Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

El peligro del engaño

Annamarie Sauter: ¿Cómo aprendes a distinguir el engaño de la verdad?

Nancy DeMoss Wolgemuth: No aprendes lo que es el engaño yendo tras él. Lo aprendes sumergiéndote y saturándote de la Palabra de Dios, conociendo la verdad, para que cuando llegue el engaño puedas ver que este no está alineado con la verdad.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín. La lectura bíblica para hoy es el libro de Nahum.

Hoy damos inicio a una serie en la que trataremos un tema muy importante. Si usas anteojos, estoy segura de que procurarás tenerlos puestos para ver bien. Bueno esto es algo que también debemos hacer cuando se trata de nuestras mentes y nuestros corazones. En esta serie que iniciamos hoy, Nancy te ayudará a ponerte los anteojos espirituales. Esta se titula, «Discierne la verdad en un mundo de engaños».

Nancy: Uno de los eventos más importantes en la mitología griega es la Guerra de Troya, que como recordarán fue una guerra legendaria que libraron los griegos contra la legendaria ciudad de Troya.
Esto ocurrió alrededor del año 1200; bueno, en realidad no sucedió. Pero en la mitología griega tuvo lugar alrededor del año 1200 a. C. Los griegos sitiaron la ciudad de Troya por casi diez años, pero no pudieron conquistarla.

Finalmente, exasperados, los griegos construyeron un enorme caballo de madera y lo dejaron fuera de las murallas de la ciudad. Es posible que hayas visto fotos de esto. Era un caballo enorme. Se presume que lo dejaron como una ofrenda de paz y luego fingieron su partida. Hubo dos personajes mitológicos en la historia que advirtieron a los troyanos de no aceptar el caballo de madera de parte de los griegos.

De hecho, uno de ellos dijo algunas líneas de donde obtenemos el dicho: «Cuidado con los griegos que llevan regalos». De ahí es que viene este dicho. Entonces hubo advertencias, «no acepten el caballo». Pero hubo un espía griego que convenció a los troyanos de que el caballo realmente era un regalo

Los troyanos ignoraron las advertencias y arrastraron el caballo dentro de las murallas de la ciudad, y luego tuvieron esta gran celebración por la victoria. Pero resultó que este caballo estaba hueco, y había soldados griegos escondidos dentro.

Entonces, mientras la ciudad estaba en estado de ebriedad y estupor, pensando que le habían ganado a los griegos, los soldados enemigos empezaron a salir del caballo de madera. Abrieron las puertas de la ciudad al ejército griego que estaba afuera de los muros y permitieron que los griegos entraran y capturaran la ciudad.

Todos los hombres fueron asesinados. Las mujeres y los niños fueron llevados como esclavos, y la ciudad fue quemada hasta sus cimientos. Así que el término, «Caballo de Troya» se ha referido a algo que parece ser un regalo, pero que realmente no lo es. Es una persona o cosa que parece ser inocente o inofensiva, pero de hecho tiene una intención dañina y es muy peligrosa.

No tengo que decirte que al día de hoy hay una guerra en nuestra cultura y en nuestro mundo. Muchos de nuestros corazones, nuestros hogares y nuestras iglesias están siendo invadidos y saqueados, en algunos casos por medio de algunos caballos de Troya, cosas que parecen ser regalos, pero que realmente no lo son. Estas cosas llevan dentro los medios para destruirnos, el germen de nuestra destrucción

La ciudad de Troya —lo veo mientras he estado leyendo sobre esto— es una imagen de muchas de nuestras mentes y corazones, porque la batalla realmente se libra en nuestra mente, y lo que pensamos determina quiénes somos y cómo vivimos. Pero de lo que algunas de nosotras no nos damos cuenta es de que tenemos un enemigo.

Lo sabemos intelectualmente, pero no nos damos cuenta de lo incesante, implacable e incansable que es ese enemigo. Está constantemente trabajando para capturar nuestros corazones, nuestras mentes y nuestras relaciones.

El enemigo tiene un objetivo que no es más que conquistar y controlar nuestras vidas. Esa es tu vida, y tu vida, y tu vida, y tu vida, y la mía. Nunca se detiene en ese esfuerzo de tratar de engañar y controlar, y constantemente nos asedia. El enemigo no se rinde ni se va.

Muchas veces no tiene que usar la fuerza para conquistarnos. En lugar de esto usa medios sutiles y engañosos para lograrlo. Porque si viniera en maneras muy obvias, reconoceríamos sus intentos y nos resistiríamos a sus esfuerzos.

Pero de esta otra forma se permite la entrada a nuestras vidas, a nuestros pensamientos y a nuestra cultura; sutilmente, por medio de engaños que a veces vienen disfrazados de regalos, de cosas que creemos que serán buenas para nosotras, cosas que creemos que nos serán útiles, cosas que creemos serán de bendición y al final resultan ser muy, muy peligrosas, causándonos daño.

El engaño es una de las armas principales de nuestro enemigo. Él usa el engaño como lo hicieron los griegos con los troyanos para atraernos, para atraparnos y para entrar en la fortaleza de nuestros corazones, y a veces lo hace hasta sin siquiera apretar el gatillo.

La cosa es que abrimos las puertas y dejamos entrar al enemigo, muchas veces sin darnos cuenta. Me ha preocupado mucho, cómo en los últimos años, he escuchado a mujeres que escuchan Aviva Nuestros Corazones, hablar sobre cómo otras mujeres están siendo engañadas hoy en día, incluyendo las mujeres de nuestras iglesias evangélicas.

Así que mi objetivo en esta nueva serie es explorar todo el tema del engaño y del discernimiento. Realmente no vamos a poder abarcarlo todo, porque mientras estudiaba para prepararme para esta serie, me di cuenta de que este es un tema mucho más amplio, y que vamos a tener que abordarlo en varios episodios.

Así que realmente solo vamos a rozar la superficie. Pero quiero ponerte a pensar. Porque esto me ha hecho pensar a mí. Me ha hecho evaluar cómo trabaja el enemigo, cómo funciona el engaño, cómo creemos en el engaño y cuáles son algunas de las áreas en las que estamos siendo engañadas hoy en día.

Hay muchas, muchas, muchas de estas áreas. Así que no las veremos todas de ninguna manera. Pero la primera mitad de esta serie será sobre la naturaleza del engaño y cuáles son algunas de sus áreas más comunes. Después quiero dar vuelta a la esquina y hablar sobre el tema del discernimiento. ¿Cómo reconocemos el engaño y cómo desarrollamos el discernimiento para no caer presas del engaño?

Hay una historia a la que quiero que vayamos en nuestras biblias en un momento, sobre otro caballo de Troya, solo que esta historia es una historia real. Tuvo lugar miles de años antes de la legendaria Guerra de Troya. Me refiero a ese pasaje en Génesis capítulo tres. Si tienes tu Biblia, te animo a que vayas allí.

Quiero ver la historia de lo que realmente fue el primer caballo de Troya. No se llamaba así, pero eso es lo que era. Génesis capítulo tres, y aquí vamos a ver por primera vez cómo funciona el engaño y cómo trabaja el enemigo para sabotear, controlar y tomar cautivos nuestros corazones.

En Génesis uno y dos, leemos cómo Dios crea el cielo y la tierra, crea los animales y la vegetación. Luego crea al hombre y a la mujer y el primer matrimonio. Todo en Génesis uno y dos es hermoso. Es bueno. Es bendecido. Tienes todas estas palabras realmente positivas sobre lo que Dios ha creado.

Todo es un reflejo de quién es Él. Luego llegamos al capítulo tres, versículo uno, y tenemos la entrada de algo muy discordante en la escena. Hemos tenido verdad. Hemos tenido belleza. Hemos tenido vida. Hemos tenido relación, compañerismo, tantas cosas buenas y bendiciones en esos dos primeros capítulos.

Entonces, llegando al capítulo tres, de repente todo se vuelve una locura. Lo que hace la diferencia es la entrada de la serpiente. El versículo uno del capítulo tres de Génesis dice: «Y la serpiente era más astuta…» Esa palabra puede significar hábil, ingeniosa, sutil; «…era más astuta que cualquiera de los animales del campo que el Señor Dios había hecho».

«Y dijo a la mujer». Ahora, sabemos que había un hombre y una mujer, pero ¿detrás de quién fue la serpiente? Ella fue tras la mujer. Sabemos por lo que leemos más adelante en este pasaje, que en realidad el hombre estaba allí con la mujer en ese momento. ¿Qué estaba haciendo? No lo sabemos. Nada, al parecer.

El enemigo es intencional en este caso y en muchos otros en perseguir a la mujer, señalarla y conversar con ella.«Y dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: “No comeréis de ningún árbol del huerto?”»

Ahora, podríamos hacer un desglose sobre el porqué él diría eso, lo que estaba sugiriendo, lo que estaba implicando, pero creo que lo más obvio es que planteó una pregunta sobre la Palabra de Dios. «¿Conque Dios os ha dicho...?» ¿Realmente ha dicho eso Dios? Pienso en todas las cosas de la Palabra de Dios que la gente cuestiona hoy, cosas que son difíciles de creer. 

¿Ha dicho Dios realmente que Jesús es el único camino al Padre? ¿Ha dicho Dios realmente que aquellos que rechazan a Cristo sufrirán el juicio eterno en un verdadero lago que arde con fuego? ¿Ha dicho Dios realmente que el matrimonio es un pacto permanente y de por vida entre un hombre y una mujer, independientemente de lo que las supremas cortes de nuestros países puedan decir? 

¿Ha dicho Dios realmente que el sexo es hermoso dentro del matrimonio, pero que no se debe participar de él fuera del matrimonio? ¿Realmente ha dicho eso Dios? Eso parece muy extraño. Eso parece tan anticuado. Eso parece tan injusto. Eso parece muy limitado. Eso parece tan exclusivista. 

¿Ha dicho Dios realmente que las esposas reverencien y se sometan a sus esposos? ¿De qué país eres? ¿De qué generación, de qué siglo eres? Este es el siglo XXI. ¡Consíguete una vida! ¿Realmente ha dicho eso Dios? ¿Ha dicho Dios realmente que si alguien peca contra ti, debes perdonarlo? 

¿Ha dicho Dios realmente, «no lleves a tu hermano cristiano a la corte, resuélvelo fuera de la corte»? ¿Realmente dijo Dios que no puedes decir que eres cristiano y aferrarte a tu pecado secreto? ¿Realmente ha dicho eso Dios? Vemos que la Palabra de Dios y la autoridad de Dios son cuestionadas a nuestro alrededor. 

La mujer dijo en el versículo dos a la serpiente: «Del fruto de los árboles del huerto podemos comer, pero del fruto del árbol que está en medio del huerto, ha dicho Dios: “No comeréis de él, ni lo tocaréis…”» ¿Y por cierto, cómo se llamaba ese árbol? El árbol del conocimiento del bien y del mal. 

«. . . ha dicho Dios: “No comeréis de él, ni lo tocaréis (lo que Dios no había dicho) para que no muráis”» (que Dios sí había dicho). 

«Y la serpiente dijo a la mujer: Ciertamente no moriréis». Aquí, nuevamente, tenemos una contradicción a la Palabra de Dios. «Dios puede haber dicho eso, pero Dios está equivocado. No va a suceder. No morirás». 

«Pues Dios sabe (dice la serpiente a la mujer), que el día que de él comáis, serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios, conociendo el bien y el mal. Cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y que el árbol era deseable para alcanzar sabiduría…»
Me hace pensar en esa antigua frase, «¿cómo puede estar mal si se siente tan bien?» Es bueno para comer. Es una delicia para los ojos. Es agradable y es deseable para hacer a uno sabio.

«…(ella) tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido que estaba con ella, y él comió» (Gén. 3:1-6). 

Así que tenemos una situación aquí en la que este caballo de Troya que es un regalo –o al menos parece serlo– se ve bien, parece muy correcto, se ve muy útil. Parece muy agradable, es muy hermoso, parece algo que te será de bendición. Te traerá beneficios, te traerá conocimiento, te elevará. Podrás ser como Dios.

Todas las cosas que apelan al orgullo, los deseos de los ojos, los deseos de la carne y a la vanagloria de la vida, todo parece muy correcto. Entonces escuchamos esas palabras de Proverbios 14:12: «Hay camino que al hombre le parece derecho, pero al final, es camino de muerte».

¿No es eso lo que Dios había dicho? «El día que comas, seguramente morirás». Entonces, lo que la serpiente hizo que se viera como una restricción o prohibición irracional, Dios sabía que en realidad era lo mejor para Adán y Eva. Era protección. Era por su bien. Era para su bendición.

Pero apareció un enemigo, cambió la etiqueta del precio, desafió la Palabra de Dios y promovió lo que parecía ser un regalo.

Y por supuesto, cuando abrieron ese regalo, descubrieron que estaba lleno de tropas enemigas que entraron y capturaron sus mentes y corazones, su matrimonio y su ciudad. Los expulsó de la ciudad, saqueó el Edén, los expulsó del jardín y los hizo vivir con todas las consecuencias del pecado que experimentamos hasta nuestros días.

Creo que es importante que recordemos algo sobre el engaño. Se ve valioso. Se ve bien. Se ve saludable. Se ve íntegro y parece algo que nos hará felices. Pero Adán y Eva ignoraron la advertencia de Dios, así como esos troyanos ignoraron las advertencias que se les dieron.

Ellos escucharon al enemigo. Dios había dicho que seguramente morirían, pero creyeron al enemigo en lugar de creerle a Dios.

Entonces el versículo siete dice: «Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos».

Obtuvieron el conocimiento del bien y del mal, pero nunca fue la intención de Dios engañarlos, o que tuvieran conocimiento del mal probándolo, ni que experimentaran el mal en sí. Debían obedecer a Dios y tomar en cuenta Su Palabra. Pero ahora lo habían saboreado y comenzaron a tener ese sabor amargo en la boca. Mordieron esa fruta y descubrieron que realmente estaba plagada de gusanos. 

Ahora, observa el versículo 13 de Génesis, capítulo 3: «Entonces el SEÑOR Dios dijo a la mujer: ¿Qué es esto que has hecho? Y la mujer respondió: La serpiente me engañó, y yo comí».

¿Sabías que ese es el testimonio de todas las mujeres que han vivido desde ese día hasta el día de hoy? El hecho es que la serpiente no solo la engañó, sino que la serpiente nos ha engañado a todas y hemos comido. Pensamos que es un regalo pero es un engaño y comemos de la fruta. 

Sabemos que la serpiente es Satanás; Satanás encarnado en el cuerpo de una serpiente en esa escena. Él no viene a nosotras hoy como una serpiente. Pero la serpiente se ha convertido en una imagen, un símbolo de lo que fue algo muy real allí, el mayor engañador.

Apocalipsis capítulo 12, versículo 9, nos deja en claro, en caso de que tengamos alguna duda de si Satanás estaba encarnado en esa serpiente; Apo. 12:9 habla del gran dragón que viene a engañar al mundo; «…el gran dragón, la serpiente antigua que se llama el diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero».

«Él habla el lenguaje de la mentira», dijo Jesús. Ese es su lenguaje. Su lengua materna es la mentira, el engaño, y engaña al mundo entero.

A lo largo de toda la Escritura desde Génesis 3, cuando la serpiente (es decir, Satanás) engañó a la mujer, casi hasta el final del libro de Apocalipsis, donde Satanás engaña a las naciones, lo tenemos con el título de «el engañador». 

El engaña. Elabora el engaño y lo hace de una manera que la mayoría de la gente nunca lo reconoce por lo que verdaderamente es. Él es implacable.

De hecho, en el capítulo 20 de Apocalipsis, en el cual he estado meditando y al mismo tiempo memorizando, he llegado a estos versículos al final del libro donde habla de que que después de engañar a millones de personas durante la gran tribulación, Satanás es atado en el abismo durante mil años.

Luego leemos en Apocalipsis capítulo 20, versículos 7-8: «Cuando los mil años se cumplan, Satanás será soltado de su prisión, y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro extremos de la tierra…»

Incluso después de mil años de estar atado en este pozo sin fondo y tener que pensar en todo lo que ha hecho y toda la bondad de Dios que ha despreciado, y todas las personas que ha arrastrado a juicio con él, él sale de allí y ¿qué hace? Él engaña a las naciones.

Después de eso es arrojado rápidamente al lago de fuego y es atormentado día y noche por los siglos de los siglos, para que ya no engañe eternamente. Pero hasta ese punto es implacable e incansable, está engañando sin cesar al pueblo de Dios y a las personas de este mundo.

Sería fácil simplemente culpar a Satanás y decir que la razón por la que nos metemos en problemas y la razón por la que somos engañadas es porque hay un engañador, Satanás. Pero no podemos solo culpar a Satanás. Él es el engañador y está involucrado activamente en lo que es el engaño en todas nuestras vidas de una forma u otra, pero el hecho es que también nosotras somos culpables; tenemos responsabilidad en esto.

Quiero que vean un pasaje en 2 Tesalonicenses capítulo 2, que nos ayuda a ver esto. En los versículos 1-2, el apóstol Pablo dice: «Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo y a nuestra reunión con Él, os rogamos, hermanos, que no seáis sacudidos fácilmente en vuestro modo de pensar, ni os alarméis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera de nosotros, en el sentido de que el día del Señor ha llegado».

Mi punto al mencionar este pasaje no es discutir cosas de cuándo va a suceder todo esto y cosas futuras, la escatología.

El punto aquí es que Pablo estaba hablando del error doctrinal. En su día, había enseñanzas generalizadas que eran falsas enseñanzas sobre verdades cristianas fundamentales, y esas enseñanzas parecían ser auténticas.

Era un espíritu de engaño. Era una palabra hablada. Era una carta que parecía provenir de los apóstoles y tenía el efecto de sacudir la fe de las personas. Hacía que se agitaran rápidamente en la mente o se alarmaran. Los sacudía porque era un poco diferente de lo que les habían dicho antes.

Continúa diciendo en el versículo 3: «Que nadie os engañe en ninguna manera». «Incluso si parece ser algo que viene de nosotros, si no es lo que hemos enseñado como la Palabra de Dios, entonces no seas engañado por ello».

Lo que Pablo les está diciendo a los Tesalonicenses y a nosotras, es que somos responsables de conocer la verdad. Somos responsables de proteger nuestros corazones y nuestras mentes del engaño. La forma de protegernos del engaño es conocer la verdad que se revela en la Palabra de Dios.

No aprendes lo que es el engaño yendo tras él. Lo aprendes sumergiéndote y saturándote de la Palabra de Dios, conociendo la verdad para que cuando llegue el engaño puedas ver lo que no está alineado con la verdad.

Continuando en el versículo 3, donde dice claramente: «porque no vendrá…», (el día que los tesalonicenses habían escuchado que había llegado, el día del Señor, el regreso de Cristo) «…no vendrá sin que primero venga la apostasía y sea revelado el hombre de pecado, el hijo de perdición…» 

El engaño es poderoso y a menudo impresionante. Viene con señales y maravillas que parecen milagros, cosas sobrenaturales, al menos eso parece. Por lo tanto, es persuasivo y convincente, y muchas, muchas personas lo siguen porque se ve muy poderoso.

«Inicuo cuya venida es conforme a la actividad de Satanás, con todo poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, (mira esto) porque no recibieron el amor de la verdad para ser salvos» (2 Tes. 2:9-10). 

Las personas que perecen, que terminan separadas de Cristo por toda la eternidad, no pueden decir: «Oh, él me engañó. No lo sabía». La Escritura dice, sí, fueron engañados, pero se negaron a amar la verdad. Por eso fueron engañados.

Se habrían salvado si hubieran amado y abrazado la verdad, pero no lo hicieron. Rechazaron la verdad, y por eso fueron engañados.

Mira los versículos 11-12: «Por esto Dios les enviará un poder engañoso, para que crean en la mentira, a fin de que sean juzgados todos los que no creyeron en la verdad sino que se complacieron en la iniquidad».

Cuando las personas rechazan la verdad y se niegan a someterse a ella, Dios las juzga entregándolas al engaño para ser engañadas. Y el engañador, el mentiroso, es Satanás, que en realidad es el instrumento de juicio de Dios sobre las personas que le dicen «no» a la verdad.

Cuando dices: «No quiero creer la verdad», entonces Dios dice: «Está bien, cree la mentira». Entonces envía a Satanás para engañarlos.

Entonces, ¿quién es el responsable? Bueno, Satanás es el engañador, pero los engañados son responsables porque se negaron a amar la verdad. Por eso Dios los entregó al engaño.

La razón por la cual las personas no creen la verdad es porque se complacen en la injusticia, como dice la Escritura. Piensa, por ejemplo, en el ateísmo que es una filosofía tan extendida. Estos libros son grandes best-sellers. «No hay Dios». La Escritura ha dicho: «El necio ha dicho en su corazón: No hay Dios» (Salmo 14:1). Esa palabra «necio» no es alguien con deficiencia mental, es alguien que es moralmente deficiente.

Quieren vivir la vida como quieren. Quieren vivir según los deseos de su carne. Si reconocen que hay un Dios, entonces serán responsables ante ese Dios, por eso no quieren ser responsables ante Dios, y dicen que no hay Dios.

En sus corazones saben que existe, pero rechazan la verdad. No aman la verdad, e insisten en creer que no hay Dios para poder vivir de la manera que quieren.

¿Entonces cuál es el punto? Sí, hay un engañador, y somos engañadas. Nuestro mundo está bajo el engaño, pero la razón es que amamos el engaño, no amamos la verdad. El mundo ama la oscuridad en lugar de la luz, porque sus obras son malas.

Dios responsabiliza a los que son engañados por ser engañados, por lo que nadie puede decir: «No fue mi culpa. Dios no es justo».

Dios dice: «No, tú rechazaste la verdad y por eso te entregué al engaño».

En los próximos días, queremos ver cómo se relaciona eso con nosotras como creyentes en Cristo y cómo incluso aquellas de nosotras que conocemos y amamos la verdad a veces somos engañadas.

Annamarie: Nancy DeMoss Wolgemuth te ha estado ayudando a aprender a reconocer el engaño y a ver con discernimiento los diversos mensajes que te rodean. Este es el primer mensaje en la serie titulada, «Discierne la verdad en un mundo de engaños».

Nancy: Bueno, espero que el programa de hoy —y de hecho, toda esta serie que transmitiremos en los próximos días— sea solo el primer paso para ayudarte a saber cómo reconocer la verdad y evitar los mensajes falsos, y para ayudarte a crecer en discernimiento, quiero alentarte a obtener una copia del libro de Tim Challies, titulado «Discernimiento: Una disciplina práctica y espiritual» (disponible en español).

Tim eligió escribir su primer libro sobre el tema del discernimiento, que es tan importante y que a menudo se pasa por alto.
Su libro fue muy útil para mí en mi propio estudio y preparación para esta serie. Tiene una introducción del Pastor John MacArthur. Este libro te dará una comprensión bíblica del discernimiento y te ayudará a practicarlo día a día, a medida que encuentres mensajes confusos.

Annamarie: Uno de los problemas con los mensajes falsos es que parecen verdad. Mañana Nancy te hablará más acerca de esto aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Conociendo la verdad que nos hace libres juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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Sobre el maestro

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio.

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

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