Débora: ¿Te sientes como si no fueras nadie? A los ojos de las personas que la rodeaban, una mujer llamada María tenía muy poco valor. Pero a los ojos de Dios no era así. Aquí está el pastor Bob Bakke.
Pastor Bob Bakke: Con su adoración humilde, María hizo algo más significativo de lo que jamás hubiera podido imaginar. En ese momento, lo más pequeño se convirtió en lo más grande.
Débora: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, autora de «Mentiras que las mujeres creen y la verdad que las hace libres», en la voz de Patricia de Saladín. Hoy, 16 de julio de 2025.
Nancy DeMoss Wolgemuth: Se dice que una imagen vale más que mil palabras. Y, en muchos sentidos, eso es cierto. Las fotografías tienen la increíble capacidad de capturar momentos en el tiempo y recordarnos los detalles …
Débora: ¿Te sientes como si no fueras nadie? A los ojos de las personas que la rodeaban, una mujer llamada María tenía muy poco valor. Pero a los ojos de Dios no era así. Aquí está el pastor Bob Bakke.
Pastor Bob Bakke: Con su adoración humilde, María hizo algo más significativo de lo que jamás hubiera podido imaginar. En ese momento, lo más pequeño se convirtió en lo más grande.
Débora: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, autora de «Mentiras que las mujeres creen y la verdad que las hace libres», en la voz de Patricia de Saladín. Hoy, 16 de julio de 2025.
Nancy DeMoss Wolgemuth: Se dice que una imagen vale más que mil palabras. Y, en muchos sentidos, eso es cierto. Las fotografías tienen la increíble capacidad de capturar momentos en el tiempo y recordarnos los detalles de lo que sucedió.
Como ya he comentado antes aquí, en ocasiones Robert y yo a veces mirábamos las fotos de nuestros teléfonos para revivir recuerdos y regocijarnos por lo que el Señor había hecho.
Hoy vamos a escuchar un mensaje de una conferencia de Aviva Nuestros Corazones en la que el pastor Bob Bakke compartió algunas fotos suyas y una «imagen» que nos muestra al apóstol Juan. Por supuesto, Juan no tenía una cámara o un teléfono inteligente. Pero sí describió un relato, un recuerdo, específico para que todos lo leyéramos. Y eso es lo que vamos a escuchar hoy y mañana.
Aquí está Bob Bakke.
Pastor Bakke: Las fotografías pueden definir un momento de la vida, ¿no es cierto? Un lugar, o un momento que atesoramos.
Una de mis fotografías favoritas es la de mis padres. Fue tomada en 1942 en su fiesta de compromiso en el patio trasero de mis bisabuelos en Brooklyn, Nueva York. A mí me parece que mis padres se ven estupendamente bien en esa foto.
El joven y apuesto oficial del Ejército, piloto del Cuerpo Aéreo, y su hermosa futura esposa, mi madre, se conocieron en un grupo de jóvenes en una iglesia de Brooklyn y más tarde se casaron.
Tengo un viejo amigo que tiene una foto en su celular de su hermosa esposa, quien en ese entonces tenía unos treinta años. Es una foto hermosa y maravillosa. La tiene en la pantalla principal de su celular, de modo que cada vez que lo enciende o lo desbloquea, puede ver esa foto.
Bueno, mi amigo perdió a su esposa de cáncer hace unos años, pero aún conserva esa foto de ella cuando era joven. Pero cada vez que la mira, lo hace con alegría, sabiendo que tal vez así es como ella se verá cuando la vuelva a ver en el cielo. Esa foto es como imagino que se verán mis padres cuando los vuelva a ver en el cielo.
Bueno, la Biblia también tiene imágenes. Hay escenas que están congeladas en el tiempo para nosotros, al menos en nuestra mente. Estas imágenes nos ayudan a definir nuestra fe.
Algunas fotografías están en nuestra mente porque hemos visto grandes obras de arte, tal vez un fresco, quizás un vitral, por ejemplo el de Abraham e Isaac en el monte Moriah. O tal vez una imagen de la cruz con Cristo mirando a su madre junto a Juan. O quizás una de Pedro y Juan ante la tumba vacía, o de Moisés ante el Mar Rojo.
Estoy seguro de que muchos de ustedes tienen imágenes instantáneas cuando piensan en las Escrituras y en las historias de la Biblia, porque a menudo pensamos en términos de imágenes. Esto nos ayuda cuando las guardamos en nuestro disco duro espiritual, y también nos ayuda a definir nuestra fe.
Y bien, esta noche me gustaría compartir con ustedes una de mis imágenes favoritas de toda la Biblia. Se encuentra en Juan, el Evangelio de Juan, capítulo 12, cuando Cristo fue adorado por María de Betania. Creo que es una manera maravillosa de comenzar esta conferencia, y confío en que ustedes también lo consideren así.
Cuando se trata de adorar, ¿qué hace la adoración?
Bueno, el Pacto de Lausana dice que la adoración:
- Aviva la conciencia por medio de la santidad de Dios.
- Alimenta la mente con la verdad de Dios.
- Purifica la imaginación con la belleza de Dios. (¿No es eso maravilloso?)
- Abre el corazón al amor de Dios.
- Y luego consagra la voluntad a los propósitos de Dios.
Hoy vamos a ver todo eso en esta imagen: una conciencia vivificada por la santidad de Cristo, la verdad de Dios; la mente llena de la verdad de Dios y que se alimenta de ella; la imaginación purificada por la belleza de Cristo, y así sucesivamente.
Para mí, en la escena de Betania encontramos todas estas cosas. Así es como debería ser la adoración y la devoción, ahora y siempre. El apóstol Juan tenía tan alta estima de este momento que, de hecho, lo utiliza como marco para todo su Evangelio.
Y déjame explicarte. Cuando leemos el libro de Juan, vemos que los primeros versículos del capítulo 12 son una transición entre dos libros. Así lo llaman los eruditos.
Por ejemplo, Raymond Brown dice que el Evangelio de Juan comienza con un prólogo. Esa es la parte en la que el propio Juan expone las extraordinarias afirmaciones sobre Cristo, diciendo que «en el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios», etcétera. Se hizo carne y habitó entre nosotros. Todas las cosas fueron hechas por Él. Somos hijos de Dios por la fe en Él. Y hemos visto Su gloria, la gloria del Unigénito, lleno de gracia y de verdad.
Y luego comienza con lo que se llama el Libro de las Señales (si nunca lo has escuchado, así se le llama a esa primera sección del Evangelio de Juan, comenzando en el capítulo 1, a partir del versículo 19, hasta el capítulo 12). Después del prólogo, después de decir todas estas extraordinarias cosas, Juan nos da pruebas de estas cosas. Y son pruebas públicas y testificadas, que demuestran las afirmaciones del prólogo. Así que, con palabras y con obras, Cristo corrobora todas las afirmaciones sobre Él, la predicación, las señales, los milagros, y así sucesivamente. El Libro de las Señales termina con la resurrección de Lázaro. Luego, Su ministerio público llega prácticamente a su fin.
Esto da paso a la sección de la gloria. Todo el ritmo del Evangelio de Juan se vuelve más lento, pasando de Cristo aquí, allá y en todas partes de Israel a solo unos pocos lugares, en momentos íntimos y privados. Los tres primeros capítulos se desarrollan ante multitudes, mientras que los últimos momentos y los últimos capítulos tienen lugar en una sola semana ante sus amigos más queridos, donde Juan reúne las historias de los personajes de su Evangelio. Y luego todo se resume en el capítulo 21 con un epílogo: las últimas palabras.
Entonces, la transición entre el Libro de las Señales y el Libro de la Gloria es un impresionante acto de adoración por parte de una mujer. Con la resurrección de Lázaro, Juan concluye el recuento de sus evidencias y pasa a la hora de la gloria de Cristo. La hora en que Su Padre glorificará al Hijo a través de la cruz y finalmente la resurrección. Así que todo el Evangelio de Juan gira en torno a este momento de adoración.
Además, no solo la estructura del Evangelio de Juan se construye en torno a la adoración de María, sino que el escenario literario de la adoración de María también es impresionante (en un momento llegaremos al relato, así que ten paciencia), porque cuando se levanta el telón de este drama al final del capítulo 11 de Juan, y estamos a punto de ver el acto de adoración de María, el escenario se llena de una actividad frenética.
La fiesta de la Pascua se acercaba. Era un frenesí. Las fiestas solemnes de los judíos se acercaban y esos días sagrados exigían la asistencia de todos los judíos: todos los varones judíos que se encontraban dentro de las fronteras de Israel debían estar en Jerusalén o en sus alrededores para celebrar la Pascua. De hecho, la Pascua debía celebrarse dentro de las murallas de la ciudad, y todos los judíos que se encontraban fuera de las fronteras de Israel debían acudir al menos una vez en la vida a Jerusalén para celebrar la Pascua. Algunos relatos nos dicen que Jerusalén se llenó de hasta tres millones de personas.
Ahora, a esta multitud festiva, a este bullicio que está teniendo lugar en el escenario, hay que añadir que Lázaro había resucitado de entre los muertos. Él también está en la escena. El pueblo donde vivía Lázaro estaba a solo tres kilómetros de la puerta oriental de Jerusalén. Así que puedes imaginar que la noticia de su resurrección se extendió como pólvora entre estos cientos de miles, o millones, de personas. ¿Cuánto tiempo crees que tardaría en llegar a todas esas multitudes, extendiéndose por las colinas de Jerusalén, todas llenas de conocimiento mesiánico, y que han estado cantando las promesas del Mesías mientras subían a la Montaña del Señor para esta fiesta?
Pero hay tensión en el aire. Cuando se levanta el telón, el lugar está lleno de noticias. Hablan de Lázaro resucitado de entre los muertos. Hablan de las expectativas mesiánicas. Pero también hablan de las amenazas contra Cristo, preguntándose si Él vendrá a Jerusalén para la Pascua, porque las autoridades lo esperan para arrestarlo allí mismo. Así que hay nubes de tormenta en el horizonte.
Ahora fíjate en los personajes que Juan añade al escenario. El escenario está lleno de actividad, de asombro y de preguntas, y Jesús está a punto de aparecer en el centro del escenario. A la derecha, se ve un grupo de hombres enfadados. Están muy bien vestidos, por lo que se trata de hombres muy ricos que gritan y gesticulan con vehemencia; incluso se podían escuchar sus gritos.
Son hombres poderosos. Son hombres que se encuentran en la cima de la cadena alimenticia de Israel, porque el capítulo 11 de Juan nos dice que los principales sacerdotes y los fariseos habían convocado una reunión de emergencia del Sanedrín, es decir, los gobernantes de Israel, los setenta ancianos más uno, el sumo sacerdote. Ellos gobernaban los asuntos de los judíos. Estos hombres altamente educados, estas personas políticamente poderosas, estaban enojados y exigían respuestas.
También estaban allí los saduceos y los fariseos, los maestros de la ley, los escribas, todos juntos. Estaban unidos en su convicción con respecto a Cristo. Ahora, normalmente, estos dos grupos se odiaban. No se llevaban bien, pero cuando se trataba de Cristo, lo odiaban por igual.
Se alzaron las voces. Voces urgentes que exigían soluciones. Y las querían pronto. Debido a esto, el sumo sacerdote, para calmarlos, les aseguró que Cristo, debido a una profecía, debía morir. Dieron órdenes para que Jesús fuera arrestado en el acto. Entonces, estos hombres, este grupo de hombres, los más importantes, los más educados y los más poderosos de todo Israel, están aquí, en esta escena.
Ahora, a la izquierda del escenario, todavía en las sombras, esperando a que se encienda un foco sobre él, vemos a otro hombre culto, la sombra de uno: Judas Iscariote, el tesorero del grupo de discípulos. Judas sería el instrumento a través del cual la ira del infierno inundaría a Cristo.
Pero entonces, en el centro del escenario, con todo este torbellino a su alrededor, tal y como Juan ha preparado la escena, en contraste con los hombres grandes y sabios, los hombres grandes e influyentes, sus voces poderosas, su conocimiento de las cosas económicas, políticas y teológicas, sus voces poderosas y sus currículos, todo ello se contrapone a una pequeña mujer.
Y cuando digo pequeña, no me refiero a su tamaño, sino a su posición social: alguien que no posee nada, que no tiene poder, de quien estamos bastante seguros de que no sabía leer ni escribir y, por si fuera poco, era una mujer. Ella era la encarnación de la irrelevancia entre los judíos. No tenía ningún valor para los hombres.
Conoces a esos tipos de ahí que gritan y exigen soluciones, los del Sanedrín. Hacían dos oraciones por la mañana. Oraban el Shemá: «Oye, Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor uno es». Y oraban una segunda oración: «Señor, gracias porque no me hiciste mujer».
Esta mujer tenía pocas opciones en la vida. Podían divorciarse de ella muy fácilmente. Si estaba casada, cuando se casaba, todo lo que tenía que hacer el hombre era decir: «Me quemaste mi desayuno tres días seguidos». Entonces llamaba a tres testigos a su casa y repetía tres veces: «Me divorcio de ti. Me divorcio de ti. Me divorcio de ti». Y ella se tenía que ir de la casa.
Las mujeres no gozaban de confianza en los tribunales. Una mujer no podía sobrevivir por sí misma sin la hospitalidad de su familia o sus amigos, ni tampoco podía sobrevivir económicamente por sí misma. No podía heredar propiedades, no tenía futuro. Podía servir en la casa de alguien. Podía ser nodriza del bebé de alguien. Podía ser amada y apreciada en el hogar de alguien. Podía mendigar en las calles o vender su cuerpo. Esas eran sus opciones laborales. Bueno, es sobre esta mujer que gira todo el Evangelio de Juan. Y en ese momento, lo más pequeño, al menos a los ojos de los hombres judíos, se convierte en lo más grande.
Permíteme leer Juan capítulo 12, a partir del versículo 1. Voy a leer de la Nueva Versión Internacional. Dice:
«Seis días antes de la Pascua llegó Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien Jesús había resucitado. Allí se dio una cena en honor de Jesús. Marta servía y Lázaro era uno de los que estaban a la mesa con él. María tomó entonces como medio litro de nardo puro, que era un perfume muy caro, y lo derramó sobre los pies de Jesús, secándoselos luego con sus cabellos. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume.
Judas Iscariote, que era uno de sus discípulos y que más tarde lo traicionaría, objetó: “¿Por qué no se vendió este perfume? Pudo haberse vendido por el salario de más de un año de trabajo y dárselo a los pobres”. Dijo esto no porque se interesara por los pobres, sino porque era un ladrón y, como tenía a su cargo la bolsa del dinero, acostumbraba a robarse lo que echaban en ella.
“Déjala en paz”, respondió Jesús. “Ella ha estado guardando este perfume para el día de mi sepultura.A los pobres siempre los tendrán con ustedes, pero a mí no siempre me tendrán”» (vv. 1-8).
Entonces, mientras el poderoso Sanedrín se convirtió en la expresión suprema del rechazo de la humanidad a creer en Cristo, la unción de Cristo por parte de una María indefensa se convirtió en la expresión más magnífica de una fe adoradora. Ambas cosas profetizaron la muerte de Jesús.
Con su adoración humilde, María hizo algo más significativo de lo que jamás hubiera podido imaginar. Ella no tenía idea de lo que estaba haciendo, excepto adorar a su Señor. Solamente Cristo tiene ojos para ver la magnitud de sus acciones.
En el versículo 7 de Juan 12, Jesús dice: «Ella ha estado guardando este perfume para el día de mi sepultura».
«Lo ha estado guardando». Esta es una afirmación llena de misterio y maravilla en sí misma. Estas palabras no están literalmente en el texto griego, pero la fuerza de la gramática griega exige que entendamos las palabras de Cristo de esta manera.
Cristo está diciendo que ese era el designio de Dios desde el principio, antes de que se fundara el mundo. Dios había previsto que este tesoro familiar, ahora en manos de María, se conservara para ese día y ese momento. Y María, una vez más, ajena al significado superior de sus actos, participa en el designio soberano de Dios y administra la unción funeraria de Cristo.
María, obedeciendo al impulso de su corazón, se convierte sin saberlo en el agente divino que prepara al Cordero de Dios para redimir la tierra.
¿Qué quiere decir Juan? Lo que quiere decir es que Cristo, habiendo sido adorado como es debido, está ahora debidamente preparado para la hora de Su gloria. Y nuestro Redentor, que culminó Su ministerio público llamando a Lázaro de entre los muertos, está ahora listo para la cruz y la tumba, porque una mujer soltera, sin ninguna importancia para la cultura que la rodeaba, se sintió impulsada a adorarlo a Sus pies.
Por favor, escúchame de nuevo. No hay forma de saber qué plan divino podemos estar iniciando, qué puedes estar iniciando tú, qué misterios pueden estar desarrollándose, qué enemigos podemos estar derrotando cuando nos entregamos por completo a la adoración y alabanza de Cristo.
Quédate con esa imagen. Grábatela en tu mente.
Nancy: Qué maravilloso recordatorio de que el Señor puede utilizar nuestra adoración, nuestra adoración sacrificial y extraordinaria, dentro de Su plan global. En el caso de María, sin saberlo, ella estaba preparando el cuerpo de Cristo para la sepultura. ¡Y quién sabe, quién se imagina cómo Dios podría encajar tu sacrificio en la gran historia que Él está escribiendo!
Este fue el pastor Bob Bakke, hablando en la conferencia de Revive Our Hearts para mujeres. Él volverá con el resto de su mensaje mañana.
Antes de ir cerrando este programa, quiero recordarte que ya tenemos fecha para nuestra próxima conferencia.
Este 13 y 14 de noviembre de 2026, en Miami, Florida, celebraremos Mujer Verdadera’26: «Preparen camino al Señor». La esperanza de que Cristo regresará por Su iglesia cambia la manera en que vivimos hoy. Y mientras esperamos, es bueno responder juntas al llamado que nos hace Dios de vivir con fidelidad.
Así que separa la fecha para celebrar esta conferencia con nosotras. La libertad en Cristo se vive en comunidad, perseverando juntas en la fe y en la obediencia gozosa. Para más información, visita MujerVerdadera26.com.
Y permíteme despedir este tiempo con esta pregunta: ¿cómo podemos dar un paso hacia una mayor libertad, un mayor sacrificio, en nuestra adoración extraordinaria Cristo? María superó muchos aparentes obstáculos porque su amor por Cristo era profundo y fuerte. ¿Amamos a Cristo de esa manera?
Débora: Muy buena pregunta. Gracias, Nancy
María adoró con sus lágrimas y un regalo costoso. Tú y yo podemos adorar a Cristo como lo hizo María, y también en nuestras oraciones.
Si crees que a tu vida de oración le vendría bien algo de ayuda, permíteme recordarte que la clave para revitalizar tu vida de oración no es un método, una postura o un programa. Es personal. Igual que la adoración de María, fue personal.
Me gustaría compartir contigo un mensaje que recibimos no hace mucho de una oyente llamada Teresa, de Texas.
Teresa: Hola, Nancy. Aunque nunca nos hemos conocido, me llamo Teresa, vivo en el extremo norte de Texas, pero siento que somos amigas. Empecé a escuchar tu nombre hace muchos años, cuando escuchaba Gateway to Joy con Elisabeth Elliot. Me llevó un tiempo conocerte después de Elisabeth, pero pronto comencé a esperar con ansias tu programa todos los días en la radio y ahora en el pódcast. Con el tiempo, se ha convertido en una parte muy especial de mi vida.
He leído casi todos los libros que has escrito, Nancy. Es un verdadero gozo poder decirte lo mucho que ha significado en mi vida el libro «Incomparable» durante este último año.
Conocí a una de las embajadoras, Karen Watts, a través de una emisión simultánea. Siempre escucho las conferencias en mi casa. Participé en uno de los eventos de ¡Clama!, y lo organicé en mi iglesia. Gracias a eso, Karen empezó a ponerse en contacto conmigo una vez al año.
Quiero contarte una situación difícil y sumamente dolorosa que enfrenté. Mi hijo de cuarenta años estaba pasando por un momento difícil en su vida y terminó quitándose la vida. ¡Fue bastante devastador y un shock total para mí!
En una ocasión, poco después de su muerte, mientras yo conducía hacia mi trabajo, me encontraba sumida en un profundo dolor y Karen me llamó. Su consuelo aquel día fue muy valioso y significativo. El duelo toma tiempo.
Aunque ya han pasado seis años, cuando leí el libro de «Incomparable», muchas páginas trajeron consuelo a mi corazón. Estoy muy agradecida por el momento en que llegó el libro y por cómo me ha traído un nuevo consuelo del Señor en ese difícil momento.
También quiero darte las gracias por enviarme este libro gratis por formar parte de sus colaboradoras mensuales. ¡Nunca esperé todas las cosas que vienen en ese pequeño regalo! Sin duda, ha sido un gran regalo. Así que muchas gracias. Es de enorme bendición colaborar con Aviva Nuestros Corazones.
También quiero darte las gracias por tu obediencia en lo que el Señor te pide hacer en este ministerio, por tus conocimientos como teóloga y maestra de la Biblia, y por los dones del Espíritu para edificar a muchas mujeres para que podamos conocer a este Jesús incomparable y crecer más profundamente en Él.
Débora: ¡Me encanta! En nombre de Nancy y todo el equipo de Aviva Nuestros Corazones, ¡muchas gracias! El libro del que hablaba Teresa es un libro devocional de Nancy sobre la vida de Cristo. Se titula «Incomparable». Es un excelente libro para leerlo en la Pascua, pero también en cualquier momento del año. Puedes encontrar más información para adquirirlo en la transcripción del episodio de hoy en AvivaNuestrosCorazones.com.
Y bueno, mañana descubriremos más cosas sobre la costosa adoración de María. El pastor Bob Bakke estará de vuelta para compartir algunas ideas fascinantes sobre esta imagen registrada para nosotras por el apóstol Juan. Así que te esperamos el día de mañana aquí, en Aviva Nuestros Corazones.
Llamando a las mujeres a libertad, plenitud y abundancia en Cristo, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts.
Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.
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