Podcast Aviva Nuestros Corazones

Carmen Espaillat: La pureza se mantiene a través de pequeñas decisiones. Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss : Satanás hará que tú pienses que esa conversación, ese intercambio de correos electrónicos, ese toque, esa expresión cálida, que ese intercambio de miradas responde a alguna necesidad, te hará creer que llenarán algún vacío en tu corazón. Lo que él no te dice es cuán mortal y destructivo será el resultado. He oído esto de parte de las mujeres todo el tiempo.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Tus pequeñas decisiones de hoy tendrán un gran efecto. Esto es cierto en muchas áreas de la vida, pero una de las más importantes es la de la pureza moral. Las malas elecciones en este ámbito pueden conducirte hacia resultados devastadores.

Si tienes hijos pequeños, es posible que desees desviar su atención mientras escuchas a Nancy, quien continúa hoy con una serie tituladaEl hermoso diseño de Dios para la mujer .

Nancy: En 1894 Ruth Smythers, quien era la esposa del Reverendo L. D. Smythers, escribió una guía para esposas jóvenes. En una sección de esa guía, ella dice lo siguiente:

Para una mujer joven y sensata, que tiene los beneficios de una educación adecuada, el día de su boda es irónicamente el más feliz así como el más aterrador de su vida. En el lado positivo, está la boda en sí, en la que la novia es la atracción central en una hermosa e inspiradora ceremonia, que simboliza su triunfo en la obtención de un hombre para proveer para todas sus necesidades durante el resto de su vida.

Leí eso, y pensé, “No se ha creado el hombre que pueda satisfacer todas las necesidades de una mujer para toda su vida.” Pero esto fue lo que ella dijo en el 1894. Entonces ella sigue diciendo,

En el lado negativo, hay una noche de bodas, durante la cual la novia debe “afrontar las consecuencias”, pudiéramos decir, enfrentando por primera vez la terrible experiencia del [lo que era una palabra muy difícil de decir en aquellos días] “sexo”.

Hay una regla cardinal del matrimonio que nunca debe ser olvidada: DA POCO, DA SOLO EN OCASIONES, Y SOBRETODO, DA DE MALA GANA. De lo contrario, lo que pudiera haber sido un matrimonio adecuado se pudiera convertir en una orgía de lujuria sexual.1

Ahora, seguramente estás rezongando. Si hubieras leído más de lo que ella dice en ese libro de seguro que te quejarías aún más. De verdad que hay algunas formas de pensar que están totalmente desacertadas —algunas ideas que no son sanas, que no van de acuerdo a la Palabra de Dios— en esta guía para las novias jóvenes, escrita por la esposa de un ministro en el 1894.

Mientras leía eso, pensaba, es tan de Satanás el distorsionar nuestros pensamientos. Él tratar de convencernos de que lo que Dios llama bueno es malo; y que lo que Dios prohíbe o dice que está fuera de límites, Satanás nos convence de que es bueno.

Mientras pensaba sobre esto me llamó la atención algo y me preguntaba ¿Cómo es que hoy tantas niñas y mujeres no pueden esperar para tener relaciones sexuales, y creen que no pueden vivir sin el sexo, y son atraídas por la emoción del sexo ilícito fuera del matrimonio, mientras que al mismo tiempo tantas mujeres que están casadas piensan que la intimidad física con sus esposos es como un deber —en el mejor de los casos— un mal necesario, algo que tienen que hacer, algo que hay que soportar?

¿Ves cómo Satanás tuerce nuestra manera de pensar? Él nos hace pensar que lo que es bueno es malo y que lo que es malo es bueno.

Es por eso que tenemos que tener un pensamiento sano, y obtenemos nuestro pensamiento sano de la sana doctrina, la cual obtenemos de la Palabra de Dios.

Un versículo que me vino a la mente rápidamente mientras estaba leyendo esa guía para esposas jóvenes fue Hebreos 13:4 “Honroso sea en todo el matrimonio, y el lecho sin mancilla”. Esto es bueno.

En el contexto del matrimonio, es maravilloso; es extraordinario; es un regalo. La intimidad física del esposo y de la esposa no es una orgía de lujuria sexual. El que una esposa y un esposo tengan intimidad física. “Honroso sea en todo el matrimonio”.

Hebreos 13 dice; y entonces aquí está el otro lado, “Porque Dios juzgará a los inmorales sexuales [la palabra hebrea es pornos] y adúlteros,” aquellos que deshonran el lecho matrimonial, que entran en intimidad física fuera de los límites del matrimonio.

Estaba revisando algunos correos electrónicos que han llegado a nuestro ministerio mientras me preparaba para esta serie. Resulta interesante que cada vez que tocamos este tema tenemos una avalancha de respuestas. Permítanme leerles un par de correos que me encontré mientras repasaba esos archivos.

Una persona escribió y dijo,

“Me preguntaba si ustedes pudieran hacer algunos programas sobre el problema de las mujeres que han quedado atrapadas por el deseo de buscar autosatisfacerse sexualmente a través de películas explícitamente sexuales, libros, o líneas telefónicas para el sexo, y de cómo se puede superar esta esclavitud.”

Aquí está otra— Dudé si leer esto, pero no es poco común ver esto. Esta mujer dice,

“Tengo un buen matrimonio, pero mi corazón se está deleitando en el pecado, ¡con nada más y nada menos que con mi pastor! Esto ha estado sucediendo durante 3 años. Quiero desesperadamente liberarme de esta atracción tan peligrosa, sin embargo me siento tan atraída por ella.”

Como hemos venido diciendo a lo largo de esta serie, un pensamiento erróneo y una doctrina errónea resultan en una manera de vivir errónea. Si no tenemos un pensamiento sano basado en una sana doctrina, vamos a terminar en impureza.

Hemos estado hablando sobre Tito 2, donde las mujeres mayores deben enseñar a las mujeres más jóvenes a ser puras. Si vamos a ser puras, debemos tener un pensamiento correcto que nos guíe hacia elecciones puras. Todo este asunto de la impureza y de la sexualidad es una que es muy enfatizado en las Escrituras.

Por ejemplo, Efesios capítulo 4 habla de que el pensamiento incorrecto en la doctrina nos conduce a una vida equivocada y a la impureza.

Efesios 4:17 dice,

No andéis así como andan los gentiles [paganos, impíos], en la vanidad de sus mentes [aquí es donde comienza la batalla]. Ellos están entenebrecidos en su entendimiento... [Versículo 19] Y ellos habiendo llegado a ser insensibles, se entregaron a la sensualidad para cometer con avidez toda clase de impurezas.

Ves como el pensamiento equivocado te dirige a vivir de forma impura...

Por otro lado, el pensamiento sano y una mente sana te guían a la pureza y al amor, dos de las cualidades de las que estamos hablando en Tito 2.

Aun en Efesios capítulo 4, en el versículo 20:

¡Pero vosotros no habéis aprendido a Cristo de esta manera! [Entregándose a la sensualidad y la impureza. Tú fuiste enseñado] A ser renovados en el espíritu de vuestra mente, [sophron, una mente sana, y a que] os vistáis del nuevo hombre, el cual, en la semejanza de Dios, ha sido creado en la justicia y santidad de la verdad (versículos 23-24).

¿De dónde viene la santidad? ¿De dónde viene la pureza? Del pensamiento sano, siendo renovados en nuestras mentes.

Efesios 5:1-2 continúa diciendo:

Sed pues imitadores de Dios como hijos amados; y andad en amor. [El amor y la pureza son el resultado del pensamiento sano, el cual está arraigado en la sana doctrina.] Así como también Cristo os amó y se dio a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios, como fragante aroma.

Si tuviéramos corazones puros y el amor de Cristo en nuestros corazones, no habría pecado sexual, porque no puedes ser puro de corazón y amar a otros como te amas a ti mismo, y pecar contra ellos sexualmente; con la mente, o el pensamiento, con la palabra o con la acción. No lo puedes hacer.

Así que la pureza de corazón y el amor del cual hemos venido hablado en Tito capítulo 2 —el amar a tu esposo y a tus hijos— si amas a otros con el amor de Cristo, si tienes un corazón puro, entonces tú serás pura sexualmente .

1 Pedro 1:22 lo dice de esta manera: “Puesto que en obediencia a la verdad [esa es la mente] habéis purificado vuestras almas para un amor sincero de hermanos, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro.” ¿Ves la conexión entre el amor y un corazón puro?

1 Timoteo 1:5 dice: “Pero el propósito de nuestra instrucción es el amor nacido de un corazón puro”, un corazón lavado. Si quieres ofrecerles amor verdadero a otros, debes tener un corazón puro, y si vas a tener un corazón puro, tienes que tener una mente sana, un pensamiento sano.

Hemos estado leyendo hacia el final del capítulo 4 de Efesios y el principio del 5. Escucha lo que dice. Se nos dice que nos amemos los unos a los otros, que vivamos una vida de amor, y entonces él dice en el versículo 3:

Pero que la inmoralidad, y toda impureza o avaricia, ni siquiera se mencionen entre vosotros, como corresponde a los santos. [Ustedes son santos—necesitan vivir como santos].

Ni obscenidades, ni necedades, ni groserías, que no son apropiadas, sino más bien acciones de gracias. Porque con certeza sabéis esto, que ningún inmoral, impuro o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Que nadie os engañe con palabras vanas, pues por causa de estas cosas la ira de Dios viene sobre los hijos de la desobediencia. Por tanto, no seáis partícipes con ellos; porque antes erais tinieblas, pero ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de la luz (porque el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad), examinando que es lo que agrada al Señor (versículos 4-10).

Si eres un hijo de Dios esto no será una carga para ti. Si eres la novia de Cristo, será un deleite para ti descubrir lo que le agrada al Señor.

Versículo 11, “Y no participéis en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien, desenmascaradlas.” La pureza—es una característica de una vida redimida.

La pureza externa, visible —en nuestras palabras, acciones y comportamiento, pero también la pureza interna— la pureza de corazón, pensamientos, deseos, y motivaciones. Esas dos están conectadas, porque si tenemos corazones puros, entonces tendremos manos limpias.

Los pensamientos, las inclinaciones, el estado de ánimo de nuestro corazón determinará nuestro comportamiento.

Estaba hablando con una amiga, mientras me preparaba para esta serie, sobre este asunto de la pureza. Mi amiga me comentaba sobre la frecuencia con que nos conformamos con menos de lo que Dios nos llamó a ser—con un nivel que es menor a lo que Dios quiere lograr en nosotros en el área de la pureza, porque nos estamos comparando, no con la santidad inmaculada de Dios, sino con los tristes intentos de bondad que vemos a nuestro alrededor.

Así que comparándonos con los demás, pensamos, “Bueno, yo no voy a dormir por ahí, no soy tal cosa…yo no hablo de esa manera, yo no hago eso.” Entonces nos transamos a veces por menos que la imponente santidad de Dios. A veces somos propensas a manejar algunos asuntos obvios, pero debiéramos estarnos preguntando: “¿Se extiende mi nivel de pureza a través —y por medio de— mi corazón, mi mente, mis pensamientos, mis motivaciones, mis palabras, mis acciones, y mis relaciones?”

Volviendo al pasaje, en Tito 2 vemos que las mujeres mayores deben enseñar a las mujeres jóvenes a ser puras (versículos 3-5). Creo que en ese contexto tiene que ver con castidad moral principalmente; con la pureza sexual, con ser fiel a su pareja.

Hemos dicho que el pasaje de Tito 2 se asume que la mayoría de las mujeres son esposas y madres; que el llamado de Dios para la mujer es ser una ayuda para su esposo y para mantener y alimentar a sus hijos. Así que en este contexto, él les está diciendo a estas mujeres que están casadas, “Sean moralmente fieles a su pareja.”

Aun si no estás casada, sé fiel a una pareja futura que pudieras tener, y sé fiel a las parejas de otras mujeres. Yo soy una mujer soltera, pero parte de la castidad sexual y la pureza para mí no es solamente proteger mi propio corazón y mi propia vida, sino proteger tu matrimonio; es proteger los matrimonios de otras mujeres.

Ser pura hasta la médula; pura no solamente en nuestro comportamiento en cuanto a la fidelidad conyugal y conducta modesta; sino también no estar coqueteando y no responder de forma inadecuada a la atención masculina—cosa que las mujeres saben muy bien cómo hacer. ¿No es cierto?

Así que la pureza sexual, la castidad, tiene que ver con los problemas de comportamiento, pero se extiende también a cada área de nuestros pensamientos—a las fantasías , a no permitir que nuestras mentes vaguen hacia lugares que no son santos, que no son apropiados; a no comprometernos emocionalmente, algo que puede ser alimentado por las novelas y películas románticas y por los programas de televisión.

Permítanme leerles algunos correos que las mujeres nos han enviado. Algunas veces yo los cambio un poco para que no puedan ser identificados. En este caso esta mujer escribe:

“Debido a muchas circunstancias y a las horas que mi esposo pasaba en el trabajo, nos convertimos en extraños mientras vivíamos bajo el mismo techo. La soledad que sentía en casa provocó que yo disfrutara de la amistad de un hombre en mi trabajo.”

Ahora bien, cuando hablamos anteriormente acerca de las mujeres que aman a sus esposos, dijimos que se trataba más bien de una amistad. Se trata de disfrutar la compañía del otro. Es disfrutar a nuestro esposo. Es salir a pasear con él. Es tener compañerismo con él. Si no estás protegiendo tu amistad con tu esposo, serás más vulnerable de cultivar una relación inapropiada con alguien fuera de tu matrimonio.

Así que esta mujer siguió diciendo “Comencé a disfrutar la amistad de un hombre en el trabajo.” ¿La amistad de quién ella debió estar disfrutando? La de su esposo, por supuesto.

Ella dijo, “Lo consideraba casual al principio.” ¿No es siempre ese el caso? Se ve tan inofensivo. Es simplemente inocente.

“No tenía intenciones de nada. No estábamos haciendo nada. No siento nada.” Pero ella ya dijo, “Estaba disfrutando la amistad de este hombre en el trabajo.” Ella continuó diciendo,

“Lo consideraba casual en un principio. Sin embargo, se convirtió en una creciente atracción emocional. . . Yo estaba muy decepcionada conmigo misma—habiendo sido cristiana la mayor parte de mi vida, que conocía las Escrituras, y sin embargo había permitido que algo así se desarrollara. Ahora veo que es muy común y lo mucho que tenemos que guardar nuestros corazones de los engaños sutiles del enemigo.”

Aquí hay otra, y es interesante ver cuántos de estos —no todos, sino muchos— se relacionan con el lugar de trabajo y las relaciones que se establecen ahí. Esta mujer dijo,

“En mi trabajo hablo con muchos hombres diferentes alrededor de todo el país vía correo electrónico y por teléfono. Durante este último año he visto que en ocasiones algunos correos y llamadas telefónicas se han ido fuera de control, y he sentido de Dios que esto no está bien, que debía parar”.

Ese es el Espíritu Santo. ¡Gracias Dios por el Espíritu Santo! Ahora, si tienes buen juicio, una mente sana, podrías discernir mucho más rápido que si no la tuvieras.

Si no estás pensando con claridad, quizás nunca podrás tener ese discernimiento, pero si tienes una mente sana —si eres sophron, como hemos hablado antes— vas a escuchar la voz del Espíritu Santo y la voz de la cordura y el razonamiento espiritual diciéndote, “No, esto no está bien. Detente. ¡Alto!”

Ella dijo, “Yo paraba por un tiempo, pero entonces mi mente vagaba de nuevo.” ¿Qué no estaba haciendo esta mujer? Ella no estaba “llevando cada pensamiento cautivo a la obediencia a Cristo” (2 Cor. 10:5).

Ella dijo, “Con una de estas personas, lo que comenzó como una amistad evolucionó en mucho más—diciéndonos el uno al otro secretos bien profundos.”

Ahora, aquí estamos viendo a una mujer necia —ella lo está admitiendo— ella sufre de falta de discreción. Ella no está pensando correctamente. Ella se ha puesto en una situación que la llevará al fracaso moral y a la destrucción de su matrimonio.

Ella dijo, “A pesar de que los correos electrónicos y las llamadas telefónicas eran a un cliente fuera del país, mi mente estaba pensando todo tipo de fantasías que podrían hacerse realidad.”

Esta mujer está en camino hacia la destrucción—no solo a su destrucción, sino la destrucción de su matrimonio, la de este hombre y otros hombres y sus matrimonios, la de sus hijos, sus nietos—comienzas a pensar sobre todas las posibles consecuencias, y te dan ganas de querer tener una mente sana que se traduzca en pureza sexual.

Permítanme leerle una más. He aquí una mujer que ya tenía muchas luchas en su matrimonio; ella habló de eso, y luego dijo,

“La semana pasada, me detuve en una tienda, y un empleado muy agradable me ayudó. Pasamos 30 minutos hablando de… [Y entonces ella pasa a describir un interés común que tenían]. Sentí como una oleada de sentimientos; en esos 30 minutos sentí una conexión con esta persona que NUNCA había experimentado con mi esposo, aun después de 7 años juntos.”

Algunas de ustedes me miran con los ojos bien abiertos mientras leo esto, pero quiero decirles que son muchas más las mujeres que han experimentado esto que las que no lo han experimentado. Experimentar la tentación no es el pecado. La pregunta es, ¿qué haces con esos pensamientos cuando vienen a la mente?

¿Tienes una mente sana para traer esos pensamientos cautivos a la obediencia de Cristo? ¿Huyes? ¿Escapas? O, ¿te quedas por 30 minutos hablando con el tipo? Eso es lo que determina o revela si tienes o no una mente sana. Ella dijo,

“Durante una semana completa he vivido en una novela de fantasía, sueño con este hombre con el cual pasé 30 minutos hablando. Al otro día cuando él llamó para darle seguimiento a mi visita a la tienda, mi corazón desesperado de hecho me llevó a pensar que esto era una señal de atracción de su parte, y hasta le envié un correo electrónico esa noche.”

Lo que digo es que debieron haberse disparado sirenas en la mente y en el corazón de esta mujer—no cuando empieza la aventura amorosa, sino en esa misma etapa. ¡No mandes el correo electrónico! ¡No te quedes en la tienda!

Tú dices, “Bueno, tendría que ir de compras a otra parte.” ¡Compra en otro lugar! Elimina cualquier indicio de indulgencia de tu carne de manera que protejas la pureza de tu matrimonio. Ella continuó, dijo,

“¿Cómo llegué hasta aquí? Un año atrás yo estaba empeñada en salvar mi matrimonio a TODA COSTA, y ahora no siento absolutamente NADA hacia mi esposo y soy tan vulnerable que unos meros 30 minutos con otro hombre me pueden llevar a fantasear de este modo. ¿CÓMO llegué hasta aquí, y CÓMO puedo escapar?

Nada se ha materializado con este hombre [ella se refiere a lo físico, pero yo diría que algo se ha materializado en su mente y en su corazón], pero por mi reacción inmediata puedo decir que soy TAN vulnerable. Satanás ha hecho conmigo lo que ha querido”.

Satanás hace que la fruta prohibida luzca seductora. La hace atractiva. Satanás provocará que tú pienses que esa conversación, ese intercambio de correos, ese toque, esa expresión calurosa, ese intercambio de miradas, que llenarán algún espacio vacío en tu vida.

Lo que él no te dice es cuán mortal y destructor será el resultado, y escucho esto de todas las mujeres todo el tiempo.

Una mujer escribió y dijo, “A cualquiera que esté contemplando una relación inmoral, ¡POR FAVOR NO LO HAGAS! ¡ES MUERTE! Siento que me estoy muriendo. Este es el dolor más grande de mi vida.”

Otra mujer dijo,

“Me ha entristecido la pérdida de mi virginidad, tan profundamente, que casi me mata literalmente. Lo único que quería era ser capaz de presentarme a mi marido en nuestra noche de bodas, pura y sin mancha. Me sentí en ruinas, destrozada, que no servía para nada, que ya no era íntegra.”

Pero, ¡gracias a Dios por Su gracia! “La sangre de Jesús. . . nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:7), y no hay pecado, incluyendo aquel de infidelidad marital, o pecado sexual, que no pueda ser perdonado y lavado por la sangre de Cristo.

Pero hay huellas que dejas en tu corazón cuando no piensas apropiadamente, cuando no piensas de manera sensata, y cuando te das por vencida, aun entregando tu corazón, emocional y mentalmente, a un hombre que no te pertenece. Así que Pablo dice,

Porque esta es la voluntad de Dios, vuestra santificación: es decir, que os abstengáis de inmoralidad sexual; que cada uno de vosotros sepa cómo poseer su propio vaso en santificación y honor, no en pasión de concupiscencia como los gentiles que no conocen a Dios; y que nadie peque y defraude a su hermano en este asunto, porque el Señor es el vengador en todas estas cosas, como también antes os lo dijimos y advertimos solemnemente (1 Tes 4:3-7).

Carmen: Nancy Leigh DeMoss estará de regreso. Espero que ustedes oren con ella por el poder de decir no al pecado y por el amor que nos motivará hacia la pureza.

Se nos manda en Filipenses 4:8 a pensar en todo lo que es puro, a pensar en cosas que son excelentes y dignas. El hermoso diseño de Dios para la mujer ha sido de gran ayuda para enseñarnos a pensar de forma sensata. En nuestro próximo programa continuaremos la enseñanza práctica y espero ustedes nos acompañen.

Si deseas contribuir de alguna forma con nuestro ministerio, ya sea económicamente o en oración, llámanos al 1-800-569-5959 desde los EE. UU. o Canadá.

Para terminar la sesión de hoy sobre la importancia de la pureza personal, aquí regresa Nancy para orar.

Nancy: Padre, oro por alguna mujer que esté escuchando hoy que está jugando con fuego, y está justificando y defendiendo cosas que están ocurriendo en su corazón, en su mente y en sus actos, algo que ella quizás ha tenido que mantener oculto o secreto.

Oh, Señor, yo oro que Tú tengas misericordia y le des convicción de pecado y la convenzas de la insensatez de descarriarse moralmente, y que Tú Señor proveas la gracia que solamente Tú puedes dar para huir de esa situación, para escapar, para hacer lo que sea necesario para perseguir la pureza y la santidad de corazón.

Oh Señor, ¿rescatarías Tú, redimirías y protegerías a aquellos que no han tomado ese camino? ¿Protegerías sus matrimonios y pondrías un cerco de protección alrededor de los esposos y esposas y los matrimonios; alrededor de las parejas jóvenes y parejas de edad avanzada?

Guárdanos del pecado, oh Señor, que nuestras vidas y nuestros matrimonios puedan reflejar al mundo la pureza de Cristo y Su amor por Su novia. Te lo pido en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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