios. Así que si necesitas sabiduría, ¿qué debes hacer? Pedírsela a Dios. Pídele a Dios discernimiento. El salmista oró en el Salmo 119:34: «Dame entendimiento para que guarde tu ley y la cumpla de todo corazón». No te apoyes en tu propio entendimiento. Para tener sabiduría, para tener discernimiento debes tener un corazón humilde, un corazón moldeable. Esto quiere decir que nosotras debemos admitir que podemos ser engañadas. Debemos tener la suficiente humildad para decir: «¿Sabes qué? Yo no lo sé todo».

Y lo cierto es que la Palabra de Dios prevalecerá por encima de todas las enseñanzas, filosofías, y libros que los hombres hayan tenido o escrito en este planeta. Nosotras necesitamos conocerla porque necesitamos saber cómo discernir para educar nuestros hijos, para relacionarnos con nuestros esposos, con nuestros amigos, con nuestros compañeros de trabajo, para saber cómo usar nuestras palabras.

¿Cómo manejas una situación en la que los muchachos regresan de la universidad, sea cristiana o secular, y te hablan de lo que están aprendiendo? O si son niños que están en primaria y te comentan lo que han aprendido en su colegio cristiano o secular, ¿sabes cómo guiarlos a las Escrituras y ayudarlos a discernir?

Desafortunadamente, pienso que muchas de nosotras somos cristianas perezosas. Queremos que otras personas hagan el trabajo por nosotras y no queremos ponernos a pensar. Si algo nos toca emocionalmente o es algo que nos llama la atención, va a ser muy difícil para nosotras decir, «woo, espera un minuto; aquí hay algo a lo que tengo que ponerle toda mi atención».

Así es que yo quiero retarte a que desarrolles un estilo de vida que aprenda a discernir. Tomará esfuerzo el aprendizaje, pero afectará para bien todas las áreas de tu vida. 

Hemos estado hablando estos últimos días sobre como crecer en discernimiento para que podamos reconocer la verdad del error, lo que está bien de lo que está mal; y en lo que resta de este programa quiero enfocarme en algunos aspectos prácticos que nos ayudan a lograrlo.

Primero, debemos estar verdaderamente familiarizadas con la verdad. Así es como reconoceremos lo falso, estando muy familiarizadas con lo verdadero, con lo auténtico. Para poder saber qué es lo falso, lo equivocado, primero debes de saber cuál es el estándar, qué es lo correcto, lo verdadero.

Así que el rol de la Palabra de Dios es central para desarrollar discernimiento. He dicho muchas veces en esta serie, y lo seguiré diciendo mientras ustedes escuchen Aviva Nuestros Corazones, que tenemos que estar arraigadas en la Palabra de Dios. No permitas que la radio cristiana, o mis libros, o cualquier otro tipo de enseñanza, haga por ti lo que solo la Palabra de Dios puede hacer. 

En ese contexto el apóstol Pablo dice en 2 Timoteo 3:14-17:

«Tú, sin embargo, persiste en las cosas que has aprendido y de las cuales te convenciste, sabiendo de quiénes las has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden dar la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús. Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra».

En su libro, Tim Challies dice: «Discernimos la verdad del error y el bien del mal, usando nuestras mentes para escudriñar las Escrituras; para traer las Escrituras a la mente y comparar todo con las Escrituras. Sin la Biblia y sus verdades objetivas no puede haber ningún tipo de discernimiento» (pg. 69). 

El papel de la Palabra es central. Continúa –como le dijo Pablo a Timoteo– en lo que has aprendido. Lo que necesitamos son los escritos de las Sagradas Escrituras. La verdad es el mayor correctivo contra el error. La luz disipa las tinieblas. 

En Aviva Nuestros Corazones pasamos mucho tiempo declarando la verdad, mostrando la luz, porque la luz disipa las tinieblas. Ahora, algunas veces tenemos que puntualizar en qué radican las tinieblas, y en esta serie hemos visto algo de eso. Pero lo más importante que podemos hacer es conocer la verdad, y eso disipará la oscuridad y el error.

Todo lo que oigas compáralo con las Escrituras. Eso es lo que leemos en el libro de Hechos capítulo 17 sobre los Bereanos cuando Pablo les fue a ministrar. Dice que: «Estos (los bereanos) eran más nobles que los de Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando diariamente las Escrituras, para ver si estas cosas eran así» (v. 11).

Los bereanos dijeron acerca de las enseñanzas de Pablo: «Vamos a compararlas a la Palabra de Dios». Examina las Escrituras y asegúrate de que lo que estás oyendo está de acuerdo con la Palabra.

Ahora, Pablo le dijo a Timoteo: «Que desde la niñez, Timoteo, has sabido las sagradas Escrituras». Quiero hacer un pequeño paréntesis aquí sobre la importancia de impartir la verdad a la próxima generación y a los niños. Timoteo fue entrenado y educado a los pies de dos mujeres piadosas que practicaban la justicia, su abuela y su madre. Él tuvo un padre no creyente, pero su madre y su abuela sí conocían la Palabra de Dios y se la enseñaron desde la niñez.

Pablo le dice a Timoteo: «Continúa en lo que has creído y recuerda de quién lo recibiste. Recuerda y medita sobre sus vidas y cómo ellas modelaron la belleza de la verdad y el pensamiento de Dios».

Nuestra cultura está trabajando 24/7, sin descanso para impartir error a nuestros hijos y a nuestros nietos. Como la generación mayor, tenemos que ser intencionales al hablar verdad a sus vidas, ayudándolos a desarrollar discernimiento piadoso para que reconozcan la maldad disfrazada de algo inofensivo, y el error vestido de la verdad, lo cual es ampliamente aceptado como algo que es verdadero.

Así que como madres y abuelas, o como aquellas que tenemos influencia en los niños de nuestras iglesias, nosotras debemos estar alerta a las oportunidades en que podamos impartir verdad. Hay que ser intencionales. Hay que estar velando y ser vigilantes con nuestros niños.

Déjame decirte que los niños pueden aprender una gran cantidad de verdad si son motivados a hacerlo. Estuve hablando con un chico de nuestra iglesia. Tiene trece años y está cursando el octavo grado. Él comenzó a hablarme de autos. Yo lo estaba llevando a su casa, y él estaba sentado a mi lado hablándome de los carros que pasaban.

Y él decía, «ese es tal y tal modelo de tal año, hecho por tal y tal compañía, etc., etc.

Lo miré y le pregunté, «¿cómo sabes tú todo eso?»

Y me respondió, «estoy muy interesado en los carros. Leo revistas sobre ellos». Aquí tenemos un chico de trece años con la cabeza llena de todo tipo de información fascinante sobre autos.

Le dije, «¿hay algún carro que no conoces?» 

Él dijo, «no, no muchos».

Y estaba pensando, ¿y qué pasaría si nuestros niños se tomaran el tiempo y el esfuerzo, e invirtieran todo ese potencial en conocer la Palabra de Dios? Que ellos pudieran conocer las Escrituras. Estoy muy agradecida por los primeros años en nuestro hogar—con devocionales familiares, con conversaciones en nuestra casa, con colegio cristiano, con escuela dominical (que ya casi no se oye hablar de eso en estos días) con el día a día, línea por línea, precepto sobre precepto, entrenamiento e instrucción en la Palabra de Dios que tuve el privilegio de recibir desde muy temprana edad.

Ahora, tú puedes llenar tu cabeza de conocimiento y no tener una relación personal con Dios. Pero cuando el Espíritu de Dios está en tu corazón, cuando Él se hace real, cuando tienes personas que están viviendo la verdad, que proclaman la verdad y que están influenciando tu vida—todas esas cosas son una gran influencia.

Yo le doy las gracias al Señor por los pastores, porque pude sentarme semana tras semana bajo la exposición fiel de la Palabra de Dios. Ellos me enseñaron de forma sabia y han sido hombres llenos del Espíritu.

Así que es importante que tus hijos estén expuestos a la Palabra, protegiéndoles del entretenimiento e influencias que pudieran socavar la verdad, y siendo saturados con la Palabra.

Y es más que un programa, es crear un ambiente, un estilo de vida, y no solo con tus propios hijos sino con los niños que tienes a tu alrededor, los hijos de otras personas—donde les puedas hablar de cómo la Palabra se relaciona con toda nuestra vida, nuestra vida diaria, para que ellos desarrollen un sentido, un radar sobre lo que es la verdad. 

Sabes, el poder de discernimiento no está basado tanto en tu conocimiento o en lo que sabes, sino que está basado en los años y años en que la Palabra de Dios ha inundado tu mente y tu corazón. Y no hay atajos para esto. No puedes desarrollar discernimiento en un curso intensivo de tres meses o tres años. 

Para crecer en discernimiento se necesita tiempo. Año tras año, pensando en los caminos de Dios, para ir creciendo en discernimiento, por lo cual debemos ser intencionales en llenar nuestras mentes con la Palabra. 

Además de esto debemos también rodearnos de personas con discernimiento, tenerlas cerca. Veamos 2 de Timoteo 3:10 por un momento. Pablo habla aquí de la importancia de seguir modelos piadosos. Dice: «Pero tú has seguido mi enseñanza, conducta, propósito, fe, paciencia, amor, perseverancia».

Lo que Pablo le está diciendo a Timoteo es: «Tú has estado cerca de mí, a mi alrededor, y has visto y aprendido a tener discernimiento». Nota que las enseñanzas de Pablo y su conducta concuerdan. No ayuda para nada enseñar algo, y vivir de manera diferente. Pablo le dice a Timoteo, estudia y sigue los pasos de aquellos que tienen una vida consistente con la sana doctrina. Y en la medida en que hacemos esto, somos animadas, y obtenemos el ejemplo para poder saber cómo discernir.

Pablo también dice: 

Ha habido también tribulaciones en mi vida; ha habido persecuciones. De hecho, miren el versículo 11: (has seguido) «mis persecuciones, sufrimientos, como los que me acaecieron en Antioquía, en Iconio y en Listra. ¡Qué persecuciones sufrí! Y de todas ellas me libró el Señor, y todos los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesús serán perseguidos. Pero los hombres malos e impostores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados» (v. 11-13). 

Pablo está diciendo, «si tú vas a defender la verdad en una era donde el engaño es rampante, vas a tener que sufrir. Así que no te sorprendas cuando la opinión de la mayoría vaya en dirección contraria. No permitas que esto te saque de balance. No es fácil ser fiel en medio de gente que no aprecia la verdad». Pero Pablo le dice: «Tú has visto mi enseñanza y mi conducta».

Uno de los medios más poderosos que tenemos para influenciar a otros a creer la verdad es el mensaje que damos como ejemplo en nuestra vida. La verdad es frecuentemente comunicada en el contexto de las relaciones. Las personas ven el fruto de la sana doctrina en nuestras vidas, y esa es la mejor arma apologética para la verdad.

Recuerdo que hace algunos años hablé con un joven que creció en un hogar cristiano, con padres piadosos y que luego se apartó de la verdad. Él estaba luchando en contra de ella; él se resistía. Y puedo recordar que en una ocasión, cuando él era estudiante universitario y estábamos sentados en mi carro en el garaje y él estaba diciendo toda clase de cosas sobre sus dudas sobre la fe cristiana, y se cuestionaba si era algo real y que si podía tener algún significado en la vida.

El punto es que mantuve una relación con este joven; nos mantuvimos en comunicación. Y de manera continua apelaba a su corazón. Mi primer paso fue darle un material para leer, como un libro de apologética. Pero esto no le llegaba. Era muy inteligente y siempre tenía una respuesta para todo. Él siempre lo refutaba todo.

Pero lo que finalmente rompió su corazón fue cuando aquellos que estaban conectados a su vida, personas que lo amaban, ganaron su corazón para Cristo con amor, bondad, en conversaciones y confrontaciones en ciertos puntos—diciéndole, «¿sabes qué? Yo no creo que el asunto tuyo realmente sea un problema intelectual. En tu corazón sabes que todo esto es verdad, pero no quieres dejar atrás tu estilo de vida, que no es compatible con la verdad. Lo que en realidad está en el fondo de tu corazón es que estás luchando con la rebeldía». 

No fueron conversaciones fáciles, pero fue así, en conversaciones de vida a vida, que el Espíritu Santo de Dios sobrenaturalmente atrajo su corazón, de manera tal que pudo venir a Cristo y al día de hoy es uno de los siervos más dedicados al Señor que conozco, de todo corazón se rindió completamente a Dios.

Ten la humildad de escuchar, de aprender, de hacer preguntas y preguntar para recibir consejo de líderes espirituales piadosos. Este fue el grave error que Eva cometió en el Jardín. Las escrituras dicen que Adan estaba allí cuando la serpiente se le acercó. Lo sabio hubiese sido preguntarle a su esposo y decirle, «cariño, esto que me están diciendo, ¿es cierto? ¿Fue eso lo que Dios dijo? ¿Qué opinas que debemos hacer?» Debió obtener discernimiento del líder espiritual que Dios había puesto en su vida.

Pero no lo hizo. Ella enfrentó sola la tentación.He aprendido que es muy importante, sin importar qué tan arraigada estés en la palabra, tener a tu alrededor personas sabias que disciernan a quienes les puedas pedir que te ayuden a proteger tu propio pensamiento.

Cualquier libro que yo escriba debe pasar por revisiones teológicas de hombres piadosos que están bien fundamentados en la Palabra de Dios. Cuando tengo alguna pregunta sobre algo que estoy preparándome para enseñar o estoy luchando con algún principio en particular—lo hice para esta serie—hablo con un miembro de la junta y le pido: «por favor, ayúdame a repasar esto para asegurarme que lo estoy viendo desde el punto de vista bíblico». Sé humilde para aprender. Sé alguien a quien se le puede enseñar, ve a donde las personas correctas que están bíblicamente fundamentadas para obtener más información.

Asegúrate de estar en una iglesia donde la Palabra de Dios y la sana doctrina están siendo enseñadas consistentemente—no solamente moralizando, no edificando tu autoestima, no solamente dándote las pautas de cómo tener una vida feliz, sino la sana doctrina. Asegúrate de estar en ese tipo de iglesia.

Y es bueno acercarnos por nosotras mismas a la Palabra de Dios y tratar de entender las cosas, pero no trates de discernir las cosas por ti misma. Dios nos da líderes espirituales, pastores, maestros y esposos para instruirnos en la sana doctrina, para alertarnos sobre el engaño y protegernos espiritualmente.

Y debes continuar creciendo en la fe. Este no es un asunto de una vez y ya. Nunca hay un momento en la vida cristiana donde podamos darnos el lujo de bajar la guardia cuando se trata del discernimiento. 

El libro de Judas, que como bien saben es de un solo capítulo, es un discurso, un tratado, sobre las características de falsos maestros. Judas nos dice en los versículos 20 y 21: «Pero vosotros, amados, edificándoos en vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios, esperando ansiosamente la misericordia de nuestro Señor Jesucristo». 

Edificándonos, haciéndolo todo el tiempo; continúa creciendo, continúa madurando en tu entendimiento y en tu discernimiento—ese es el mayor antídoto contra las falsas enseñanza que llegan a nuestras vidas. Pero no solo sucede así porque sí. Debes ser intencional.

Si no eres intencional acerca de edificarte y guardarte a ti misma en la fe y en el amor a Dios, entonces el mundo te arrastrará a su engaño. Tú no puedes estar de brazos caídos. Tienes que continuar madurando. Tienes que estar progresando y creciendo. Y no hay atajos para eso. El discernimiento es el fruto de toda una vida de esfuerzo intencional para conocer a Dios, Su Palabra, y Sus caminos.

Y entonces, el último punto es, permanece arraigada en Cristo. Colosenses 2 dice:

«Mirad que nadie os haga cautivos por medio de su filosofía y vanas sutilezas, según la tradición de los hombres, conforme a los principios elementales del mundo y no según Cristo. Porque toda la plenitud de la Deidad reside corporalmente en Él, y habéis sido hechos completos en Él, que es la cabeza sobre todo poder y autoridad» (vv. 8-10).

Continúa regresando a Cristo. Él es el centro. Él es lo que une. Él es el núcleo. Él es el corazón. Él es la personificación y el modelo de toda virtud y verdad. Él es la verdad. Él es el pan. Él es el agua. Él es la vida. Él es el camino.

Ve a Cristo. Cuando leas las Escrituras, pregúntate, ¿cómo señala esto a Cristo? Permanece conectada a Él y serás protegida del error. 

Pablo nos dice en Filipenses 1:9-10:

«Y esto pido en oración: que vuestro amor abunde aún más y más en conocimiento verdadero y en todo discernimiento, a fin de que escojáis lo mejor, para que seáis puros e irreprensibles para el día de Cristo».

Esa es la carga que siento por ti. No quiero que solamente disfrutes escuchar podcasts cristianos. Quiero que conozcas la Palabra de Dios y ames aplicarla a todo lo que se cruce por tu camino; que aprendas a discernir y apruebes lo que es excelente. 

Y tenemos la confianza de que un día, el engañador que salió a engañar al mundo, Satanás mismo, será finalmente echado al lago de azufre por Cristo—por la verdad. Si no conoces esa historia, ve al último libro de la Biblia, Apocalipsis capítulo 20, y otros pasajes en el mismo libro. 

Cristo, quién es la verdad, reinará y gobernará por los siglos de los siglos, aleluya, amén. El apóstol Pablo para animar a los creyentes en Roma, terminó con estas palabras al final de su gran tratado teológico, el libro de Romanos: «Y el Dios de paz aplastará pronto a Satanás debajo de vuestros pies» (16:20).

Así que cuando te parezca que el mundo entero parece ir tras el engaño y que hay muy pocas personas que parecen permanecer en la verdad de Dios, levanta tu cabeza. Anímate y ten por seguro que pronto, de acuerdo a la Palabra de Dios, el Dios de paz aplastará a Satanás, el engañador, debajo de sus pies.

Y mientras tanto, el Señor es poderoso para protegernos y preservarnos, sin importar lo que esté a nuestro alrededor. Sí, tenemos que nadar contra la corriente de este mundo, pero Dios es poderoso para protegernos.

Annamarie: Nancy DeMoss Wolgemuth regresará para orar con nosotras. Esta enseñanza que hemos escuchado es tan necesaria en nuestros días. Este es el último programa en la serie, «Discierne la verdad en un mundo de engaños».

Si te has dado cuenta de que no has estado guardando tu mente y tu corazón, que no has estado aprendiendo a discernir basada en la verdad de la Escritura, no dejes pasar este día sin pedirle a Dios que te dé discernimiento y dando algún paso que te ayude a crecer en esta área. Esto es crucial para vivir la vida plena y abundante que Cristo vino a darnos.

Un paso que puedes dar es perseverar en la lectura de la Biblia, y no solo como oidora, sino como hacedora de la Palabra. Si no lo has hecho aún, puedes unirte al Reto Mujer Verdadera 365, a través del cual juntas estamos leyendo la Biblia de tapa a tapa este año 2020. Encuentra los detalles en nuestro sitio web, AvivaNuestrosCorazones.com. Allí también encontrarás todos los programas en esta temporada o serie.

Ahora Nancy regresa con la conclusión de este programa.

Nancy: Me encanta como Judas cierra su pequeña epístola. Luego de advertir sobre los falsos maestros y las falsas enseñanzas, dice que nos edifiquemos en nuestra santísima fe, guardándonos en el amor de Dios, y luego en los versículos 24 y 25 dice: «Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída y para presentaros sin mancha en presencia de su gloria con gran alegría, al único Dios nuestro Salvador, por medio de Jesucristo nuestro Señor, sea gloria, majestad, dominio y autoridad antes de todo tiempo y ahora y por todos los siglos. Amén».

Oh Señor, yo te pido que nos ayudes, como mujeres, a tener discernimiento. Nosotras necesitamos discernimiento. Hemos caído en tantas cosas hoy en día, hay tantas maneras de pensar que están fuera de lugar, aun en la iglesia; pero que a la larga, pueden desviar a las personas en distintas direcciones y en caminos peligrosos.

Señor ayúdanos a permanecer en tu amor y en tu gracia, pero que nos preocupemos por la verdad, que amemos la verdad y que tengamos nuestros sentidos entrenados, desarrollados, para que podamos discernir lo correcto de lo incorrecto, lo bueno y lo malo, la verdad y el error. Señor, danos sabiduría y discernimiento para que podamos influenciar con justicia y verdad a nuestra generación. Te lo pido en el nombre de Jesús 

Annamarie: Conociendo la verdad que nos hace libres juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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Sobre el maestro

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio.

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

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