Podcast Aviva Nuestros Corazones

El regreso de un corazón herido

Annamarie Sauter: Jimmie Ruth Matthews recuerda un momento en el que recibió una llamada difícil. La mujer del otro lado de la línea telefónica estaba conviviendo con su esposo.

Jimmie Ruth Matthews: Ella me dijo, «Dios me ha mostrado que Lorne y yo nos vamos a casar». Y le dije, «bueno, hay un solo problema. Eso va en contra de lo que dice la Palabra de Dios y no funcionará». Pero Ella me dijo, «bueno, veremos quién gana al final». Era como una guerra declarada.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

La semana pasada dimos continuación a nuestro estudio del Manifiesto de la Mujer Verdadera. Nos encontramos en la segunda parte de las afirmaciones de este documento. Nos hemos estado enfocando en la afirmación que dice: «El Matrimonio, como fue creado por Dios, es un pacto sagrado, vinculante y para toda la vida entre un hombre y una mujer».

Nancy DeMoss de Wolgemuth: La idolatría y el adulterio van de la mano en las Escrituras, porque el matrimonio terrenal o la ruptura de ese matrimonio terrenal, simboliza la imagen de las realidades espirituales. No es solamente un pacto sagrado, es un pacto de unión y también duradero, para toda la vida. El matrimonio es un pacto. Está destinado a ser fiel hasta la muerte sin importar las circunstancias que puedan surgir.

Un pacto es diferente a un contrato legal o a un contrato de negocios. En un contrato, cuando una de las partes falla en cumplir con sus obligaciones, el contrato puede romperse, y la otra parte queda libre del compromiso. Pero un pacto, una palabra mencionada a lo largo de toda la Escritura, es una palabra hermosa y rica. Es una palabra que está en el corazón de nuestra salvación, el pacto que Dios ha hecho con nosotras. En el sentido bíblico, un pacto trasciende los requerimientos legales de un contrato.

Annamarie: Si te perdiste los programas anteriores en esta serie, escúchalos o léelos en, AvivaNuestrosCorazones.com. En el programa anterior, comenzamos a escuchar la historia del matrimonio de Jimmie Ruth y Lorne Matthews. Escucha un breve resumen de ese programa.

Lorne Matthews, un pianista, le propuso matrimonio a Jimmie Ruth.

Lorne Matthews: Realmente sentía que Dios me estaba llamando a ser un músico cristiano gospel, y mi sueño era casarme con una mujer que quisiera viajar y cantar este tipo de música. Si crees que te gustaría hacer eso también, me gustaría que fueras mi esposa.

Jimmie Ruth: Eso ocurrió en nuestra primera cita. (Risas)

Lorne: Comencé a llenarme de orgullo por el don que tenía con el piano. Pensaba que esa era mi identidad.

Jimmie Ruth: Somos tan parecidos, pero a la vez, tan diferentes.

Lorne: No teníamos intimidad.

Jimmie Ruth: Habíamos llegado a un momento aburrido en nuestro matrimonio y no estábamos haciendo ningún esfuerzo.

Lorne: Ella era una esclava en casa y hacía todo el trabajo criando a los niños, y yo era toda una «prima donna», ahí en mi autobús viajando alrededor del país, obteniendo grandes ovaciones en mis conciertos. Luego llegaba a casa y le entregaba la ropa para lavar.

Jimmie Ruth: Creo que probablemente había en mí un intento de tenerlo todo bajo control. Tenía que mantener todo perfecto.

Nancy: ¿ Así que eras controladora?

Jimmie Ruth: Sí, lo era.

Annamarie: Esta pareja había conocido a una estilista en la iglesia, quien prestaba sus servicios en el sótano de su casa.

Jimmie Ruth: Los hijos de esta mujer eran amigos de nuestros hijos.

Lorne: Recuerdo una vez mientras ella me cortaba el pelo cuando estábamos solos, ella dijo, «¿no te has dado cuenta que estoy enamorada de ti?» La próxima vez que nos vimos ya estábamos hablando de divorciarnos de nuestras parejas y casarnos. Estábamos «enamorados», entre comillas.

Finalmente encontré a un supuesto consejero cristiano, pero su diagnóstico fue: «Has creado una relación donde tu esposa está en la cima, y tú eres el debilucho debajo de ella. Estás bajo el control de tu esposa, y necesitas salir de esa situación».

Entonces fui a donde mi esposa, luego de 18 años casados, y con mi gran arrogancia le dije, «ya no siento nada por ti, y quiero divorciarme».

Jimmie Ruth: Y dije, «sobre mi cadáver».

Annamarie: Para algunas que nos escuchan, esta historia puede traerles algunos recuerdos dolorosos o preguntas difíciles. Queremos que recuerdes que los detalles de esta historia pudieran ser diferentes a los de tu propia historia.

Es importante que no escuches este mensaje aislado, sino que escuches toda la serie, incluyendo la enseñanza bíblica de Nancy. También es bueno que escudriñes la Escritura en oración y busques ayuda en tu iglesia local.

Aquí está Nancy con nuestros invitados.

Nancy: Entonces después que dijiste que te ibas a divorciar, te fuiste de la casa y te mudaste con esta mujer. Entonces, ¿ella dejó su familia?

Lorne: No, ella se quedó en su casa y sacó a su esposo.

Nancy: Y te mudaste ahí.

Lorne: Preguntábamos en la iglesia entre los hermanos, y viendo –quizás exagere– millones de personas que nos decían, «oh, está bien, divórciate, vuélvete a casar. No es el pecado imperdonable. Dios te perdonará. Así que adelante». Entonces con esa clase de aliento, no pensé que estaba haciendo algo particularmente malo o peor que nadie más, ya que la sociedad lo hace todo el tiempo.

Annamarie: Lorne fue animado a perseguir una nueva relación, por un multimillonario que quería financiar su carrera musical.

Lorne: La historia era que él era un predicador, y en la iglesia él vio una mujer y la deseó más que a su esposa. Entonces se divorció de su esposa y se casó con esta otra mujer, y la iglesia le pidió que se fuera porque eso no se debe hacer. Pero él es un multimillonario, así que se compró su propia iglesia. Él y su nueva esposa tienen este nuevo ministerio y él vino a decirme, «quiero ayudarte».

Jimmie Ruth: Él le entregó las llaves de un auto nuevo, un hermoso condominio en un club de golf, y las llaves de una iglesia para pastorear, y Lorne viviendo en adulterio.

Nancy: ¿Y en ese momento, en ese tiempo tú querías divorciarte?

Lorne: Sí. Se lo pedí. Le dije, «estoy cometiendo adulterio, ya tienes el derecho de divorciarte. Así que adelante, pon el divorcio».

Nancy: Querías que ella se divorciara de ti.

Lorne: Le dije por favor divórciate de mí. Aquí están los papeles. Puedes adueñarte de la casa, y del carro. Entonces ella tomó los papeles y firmó todo para poder obtener los bienes, pero no firmó los papeles de divorcio.

Jimmie Ruth: Me preocupaba que él pudiera vender nuestra casa y nuestras cosas. Entonces cuando me entregó los papeles, le agradecí al Señor por Su protección.

Nancy: Porque viste que el Señor te estaba guardando que te quitara todas esas cosas, pero aun así dijiste, «no voy a divorciarme».

Lorne: Ella no creía en el divorcio, y le dije, «pero tienes el derecho, por favor». Mi madre llamó y le dijo, «por favor, estás causando que mi hijo viva en adulterio. Si tan solo firmas los papeles de divorcio, ya no será adulterio».

Jimmie Ruth: La mujer me llamó un día y me dijo, «Dios me ha mostrado que Lorne y yo nos vamos a casar». Y le dije, «bueno, hay un problema. Eso va en contra de lo que la Palabra de Dios dice, y no funcionará». Y luego ella dijo, «bueno, veamos quien gana al final».

Fue una guerra declarada. Las personas cristianas me llamaban y tocaban a mi puerta. Era casi como, «hey», tu esposo está cometiendo adulterio, ahora puedes divorciarte».

Cuando comencé a estudiar los patrones del pacto y el Nuevo Testamento, no podía encontrar algo así en la Biblia. Ellos se basan en el texto que dice que no puedes divorciarte «excepto por fornicación». Entonces la gente piensa que cuando una persona comete adulterio, la Escritura dice que puedes divorciarte. Pero en realidad, ese texto de las escrituras está haciendo referencia a las leyes judías del compromiso para el matrimonio.

Nancy: Sé a lo que te refieres, es cuando Jesús dijo que un hombre no se puede divorciar de su esposa a menos que haya alguna infidelidad o inmoralidad sexual, que hay algunos que dirían que esto no es adulterio, esa llamada excepción, pero está hablando de la infidelidad durante el período del compromiso judío.

Jimmie Ruth: Exactamente. Y pienso que ha habido mucha confusión en la iglesia. Cuando comencé a estudiar el pacto y este tipo de cosas, pienso que una de las cosas más importantes que una persona en mi posición pudiera hacer es establecer cuáles son sus convicciones. No creía que había lugar para divorcio. Sé que pasa, no estoy juzgando a alguien que decida hacerlo. Estoy hablando por mí. Entonces me negué a cooperar con Lorne.

Nancy: Decidiste que ibas a defender tu matrimonio.

Jimmie Ruth: Sí. Hay muchas personas que toman esta decisión confiando que Dios volverá a traer a su pareja a la casa. Recuerdo cuando recibí los papeles de divorcio. Este hombre llegó a la casa y me entregó los papeles. Fue interesante porque en algún momento del proceso me habían dado la información de que tenía un número «x» de días antes de la audiencia. Cuando comencé a calcular me di cuenta de que los papeles me otorgaban 3 o 4 días menos de los reglamentarios.

Entonces no hice nada con los papeles hasta la mañana de la audiencia, en la ciudad de Ocala, Florida, y llame al juez ese día y le dije: «Soy la Sra. Matthews, la verdadera», porque la otra mujer estaba usando el nombre de Sra. Matthews, «y estoy aquí para refutar esta audiencia de divorcio».

Y dije, «sé que legalmente tengo «x» cantidad de días, y no recibí el privilegio de tener esa cantidad de días».

Entonces Lorne dijo que el juez puso su mano en el teléfono y dijo, «tu necia esposa no te dejará ir, así que no te puedo dar el divorcio hoy. Tendrás que irte a casa y esperar treinta días y luego volver a reaplicar».

Nancy: Entonces Lorne, ¿estabas en el tribunal en Florida?

Lorne: Fue extraño. Ese día que fui al tribunal estaba completamente seguro que obtendría el divorcio, y de camino hacia allá nos hicimos los análisis de sangre.

Nancy: ¿Entonces la otra mujer estaba contigo?

Lorne: Sí. Nos hicimos análisis de sangre para poder casarnos tan pronto tuviéramos los papeles de divorcio. Entonces cuando el juez me miró y me dijo, «ella tiene razón, hay que darle treinta días. Debes regresar». Volvimos al departamento, y aquella mujer me dijo, «esto es una batalla espiritual. Ese consejero que te dijo que tu esposa es obstaculizante tiene razón». Ella dijo, «eso es realmente una maldad».

Annamarie: Aunque Jimmie Ruth tenía convicciones fuertes, Dios tenía un trabajo que hacer en su corazón.

Jimmie Ruth: Dios diseñó el matrimonio para durar hasta que la muerte los separe, así que le oré a Dios para que lo matara. De manera que tienes en tu programa a una asesina y a un adúltero hoy.

Tuve que arrepentirme de lo que había en mi corazón. Hasta tenía un plan para Dios. Le dije, «Dios, si tan solo lo llevaras por una carretera resbalosa, que se descarrile en el carro, así yo quedo bien y Tú también».

Tenía que lidiar conmigo misma. No podía arreglar los problemas de Lorne. Me di cuenta que tenía que lidiar con mis propios problemas cuando vi cuán pecaminoso era mi propio corazón.

Nancy: ¿Lo dices por la forma como respondiste?

Jimmie Ruth: Sí. En cuanto a orar para que Dios le quitara la vida.

Nancy: ¿Y entonces Dios comenzó a trabajar con tu corazón cuando Lorne no estaba?

Jimmie Ruth: Por supuesto. Estaba tratando de hacerlo cambiar, y un día el Señor me mostró en Gálatas 5, donde se lista el fruto del Espíritu, el último fruto es la templanza, la cual es dominio propio, no el control del esposo.

Recuerdo mirarme al espejo y pensar, «realmente no me agrada esa mujer». Comencé a pedirle a Dios que me mostrara las cosas que estaban en mi corazón que Él quería que yo cambiara y que me enfocara en ellas. Eso es lo que les recomiendo a la mayoría de las mujeres cuando les hablo. Les digo, «no cambiarás a tu esposo, así que saca eso de tu mente, y empieza a pedirle a Dios que te muestre lo que Él quiere cambiar en ti».

Nancy: Eso es maravilloso porque cualquiera que escuche esta historia… y muchas de nuestras oyentes han estado donde tú estabas Jimmie Ruth. Cuando escuchas esta historia piensas, «bueno, el pecador en este caso es el esposo infiel» (o puede ser al revés). Pero pensarías que es Lorne quien necesita arrepentirse, lo cual es obvio. Pero para que digas, «soy yo la que necesita cambiar y arrepentirse»; algunas personas dirían pero, «¿de qué te tenías que arrepentir? No eras tú la que estaba siendo infiel».

Jimmie Ruth: Era lo que estaba en mi corazón.

Nancy: ¿Qué te mostró Dios exactamente ?

Jimmie Ruth: Que mi corazón era sumamente pecaminoso. Creo que el punto de partida fue cuando le pude dar gracias a Dios por la manera en la que Él me había creado. Cuando cantaba, quería cantar como otras personas. Cuando estaba en la iglesia y veía adorar a otras personas pensaba, «quisiera adorar así». Un día el Señor me habló y me dijo, «no tienes que adorar como alguien más; no tienes que cantar como alguien más. Te creé a ti porque anhelo el tipo de adoración que solo tú me das».

Comencé a sentirme cómoda conmigo misma cuando comencé a enfocarme en mí. Pienso que fue el punto en el cual Lorne se volvió a mí.

Lorne: ¿Quién tenía razón? Mi esposa estaba ahí esperando; no se daba por vencida, y esta otra mujer me estaba controlando con toda esta «espiritualidad»... sabía que algo andaba mal, me había vuelto muy dependiente; tenía un espíritu débil como el de Acab. No era un hombre fuerte en la Palabra de Dios.

Nancy: Estabas ciego.

Lorne: Estaba ciego por mi lujuria, mi ira, y por la autocompasión: «pobre de mí, mi esposa no me puede dar lo que necesito», y culpando a todo el mundo, echándole la culpa a los demás. Finalmente dije, «¿qué debo hacer?»

Dije, «me alejaré de ambas».

Entonces le dije, «adiós» a la otra mujer y me fui con unos amigos de la banda cristiana. Comencé a tocar música gospel y a viajar lejos de ellas. Fue en ese momento cuando descubrí cuán corrupta y sucia era mi carne. Durante ese tiempo que viajaba estaba tratando de ministrar, me senté en la iglesia de Houston un día y vi esta otra mujer, me sentí muy atraído hacia ella, había sido la esposa de un pastor que se había divorciado. Entonces rápidamente comencé una relación con ella.

Después de cuatro o cinco días de eso, fui a donde el pastor, y dije, «Juan, por favor ayúdame. Mi problema no es mi esposa o aquella otra mujer, o incluso esta otra mujer. Mi problema soy yo. Necesito ayuda».

Entonces él me ayudó. Habló con esta otra mujer y le dijo que se alejara de mí, pero yo estaba tan débil y dependiente. Pensaba que tenía que tener una mujer para mi propia identidad. Fue en ese tiempo en mi vida que Dios me comenzó a transformar.

Annamarie: Has estado escuchando de Lorne Matthews. Él y su esposa Jimmie Ruth han estado hablando con Nancy DeMoss de Wolgemuth.

Esta historia de adulterio, perdón y compromiso es parte de la serie titulada, «El Manifiesto de la Mujer Verdadera: Afirmaciones, parte 2».

En los primeros programas de esta serie, Nancy nos mostró lo que la Biblia dice acerca de la importancia del pacto matrimonial. Los puedes escuchar en, AvivaNuestrosCorazones.com. Es indispensable que aprendamos a pensar bíblicamente sobre este tema tan importante.

Escuchamos de una oyente que comenzó a entender su diseño y rol como mujer en su matrimonio. Ella nos cuenta cómo, a través del libro, «Mujer Verdadera 101: Diseño divino», Dios obró en su vida y en sus relaciones.

Mujer: Yo inicié aquí el grupo, para mí ha sido de mucha bendición. Sinceramente mi diseño estaba al revés porque yo estaba asumiendo unos roles que no tenía por qué asumir. Mi mamá fue como dice Lina, ama de casa y todo eso, pero el problema era que ella estaba en una rebeldía interna y todo eso lo descargó sobre mí.

«No se vaya a dejar de un hombre, trabaje, realícese y cuando esté hecha, cásese», me decía. Me decía, «y nunca permita que un hombre le dé nada», como quien dice que yo debía tener para todo. Obviamente, el esposo que me conseguí fue un esposo muy dependiente de la mamá, para que yo pudiera mandar en la casa también, y emocionalmente él se recargaba mucho en mí y obviamente no asumía el sacerdocio, no era cristiano. Yo no lo dejaba porque yo no creía en él.

Yo pensaba que si yo demostraba debilidad, él me la iba a montar. De ahí sucedieron muchas cosas. Nosotros vivíamos en Bogotá, mi esposo es bogotano, y llegamos a vivir a Medellín porque el Señor puso en mi corazón que me fuera lejos de mi suegra (risas).

Es una suegra adorada, no es porque sea mala suegra, sino porque dependemos mucho de ella. Entonces el Señor nos trajo aquí y aquí empezamos. Mi esposo abrió su corazón a la iglesia y ha sido muy perseverante. Cuando yo entré al grupo, de verdad ha sido de mucha bendición porque ya dejé de ser rebelde. A mi me dolía en el alma entender que era someterse. SOMETERSE…¡olvídese! Yo no podía.

El primer versículo, cuando empezamos el libro –que yo lo leí y me llamó la atención– es Efesios 5:23: «Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo y Él es su Salvador». En la medida en que yo empecé a dejar que mi esposo fuera la cabeza, empezaron a llegar las bendiciones.

Nosotros teníamos problemas económicos, no nos rendía la plata, peleábamos...todo eso...y en la medida que yo empecé a aceptar el rol de mujer y a tratar de ser más obediente, el Señor me empezó a bendecir más y en Su fidelidad empezó a respaldarme.

Estamos en un proceso muy hermoso porque mi esposo está en el grupo de hombres, está en reto. Como Santi está creciendo, en la adolescencia, hemos tenido conflictos y ahora comenzamos consejería de pareja. Todo se ha desacomodado pero a la vez se está acomodando.

Antes yo era la mamá amiga que escondía; mi hijo me decía: «No le cuentes a mi papá», entonces el libro me ha confrontado en que yo no puedo irme en contra de la autoridad. Pero también estaba cogiéndola fácil, «vaya dígale a su papá». Entonces también aprendí en la consejería que no es «vaya dígale a su papá», es la ayuda idónea, yo también tengo que estar ahí.

Aprender a hacer eso, aprender a esperar para hablar y no ser tan peleona. Él es muy temperamental, cuando se le dice, se ofusca, entonces aprender a callar...pero él ha cambiado mucho.

Mi suegra está feliz, dijo que nos veía muy...que ese amor que me tenía Roberto a mí tan grande, que los niños reflejaban ese amor, que nos felicitaba. Mejor dicho, ella aceptó que él se tenía que ir, porque él es el menor y es el hombre.

Ha sido un proceso muy bonito el ir dejando, el ir confesando el pecado en grupo.

Annamarie: Nos encanta escuchar testimonios como este, de la gracia de Dios en la vida de oyentes como tú.

Conoce lo que nos dice la Palabra de Dios acerca de la feminidad, a través del libro escrito por Nancy y Mary Kassian, titulado, «Mujer Verdadera 101: Diseño divino». Búscalo en nuestra tienda en línea o en tu librería cristiana favorita.

Cuando aún vivía lejos de su hogar, Lorne Matthews tuvo una conversación con su hija.

Lorne: Yo le dije, «no hay manera que este matrimonio pueda sanar. Está muerto. Se acabó». Ella solo me dijo, «pero papá, te olvidas de algo, me criaste en un hogar cristiano, y creemos en un Dios que resucita a los muertos».

Annamarie: Escucha la continuación de la historia mañana, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aquí están los Matthews para cerrar este programa en oración.

Nancy: Lorne, ¿podrías guiarnos en oración y orar por aquellas que están cargando con esas piedras de amargura para que Dios les dé la gracia y las libere de esto?

Lorne: Padre, gracias por la libertad que viene a través de la preciosa sangre del Señor Jesucristo. Gracias Señor por el precioso pacto escrito con la sangre de Cristo. Entonces Señor, al recibir perdón de nuestros pecados, ¿cómo no perdonaremos libremente a aquellos que nos han hecho daño? Aún así Señor, hay muchos de nosotros que están aferrados a las heridas y la amargura. Señor, ¿podrías Tú venir y liberar a esas personas que están en este horrible cautiverio? Permite que esos matrimonios sanen, haciendo que las personas elijan perdonar, en lugar de aferrarse a las heridas.

Gracias Señor por una esposa y una suegra que me perdonaron. Y Señor, permite que aquellas que han escuchado este testimonio se unan a la maravillosa vida en Cristo. Si hay algunas que necesitan aceptarte como Salvador, permite que sean salvas y te reciban a Ti. Y para aquellas que como cristianas necesitan ser liberadas, gracias Señor, por la libertad que hay en Jesucristo. Gracias por libertarnos, Jesús.

Nancy: Jimmie Ruth, ¿podrías orar por aquellas mujeres que están en esa situación donde sienten que sus matrimonios están destruidos irremediablemente y que no pueden ser reconciliadas de ninguna manera? ¿Podrías orar para que Dios traiga reconciliación en los matrimonios de muchas de nuestras oyentes?

Jimmie Ruth: Padre, gracias por la vida que viene de Ti. Sé que ahora mismo hay muchas mujeres y muchos hombres que han sido rechazados. Oro para que Tu vida fluya a través de ellos.

Señor, oro para que mandes el consuelo de tu Santo Espíritu. Tu Palabra dice, «Tu Hacedor es tu marido». Te doy las gracias Señor, por esos momentos que me sostuviste, cuando proveíste para mí, cuando fuiste mi novio, cuando eras todo lo que necesitaba. Señor, gracias.

Te pido que ayudes a aquellas que están dolidas ahora mismo y que puedan descansar en Ti, que puedan cultivar esa intimidad contigo como nunca antes. Oro por esos maridos que se han alejado, donde sea que se encuentren, Señor, te pido que traigas confusión a sus caminos, y que pierdan la dirección para que puedan ir a Ti y a Tu Palabra.

Padre, te pido que mandes un avivamiento a América y alrededor del mundo, te pido que comiences un avivamiento en nuestros hogares, en nuestros matrimonios y en nuestras relaciones familiares. Señor te ruego por los hijos de tantos hogares rotos, por los hijos confundidos cuando no pueden confiar en sus padres, y por ende no pueden confiar en un Padre celestial. Te pido que te muestres a ellos de una manera poderosa, que te conozcan como su Salvador y Señor.

Padre sana nuestros matrimonios, sana nuestras familias, sana nuestras iglesias. Te doy gracias Señor, por lo que has hecho en nuestras vidas, por el gozo que hay en nuestro matrimonio. Y gracias Señor por la paz de Tu reino. En el nombre de Jesús, Amén.

Annamarie: Ayudándote a descubrir y a abrazar el diseño de Dios para tu vida,

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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